Gnoseología

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Gnoseología
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Concepto:La gnoseología (del griego γνωσις, gnosis, "conocimiento" o "facultad de conocer", y λόγος, logos, "razonamiento" o "discurso")

Gnoseología. también llamada teoría del conocimiento, es una rama de la filosofía que estudia la naturaleza, el origen y el alcance del conocimiento. La gnoseología no estudia los conocimientos particulares, como pueden ser el conocimiento de la física, de la matemática o de nuestros alrededores inmediatos, sino el conocimiento en general, aunque puede hablar sobre los límites y el fundamento de otros conocimientos particulares (por ejemplo, al dilucidar qué valor tiene una "medida" usada por la física).

Contenido

Historia

La investigación sistemática del conocimiento comienza en la Antigua Grecia, especialmente con el diálogo platónico Teeteto, aunque también en la República (VI). Aristóteles dedica parte de su trabajo titulado De Anima a explicar el conocimiento "empírico", el que se obtiene a través de los sentidos, y en la Metafísica dedica el libro IV (especialmente el capítulo 4 y ss.) a discutir cuestiones como la prueba de los primeros principios y el relativismo. En los Segundos analíticos (o Analíticos posteriores) presenta lo que puede considerarse como su epistemología. Para estos dos autores, sólo podía haber conocimiento que llegue a ser ciencia de lo inmutable: para Platón las Ideas, y para Aristóteles las sustancias (también las sustancias separadas). En el período helenístico el pirrónico Sexto Empírico ofrece la expresión más completa y sistemática del escepticismo antiguo.

En el mundo cristiano antiguo y en la Edad media se elaboraron diversas doctrinas sobre el conocimiento humano. San Agustín pensó en la necesidad de una iluminación divina que garantizase la verdad de nuestras afirmación. Santo Tomás de Aquino, por su parte, recoge ideas de Aristóteles y elabora una completa teoría del conocimiento, que critica el ultrarrealismo (por ejemplo de Guillermo de Champeaux), el representacionismo y el nominalismo -o verbalismo- (de Roscelino).Con el Renacimiento comenzó un período de intenso desarrollo de la gnoseología, que marcará toda la modernidad. La invención de nuevos instrumentos de observación, como el telescopio, ayudaron al desprendimiento de los cánones (principalmente Aristóteles y la Biblia) a la hora de fundamentar el conocimiento.

En el siglo XVII el inglés Francis Bacon escribe Advancement of knowledge y Novum Organum, donde reclama el apoyo de la monarquía para impulsar el conocimiento de tipo empírico. La tradición empirista encontraría a sus principales defensores en John Locke, David Hume y George Berkeley. Locke se ocupó de estas cuestiones en su obra Ensayo sobre el entendimiento humano; Berkeley sigue parcialmente a Locke en su Tratado sobre los principios del conocimiento humano, de 1710; y Hume, hizo lo propio en la primera parte de su Tratado de la naturaleza humana y en su Investigación sobre el entendimiento humano.

Por otro lado, el francés René Descartes publica en 1637 el Discurso del método y en 1641 las Meditaciones metafísicas, obras en gran parte dedicadas a plantear y resolver los problemas fundamentales de la teoría del conocimiento. Descartes introduce la duda metódica como método racional para obtener conocimiento seguro, y dio inicio a la tradición racionalista, que será continuada por Spinoza y Leibniz, entre otros.

En 1781, el alemán Immanuel Kant publica la Crítica de la Razón Pura, una obra muy influyente en la que critica tanto al racionalismo como al empirismo y propone una alternativa superadora: el idealismo trascendental. Con ello propuso un "giro copernicano" en la filosofía moderna, donde el sujeto ya no es pasivo frente al mundo, sino que pasa a ser un sujeto activo que "construye" el objeto de su conocimiento. De este modo, Kant propone que el mundo nouménico permanece incognoscible para el sujeto, que sólo puede conocer el mundo fenoménico, mediado por las intuiciones puras del espacio y el tiempo, las categorías del intelecto y las ideas regulativas de la razón. A partir de entonces, la gnoseología ha intentado volver a recuperar el conocimiento del mundo. La obra de Kant dio inicio al idealismo alemán, escuela que tuvo a sus mayores exponentes en Johann Gottlieb Fichte, Friedrich Schelling y Georg Wilhelm Friedrich Hegel.

