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Contenido |
Introducción
La mente es lo que su cerebro hace. Nuestras mentes realizan una serie de procesamientos de información para formar estrategias necesarias para vivir la vida diaria. Este proceso se conoce como toma de decisiones. Sin embargo, más allá de la toma de decisiones, debido a los diferentes tipos de incertidumbres que se presentan, también nos enfrentamos a lo que se denomina decidofobia, es decir, el miedo a tomar decisiones equivocadas.
Las decisiones son el corazón del éxito, y en algunas oportunidades existen momentos críticos en los que pueden ser difíciles, confusas y exasperantes. Tomar una decisión es enfrentarse a una pregunta, como por ejemplo "¿Ser o no ser?", es decir, ¿Ser el que uno desea ser o no ser? Esta es una decisión. La humanidad siempre ha vivido a la sombra de sus miedos. Aún así no se supo nada sobre el miedo hasta que Freud inició su estudio de fobias inusuales. Tiempo después, algunos psicólogos sugirieron la existencia de un temor común a todo el género humano: el miedo a la muerte.
¡Decisiones, decisiones y más decisiones! El miedo a la toma de decisiones importantes es un nuevo tipo de temor, denominado decidofobia, revelado por Walter Kaufmann en 1973. Todo gerente responsable conoce bien el miedo a la toma de decisiones equivocadas Como dijo Eleanor Roosevelt, "Se obtiene fuerza, coraje y confianza de cada experiencia en la que uno realmente se detiene para enfrentarse con el miedo." Donde quiera que usted vea un negocio exitoso, alguien ya ha tomado una decisión valiente.
La palabra Decido, proveniente del latín, tiene dos significados. Significa decidir y también caer. Es por eso que a las plantas a las que se les caen las hojas en otoño se las denomina deciduas. La palabra inglesa fall (otoño) era originalmente "leaf fall" (caída de las hojas) y se utilizaba en lugar de autumn (Otoño) en el Siglo XV. La expresión "correr el riesgo" sugiere la importancia de ambos significados. La toma de decisiones equivocadas provoca el miedo a la caída.
En las decisiones importantes que le dan forma al futuro de un negocio, la libertad se hace tangible; son objetos extremamente temibles. Las decisiones importantes que eventualmente dan forma, guían y dirigen nuestro futuro constituyen objetos de extremo temor para los líderes de los negocios. Estas decisiones implican normas y estándares, y la comparación y elección de metas. El conocimiento del abordaje estructurado y bien focalizado para el proceso de toma de decisiones disminuye la decidofobia. Lo bueno de la Ciencia de la Administración Aplicada es que convierte al antiguo proverbio "Los líderes de negocios nacen, no se hacen" en un mito. Si uno puede dominar las aplicaciones de la Ciencia de la Administración, ningún problema resulta demasiado grande y ninguna decisión es demasiado agobiante. La meta de los expertos en la Ciencia de la Administración es eliminar la decidofobia.
¡De niño, era difícil elegir en un surtido de caramelos! La sola preocupación por la toma de decisiones importantes es como una mecedora: nos ocupa en algo pero no conduce a ningún lado. Tomemos por ejemplo esta pregunta: Hay cinco ranas sentadas en un tronco. Cuatro deciden saltar. ¿Cuántas ranas quedan? Las decisiones dilatadas incrementan el compromiso para implementarlas. Hay una gran diferencia entre tomar una decisión e implementarla.
A diferencia de los modelos deterministas (decisiones libres de riesgos), el resultado de algunas decisiones depende de un tercero, como es el caso de las decisiones estratégicas de las campañas publicitarias dentro de un mercado competitivo. Por lo tanto, una de las características de los problemas de análisis de decisiones es que la toma de decisiones "acertadas" no necesariamente produce buenos resultados. "¿Cómo pude haber sido tan estúpido?", se preguntaba el Presidente John F. Kennedy después de haber aprobado la invasión a Playa Girón.
Es este abordaje el que hace que un negocio sea exitoso. Pero es importante advertir que este proceso no es fácil. Como ya dijimos, se basa en tres etapas que encierran doctrinas de integración de informática, clasificación matemática y modelización y finalmente el reingreso de transformaciones de datos nuevos que aparecerán a medida que el tiempo transcurra.
