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Evangelios sinópticos

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Tres evangelios sinópticos
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Los cuatro evangelistas.jpg
Son los tres evangelios que cuentan la misma historia de Jesús.
Autor(es):Apóstol Mateo, Apóstol Lucas y Apóstol Marcos.
Categoría:Evangelios (testimonios sobre la vida y obra de Jesucristo).


En el marco de la Biblia (el libro sagrado judeocristiano), el término evangelios sinópticos se refiere a los tres primeros de los cuatro evangelios canónicos ―el Evangelio de Marcos, el Evangelio de Mateo, el Evangelio de Lucas, el Evangelio de Juan― debido a sus semejanzas en cuanto al orden de la narración y al contenido. Los tres tienen el mismo esquema y parten de una tradición en común: el famoso Documento Q,[1] (que narraba la predicación de Jesucristo pero no incluía su muerte), las tradiciones orales de los testigos, y la «logia» (o colecciones de escritos sobre las palabras de Jesús). Se supone que las fuentes originales de los Evangelios se perdieron en el II siglo.

Los evangelios canónicos son los cuatro (entre varias decenas de Evangelios) que la jerarquía católica decidió santificar y considerar parte del «canon» (los textos aceptados) de la Biblia. Los demás evangelios fueron rechazados, tildados de «apócrifos».

Origen del término «sinóptico»

El término «sinóptico» proviene de las raíces griegas συν (syn, ‘junto’) y οψις (opsis, ‘ver’). La palabra «sinóptico» indica que los contenidos de estos tres evangelios pueden disponerse para ser «vistos juntos» en columnas verticales paralelas.

En 1776, el biblista alemán Johann Jakob Griesbach (1745-1812) presentó su libro Synopsis sobre los tres evangelios mencionados, en el cual esos evangelios aparecían en un formato impreso de columnas paralelas, lo que facilitaba su mirada simultánea. Así se ponían de manifiesto fácilmente sus diferencias.[2] El estudio de Griesbach ganó popularidad en el ambiente académico, lo que llevó a llamar «sinópticos» a los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas cuando se los menciona en conjunto.

Por causa de su contenido, el evangelio de Juan o cuarto evangelio canónico no permite su comparación con los tres primeros salvo en unos pocos pasajes.

Consecuencias de la «sinopsis»

La visualización en paralelo de los tres evangelios sinópticos permitió apreciar las grandes coincidencias que existen entre ellos. Hay textos, en ocasiones largos, que están redactados con las mismas palabras y con las palabras en el mismo orden. Pero cuando se examinan en detalle, también se pueden encontrar algunas diferencias.[2] Las convergencias entre los tres (o a veces entre dos) evangelios evidenciarían que los autores habrían utilizado una misma fuente, o se habrían copiado entre ellos. Por otra parte, las divergencias indicarían más bien que los evangelios se escribieron con cierto grado de independencia uno del otro.[2]

Las similitudes y divergencias entre los sinópticos suscitaron el llamado «problema sinóptico», es decir, la cuestión acerca de qué relación hay entre ellos. Existen varias hipótesis que intentan contestar esta pregunta. Una de ellas, la más aceptada en la actualidad, es la teoría de las dos fuentes, presentada por Christian Hermann Weisse (1801-1866) y elaborada más tarde por P. Wernle (1872-1939). La teoría sostiene que los evangelios de Mateo y de Lucas se basaron en el de Marcos y en otra fuente desconocida que Wernle designó con la letra Q, inicial de la palabra alemana quelle, que signfica ‘fuente’. Este Documento Q, hasta hoy desconocido, habría consistido sobre todo en una colección de dichos y breves discursos de Jesús.[3]

Descripción de los tres evangelios sinópticos

El Evangelio de Marcos es el más antiguo: fue escrito hacia el año 60, en idioma griego.

El Evangelio de Mateo fue escrito por un discípulo de Mateo hacia el año 80, en idioma arameo. Mateo copió el 50% del material de su texto a partir del Evangelio de Marcos y la parte restante la tomó del Documento Q. El relato de la infancia de Jesús no aparece en el Documento Q ni en el Evangelio de Marcos, por lo que posiblemente Mateo la tuvo que crear de cero.[3]

El Evangelio de Lucas fue escrito por Lucas, un médico sirio discípulo de san Pablo. Fue escrito hacia el año 80, en idioma griego, y posiblemente en Grecia. Fue escrito como un solo libro con los Hechos de los apóstoles. Un par de siglos más tarde, la jerarquía cristiana separó al Evangelio de Lucas y a los Hechos como dos libros diferentes. Lucas copió el 70% de su texto del Evangelio de Marcos y el resto lo tomó del Documento Q. Como no tenía ninguna fuente original para describir la infancia de Jesús, tuvo que componerla por su cuenta.[3]

Referencias

Fuentes