A principio del siglo XX, Husserl propuso volver "a las cosas mismas", expresión con la que quedó fundada la fenomenología, que sería continuada, de distintos modos, por Heidegger, Sartre y Merleau-Ponty, entre otros. En la filosofía analítica, por el contrario, a mediados del siglo XX se inició a partir de un breve artículo de Edmund Gettier una tradición de análisis del conocimiento en términos de atribuciones de conocimiento, retomando las tres características que señalara Platón para todo conocimiento: que sea una creencia, que sea verdadera y que esté justificada. A partir de este análisis estándar han surgido a principios del siglo XXI diversas teorías sobre las atribuciones de conocimiento como el invariantismo, el invariantismo sensible,6 el contextualismo7 y el relativismo.

En 1963, Frederic Fitch publica un trabajo en lógica epistémica en el que demuestra que dados ciertos supuestos básicos, "si toda verdad se pudiera conocer, entonces toda verdad sería conocida". Pero como no toda verdad es conocida, se sigue que no es posible conocer todas las verdades. Esta paradoja se conoce hoy como la paradoja de la concupiscibilidad de Fitch (Fitch's Paradox of Knowability).8 Paralelamente, desde mediados del siglo XIX, quizá empezando con las reflexiones metodológicas del astrónomo británico William Whewell, como a lo largo del siglo XX, se dedicaron muchos esfuerzos filosóficos al estudio del conocimiento científico, dando lugar a la filosofía de la ciencia. Este tipo de estudios pronto se ven complementados con otros sobre la historia de la ciencia, y más tarde, la sociología de la ciencia.

Diferentes niveles de conocimiento

  • El conocimiento: Es el acto mediante el cual un sujeto se apropia mentalmente de un objeto para descubrir sus propiedades. Esta actividad puede presentarse en distintos niveles.
  • A nivel empírico: De la experiencia, se trata de un conocimiento espontáneo, de origen afectivo y perceptual que nos relaciona con las cosas, el mundo y el otro. Este tipo de conocimientos procedente del sentido común es el primero que aparece en nuestro desarrollo.
  • A nivel científico: Se trata de una construcción racional del objeto, que se vuelve cada vez más precisa y rigurosa conforme progresan los métodos y los conceptos elaborados a lo largo de la historia de una ciencia.
  • A nivel filosófico: Se presenta como una problematización del conocimiento humano que tiende a descubrir sus poderes y límites, y a intentar fundamentar las verdades que piensa alcanzar.

Mientras que la ciencia se desarrolla de forma autónoma, el filósofo se pregunta cómo es posible el conocimientos, y cómo justificar racionalmente el movimiento que permite acceder a lo real y a un sujeto adueñarse de un objeto. De esta situación deriva el problema de la exigencia de una adecuación de la representación mental , bajo sus diversas formas, -conceptos, intuiciones, juicios, leyes, teorías, etc- al “ser” de la cosa representada. En función de esto aparece el problema de la verdad y su definición , lo cual conduce a una teoría del conocimiento…

Pensamiento y conocimiento

El acto de pensar y sus resultados, los pensamientos son aún un problema complejo para la filosofía. De hecho pensar, es conocer. Pero, ¿qué es pensar?. Platón afirma que es recordar. Descartes que es dudar, afirmar, negar, querer, no querer, imaginar, sentir. Para Leibniz es calcular. Mientras que Hegel afirma que es la realización para si de la realidad efectiva de lo absoluto a través del lenguaje humano.

No obstante la diversidad, podemos caracterizar el pensar como una actividad de orden psicológico, como el acto que ocurre en la conciencia de un sujeto en un determinado período de tiempo, que se puede realizar con total atención, distraimiento, con agrado o disgusto. El resultado de esta actividad es el pensamiento que como tal es indiferente a quien lo piense, cómo y cuando lo piense, manteniendo su identidad consigo mismo. En este sentido, el pensamiento es inespacial e intemporal; la máxima socrática “conócete a ti mismo”, en cuanto pensamiento permanece inalterada , independientemente de que la haya pensado en condiciones muy particulares Sócrates en el siglo V A.C., o que la piense yo ahora en un sentido diferente.

Por otro lado, el pensamiento suele ir acompañado de percepciones o imágenes, puedo ver algo o imaginarlo; pero estos elementos no son esenciales al pensamiento, cada vez que leo un libro, no imagino todo lo que voy leyendo. También aparece la expresión del pensamiento, los signos que lo expresan como su significación o sentido. Aquí arribamos a un aspecto sumamente interesante; el de las relaciones entre pensamiento y lenguaje.

