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Cooperación capitalista

Cooperación capitalista
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Concepto:Condición necesaria de la producción capitalista

Cooperación capitalista. Forma de trabajo en la que participan muchas personas, planificada y conjuntamente en un mismo proceso de trabajo o en distintos, pero relacionado entre si. La cooperación es condición necesaria de la producción capitalista.

La cooperación capitalista simple y la manufactura

El crecimiento de la productividad del trabajo, en la que se basa la producción de plusvalía relativa, está relacionado con las tres fases de desarrollo de la producción capitalista. Son estas la cooperación simple, la manufactura capitalista y la gran producción maquinizada.

Cooperación simple

Las primeras empresas capitalistas, fundadas por los comerciantes, los usureros, los maestros y artesanos enriquecidos, eran por lo general los antiguos talleres de artesanía. Pero en ello, al mando de los capitalistas trabajaban obreros asalariados, los que fueran artesanos.

Se denomina cooperación a la forma de trabajo en la que participan muchas personas, planificada y conjuntamente en un mismo proceso de trabajo o en distintos, pero relacionado entre sí. La cooperación simple es la forma inferior de la cooperación. En ella no existe todavía una división más o menos permanente del trabajo entre los trabajadores, no habiendo especialización de las labores en operaciones por separado o en la elaboración de un artículo determinado: todos los trabajadores realizaban una labor homogénea,

Los modos precapitalistas de producción se caracterizaban por la cooperación simple. El la comunidad primitiva, los hombres cazaban y pescaban, se dedicaban a las labores agrícolas y a la ganadería conjuntamente. En la Roma antigua el trabajo masivo de los esclavos en la construcción, los latifundios y el los yacimientos. En los dominios de los señores feudales se aplicaba el trabajo en común, sin embargo la cooperación simple tiene sus peculiaridades económico-sociales en el capitalismo, que la diferencian de los tipos anteriores de cooperación. El primer término, la organiza el capitalista, el propietario del capital, con el fin de obtener plusvalía. En segundo término, la cooperación capitalista agrupa a los obreros asalariados que con incorporados al proceso de producción por medio de la compraventa de la fuerza de trabajo. En tercer término, el capitalista dirige el trabajo conjunto. En cuarto término, el producto del trabajo cooperativo pertenece enteramente al capitalista que es el propietario de los medios de producción. todo esto pone de manifiesto que la cooperación capitalista simple constituye una relación de producción determinada, una relación de producción capitalista. Por ello se considera como una forma histórica de la cooperación en general.

La cooperación capitalista aparece como contraria a la producción individual de los productores simples de mercancías. La cooperación capitalista constituye la condición absoluta del modo capitalista de producción. sin ella no puede transformarse la producción mercantil simple en producción capitalista. La primera condición del capitalismo es la transformación de la producción individual de los productores independientes en producción capitalista.

Las proporciones de la masa de plusvalía, que se apropia el capitalista tienen enorme importancia para la establecimiento y desarrollo de las propias relaciones capitalistas. Con una baja productividad del trabajo, incluso la explotación más despiadada de uno, dos, tres o más obreros no puede evitar que el capitalista se vea obligado a participar en el trabajo manual junto con los demás obreros.

La formación del capitalista como individuo que explota el trabajo de los demás y vive enteramente a costa de los frutos del trabajo de los demás se halla, por consiguiente en relación directa del número de obreros asalariados de que dispone. La ocupación de muchos obreros y el crecimiento de su número en la empresa es condición necesaria del funcionamiento de la producción capitalista, es la ley interna por la que se rige. Con una misma norma de explotación, el capitalista aumenta la masa de plusvalía a cuenta del incremento de la cantidad de fuerza de trabajo contratada, a cuenta de la ampliación de las proporciones del capital variable empleado.

El empleo de un número mayor de obreros exige una mayor cantidad de capital variable. Pero cuantos más obreros hay ocupados, más medios de producción son necesarios, y por ello también se requiere más capital constante. Por lo tanto, la aparición del taller capitalista basado en la cooperación de muchos obreros, presupone como premisa necesaria la posesión de un cierto capital mínimo por parte de determinada persona. “El poseedor de dinero o de mercancías – expresó Marx – sólo se convierte en verdadero capitalista allí donde la suma mínima desembolsada en la producción rebasa con mucho la tasa máxima medieval.”

