Higiene personal

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Higiene personal
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Higiene personal: A través de los siglos, el ser humano ha valorado e interpretado las normas y los hábitos de vida según la época y el régimen social. Desde la antigüedad, los egipcios, griegos y romanos conocían las reglas elementales de higiene personal, sobre todo las relacionadas con el baño, el corte del cabello y el lavado de las manos.

Contenido

Importancia

La higiene personal tiene gran importancia para la salud del hombre. Por, ello debemos establecer de forma clara y precisa qué es la higiene personal y cómo podemos determinar el grado de desarrollo alcanzado en este sentido, para lo cual nos valemos de los indicadores del estado de salud.

Indicadores del estado de salud

Higiene personal
Higiene personal

La ciencia ha demostrado que cuando se vive, trabaja o estudia en condiciones higiénicas adecuadas, los indicadores del estado de salud son cualitativamente superiores y se observa una disminución de las enfermedades que se originan a consecuencia de condiciones inadecuadas de saneamiento básico. Los indicadores de salud reflejan los resultados de esa interacción, que son a su vez expresión del nivel de desarrollo socioeconómico y del estado higiénico del medio ambiente. Existen los indicadores directos o positivos como son la esperanza de vida al nacer, índices nutricionales, y los estudios de crecimiento y de desarrollo, entre otros. Por otra parte están los indicadores indirectos o negativos como son la Mortalidad infantil y la Morbimortalidad por Enfermedades infecciosas y parasitarias; se ha comprobado que en los países donde hay buenas condiciones higiénicas, el número de defunciones en niños de uno a cuatro años es significativamente inferior que en aquellos países donde estos requisitos no se tienen en cuenta.

Concepto de higiene personal

La formación de hábitos relacionados con la higiene personal en los educandos, constituye una tarea más de la educación para la salud, de ahí la importancia que tiene la información al maestro o profesor sobre este tema. La higiene personal se define como el conjunto medidas y normas que deben cumplirse individualmente para lograr y mantener una presencia física aceptable, un óptimo desarrollo físico y un adecuado estado de salud. Las acciones que deben ejecutarse para obtener una higiene personal adecuada, comprenden la práctica sistemática de las medidas higiénicas que debemos aplicar para mantener un buen estado de salud.

Acciones

Algunas de las acciones fundamentales y su importancia para la salud son: aseo del cuerpo e higiene mental y de los procesos biológicos.

Aseo del cuerpo

Se practica con el propósito de mantener la limpieza del cuerpo y conservar la salud. Consiste en el cuidado de la piel, las axilas, el cabello, los órganos genitales externos, las manos, la cara, la cavidad bucal y los dientes, así como la higiene del vestuario.

  • El baño: debe efectuarse diariamente, ya que nuestras condiciones climáticas lo requieren; la falta de este hace que se presenten numerosas enfermedades tanto de origen bacteriano (piodermitis) como parasitarias (escabiosis o sarna), entre otras afecciones. Un baño higiénico es el elimina los restos de polvo, grasa y bacterias. Si estas impurezas no removidas y arrastradas de la superficie de la piel mediante el baño y forma adecuada, se reaglomeran y pueden producir las afecciones anteriormente señaladas. Para secar nuestro cuerpo se debe emplear toalla de uso individual.
  • La piel limpia: cumple funciones de barrera protectora y termorreguladora mediante la transpiración, eliminando así los agentes patógenos por sus excreciones.

El baño no tiene contraindicaciones y sí recomendaciones médicas cuando se trata de afecciones de la piel. En estos casos se usan sustancias específicas como el jabón medicamentoso o la adición al agua de determinadas sustancias. Los baños fríos a temperatura inferior a 20 °C son estimulantes y alivian la fatiga después del ejercicio físico, pero están contraindicados para los enfermos nerviosos o afectados del corazón. Los baños tibios son recomendables por su efecto sedante, así como por su contribución a la movilización y el arrastre del sudor, las grasas y el polvo de la piel.

  • la higiene de las axilas: constituye un factor importante en el aseo del cuerpo. En las edades cercanas a la adolescencia y durante esta, resulta frecuente apreciar un cambio en el olor de la piel, fundamentalmente, a nivel de las axilas y los genitales, lo cual se produce por variaciones en las secreciones hormonales que condicionan un aumento de la secreción de las glándulas exocrinas (sudoríparas, sebáceas y otras) y por la creación de un medio propicio para el desarrollo de bacterias debido a la acidez del medio. Por lo anterior, es conveniente mantener con rigor las medidas en esta etapa, durante el baño o cada vez que se requiera: Se el uso del desodorante o el empleo auxiliar de preparados farmacéuticos alcolirizantes a nivel de las axilas.
  • El lavado del cabello: es otra acción necesaria que estimula la circulación y propicia vitalidad a la raíz del cuero cabelludo. El lavado deberá realizarse dos o tres veces por semana en las niñas, de acuerdo con la cantidad de secreciones y el tipo de actividad que realicen; en el varón debe ser diario. Para prevenir la pediculosis y las caspas que con frecuencia padecen los escolares, el uso del peine ha de ser individual.
  • La higiene de los genitales externos (vulva, pene y escroto): debemos prestar especial atención por sus características estructurales y funcionales.
Higiene personal
Higiene personal

En el caso de las niñas, se debe efectuar un aseo cuidadoso y un enjuague correcto; este proceso debe iniciarse en la vulva y terminar en el ano, nunca en sentido contrario para evitar el paso de microorganismos que en este sitio pueden ser patógenos.