Por último podemos señalar el objeto del pensamiento, la referencia. Todo pensamiento es pensamiento de algo. No existen pensamientos meros, vacíos . No debemos confundir, sin embargo, el pensamiento con su objeto, pues, los objetos en cuanto tales no se modifican porque se piense acerca de ellos. Ahora bien, los objetos del pensamiento pueden ser de diversa índole, pero antes de entrar en su clasificación, procederemos a definir lo que entendemos por objeto en sentido amplio.

Origen del conocimiento

Cuando se trata el problema del origen del conocimiento queremos saber si todo conocimiento se origina en la experiencia o en la razón; si el hombre viene de por sí dotado de ciertos conocimientos o, por el contrario, requiere del concurso de las facultades sensibles e intelectivas a la vez.

Para tratar de responder esta cuestión será necesario admitir que el ser humano tiene la capacidad de conocer de alguna forma al objeto. Para explicar de que forma se puede conocer han surgido diferentes teorías sobre el origen del conocimiento.

  • El racionalismo: Esta postura sostiene que es el pensamiento, la razón, la fuente principal del conocimiento humano. Para los racionalistas el conocimiento sólo merece este nombre cuando es lógicamente necesario y universalmente válido. Cuando juzgamos, a partir de la razón, que una cosa tiene que ser precisamente como es y no podría ser de otro modo, y que así es siempre y en todas partes, estamos entonces ante un verdadero conocimiento. Evidentemente, una forma especifica de conocimiento ha servido de modelo a la interpretación racionalista del conocimiento y son las matemáticas, puesto que se trata de una forma de conocimiento fundamentalmente conceptual y deductivo. En especial en la geometría, todos los conocimientos se derivan de axiomas y conceptos supremos; de manera que el pensamiento se desarrolla con absoluta independencia de la experiencia, siguiendo sus propias leyes.

Los planteamientos más antiguos del racionalismos los encontramos en Platón, quien estaba profundamente convencido de que la experiencia no puede llevarnos a un saber autentico; lo que proporcionan los sentidos no es una Episteme, sino una Doxa, no un saber , sino una mera opinión.

  • El Empirismo: El empirismo a diferencia del racionalismo que propone la razón como fuente de conocimiento, sostiene que el conocimiento procede de la experiencia, del contacto directo con la realidad. Para el empirismo no existe un caudal de ideas situado a priori en el pensamiento humano. La conciencia cognoscente no extrae sus contenidos de la razón, sino de la experiencia. Así como vimos que los racionalistas se formaron principalmente en las matemáticas, los empiristas se formaron en las ciencias naturales. Desde la antigüedad nos encontramos con ideas empiristas primero con los sofistas y mas tarde con los estoicos y los epicúreos, pero no es sino hasta la época moderna en que John Locke en el siglo XVII combate decididamente la teoría de las ideas innatas. John Locke dijo: “La noción que a través de los sentidos adquirimos de las cosas exteriores, aunque no sea tan cierta como nuestro conocimiento intuitivo, merece el nombre de conocimiento”. Y después afirmo:”Ningún conocimiento humano puede ir más allá de su experiencia”.
  • El Intelectualismo: El intelectualismo surge como mediador entre el racionalismo y el empirismo, sostiene que tanto el pensamiento como la experiencia intervienen en la producción del conocimiento. Al igual que el racionalismo sostiene que existen juicios lógicamente necesarios y universalmente válidos, que se establecen sobre las bases no solamente de objetos ideales, lo que también es admitido por el empirismo, sino también sobre objetos reales.

En la edad media se desarrolló esta teoría principalmente por Santo Tomás de Aquino, cuya tesis fundamental establece que “el conocimiento de nuestro entender es el producto de nuestros sentidos” <<cognitio intellectus nostri tota derivatur a sensu>>. Para Santo Tomás, se comienza por recibir imágenes concretas de las cosas sensibles; a partir de esto existe un “entendimiento activo”, que extrae de las “imágenes esenciales”; el “entendimiento potencial” recibe estas impresiones y procede a juzgar sobre las cosas. Formando así los conceptos esenciales, por medio de otras operaciones del entendimiento, se obtienen conceptos supremos y generales, como los que se contienen en las leyes lógicas del pensamiento. De igual manera, los principios supremos del conocimiento radican originalmente en la experiencia. Siguiendo a Aristóteles, Santo Tomás declara que “el conocimiento de los principios se nos da por medio de la experiencia”.