Este capital mínimo era formado por diversas formas. De entre los maestros y artesanos llegaban a ser capitalistas aquellos que obtenía más ganancias a costa de los operarios y los aprendices explotados, y también de los familiares suyos, a cuenta de condiciones más favorables de la producción, que les permitía elevar la productividad del trabajo. En la organización de los primeros talleres capitalistas desempeñó un papel muy importante el capital en dinero acumulado por los comerciantes y los usureros.

La superioridad de la cooperación

Por medio de la cooperación, los primeros capitalistas consiguieron diversas ventajas con relación a los pequeños productores de mercancías. Con los primitivos instrumentos de trabajo manuales era considerable la diferencia entre los trabajadores. Por eso, la inversión de trabajo de los productores de mercancías podía coincidir sólo casualmente con el tiempo de trabajo socialmente necesario. Con la cooperación dejan de tener importancia decisiva las diferencias individuales entre los obreros. En general, en el propio proceso de producción el trabajo de los obreros se aproxima al promedio de trabajo social. Por ello, la producción y la venta de las mercancías de los capitalistas dependen en menor medida de los factores fortuitos que las de los artesanos. La ventaja principal de la cooperación consiste en que crea una nueva fuerza productiva, una fuerza productiva social, que no posee cada trabajador, fuerza que supera la suma aritmética del rendimiento de las fuerzas individuales de trabajo. Se trata de la fuerza de masa de gente, a la que son accesibles los proceso de trabajo, que no pueden realizarse por una sola persona o pueden realizarse sólo en partes.

La fuerza cooperativa del trabajo contribuye a la elevación de la productividad del trabajo, y con ello, al abaratamiento de la mercancía por unidad. En el mismo sentido actúa también la emulación, que eleva la actividad laboral de cada trabajador en las condiciones de trabajo conjunto de muchas personas. También reduce el valor de las mercancías, la economía de medios de producción, que se logra gracias al aprovechamiento conjunto de estos medios.

La nueva fuerza productiva, generada por el trabajo combinado y conjunto, no le cuesta nada al capital. El capitalista paga al trabajador su fuerza de trabajo individual, pero no paga la fuerza de trabajo combinada.

Esta nueva fuerza productiva se manifiesta solamente en el proceso de trabajo, es decir, después que la mercancía fuerza de trabajo deja de pertenecer al obrero y pasa a poder del capitalista. Por ello, la fuerza productiva que desarrolla el obrero gracias a la cooperación aparece como fuerza productiva del capital.

La manufactura capitalista

La manufactura es la cooperación que tiene por base la división del trabajo. Como forma característica del proceso de producción capitalista, la manufactura tuvo preponderancia en los países de Europa occidental desde mediado del siglo XVI hasta el último tercio del siglo XVIII. Es esa época se le conoce como período manufacturero de desarrollo del capitalismo.

Surgimiento de la manufactura

La manufactura aparece de dos formas. En el primer caso, en un taller, bajo el mando del capitalista se agrupan obreros de oficios heterogéneos e independientes para producir determinada clase de mercancías. Así surgió, por ejemplo la manufactura de carruajes. Hasta entonces, el carruaje era el fruto del trabajo de un gran número de artesanos independientes. El capitalista agrupa el trabajo de todo estos artesanos en un taller y gracias a su trabajo conjunto surge la manufactura: la cooperación con la división del trabajo. Gradualmente los que fueran artesanos independientes se adaptan a una operación en la producción de una sola clase de producto, por ejemplo del carruaje. El obrero se especializa en una sola operación. Por ejemplo el guarnicionero se ocupa de preparar el arnés sólo para el carruaje, el ajustador se especializa exclusivamente en aquellos trabajos de este oficio que son necesarios para construir carruajes y el pintor se convierte solamente en pintor de carruajes.

El segundo procedimiento de surgimiento de la manufactura consiste en la agrupación por el capitalista en un taller común de artesanos de una misma especialidad con la consiguiente distribución del trabajo entre ellos. Por ejemplo, antes de la agrupación de los artesanos en la manufactura de alfileres, cada uno de ellos realizaba todas las operaciones necesarias para hacer alfileres. En la manufactura, el trabajo se dividía entre ellos en operaciones parciales, cada una de las cuales era realizada por un trabajador: uno estiraba el alambre, otro lo enderezaba, el tercero lo cortaba, el cuarto lo bruñía, etc. El la manufactura de alfileres, el alambre pasa por unas cuantas decenas de obreros. Gradualmente, cada operación va pasando a ser exclusiva de un determinado obrero. “De producto individual de un artesano independiente, que lo hace todo, la mercancía se convierte en producto social de una colectividad de artesanos, especializados cada uno de ellos en una operación parcial distinta.” Escribió Marx.

