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Golpe de Estado por la Juventud Militar Democrática

Golpe de Estado por la Juventud Militar Democrática
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GOLPE DE ESTADO.JPG
Fecha:15 de Octubre de 1979
País(es) involucrado(s)
Bandera de El Salvador El Salvador

Golpe de Estado por la Juventud Militar Democrática: A inicios de octubre de 1979, la inteligencia norteamericana desmontó la intentona de golpe ultraderechista que desde el propio Ministerio de Defensa se venía fraguando. Pero no alcanzó a impulsar su propio golpe con los jefes militares que tenía controlados a través de la CIA. Se le adelantaron los jóvenes oficiales que en su rechazo a la corrupción y represión imperantes habían contactado con fuerzas del Foro Popular, a fin de concretar un programa democratizador. Ya que le puso fin a casi cincuenta años de dictadura militar.

Antes del Golpe de Estado

Pocas semanas antes del golpe, por razones operativas, se habían perdido vínculos con la Fuerza Armada, cuando los tenían era de manera indirecta. Ya que la izquierda armada tuvo algo que ver con la conspiración del golpe de estado. Por lo que muchos oficiales jóvenes se fueron nucleando hasta llegar a manifestarse en las asambleas de todos los cuarteles. El movimiento entusiasmó a la mayoría de los oficiales de la Fuerza Armada, sobre todo a los de bajo rango. Por razones de la guerra había oficiales que estaban bastante inclinados hacia la guerrilla. Ya que no daban información sobre operaciones de capturas que iban a realizar. Este golpe superó las características del típico golpe de Estado. Un golpe generalmente lo da un grupo de jefes militares. Pero en el 15 se involucraron prácticamente todos los oficiales jóvenes para impulsar una proclama bastante radical. El gobierno estaba preparado, porque percibían que estaban preparando un golpe de estado pero no sabían la fecha ya que los militares eran muy desconfiados.

Surgimiento

El 15 de octubre de 1979, un grupo de militares jóvenes materializó el último golpe de Estado que registra nuestra historia, ello implicó el inicio del fin del control militar del aparato del poder público, aunque existía con efervescencia el caldo de cultivo del conflicto armado interno que vivió El Salvador. Se vivían días confusos y agitados allá por 1979 y no era fácil orientarse políticamente cuando tantos acontecimientos hervían en la olla de la historia. El general Romero pretendió endurecer aún más la dictadura en vez de flexibilizarla; lo único que consiguió fue quebrarla. Su mandato presidencial, inaugurado en 1977 tras un escandaloso fraude electoral, se desgastaba muy rápidamente. Crecía el movimiento opositor y éste se radicalizaba ante la falta de espacios políticos. Los escuadrones de la muerte ensangrentaban el país sin acallar las protestas populares. La guerrilla se fortalecía. Eran varios los grupos con preparativos golpistas. A inicios de octubre la inteligencia norteamericana desmontó la intentona de golpe ultraderechista que desde el propio Ministerio de Defensa se venía fraguando. Pero no alcanzó a impulsar su propio golpe con los jefes militares que tenía controlados a través de la CIA. Se le adelantaron los jóvenes oficiales que en su rechazo a la corrupción y represión imperantes habían contactado con fuerzas del Foro Popular, a fin de concretar un programa democratizador. Ante los hechos consumados, lo más que consiguió la Embajada fue colocar algunas de sus piezas en el nuevo gobierno resultante. Sería suficiente. Educados en el respeto a la jerarquía, los jóvenes oficiales que preparaban el golpe buscaron un jefe militar que los respaldara y encabezara. Hallaron en el coronel Adolfo Majano identificación de ideas y lo propusieron para formar parte de la Junta de Gobierno.

A quien fue dirigido el Golpe de Estado

Carlos Humberto Romero.
El Golpe de Estado se dirigió contra la figura del General Carlos Humberto Romero, último Presidente que provenía de las estructuras militares salvadoreñas, y su gobierno. Su propuesta política, denominada Bienestar para Todos, era un cuidado paliativo para la muy dramática situación social y económica de la mayoría de la población, con poca o nula capacidad de implementación, tomando en cuenta la radicalidad desnuda de la oligarquía salvadoreña de ese momento, todavía representativa de las muy sonadas "14 familias". El poder político de la época carecía de los espacios necesarios para ejercer su mandato constitucional de manera autónoma: cualquier iniciativa gubernamental, especialmente de índole social o económica, que no contara con la venia de los 14 jefes de aquellas familias estaba condenada a fracasar.