Entre los labios mayores y menores de la vulva, se deposita una sustancia de olor fuerte que se denomina Esmegma, producto de la descamación celular (desprendimiento de elementos epiteliales, principalmente de la piel, en forma de escama o membrana; relativo a las células o compuesto por estas). Estas secreciones glandulares deben ser eliminadas diariamente, no solo por el olor que despiden, sino porque resulta un medio propicio para el desarrollo de las bacterias que se encuentran en esta región y que, por consiguiente aumentan las probabilidades de una una infección en este órgano.

No debe confundirse el esmegma con las leucorreas pues esta última es una afección de olor desagradable y que se acompaña de otros síntomas, por lo cual debe ser tratado por un facultativo. En la zona de los genitales externos no se deben usar perfumes u otras sustancias que provoquen irritación.

La Menstruación es un proceso normal que ocurre periódicamente en la mujer desde la menarquia hasta el climaterio y no hay motivos para que cause ninguna limitación en sus actividades habituales, tales como: natación, actividades agrícolas, ejercicios físicos, lavado de cabeza, entre otros; solo se limitan las relaciones sexuales. Durante este período deben asearse los genitales con mayor frecuencia y cambiar las almohadillas sanitarias. En el varón, el esmegma que se acumula entre el prepucio y el glande, debe ser eliminado con el baño diario y un enjuague correcto mediante retracción (encogimiento, contracción de una parte) del prepucio; de igual forma se debe asear el escroto, ya que está provisto de abundantes glándulas que secretan una sustancia de olor característico.

  • La higiene de las manos: estas deben lavarse cuantas veces sea necesario, por ser la parte del cuerpo que más utilizamos, tanto para realizar trabajos en los que puede haber contaminación, como en los más pulcros y delicados. Por tal razón se deben lavar, sobre todo, antes de acostarse, antes y después de realizar las necesidades fisiológicas, antes de manipular alimentos y al llegar de la calle, trabajo o escuela.

Las manos pueden ser una vía de trasmisión de muchas enfermedades, tales como: las diarreicas agudas, incluyendo las de origen parasitario (giardias, amebas), bacteriano (shigellas, salmonellas) y viral (hepatitis).

  • La higiene de las fosas nasales: debe efectuarse en el momento del baño. En la nariz no deben introducirse objetos de ningún tipo y mucho menos los dedos, pues de estar contaminados pudieran provocar alguna infección localizada; en caso de secreciones naturales es suficiente sonarse la nariz en el momento del aseo diario. Resulta necesario mantener un orificio nasal cerrado mientras se suena el otro, con el objetivo de evitar afecciones del Oído interno. Si existiera secreción nasal por afección respiratoria (rinitis catarral), se recomienda el uso de papel higiénico para desecharlo después.

Cuando tenemos algún cuerpo extraño en una de las fosas nasales o en ambas, se debe acudir al facultativo, quien aplicará el tratamiento adecuado. No debemos realizar maniobras mecánicas de ningún tipo con la utilización de presillas o alfileres, entre otros.

  • La higiene de los ojos: no comprende limpieza especial; es suficiente el lavado normal de la cara. No se deben frotar con las manos sucias; cuidar la iluminación y la distancia a la que se realiza la lectura y la escritura, son cuestiones a tener en cuenta en su cuidado.
  • La higiene de los oídos: se limita al pabellón de la oreja durante el baño; no se deben introducir objetos para su limpieza.

El cerumen (secreción normal del oído) provoca molestias para extraerlo es solamente el facultativo.

  • La higiene bucodental: comprende el aseo o limpieza diaria y el examen periódico por un estomatólogo.

El cepillado contribuye a la conservación de las encías, los dientes y la salud en general. Debe efectuarse después de la ingestión de alimentos y antes de acostarse. Es importante saber que los dentríficos (pastas dentales) no son imprescindibles, lo importante es la acción mecánica; basta el agua, el cepillo y un cepillado adecuado, y con una frecuencia mínima de cuatro veces al día. El dentífrico, si bien algunos contienen sustancias fluoradas, generalmente, lo que brinda es un aliento agradable. Si se diera el caso de una merienda o comida fuera del hogar o institución, y no se contara con el cepillo, bastaría un enjuague de la boca con suficiente agua para eliminar los restos alimentarios. La técnica del cepillado consiste en efectuar el movimiento del cepillo siempre de la encía hacia el diente. Las cerdas del cepillo deben tener una consistencia dura o semiblanda; todas estas medidas evitan las caries dentales, afección altamente frecuente en nuestra población, y producida por falta de higiene bucodental.

  • La higiene del vestuario comprende la ropa y el calzado: La ropa se ensucia y se contamina por su uso, a lo que contribuyen las secreciones de nuestro cuerpo. Mantener la ropa limpia es un hábito que debe fomentarse desde niño, no solo por razones estéticas, sino para el buen desarrollo de la personalidad y la Prevención de enfermedades. Esto lo decimos porque, por ejemplo, en las costuras de la ropa se pueden alojar los ectoparásitos que provocan la escabiosis y la pediculosis, y bacterias o parásitos que pueden producir infecciones o infestaciones de la piel.

Como la ropa conserva el calor del cuerpo, debe usarse de forma adecuada a la temperatura exterior. La que está en contacto con la piel debe conservarse siempre seca y holgada. La ropa interior debe cambiarse con la misma frecuencia que se toma el baño: diariamente. El calzado debe ser cómodo pues unos zapatos de talla inadecuada pueden deformar los pies. Para su mejor higiene, es conveniente que tengan tacones bajos y punteras anchas, deben ser suaves y con una ventilación apropiada que permita la evaporación del sudor. Durante la participación en las actividades agrícolas con alumnos, debe tenerse en cuenta que el uso del calzado abierto (chancletas) puede producir Traumatismos y la aparición de enfermedades parasitarias.

Fuente

  • Colectivo de autores. “Educación para la Salud en la Escuela”. Santiago de Cuba. Cuba 2005