Tanto en el primer procedimiento como en el segundo de formación de la manufactura, se realiza la especialización del trabajo vivo del hombre. Aunque el oficio continúa siendo la base técnica de la manufactura, entre los artesanos y los obreros existen grandes diferencias. Mientras que el artesano realiza todo el trabajo de preparación del producto en su totalidad, el obrero de la manufactura efectúa toda su vida una operación parcial de la preparación del producto. El obrero manufacturero se convierte, según expresión de Marx, en obrero parcial.

El principal rasgo del progreso llevado a la práctica por la manufactura en las fuerzas productivas consiste en la división del trabajo. Con ella comienza la revolución en la base técnica legada en herencia por la producción artesanal y en consecuencia, se perfeccionan los instrumentos de trabajo de la artesanía. Mediante la adaptación de los instrumentos de trabajo a las funciones individuales de los obreros parciales la manufactura simplifica, mejora y diferencia estos instrumentos. El obrero parcial y su instrumento forman los elementos fundamentales de la manufactura.

Formas de la manufactura

La manufactura se divide por su estructura interna en dos formas fundamentales: heterogénea y orgánica. Este doble carácter de la manufactura está determinado por la tecnología de la producción. se obtiene el producto mediante el montaje mecánico de los productos parciales independientes (piezas) o bien su forma acabada se debe a procesos sucesivos enlazados entre sí (operaciones). En la manufactura heterogénea, la división del trabajo entre los obreros se realiza por piezas, de las cuales se obtiene el producto acabado. En la manufactura orgánica, la división del trabajo se realiza por operaciones.

La manufactura principalmente la orgánica, eleva la productividad del trabajo considerablemente lo que se debe ante todo a la forma cooperativa del trabajo, que genera la fuerza productiva social. Pero complementariamente a la cooperación simple, la manufactura mediante la división del trabajo facilita el incremento ulterior de la productividad del trabajo. En primer lugar, la especialización de los obreros en la ejecución de las mismas operaciones permite reducir el tiempo que requieren estas. El segundo lugar, se reduce el tiempo invertido en el paso de una operación a otra y en el cambio de herramientas. En tercer lugar, en la manufactura se realiza la especialización de las herramientas, lo que las hace más efectivas.

El trabajo capitalista a domicilio

Además de la manufactura, que surge mediante la cooperación directa y centralizada de los que fueran artesanos en un mismo taller, existe otro tipo de proceso de surgimiento de las relaciones capitalistas en la industria, la denominada manufactura dispersa.

La aparición de tal tipo de manufactura está estrechamente relacionada con la penetración del capital comercial en la pequeña producción mercantil de los artesanos y de los campesinos. Al principio al mayorista compra los artículos a los pequeños productores de mercancías. Si no hay nadie más a quien vender las mercancías, el mayorista aprovecha su situación monopolista y reduce los precios de compra. Después presta dinero al pequeño productor y para resarcirse de los débitos le toma las mercancías a precios ínfimos. Más adelante, al comprar mercancías, el mayorista no abona dinero al productor, sino que le impone la adquisición de diversas mercancías a precios elevados. Luego el mayorista comienza a pagarle las mercancías con las materias primas necesarias para la producción, sometiéndolo definitivamente a su férula y desplazándolo del mercado. Por fin, llega el momento en que el mayorista proporciona materias primas al pequeño productor para la elaboración de mercancías por un pago determinado. De este modo, el mayorista reduce de hecho al pequeño productor independiente a la condición de obrero asalariado, que elabora materia prima ajena por una suma de dinero convenida, y el capital del mayorista se transforma en capital industrial. Según se ve, aquí no hay cooperación centralizada del trabajo, pero las relaciones económicas que surgen ponen de manifiesto la existencia de la explotación capitalista. Tampoco hay aquí manufactura capitalista, que concentra a los obreros en un taller. Este es el trabajo capitalista a domicilio, que se transforma más tarde en manufactura dispersa.

El trabajo capitalista a domicilio surge antes que la manufactura y en realidad desempeña el papel de primera fase de su preparación. El capitalista comerciante, además de repartir trabajo a domicilio organiza a menudo un gran taller con obreros asalariados. Entre este taller y los que trabajan en casa surge una original división del trabajo: el taller se encarga de acabar el producto de los pequeños productores, o se entrega material a estos para la ejecución de ciertas operaciones parciales que figuran en el proceso general de elaboración del producto dado.