La Ciencia de la Administración puede ayudar a disminuir o eliminar el miedo a tomar decisiones equivocadas, contribuyendo en cuanto al proceso. De hecho, la meta de la Ciencia de la Administración es eliminar la decidofobia. Esto se logra a través de los procesos en fases que dividen los componentes de la decisión en elementos viables y permiten proceder a la etapa de la toma de la decisión con una base de conocimiento firme para la elección. Sin embargo, si elige no utilizar la Ciencia de la Administración, existen muchas formas de evitar tomar una decisión.
Miedo a la toma de decisiones
Es un nuevo tipo de temor, denominado decidofobia, revelado por Walter Kaufmann en 1973, quien utiliza el neologismo para sustituir “el miedo a la autonomía”. Las decisiones dilatas incrementan el compromiso para implementarlas. Hay una gran diferencia entre tomar una decisión e implementarla.
Una decisión por lo general consta de tres etapas: 1.- El reconocimiento de una necesidad: sensación de insatisfacción con uno mismo; sensación de vacío o necesidad. 2.-La decisión de cambiar, para llenar el vacío o la necesidad. 3.- La dedicación consciente para implementar la decisión.
Existen diferentes tipos de fobias, una fobia es el miedo a enfrentar algo, en este caso la decidofobia, es el miedo a tomar decisiones, más que nada a equivocarse cuando ya se ha tomado una decisión, es esa desconfianza a decidir sobre determinada situación; es ahí donde tenemos que hacer uso de nuestras habilidades y capacidades emocionales, necesitamos estar bien con nosotros mismos, para poder estar bien con lo demás, con lo que hay a nuestro alrededor, ser competentes ante diversas realidades que habremos de enfrentarnos, no detenernos mas que para analizar cuidadosamente, cada uno de los factores a tomar en cuenta, anticiparnos de alguna manera a lo que haremos en caso de que se presente algo inusitado, y que por supuesto vamos a tener la disponibilidad necesaria para enfrentar las dificultades que se presenten.
En ocasiones es difícil decidirnos a realizar algo, hasta un pequeño cambio tal vez no muy significativo, pero aun así nos cuesta decidir, y hasta cierto punto es lógico, como bien se sabe a toda acción una reacción, sea la decisión que se tome siempre habrán consecuencias buenas o malas, que se deben enfrentar posteriormente, quizás ese es el mayor miedo a tomar la decisión, equivocarnos y no poder rectificar lo que hemos hecho mal, obtener resultados negativos, y tomar nuevamente otra decisión, sin tener la seguridad suficiente de lo que queremos hacer, y sobre todo, si es lo correcto. A veces son decisiones poco importantes, como cosas cotidianas, y otras hasta pueden cambiar nuestras vidas, como casarnos o divorciarnos, quedarnos en un trabajo bien pagado, pero que no nos gusta o buscar otro en un momento en que hay mucho desempleo, etc. En los momentos de crisis, pueden aumentar nuestros problemas para decidir.
Nuestras emociones influyen en la toma de decisiones y el estrés, la angustia, la depresión, etc., pueden volvernos indecisos o hacernos tomar malas decisiones. Con frecuencia, nos cuesta trabajo decidirnos, porque no queremos responsabilizarnos por la elección a las consecuencias o a perder las demás posibilidades.
Cómo evitamos tomar decisiones importantes
El historiador y geógrafo griego Heródoto escribió lo siguiente en el año 450 A.C.: "Si se debe tomar una decisión importante los persas discuten la cuestión cuando están ebrios y al día siguiente el jefe de la casa...presenta la decisión para su reconsideración cuando están sobrios. Si aún así la aprueban, se adopta; si no, se abandona. A la inversa, toda decisión tomada en estado de sobriedad, se reconsidera posteriormente cuando están ebrios."