Medidas del Programa de Emergencia

El grupo de militares jóvenes impulsó un Programa de Emergencia que incluía medidas especialmente vinculadas con el ejercicio de los derechos civiles y políticos, especialmente relacionadas con el pasado inmediato a aquella época en el que la oposición había sido ejecutada, desaparecida, torturada o enviada a las cárceles o al exilio.

Pero tampoco puedo pasar por alto que la Proclama contenía una estratégica referencia directa al derecho la vivienda, alimentación, educación y salud de todos los habitantes del país. Me produce una satisfactoria sensación advertir que la base conceptual en materia de derechos humanos que subyacía en los líderes del Golpe de Estado era absolutamente correcta. Los derechos humanos son un conjunto integral de contenidos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, que en algunas ocasiones, por la apremiante violencia represiva antidemocrática que se vive en un país, tienden a ser conceptualizados de una manera muy estrecha para dar especial relevancia a ciertas prohibiciones, como la del genocidio y de la tortura; y en otras ocasiones, por abierta ignorancia o pervertida maldad, son artificialmente reducidos a conceptualzaciones de mínimo contenido.

La Proclama

La Proclama representa la consagración política de aquellos ideales, mientras que las reformas constitucionales realizadas en el contexto de los Acuerdos de Paz, su consagración en el mundo normativo-constitucional, este dio paso a la actual Constitución, aunque el contexto del conflicto armado interno no dejó de teñirla de un sentido belicoso y conservador para la funcionalidad de aquel momento. Terminado el conflicto armado interno, los Acuerdos de Paz implicaron un proceso de reforma constitucional en algunos aspectos, principalmente devolviendo a las Fuerzas Armadas y a la seguridad pública sus razones de ser en un Estado Democrático, intentando modernizar los ámbitos electorales y de la justicia, y propiciando un escenario de resurgimiento de los derechos humanos como condición de legitimidad del poder público.

Propósitos

Por eso no se debe confundir el medio con el fin de hacer cesar la violencia y la corrupción, garantizar la vigencia de los derechos humanos, adoptar medidas que conduzcan a una distribución equitativa de la riqueza nacional incrementando al mismo tiempo, en forma acelerada el producto territorial bruto y el encauzamiento positivo de las relaciones exteriores del país, que eran los cuatro lineamientos del Programa de Emergencia. La idea de establecer los propósitos antes mencionados como lineamientos del Programa de Emergencia no era más que una cuestión de coyuntura. En realidad esos lineamientos pueden perfectamente seguir siendo las bases de cualquier programa de gobierno en El Salvador actual, con las actualizaciones propias en algunas de sus medidas de implementación como exigencia de validación histórica. Eso sí, de un programa de gobierno que tenga una plena identidad con los fundamentos constitucionales de El Salvador, y que por lo tanto se base en el modelo antropocentrista que se planta como el frontispicio de la Constitución, según el cual el ser humano es el origen y el fin de la actividad del Estado, y éste no es más que un instrumento para la realización de los derechos humanos, creando las condiciones necesarias para su máximo ejercicio; una concepción de derechos humanos que fuera holística, ampliamente reconocedora de los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales que son indivisibles, interdependientes y relacionados entre sí.

Apoyo Condicionado

Abierto a cualquier interpretación posterior se diluyó en la medida en que la primera Junta fue perdiendo poder. La Resistencia Nacional se unió con los otros grupos guerrilleros y se formó la Dirección Revolucionaria Unificada (DRU) y, pocos meses después, en La Habana, se creó el FMLN en esta conversación Sancho analiza aquellos hechos y sus consecuencias.

Después del Golpe de Estado

Después del golpe estos inicialmente dieron apoyo crítico. El ERP ejecuta acciones paralelas con operaciones militares, las FPL lo califican de maniobra imperialista. Pero poco después el golpe provoca las primeras reuniones de unificación de las organizaciones guerrilleras. Ya que se dieron reuniones abiertas con los jefes de varios cuarteles. Donde las reuniones fueron en la Primera Brigada, en la Escuela Militar y en otros cuarteles. Las reuniones se realizaban con los jefes de brigadas.

Fuentes