Finalmente, surge la división del trabajo en el seno del gran taller del comerciante. Aparece la manufactura centralizada clásica, que presupone el sistema de trabajo capitalista a domicilio.

Aunque el trabajo capitalista a domicilio surge antes de la manufactura, su difusión masiva se remonta a la fase manufacturera de desarrollo de la producción capitalista. El trabajo capitalista a domicilio se convierte en el apéndice inevitable de la manufactura. Y eso no es casual. Mientras dominó el trabajo manual, era insignificante la superioridad de la gran producción respecto a la pequeña producción. Por ello continuó existiendo la pequeña producción y multiplicándose. Contribuía a esto la propia manufactura, que dividió el proceso de trabajo en operaciones parciales. El capitalista manufacturero continuó muy a menudo cumpliendo las funciones de mayorista y practico ampliamente la entrega de trabajo a domicilio. Los dueños de grandes empresas disponían no solo del trabajo de los obreros ocupados en sus empresas, sino del trabajo de los obreros que trabajaban a domicilio, así como, del trabajo en realidad de la masa de pequeños productores, respecto a los que eran mayoristas.

El carácter capitalista de la manufactura

Ha pasado mucho tiempo desde que surgió la división social del trabajo. Tal división fue una de las causas de la desintegración de la comunidad primitiva y de la aparición de la propiedad privada y de la producción mercantil. La división social del trabajo fue la base más general de la producción mercantil capitalista.

La división del trabajo en el taller o la división del trabajo en la manufactura es una manifestación especial de la división social del trabajo. Otra de sus variedades es la división del trabajo en el seno de la sociedad, es decir, el desglose de la producción social en grades sectores y el ramas. Mientras que la división del trabajo en la sociedad presupone preferentemente la especialización en la producción más que nada de productos acabados o semielaborados, la división del trabajo dentro de la empresa presupone la especialización de la producción por pieza de los artículos o por operaciones. La división del trabajo en la manufactura es generada por la producción capitalista.

Entre la división del trabajo en la manufactura y la división del trabajo en toda la sociedad capitalista existen grandes diferencias económico – sociales.

En primer lugar, la división del trabajo en toda la sociedad capitalista constituye la base de los vínculos del mercado entre los capitalistas productores de mercancías, en cuyas mercancías se plasma el trabajo global de los obreros explotados por ellos. En la manufactura no hay vínculos del mercado entre productores directos. El obrero de la manufactura no produce aisladamente la mercancía. La mercancía sólo es el producto común de muchos obreros parciales.

En segundo lugar, en la producción social bajo el capitalismo domina la anarquía más completa, rigen leyes económicas espontáneas y se carece de una dirección centralizada única. Por el contrario, la división del trabajo en la manufactura presupone la incondicional dirección unipersonal del capitalista, su poder autoritario en el proceso laboral en los marcos de la empresa o grupo de empresas

En tercer lugar, las proporciones entre las diversas partes de la producción social bajo el capitalismo tienen un carácter casual, son solamente un momento en la masa de infracciones y desviaciones, un momento de la desproporción. En la manufactura, la compaginación de los diversos eslabones del mecanismo de la producción, la distribución del trabajo por operaciones, por puestos de trabajo, está supeditada a la “ley de hierro” de las proporciones. Esas proporciones se fijan mediante actos conscientes del capitalista, es decir, planificadamente.

La división del trabajo en la manufactura tuene un acusado carácter capitalista. La elevación de la productividad del trabajo lograda en la manufactura origina la reducción del valor de la fuerza de trabajo. El mismo resultado proporciona el abaramiento de la preparación del obrero parcial. Con ello, la manufactura constituye una forma específica de producción de plusvalía relativa

Al desarrollarse la producción manufacturera se incrementa el poder del capital sobre el trabajo. El obrero parcial, que es capaz de realizar sólo una u otra operación, pero no domina el oficio por completo está imposibilitado para trabajar fuera de la empresa capitalista. Este obrero está forzado a vender su fuerza de trabajo no solo porque no posee medios de producción sino también porque él sólo no puede crear mercancías acabadas. El obrero manufacturero funciona ya sólo como apéndice del taller del capitalista.