Lo anterior, es una forma extraña de tomar decisiones, podría parecer que se realiza hasta sin interés alguno, difícilmente en la actualidad nos atreveríamos a hacer algo parecido, puesto que el estado de ebriedad no es lo mas idóneo para tomar una decisión y más aún que este totalmente bien lo que se esta decidiendo, pero aun así existen diversas formas de llevar a cabo la toma de decisiones, a la que muchas personas recurren, y le dejan a esas “formas” la libertad de decidir, porque confían mas en eso, que en la capacidad de analizar y tomar por sí mismos la decisión.
Algunos ejemplos son la astrología, lectura de las manos, observación de las estrellas, reflexología (pies), iridiología (ojos), telepatía, numerología, etc. Todas estas disciplinas terminadas en logía, el griego por "palabra", son objetos de adoración.
Otros métodos para tomar decisiones:
Pensar: abarca actividades mentales ordenadas y desordenadas, y describe las cogniciones que tienen lugar durante la elección, la resolución de problemas, la originalidad, la creatividad, la fantasía y los sueños. Como dijo el matemático, científico teórico y filósofo de la ciencia Henri Poincare, "Dude de todo o crea todo: son dos estrategias igualmente convenientes. Con cualquiera de ellas, eliminamos la necesidad de pensar por nosotros mismos".
Tirar el ancla: darle un peso desproporcionado a alguna información, en lugar de esperar lo más posible a tener toda la información.
Ser consciente de los costos hundidos: Repita la misma decisión porque "ha invertido tanto en este abordaje (o en su trabajo actual) que no puede abandonarlo ni tomar otra decisión (o buscar una posición mejor)".
Incapacidad de reflexionar sobre el problema: Algunos gerentes a veces se resisten a reflexionar antes de actuar, porque la reflexión les insume demasiado tiempo, demasiado trabajo y no saben demasiado sobre el problema/la oportunidad de decisión.
Buscar pruebas confirmatorias: Busque la información que respalde la elección previa existente y descarte la que se oponga.
Ser demasiado confiado: Esto lo hace sentir optimista y luego tomar decisiones de alto riesgo.
Ser demasiado prudente: Ser excesivamente curioso durante tanto tiempo como para retrasar la decisión.
Cargar a otro con la responsabilidad: Delegar a otro la responsabilidad de tomar la decisión. No tomar decisiones por uno mismo. Conseguir a alguien a quien culpar si las cosas no salen bien.
Rendirse ante el fracaso: Creer que las elecciones que realizará están predestinadas y que seguramente fracasará (uno se acostumbra al fracaso).
Crear una comisión: Para tomar una decisión, crea una comisión, no necesariamente de expertos. De este modo, si todo sale bien, todos los miembros se sentirán orgullosos. Pero si todo sale mal, nadie es responsable.
Falsa descentralización: Cuando un gerente autoritario delega responsabilidades a un nuevo "director de..." para cada problema nuevo de decisión, pero sin delegar autoridad alguna.
Mala definición del problema: Conduce a la solución equivocada. Cuando no se conoce el problema, cualquier solución es equivocada. Cuando se conoce el problema, la solución podría ser la correcta.
Mala comprensión del problema: Ocurre por subjetividad, análisis irracional, retraso o dilación, falta de sensibilidad y falta de enfoque.
La complejidad confunde al decisor: Simplifique y hasta modifique el problema para convertirlo en algo para lo que tenga una solución estratégica (esto lo hacen los analistas de IO/CA cuando modifican el modelo hasta que se ajusta a su algoritmo de solución estratégica).
Racionalización para limitar los cursos de acción: Esta estrategia es muy popular. Adueñarse del mazo de naipes para hacer que una alternativa aparezca como claramente correcta y se eliminen todos los riesgos.
Información: La información recopilada no es válida. Las decisiones por lo general se toman primero y luego se busca información para respaldar la solución, de lo contrario ocurre que gran parte de la información recopilada es irrelevante para la toma de decisiones.
La decisión es sólo simbólica: Uno pelea mucho para conseguir una política y luego es indiferente a su implementación.
El decisor tiene obligaciones: En algunos casos, los decisores actúan sin integridad para satisfacer algunas obligaciones personales importantes.
Lo mejor es declinar responsabilidades: Estancarse o no hacer nada es otra posibilidad.Algunas personas lo hacen porque consideran que la solución estratégica correcta será finalmente obvia.