  • El Apriorismo: Un segundo intento de intermediación entre el empirismo y el racionalismo es el apriorismo. Esta posición considera también a la experiencia y al pensamiento como fuentes del conocimiento, pero el apriorismo se maneja en un dirección contraria al intelectualismo: Para esta corriente nuestra manera de conocer presenta elementos “a priori”; esto es , independientes de la experiencia; esta postura se comparte con el racionalismo; pero mientras éste considera los factores a priori como contenidos de conceptos perfectos, para el apriorismo los conceptos son formas del conocimiento y solamente reciben su contenido de la experiencia; es en esta posición que el apriorismo se separa del racionalismo y se acerca al empirismo. Los elementos a priori se conciben como recipientes vacíos, que son llenados por la experiencia. Hay un principio fundamental del apriorismo que dice: “Los conceptos desprovistos de las intuiciones están vacíos; las intuiciones son ciegas sin los conceptos”. A primera vista, este concepto parece coincidir con el axioma fundamental del intelectualismo aristotélico- escolástico; puesto que se coincide en admitir un elemento racional y uno empírico en el conocimiento humano. Sin embargo, se define la relación entre ambos elementos en un sentido totalmente diferente.

El intelectualismo concibe el elemento racional como derivado del empírico: todos los conceptos proceden de la experiencia; el apriorismo rechaza abiertamente esta derivación al considerar que el elemento a priori no deviene de la experiencia, sino del pensamiento, es de naturaleza racional. De cierta manera, esto identifica las formas a priori con los hechos mismos, con la materia empírica, y los asimila al conocimiento. En el apriorismo el pensamiento no se considera como una simple capacidad receptiva y pasiva frente a la experiencia, como en el intelectualismo, sino como un proceso espontáneo y activo. Se considera a Emmanuel Kant como el fundador del apriorismo, y dice: "No hay duda alguna de que nuestro conocimiento comienza con la experiencia. (...) Mas, si bien, todo nuestro conocimiento comienza con la experiencia no por eso originase todo él en la experiencia”.

Esencia del conocimiento

Hablar de la esencia del conocimiento es plantear el problema de la relación sujeto-objeto. Hemos entendido el conocimiento como una actividad del sujeto, por la cual pretende captar el sentido de los objetos. El estudio de esa relación entre los dos elementos del conocimiento, su naturaleza y sus límites, es lo que se han planteado algunos sistemas para elucidar la esencia del conocimiento.

  • El Objetivismo: Para esta corriente, el objeto es el elemento decisivo entre los dos miembros de la relación cognoscitiva; entonces el objeto determina al sujeto; el sujeto asume de cierta manera las propiedades del objeto, reproduciéndolas en sí mismo. Esto supone al objeto como algo totalmente definido que se presenta a la conciencia cognoscente. En esto reside la idea central del objetivismo; los objetos están dados como una estructura completa; la conciencia no hace más que reconstruir esa estructura.

Para Husserl: “El reino de la verdad se divide, objetivamente, en distintas esferas. No está en nuestro albedrío el modo y el punto de deslinde entre las esferas de la verdad.”

  • El Subjetivismo: El subjetivismo busca el fundamento del conocimiento en el sujeto, ubicando la esfera de las Ideas y todo el conjunto de principios del conocimiento en el sujeto, que se convierte así en el punto del que pende, la verdad del conocimiento. Se debe señalar que cuando se habla de sujeto, no significa un sujeto concreto, individual, sino un sujeto de índole superior, trascendente.
  • El Realismo: Es aquella postura epistemológica que afirma que existen cosas reales, independientes de la conciencia. Esta posición tiene diversas modalidades:
  • Realismo ingenuo: Llamado así porque no se encuentra influido por ninguna reflexión crítica acerca del conocimiento; el problema esencial del sujeto y el objeto no existe para él; tampoco distingue entre la percepción, que es un objeto de la conciencia y el objeto percibido y el objeto percibido, no entiende que las cosas no nos son dadas en sí mismas, en su corporeidad, sino sólo como contenidos de la percepción con los objetos, atribuye a unos las propiedades de los otros.. Así las cosas son exactamente tal y como las percibimos. Son propiedades de las cosas en sí mismas, independientemente de la conciencia que las percibe.
  • Realismo Natural: Esta influido por reflexiones críticas respecto del problema del conocimiento, lo que se evidencia en que no se identifica el contenido de la percepción y el objeto, sino que discrimina uno del otro: Sin embargo establece que los objetos responden exactamente a los contenidos de la percepción.
  • Realismo Crítico: Para esta forma de realismo no es conveniente que las cosas converjan en los contenidos del la percepción; sino más bien al contrario, que las cualidades o propiedades que percibimos sólo por uno de los sentidos, existen únicamente en nuestra conciencia y surgen cuando determinados estímulos externos actúan sobre los órganos de nuestros sentidos y se configuran como reacciones de la conciencia, dependiendo naturalmente de ella misma, por lo que no tiene carácter objetivo, sino subjetivo; sin embargo, es conveniente suponer en las cosas algunos elementos objetivos y causales que nos den la pauta para explicar la aparición de estas cualidades.