La manufactura capitalista profundiza bruscamente la oposición entre el trabajo manual y el trabajo intelectual la división del trabajo en la manufactura conduce a que la fuerza intelectual de la producción mercantil se oponga a los obreros como una fuerza ajena que los domina. Al realizar uno y otro día la misma operación que no necesita de tensión intelectual, el obrero parcial se ve privado de imaginación creadora y de estimulo por el trabajo. A él sólo le corresponde realizar trabajo manual de un tipo.

Al caracterizar la división del trabajo en la manufactura capitalista, Marx escribió: “…Aunque por un lado represente un progreso histórico y una etapa necesaria en el progreso económico de la sociedad, por otro lado es un medio de explotación civilizada y refinada.”

Papel histórico de la manufactura

Como forma de la producción capitalista, la manufactura favoreció al desarrollo de las fuerzas productivas y al incremento de la productividad del trabajo social. En la etapa de la manufactura, a base del crecimiento sucesivo de la división del trabajo social y del desarrollo de las relaciones capitalistas creció considerablemente el mercado interior. Los empresarios capitalistas de la ciudad y del campo demandaban medios de producción para agrandar las empresas existentes y construir otras. El aumento del contingente del proletariado fue acompañado de la elevación de la demanda de las mercancías que constituían los medios de existencia de los obreros. Todo esto amplió el mercado interior y aceleró el desarrollo del capitalismo.

Sin embargo, la manufactura no estaba en condiciones de abarcar la producción social en todo su volumen y de transformarla, ya que la base técnica de la manufactura seguía siendo la misma producción de los pequeños productores. Por ello, la manufactura se destacaba sólo como una original superestructura sobre la producción de los pequeños productores de mercancías.

Al continuar desarrollándose el capitalismo, la manufactura como forma de la producción capitalista, resulto ser insuficiente. Aunque la manufactura dividió a los obreros en preparados y no preparados, el número de estos últimos era limitado debido a la importancia preponderante de los primeros, de los que habían sido artesanos.

La división manufacturera del trabajo ofreció mayores posibilidades para explotar el trabajo de las mujeres y de los niños, aunque gracias a la resistencia de los obreros adultos se mantuvo limitada. Puesto que los oficios artesanos eran la base de la manufactura, el capital no consiguió supeditar por entero a los obreros, sobre todos a los preparados, que seguían teniendo la posibilidad de abandonar al capitalista y convertirse en productores independientes. Sobre la base de la producción manual, el capital no podía supeditar completamente al trabajo. Todo esto limitaba la acción de la ley de la plusvalía. La manufactura como etapa en la producción de plusvalía relativa fue desapareciendo. “Al alcanzar – expresó Marx – cierto grado de desarrollo, su propia base técnica, estrecha, hízose incompatible con las necesidades de la producción que ella misma había creado.”

Surgió la manufactura sobre la base del trabajo manual, artesano. Y en cierto grado transformó esta base, creando al obrero parcial y las herramientas especializadas, pero el nivel cualitativo de la base material y técnica de la producción continuó siendo el mismo. Por ello, en el período manufacturero la producción capitalista todavía no pudo lograr una superioridad determinante en el nivel de la productividad del trabajo en comparación con los anteriores modos de producción. Esto explica, el hecho de que en el periodo manufacturero la producción capitalista todavía no había llegado a ser forma predominante de la producción social, ya que atravesaba cierta fase de desarrollo intrauterino y no era más que un tipo de economía de la sociedad feudal.

El papel histórico de la manufactura consiste en que preparó las condiciones necesarias para el paso a la producción maquinizada. Así se crearon importantes premisas para la aparición de la máquina gracias a la especialización de los instrumentos de trabajo y su adaptación para ejecutar ciertas operaciones. Además merced a la prolongada especialización de los obreros en la ejecución de ciertas operaciones, la manufactura formó obreros especializados para la industria maquinizada.

Fuentes

  • C. Marx. “El Capital”. T. I. secc cuarta. Cap IX. Pág. 264,
  • V. I. Lenin. “las primera fases del capitalismo en la industria”, OC. T III. Pág 361.
  • Curso de Economía Política. Universidad de Lomonosov. Tomo I. Primera parte. Pág 246.
  • Material didáctico de ciencias sociales. Economía Política. Ed. Progreso. Moscú. Pág 97.
  • V. I. Lenin. “La manufactura capitalista y el trabajo capitalista a domicilio”, OC. T III. Pág 430.

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