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Golpe de Estado petrolero en Venezuela

Golpe de Estado petrolero en Venezuela
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Cronicas-de-un-golpe-de-estado.jpg
Fecha:2 de diciembre de 2002
Lugar:Venezuela
Descripción:
Paro Petrolero ocasionado con el objetivo de derrocar al Presidente venezolano Hugo Chávez
Ejecutores o responsables del hecho:
Oposición al gobierno del Presidente Hugo Chávez

Golpe de Estado petrolero en Venezuela. Huelga general organizada por la administración de Petróleos de Venezuela S. A., en diciembre de 2002, como parte de un plan de agresiones contra el gobierno constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, presidido por Hugo Chávez . La misma fue conocida además como Paro Petrolero de 2002 – 2003 .

Antecedentes

En noviembre de 2000, la Asamblea Nacional, otorgó al presidente Hugo Chávez, poderes especiales que le permitían gobernar por decreto, además de presentar y aprobar un paquete de leyes acorde con su programa político y la nueva Constitución de diciembre de 1999, por referendo popular.

Hugo Chávez mandatario venezolano
A mediados de 2001 y a través de la Ley Habilitante dada por el parlamento, se aprobaron un total de 49 leyes. Entre las más polémicas se encontraban la Ley Orgánica de Hidrocarburos, que incrementaba al 30% la tributación de las transnacionales en las actividades de extracción petrolífera, y fijaba en el 51% la participación mínima del Estado en sociedades mixtas; la Ley de Pesca, que imponía fuertes restricciones a la pesca de arrastre y comercial en beneficio de los pescadores artesanales y la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario, que permitía expropiar latifundios y beneficiaba a los campesinos que buscaban cultivar pequeñas extensiones de tierra.

Estas leyes generaron un fuerte rechazo por parte del sector empresarial que consideró antidemocrática la actitud del gobierno del mandatario venezolano, y anticonstitucional dicho paquete legislativo. Razón por la cual, la patronal Fedecámaras convocó a un paro nacional de 12 horas para el día 10 de diciembre de 2001, acción que fue respaldada por la CTV. A partir de ese momento, muchos dirigentes de la oposición pidieron la renuncia de Chávez.

Varios aliados del mandatario venezolano, como Luis Miquilena, le retiraron su apoyo al mismo pasándose a la oposición. La principal razón de su retiro fue la negativa del mandatario venezolano a dar marcha atrás a dichas leyes.

Objetivo del golpe

El Golpe Petrolero de 2002 - 2003 tuvo como objetivo presionar al presidente Hugo Chávez para que sustituyese su política económica de corte socialista por una más proclive al libre mercado, o bien presentase su renuncia a la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela, doblegado ante las desastrosas consecuencias económicas derivadas de una acción de tal magnitud.

Sus convocantes no fueron trabajadores en búsqueda de mejora de condiciones o beneficios laborales; por el contrario, quienes figuran como principales convocantes eran el gremio empresarial, a través de Fedecámaras, así como buena parte de los empleados de PDVSA y la Coordinadora Democrática.

Causa que generaron el Golpe

El presidente venezolano Hugo Chávez asumió el poder con aires de cambio y dispuesto a cumplir sus promesas de recuperar definitivamente la industria petrolera. Con este viraje de tendencias nacionalistas, el Estado comienza a ser reorientado en su accionar político entrando de inmediato en un desfase con PDVSA.

La situación de los precios internacionales del petróleo y los bajos aportes al fisco por parte de PDVSA eran también parte del problema económico nacional. Ante ésta situación el Presidente Hugo Chávez pidió a los directivos de PDVSA rendir cuentas por una supuesta cantidad de recursos que nunca justificaron, dando comienzo a un conflicto abierto entre ambos sectores de la dirección económica y la política del país.

Presidente Hugo Chávez
La situación económica de la nación y las demandas del pueblo insatisfechas requerían entonces de divisas para ser solucionadas y era indiscutible que algo funcionaba mal en PDVSA. Detener en aquel momento la “Apertura Petrolera” y la posible independencia de esta industria del Estado era un problema evidente que debía ser tratado de inmediato. Los gerentes de PDVSA sin embargo se negaban a sensibilizarse ante tal situación y prefirieron el conflicto, pues para ellos la relación de fuerzas estaba a su favor y el pueblo no significaba nada ni tenía importancia alguna.