Ansiedades posteriores a la decisión: Cuanto más convenientes son las alternativas que se deben rechazar y cuanto más rápido deba tomarse la decisión, mayores serán las ansiedades (también conocidas como disonancia cognitiva).
Existe un segundo grupo de razones que de igual manera son utilizadas para evitar la toma de decisiones, son legítimas y válidas. Entre ellas encontramos la depresión y otras enfermedades mentales (que deterioran las funciones de la toma de decisiones), la coerción y el lavado de cerebro.
Existen situaciones en las que no se deberían tomar decisiones importantes. Un ejemplo, podría ser que una persona que ocupa una posición ejecutiva dentro de una empresa sufre de depresión, que es una enfermedad mental. Esta persona no debería tomar decisiones importantes-que podrían resultarle costosas a la empresa.
Toma coercitiva de decisiones: son tácticas de control mental que forman parte de una práctica de lavado de cerebro, cuyo fin es modificar en gran medida el concepto que una persona tiene de sí misma, la percepción de la realidad y las relaciones interpersonales.
Cuando tienen éxito, influyen en la capacidad racional e independiente de la víctima de tomar decisiones. El lavado de cerebro es un proceso muy complejo que consiste en dos etapas:
- Una es el Condicionamiento y se utiliza para controlar la mente de la víctima; por ejemplo, induciendo la culpa manipulativa, el miedo encubierto, la intimidación, la confusión mental y moral, logrando confesiones de delitos no cometidos, y propaganda política.
- La otra es la Persuasión para causar la incapacidad de pensar en forma independiente, por ejemplo, implantando impulsos sugestivos en la mente de la víctima.
De alguna manera también estamos acostumbrados a las técnicas que se utilizan en las campañas publicitarias, para influir en el comportamiento de compra, porque nos dejamos inducir por lo que dice una persona en determinado comercial, y posiblemente sea tan falso lo que nos dice, que quizás ni siquiera en el haya dado resultado el producto que esta ofertando, mas sin embargo, resulta tan fácil dejar convencernos por la mercadotecnia y publicidad, que optamos, por seguir los consejos que ahí nos brindan, aunque no siempre se vaya a obtener un beneficio, por el contrario puede resultar costoso para nuestro bolsillo, e incluso frustrante por no alcanzar el resultado idealizado. Solución de un problema mediante la creación de otro: Esta estrategia pretende deshacerse de un problema actual con la lamentable consecuencia de crear uno nuevo.
Cómo tomar decisiones acertadas
Lo primero es atreverse a hacer un poco más de lo que hacemos hoy, no podemos dejar al azar las respuestas a las preguntas decisivas que surgen en nuestras vidas. Sólo cuando enfrentemos estas situaciones podemos convencernos de que lo que estamos haciendo va por buen camino, no es posible ni aceptable dejar a un grupo de extraños que decida por nosotros, mucho menos escondernos bajo excusas y pretextos porque los resultados nos beneficiarán o perjudicaran directamente a nosotros.
Recuerde que evitar esta responsabilidad solo va a generar más y más problemas, que exigirán tomar decisiones que, como vimos probablemente será cada vez más difíciles de asumir. Tomar las decisiones correctas es posible a través de un acto estratégico básico: simplemente decidiendo. La clave para decidir está en asumir primero la actitud correcta: Ver cada problema como una oportunidad sobre la que se puede generar bienestar no simplemente de resolverlos. Se pueden tomar la mayoría de sus decisiones en base al conocimiento obtenido desde experiencias anteriores, a través de aplicar un pequeño y breve análisis y por supuesto al sentido común (que como muchos sabemos, no es tan común).
Cuando se enfrentan problemas en los que una decisión equivocada podría tener efectos negativos a largo plazo y conducir a errores graves y fracasos, con importantes pérdidas, con frecuencia es importante poner ojo en los detalles, las pequeñas decisiones se vuelven importantes.
Decidiendo subjetiva y objetivamente: Las decisiones subjetivas son de carácter privado, se consideran los puntos fuertes, los débiles, las oportunidades y las amenazas.En las decisiones objetivas, consideramos aquellas que son “no emocionales”, son públicas, es decir, necesitan que usted "se salga de sí mismo" y no involucre sus emociones.
