Diseño urbano

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Diseño urbano
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Concepto:Disciplina orientada a interpretar la forma y el espacio público de la ciudad con criterios físicos, estéticos, funcionales y ambientales; buscando satisfacer las necesidades de la colectividad o sociedad urbana. Para ello se apoya en la planificación física a diferentes niveles de análisis e intervención: región, centro y área urbanos.

Diseño urbano. Es un campo íntimamente relacionado con el planeamiento urbano, pero se diferencia de éste, en el enfoque a las mejoras físicas del ambiente público, ya que en la práctica el planeamiento urbano se centra en la administración de la urbanización privada a través del planeamiento de esquemas y otros controles estatales de urbanización.

Contenido

Generalidades

El diseño urbano se enfoca hacia el tratamiento de los espacios públicos la ciudad; o sea, a la totalidad de los espacios usados libremente por hombre citadino en su diario bregar, y conforman a esta entidad: las avenidas, las plazas, los parques, la infraestructura pública y algunos espacios de propiedad semiprivada como las fachadas de los edificios y sus jardines. También esta disciplina se encarga de la viabilidad de las infraestructuras de las ciudades.

Como disciplina el diseño urbano posee fuertes referentes en el planeamiento urbano y la arquitectura paisajista. Sin embargo, su condicionamiento social, político y financiero lo hace mucho más extensa en su cometido. Diseñar lo urbano supone estudios ambientales y sociales, pues lo urbano es el resultado de todo un proceso complejo y dinámico del desarrollo de las urbes. Dentro del diseño urbano desempeña un rol fundamental la planificación urbana.

La planificación urbana, por su parte, es un instrumento real y efectivo de control y regulación de la transformación y desarrollo de la ciudad. Muchos de los problemas ambientales, urbanísticos y sociales que adolecen las ciudades son consecuencia de una inoperante o ineficiente planificación urbana.

En las ciudades de hoy, factores como la especulación del suelo, el vertiginoso ritmo constructivo y el crecimiento acelerado y desmedido de las ciudades pone en crisis la planificación, y con ello el propio diseño urbano.

Uno de los aspectos que más preocupan a los urbanistas es el diseño de los espacios públicos, pues estos están sujetos a múltiples o intereses: de propietarios cercanos; de instituciones, de infraestructura, entre otras.

El diseño de los espacios públicos demanda consulta y negociación entre una variedad de esferas. Los diseñadores o arquitectos urbanos raramente tienen el grado de libertad ofrecida en otras ramas o escalas del diseño. El diseño de espacios públicos normalmente requiere de colaboración multidisciplinar, incluyendo a especialistas en ingeniería, en ecología, en historia local y en planeamiento del transporte urbano.

Historia

Desde la antigüedad el diseño urbano ha sido un elemento clave ligado a la propia evolución del hombre, y muchas han sido las teorías y fundamentaciones que en torno a las problemáticas del diseño, planificación y urbanización la historia de la arquitectura y el urbanismo acumula.

Se conoce de primarias formas de diseño urbano en ciudades griegas o de influencia greca como Alejandría fundada en Egipto por Alejandro Magno y en las cuales mediante el trazado o distribución hipodámica se partía del diseño de calles en ángulo recto, creando manzanas rectangulares.

Otra de las grandes aportaciones en la historia del diseño urbano lo propiciaron los romanos, quienes concibieron a sus ciudades a partir de dos ejes perpendiculares entre sí: el Cardum (vía orientada de norte a sur) y Decumanus (vía de este a oeste); ello continuó la línea del trazado de damero impuesto con anterioridad por los griegos. Sin embargo, el diseño urbano romano fue sustancialmente rico y contributivo, pues criterios como el agua y su drenaje, la ubicación de los monumentos públicos, la disposición y jerarquía de las pavimentaciones y principales construcciones; fueron agregando al diseño de la ciudad una complejidad sin precedentes; complejidad a la que se unió el descomunal tamaño que las urbes romanas y su polifuncionabilidad.