Los cambios de la “Revolución Bolivariana” tocaban los intereses de las clases dominantes de grupos y actores nacionales y extranjeros y presentaba conflictos en diferentes esferas de la sociedad. A partir del 2001 comienzan las acciones de calle organizadas contra el Presidente Hugo Chávez y su gobierno, y paulatinamente y después de varios intentos por derrocarlo se llega al choque de trenes entre PDVSA y el Estado.

Dentro de este contexto histórico el mandatario venezolano propuso un conjunto de iniciativas que se contraponían abiertamente con los intereses hegemónicos del gobierno de Estados Unidos. La posible integración de América Latina, el desarrollo de los pueblos, la confirmación de Telesur como plataforma comunicacional, la propuesta de crear Petrocaribe, Petrosur y Petroandina diversificaba ampliamente la exportación petrolera del país y se fortalecía, para desgracia del imperio la integración de América Latina como contrapeso al modelo de dominación estadounidense, dando con ello inicio a un nuevo equilibrio mundial.

Banco Venzolano
La “Reforma Petrolera” y las nuevas reglas que normaban las relaciones de explotación de las trasnacionales operativas para ese momento en el país. Los impuestos y las regalías fueron modificados para optimizar los ingresos al fisco nacional, y era más que evidente que estos cambios en la legislación nacional emprendidos por el nuevo gobierno golpeaban de igual manera los intereses estadounidenses en el país.

Como vemos, las políticas nacionalista dirigidas a recuperar la soberanía sobre el principal medio de producción del país era la piedra en el zapato de la administración de George Bush. Justificadamente el Paro Petrolero encarnaba una oportunidad para sentenciar al Presidente venezolano a la crucifixión y lavarse las manos como Pilatos, pues acostumbrados a embaucar y manipular conciencias, el gobierno de Estados Unidos no dudó en pescar en río revuelto y prestó ayuda a todas las organizaciones adversas al gobierno nacional con la intención de recuperar el Estado Trasnacional y volverlo a su condición original de dominación extranjera, para así seguir operando desde él de forma teledirigida todos sus intereses políticos y económicos dentro de la región y el país.

En conclusión, dentro de las razones que generaron el Paro estuvieron, la lucha por el control de la petrolera estatal PDVSA industria vital para Venezuela, como quinto mayor productor de petróleo a nivel mundial, y la puesta en marcha por el gobierno de la reforma petrolera.

Autores del mismo

Estos sucesos políticos, que consistieron en la paralización de actividades laborales y económicas de carácter general e indefinido contra el gobierno de Venezuela, fueron promovidos principalmente por la patronal Fedecámaras y secundado por la directiva y trabajadores de la nómina mayor de la empresa Petróleos de Venezuela (PDVSA), los partidos de oposición aglutinados en la coalición Coordinadora Democrática, quienes figuraron como convocantes al Paro.

Apoyaron el mismo el sindicato Confederación de trabajadores de Venezuela (CTV), diversas organizaciones como Súmate e incluso medios de comunicación privados de prensa, radio y televisión.

Carlos Ortega y Carlos Fernández, presidentes de la CTV y de Fedecámaras respectivamente, fueron imputados como presuntos responsables de los delitos de traición a la patria y rebelión civil. Ambos huyeron del país. El primero regresó clandestinamente a Venezuela y fue apresado en febrero de 2005, siendo sentenciado a 16 años de prisión por los hechos del paro, logrando escaparse del sitio donde estaba recluido en agosto de 2006. Su paradero actualmente es desconocido.

Desarrollo de los hechos

Este movimiento comenzó en diciembre de 2002, sostenido por los sectores de derecha, en contubernio con los grandes monopolios de la comunicación y con los sectores de la “aristocracia obrera” petrolera, nucleados en la oposicionista Central de Trabajadores de Venezuela al no conseguir que el presidente Hugo Chávez aceptara sus exigencias de retirar el paquete legislativo.