De acuerdo con Hessen de que “la existencia del mundo real no descansa en el razonamiento lógico, sino en la vivencia inmediata, en la experiencia que genera la voluntad”

  • El Idealismo: El idealismo en el sentido epistemológico, sostiene que no existen cosas reales, independientes de la conciencia; dado que se eliminan los objetos reales, quedan solamente dos clases de objetos: los de la conciencia, que equivales a las ideas como imágenes y a los sentimientos; y los objetos ideales, que son las entelequias de la lógica y de las matemáticas que llevan en sí, su principio y su fin.

El idealismo considera los objetos reales como objetos de la conciencia, o bien los mismos como objetos ideales; de ahí resulta las dos formas del idealismo:

  • Idealismo subjetivo o psicológico: Considera que toda la realidad se encuentra encerrada en la conciencia del sujeto; así que las cosas son solamente contenidos de nuestra conciencia y por lo tanto al dejer de ser percibidas dejan de existir; puesto que no poseen un ser independiente de nuestra conciencia, que es lo único real.
  • Idealismo objetivo o lógico:

Parte de la conciencia objetiva de la ciencia, de acuerdo al método de las obras científicas; así que el contenido de esta conciencia no es un complejo de procesos psicológicos, sino la suma de pensamientos, de juicios. Dicho de otra manera, no hay nada psicológicamente real, sino lógicamente ideal, como en un encadenamiento de juicios.

  • Fenomenalismo: En el tema del origen del conocimiento se encuentran frente a frente el racionalismo y el empirismo y por lo que se refiere a su esencia se enfrentan el realismo y el idealismo; pero tanto como al origen como a la esencia del conocimiento se han dado intentos para reconciliar estas posiciones opuestas. Aquí nuevamente Kant, quien intentó mediar entre el realismo y el idealismo, lo mismo que entre el racionalismo y el empirismo, donde su filosofía se presenta como un apriorismo o trascendentalismo; pero como una mediación entre el idealismo y el realismo, se presenta como un fenomenalismo.

Conforme a esta teoría no conocemos las cosas como realmente son, en sí mismas, sino como se nos aparecen. Para el fenomenalismo existen cosas reales , pero su esencia permanece desconocida para nosotros; sólo podemos saber qué son las cosas; pero no lo que son. De esta manera coincide con el realismo al admitir la existencia de las cosas reales; pero también coincide con el idealismo en tanto que limita el conocimiento a la conciencia, a todo lo que es aparente, de donde se deduce la imposibilidad del conocimiento auténtico de la realidad.

El problema gnoseológico en la modernidad

Los rasgos esenciales del racioalismo, corriente filosófica iniciada por Descartes son, en primer lugar, una plena confianza en la razón humana lo que implica aceptar que la "razón" es la única faltura humana que puede conducir al hombre al conocimiento de la verdad. La confianza en la razón es tal que su valor no admite críticas, es pues, como afirmará más tarde Kant, un razón dogmática. Descartes hará revivir el postulado de Parménides: lo mismo es el pensar y el ser.. En segundo lugar, el racionalismo se caracterizará por la búsqueda de un método adecuado para encausar el razonamiento. Y será el método matemático, el sistema elegido. Finalmente, la tercera característica será la subjetividad. En efecto, mientras que el pensamiento medieval era claramente objetivo y realista, el hombre no duda de la ralidad, pero en el siglo XVII, aquel subjetivismo incipiente del Renacimiento, el hombre se vuelve sobre sí mismo y ya no conoce sino su propio pensamiento. Es posible incluso llegar a dudar de la propia existencia. Por tal razón el problema gnoseológico es el problema central de la filosofía moderna.

Fuente

http://www.filosofia.org/filomat/df170.htm

http://www.wordreference.com/definicion/gnoseolog%C3%ADa