Un factor muy importante para tomar decisiones acertadas es autoestima. Hay personas con un bajo nivel de autoestima. Ellas son fácilmente manipulable y presionables, es fácil decirles lo que tienen que hacer porque no tienen decisión propia, no piensan por sí mismas, necesitan ayuda de los demás, incluso dejan que otros decidan por ellas aún en situaciones personales, y aceptan lo que ellas quieren, a pesar de que pueden no estar de acuerdo con lo que van a hacer, pero les resulta más fácil dejar a otros la decisión y la responsabilidad. Esto sucede porque no tienen la fuerza y el coraje para escuchar sus propios pensamientos y tomar una decisión por ellos mismos. En este punto quiero destacar la importancia de creer en nosotros mismos, en nuestros valores y principios y, sobre todo, en tener la convicción para defenderlos y dar la importancia necesaria a cada una de las situaciones que impliquen tomar decisiones en nuestra vida.
Herramientas para tomar buenas decisiones
1.- La escala de valores: son directrices creencias que están grabadas dentro de cada persona, son juicios de valor que influyen en el análisis de un problema y en la elección de las posibles alternativas.
2.- Asumir riesgos: Es necesario para evitar sorpresas desagradables en la consecución de los objetivos.
3.- Tener la voluntad para ejecutar la alternativa elegida: El éxito de saber tomar decisiones está en entrar en acción: detalles, pasos, orden, personas implicadas, etc.
4.- Ejercer el pensamiento creativo: La imaginación y la capacidad inventiva ayudan en el desarrollo de posibles caminos y en la elección definitiva en el proceso de toma de decisiones.
5.- Asumir responsabilidad en las consecuencias: Es entonces tener valentía y humildad para responder para que nuestras acciones, sean positivas o negativas, traigan beneficios o pérdidas.
6.- Ser siempre persistente: Esto es clave, más aún con la decisión tomada, no se harán cambios, no maneje dudas, sea resuelto, siga el curso y persevere.
7.- Decídase de una vez por todas a vencer la decidofobia: y empiece hoy mismo, al dejar que las cosas continúen como están: No se crece, no se progresa, no hay éxitos. Cambie su mentalidad, empiece a decidir.
8.- Fomente la cooperación: Todos deben participar en el desarrollo de la decisión para que esta dé un resultado positivo.
9.- La ética y la retroalimentación: Es necesario analizar lo bueno y lo malo en los medios y el fin de la toma de decisiones.
La toma de decisiones es inevitable y fundamental para toda vida y actividad humana, en lo personal, en lo laboral; en este sentido, todos tenemos la capacidad para llevarla a cabo con efectividad y certeza.Para algunas personas, este proceso es más difícil que para otras, a veces no es tan sencillo, tener a cargo la responsabilidad en la elección y, en ocasiones, hasta se culpa a otros cuando las cosas no resultan como se hubiera querido.
No es fácil reflexionar sobre un problema, y también es común que se atribuya demasiado peso a una porción determinada de la información. El simple hecho de elegir algo para dejar atrás lo demás provoca una sensación de incertidumbre y miedo al error, al tomar en cuenta que la elección cambiará necesariamente el panorama de lo que venga más adelante una vez que se ha tomado una decisión.
Debemos pensar muy bien en las posibles consecuencias de lo decidido. Se debe dedicar tiempo suficiente a la toma de decisiones.
No es conveniente actuar por impulso y es vital verificar que todo lo que se tenga que realizar no vaya generar errores posteriores, cuando suceda que se decidió incorrectamente, (y esto va a suceder, no nos engañemos), nunca esta demás enmendar el error y tomar una nueva decisión cuando sea posible e, incluso, la próxima vez que se enfrente a una situación similar.
Aprenda a escuchar a los demás. Como es bien sabido, los consejos de otras personas ayudan en gran parte a ser acertados al tomar una decisión. Es muy efectivo considerar las ideas de otros y sus puntos de vista, PERO RECUERDE: la decisión es únicamente suya, tenga total seguridad en lo que hace, eso le brindará la tranquilidad de saber que está haciendo lo correcto. Para vivir bien, decida bien.