El paro fue convocado por Fedecámaras para el lunes 2 de diciembre de 2002. Su duración inicialmente sería de 24 horas, pero se extendió hasta convertirse en una huelga indefinida en plena temporada navideña.

Paro
El miércoles 4 de diciembre los canales de televisión y radio del país comenzaron a trasmitir la noticia de la paralización de un tanquero de PDV Marina, el Pilín León, en el canal de navegación del Lago de Maracaibo. Las imágenes mostraban cómo la tripulación de ese barco apoyaba y participaba en la acción opositora. El tanquero permaneció fondeado y bajo el control de la tripulación insurrecta durante diecisiete días y se convirtió en la expresión más clara del compromiso de muchos gerentes, empleados y trabajadores de la vieja PDVSA con la acción de protesta que ya se había convertido claramente en acción de sabotaje.

Los sucesos del Pilín León demostraron rápidamente que la estrategia se centraba en lograr la paralización del sector petrolero nacional. Siguieron a la tripulación del Pilín León las de los demás tanqueros de PDV Marina, gerentes y operadores de refinerías, empleados y trabajadores de los campos, profesionales y técnicos de las áreas de informática, contratistas de transporte interno de combustibles y derivados, en resumen, personal de distintas áreas con capacidad real para perturbar seriamente el funcionamiento de la principal industria nacional.

Las acciones del sabotaje petrolero consiguieron restringir, entre otras actividades, la producción de combustibles aeronáuticos, gasolina, gasoil, así como el transporte desde los centros de producción o refinación hacia los centros de suministro comercial.

El país quedo prácticamente paralizado. Sólo continuaron trabajando algunas empresas del Estado, el transporte público terrestre y aéreo, los servicios de agua, luz y teléfono, y los medios de comunicación públicos. Los medios privados, decidieron suspender la programación habitual y la emisión de publicidad, sustituyéndola por programación política e informativa las 24 horas del día.

La supuesta "Huelga" incluyó diversos sabotajes contra las instalaciones de la industria del petróleo, pero no fue apoyada por los representantes de sectores ajenos a PDVSA y los canales privados de TV.

PDVSA
El paro se fue debilitando con el paso de los días. El presidente Hugo Chávez no renunció al cargo y la oposición comenzó a darse cuenta de que no lograba sus objetivos debido a que no había conseguido acorralar al gobierno. El 21 de diciembre de 2002 el gobierno logra recuperar el buque tanquero Pilín León y conducirlo a puerto seguro por el canal de navegación del Lago de Maracaibo y por debajo del puente Rafael Urdaneta. Días después fue puesto a trabajar llevando crudo a las refinerías. Era el primer paso para retomar el control de PDVSA y el inicio del fin del paro.

En enero de 2003, con el apoyo de empleados que no se unieron al paro, y simpatizantes que se reunían en los alrededores de refinerías y llevaderos donde se abastecían las gandolas, que trasladan combustible a las gasolineras, el gobierno logró recuperar el control de PDVSA.

Los empresarios, por su cuenta, comenzaron a abrir sus negocios y locales comerciales, haciendo caso omiso a las federaciones que los agrupaban y adoptando medidas que le permitieran afrontar la crisis creada por el paro. Otras empresas y comercios no soportaron la crisis y cerraron sus puertas, dejando a miles de empleados en las calles. Los medios de comunicación también tomaron medidas similares, despidiendo a muchos periodistas.

El proyecto de provocar un "golpe de Estado petrolero” fue abandonado el 3 de febrero de 2003, luego de dos meses de duración, a pesar de que la industria petrolera se encontraba ya parcialmente operativa desde mediados de enero.

El paro se extendió desde diciembre de 2002 hasta febrero de 2003, siendo una de las huelgas generales de mayor duración de la historia. Los sectores partidarios del presidente Hugo Chávez, denominaron este evento "Sabotaje petrolero" o "Golpe petrolero", mientras que los sectores opositores le llamaron "Paro Cívico Nacional".