En el Medioevo, la cuidad era entendida como un espacio para la transacción de mercancías y la vida comunal y necesaria para la defensa ante posibles agresores. La forma típica de las ciudades medievales fue el Burgo y por estos, muchas veces, estaban delimitados por murallas que dificultaban el crecimiento espontáneo de los mismos. Durante esta etapa de la evolución social del hombre no existía la planificación de las ciudades, por lo que las incipientes urbes Burgos eran recintos idóneos para la proliferación de la suciedad, las epidemias y los males sociales. El verdadero florecimiento de la ciudad y la cultura urbana despierta con el gótico.

En el siglo XVIII, el proyecto de “La ciudad jardín” representó un avance novedoso desde el punto de vista del diseño y por la preocupación por lo urbano, pues los males que la sociedad industrial comenzaba a gestar desde el punto de vista citadino así lo condicionaron. El movimiento urbanístico de las ciudades jardín fue fundado por Ebenezer Howard ( 1850-1928). Sus conceptos sociológicos y urbanísticos se contienen en el libro “Ciudades Jardín del mañana”, cuya versión corregida y completa apareció en 1902. Para Howard la ciudad jardín es un centro urbano diseñado para una vida saludable y de trabajo y esta se caracterizaba por:

Otro término que recurrentemente aparece en la historia del urbanismo y la arquitectura se es el de “La ciudad ideal”, expresión que ha sido referida también con el calificativo de “Ciudad celeste”. La ciudad ideal fue un modelo de origen religioso que se estableció desde Platón y Aristóteles. Esta terminología planteaba la descripción de cómo debía ser la ciudad, y fue enfocada posteriormente por Vitruvio y por otros pensadores del siglo XVIII, hasta llegar a las propuestas del movimiento moderno como la utópica “Usonia” de Wright o la ciudad radiante de Le Corbusier.

Las reformaciones urbanísticas en el siglo XIX no fueron exclusivas de París, pero esta ciudad fue pionera en mostrar una nueva dimensión urbana. La reformación del París decimonónico obedecía al incremento de la población, a la exigencia de un urbanismo más aséptico, como necesidad ante a las epidemias como la peste o el cólera; y a la asimilación de los nuevos medios de transporte como el ferrocarril. Para ello Georges-Eugène, Barón Haussmann ( 1809-1891) barrió París para conformar un trazado urbano en el que se preconizaba el énfasis a determinados puntos de la ciudad, mientras que se demolían desmedidamente manzanas enteras del París medieval.

El siglo XX supuso un especial interés en el diseño de las ciudades, énfasis que aumentó con posteridad a la primera y segunda guerras mundiales y que tuvieron como escenario coincidente al continente europeo. La crisis de la ciudad en este siglo, así como las profundas y complejas relaciones que se establecen dentro de ella, condujeron al arquitecto y urbanista suizo Le Corbusier a trabajar en el diseño de un edificio que constituyese en sí el concepto de ciudad: La Unidad Habitacional de Marsella. Otros proyectos fueron emprendidos desde un punto de vista más osado como la ganancia de tierra al mar en Japón.

La ciudad, sus funciones y el diseño urbano

A lo largo de la historia, el diseño urbano se ha visto vinculado a las funciones de la ciudad; funciones que han evolucionado y se han complejizado cada vez más en cada nueva formación económico-social, y cuya aceleración ha estado condicionada por las nuevas formas y relaciones gestadas en la ciudad.

La ciudad en la actualidad es entendida como un espacio físico, humano, moral y como construcción cultural. Las urbes son concentradoras de potencialidades ilimitadas para el desarrollo y son centros aglutinadores de los poderes político, económico, administrativo, científico y cultural. En este sentido quedan definidas como funciones de la ciudad:

Principios del diseño urbano

Fuentes