El sabotaje petrolero promovido por sectores antinacionales trajo como consecuencia una disminución abrupta de las principales actividades económicas del país y secuelas tanto para la corporación como para la sociedad venezolana. El mismo fue considerado además, un lock out, pues en muchas empresas, fábricas y comercios, los trabajadores querían continuar trabajando, pero los dueños tomaron la decisión de parar.

Consecuencias

Las consecuencias fueron nefastas para la población y el país. Hubo escasez de alimentos y gasolina durante y después del paro. Muchas empresas pequeñas y medianas quebraron debido a que dependían de las empresas que agrupaban Fedecámaras para realizar sus actividades. Los índices de desempleo y comercio informal aumentaron enormemente.

La oposición, bloqueó los carriles vehiculares en la autopista Francisco Fajardo (Caracas) y en la Plaza Altamira; también en varias urbanizaciones de clase media de Caracas, Valencia y el país en general. En varios sitios, como en Terrazas del Ávila, La Urbina y Santa Fe (en el este de Caracas), hubo enfrentamientos violentos entre opositores que querían trancar las vías y los vecinos que vivían en barrios adyacentes y querían evitarlo.

Los grandes centros comerciales cerraron, las universidades suspendieron clases, los principales espectáculos locales —como el béisbol, deporte más concurrido— estaban suspendidos, y las fiestas de navidad eran escasas siendo este un país con gran tradición navideña, debido a que muchas personas no habían cobrado su bono navideño.

Barriada popular
El paro trajo consigo además otras repercusiones aún más graves sobre la población, las dispensadoras de gasolina quedaron vacías, y fue común ver largas colas en las gasolineras, que los medios de comunicación privado mostraban constantemente para hacer creer que el paro era un éxito.

La situación también se hizo crítica en las barriadas populares, donde se dependía de bombonas de gas para cocinar. Fue común ver en muchos lugares del interior del país a personas cocinando con leña, muebles viejos y otros materiales inflamables.

En el aspecto macroeconómico las consecuencias también fueron muy negativas: la inflación se disparó, al igual que el desempleo y el Producto Interno Bruto (PIB) del país registró una caída de 15,8 % durante el cuarto trimestre de 2002, y de 24, 9%, durante el primer trimestre de 2003. En el sector petrolero la caída del PIB fue de 25,9% y 39,3% respectivamente.

Se registró igualmente una contracción en los montos de las Reservas Internacionales en Divisas y del Fondo para la Estabilización Macroeconómica, lo cual obligó al Ejecutivo Nacional, conjuntamente con el Banco Central de Venezuela, a dictar las medidas para establecer un sistema de control de cambios, con el fin de atenuar los efectos negativos sobre la economía nacional.

El monto de las pérdidas por ventas no realizadas llegó a 14 430 millones de dólares aproximadamente, lo cual motivó una disminución de un monto cercano a 9 998 millones de dólares en la capacidad contributiva de PDVSA y sus filiales al fisco nacional. Esto limitó la capacidad del Ejecutivo Nacional para la ejecución de sus planes y programas.

En términos monetarios, se observó un aumento en el efectivo de 26%, una caída de los depósitos bancarios de 8%, aumento 4,5 puntos porcentuales en la tasa activa y una ampliación del margen de tasas de 4,1 puntos porcentuales.

Los empleados de PDVSA que participaron en el paro fueron despedidos. La estatal pasó a ser un ente bajo el control y la tutela del Ministerio de Energía y Petróleo, y fue completamente reestructurada. La reestructuración de PDVSA permitió apoyar y financiar directamente varias misiones educativas y sociales que el gobierno llevaba adelante, entre ellas la "Misión Sucre", que brinda educación superior a los jóvenes que no pudieron ingresar a las universidades. Igualmente, la petrolera se abrió más para incluir a cooperativas y PYMEs entre las empresas a las cuales contrataba para sus servicios, y está preparándose para iniciar la migración de sus sistemas hacia Software Libre, según lo acordado en un decreto presidencial.

Las molestias y privaciones a las cuales fue sometido el pueblo venezolano entre diciembre de 2002 y febrero de 2003 fueron incalculables, el desempleo en el segundo trimestre del año 2003, se ubicó en un 23%. El país dejo de percibir ingresos por cerca de 15 mil millones de dólares, al dejar de vender más de 3 millones de barriles de petróleo durante 60 días.

Afectaciones producidas por el paro

  • La afectación del suministro a la planta de combustible del Aeropuerto Internacional de Maiquetía, con perjuicio para el funcionamiento de líneas aéreas nacionales e internacionales
  • Suspensión del suministro de combustible desde las Plantas de Carenero, Guatire y Catia La Mar
  • El cierre del 90% de las estaciones de servicio en los Estados Aragua, Guárico, Apure y Carabobo.
  • La suspensión total de la actividad en las Plantas de Yagua y de Barquisimeto, ésta última surtidora de los Estados Yaracuy, Lara y Cojedes
  • Suspensión de la Planta Guaraguao, con perjuicio para los Estados Anzoátegui, Nueva Esparta y parte de Sucre
  • Suspensión de la Planta Maturín, con cierre de las estaciones de servicio de los Estados Monagas, Delta Amacuro y Sucre
  • Suspensión de la Planta de San Tomé, con lesión a la actividad de transporte de alimentos y productos industriales de la región
  • Mínimo despacho de las Plantas de Puerto Ordaz y Ciudad Bolívar, de la Planta de Bajo Grande surtidora de la costa oriental del Lago de Maracaibo, de la Planta de San Lorenzo, que operó en un 50%, con perjuicio para el suministro de los Estados Zulia, Trujillo y parte de Lara y Falcón
  • Suspensión total de actividades de la Planta El Vigía, con afectación de los Estados Mérida, Táchira y Apure.
  • La paralización del buque "Pilín León" y de otros 12 tanqueros pertenecientes a la flota de PDV Marina
  • La presencia de 11 buques pertenecientes a armadores internacionales fondeados frente a diferentes puertos petroleros del país, lo cual no sólo paraliza el suministro de combustible al mercado interno, sino la venta de crudos y productos para la exportación
  • La negativa de seis buques tanqueros de terceros a atracar en muelles de PDVSA por considerar que no existe personal calificado en dichas instalaciones.
  • La producción total de crudo disminuyó en un 68%, tendiendo dicho porcentaje a descender aún más debido a la detención de la producción, a las restricciones de almacenamiento, a la paralización de 29 unidades de compresión en el Lago de Maracaibo y al detenimiento de las actividades del Terminal Lacustre de La Salina por abandono del personal.
  • Paralización total en algunos casos y funcionamiento parcial de las refinerías El Palito, Puerto La Cruz y Paraguaná, así como en las petroquímicas ubicadas en el Tablazo, Morón y José, y casos de personal con hasta 48 horas de trabajo continuo.

Los muertos de Plaza Altamira

En una acción destinada a exasperar los ánimos y provocar una reacción armada contra el Gobierno, el 6 de diciembre, un hombre identificado como Joao Gouveia, la emprendió a tiros con una pistola contra la muchedumbre presente en Plaza Altamira, causando la muerte de tres personas y heridas a muchas otras.

El hecho de que los cuatro canales de televisión privados se dedicaran toda la noche a presentar las repulsivas imágenes del atentado, y los gritos de los presentes responsabilizando al Gobierno por lo sucedido, indica que el objetivo era provocar la reacción del pueblo contra el Ejecutivo.

Por estos acontecimientos, el pueblo que respaldó al presidente Hugo Chávez, rodeó a las sedes de los cuatro canales, exigiendo el cese de esa línea de agitación informativa.

Estertores del fracaso

La oposición pretendió realizar un referendo no vinculante para pedir la salida del presidente Hugo Chávez, y el 2 de febrero de 2003 celebró una jornada de recolección de firmas, pero no tuvo éxito porque no recogió suficientes firmas válidas y porque, de acuerdo con la Constitución, éste debía efectuarse a mediados de este año, y este sector no estaba dispuesto a esperar tanto.

A medida que el paro económico se debilitaba, la Coordinadora Democrática llamó a un paro educativo, que fue acatado por un reducido sector de la educación privada, siendo manifiesta la poca fortuna de la convocatoria. El paro educativo también fracasó.

Fuentes

Enlaces externos