Huerta organopónica cubana

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Huerta organopónica cubana
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Concepto:Cultivo sobre sustratos orgánicos o semiorgánicos, desarrollada sobre canteros, protegidos lateralmente con “guarderas” .
Huerta organopónica cubana: Es una unidad intensiva de producción de hortalizas, condimentos frescos y otros cultivos de ciclo corto, desarrollada sobre canteros, protegidos lateralmente con “guarderas”, dotadas de sustrato orgánico mezclado con capa vegetal, que se microlocaliza en zonas donde los suelos no son fértiles o no existe suelo, en la cual se aplica un régimen intensivo de cultivo. Esta alternativa de producción puede ser desarrollada en lugares o ciudades en donde exista alta disponibilidad de sustratos, compost y/o estiércol animal a costos asequibles o contando con el apoyo de programas

sociales estatales.

Contenido

Surgimiento

La agricultura urbana y periurbana (AUP) comprende una mezcla compleja y diversa de actividades productivas de alimentos, inclusive la pesca y la silvicultura, que se desarrollan casi espontáneamente en numerosas ciudades tanto del mundo desarrollado como del mundo en desarrollo. La AUP contribuye a la disponibilidad de alimentos (en particular de productos frescos), proporciona empleo e ingresos y puede contribuir a la seguridad alimentaria y a la nutrición de la población urbana y periurbana . Junto al crecimiento demográfico en las zonas urbanas tienden a aumentar la pobreza y la malnutrición. El crecimiento urbano acelerado se caracteriza por la llegada imprevista de migrantes pobres que se establecen en condiciones de hacinamiento. Las autoridades urbanas a menudo no pueden controlar este proceso y proporcionan servicios municipales insuficientes, a menudo sin servicios de agua y sanidad adecuados.

De acuerdo al IDRC, 1998, la agricultura urbana y periurbana consiste en la producción de alimentos seguros y/o la generación de ingresos a través del cultivo de hortalizas, frutales, plantas ornamentales, medicinales y aromáticas, árboles y forrajes, y la cría de animales (cabras, conejos, cuyes, ranas, peces) dentro de los límites del perímetro urbano o muy próximo a los límites de las ciudades. La actividades incluyen también el reciclaje de basura y de aguas utilizadas, la provisión de servicios, el procesamiento agroindustrial, el mercadeo, la distribución y consumo en áreas urbanas enfocados a beneficiar a la población de bajos ingresos a través de la mejora de la nutrición y la generación de ingreso y el empleo, incorporando tecnologías sostenibles de producción y manejo ambiental.

En el marco del Programa de Agricultura Urbana de Cuba, que comprende 28 sub-programas y se caracteriza por un enfoque integral y una fuerte interrelación “cultivos-animales-medio ambiente-hombre” , uno de los 12 sub-programas referidos a “cultivos” es el de Hortalizas y Condimentos Frescos. El enfoque y modalidades de este sub-programa de carácter nacional comprenden: huertas organopónicas; “huertos intensivos”; “pequeñas parcelas semi-intensivas” y la producción familiar a nivel de “patios o solares”. La modalidad organopónica se basa en el uso de altas dosis de materia orgánica, canteros dotados de protección lateral mediante “guarderas”, construidas con disímiles tipos de materiales, tales como bloques, ladrillos, madera, planchuelas metálicas, piedras, bambú, entre otros; control de plagas y enfermedades basado fundamentalmente en productos biológicos, plantas repelentes, trampas o “banderas” y solo en casos excepcionales la utilización de insecticidas químicos. La huerta organopónica cubana se desarrolló a partir de 1987, pero ha alcanzado su mayor crecimiento a partir de 1994. Actualmente existen 988 hectáreas de organopónicos en Cuba, en 4044 unidades de producción, lo que hace un promedio de 0.24 hectáreas por Unidad . Los rendimientos pueden alcanzar más de 200 t/ha/año y actualmente el rendimiento promedio nacional es de 23,9 Kg/m2 (239 t/ha), en base a no menos de 6 rotaciones de siembras anuales, más de un 50 % de intercalamiento de cultivos y un manejo muy ajustado y eficiente del sistema productivo.

Construcción

La construcción se realiza en áreas improductivas y preferentemente llanas. Deben estar lo más cercanas posible a los destinatarios de la producción final, lo que evita la transportación desde lugares lejanos, para evitar o disminuir el deterioro de los productos. No deben admitirse árboles intercalados para evitar la sombra y el efecto dañino de las raíces. Solo se admitirán árboles en la periferia del área, situados hacia el poniente o suficientemente alejados para evitar que proyecten sombra en los canteros. Los árboles más indicados serían aquellos repelentes a plagas como el Nim, el Paraíso, entre otros. En zonas de mucho viento, buscar un sitio protegido por una cortina de árboles o crear alguna protección. El área debe poseer buen drenaje superficial y se protegerá contra corrientes de agua intensas o posibles inundaciones. El área deberá contar con abundante disponibilidad de agua potable para el riego.

Diseño constructivo

Se deberá lograr que la unidad se integre a la estética del entorno y al mismo tiempo facilite el reciclaje de desechos de construcción, lo cual tendrá que preverse en el proyecto constructivo. Para construir o conformar los canteros, existen diversas variantes, a saber: Uso de bloques, ladrillos, postes de concreto u hormigón defectuosos, que faciliten la conformación de los canteros. Uso de canaletas (evitar que sean de asbesto-cemento por razones de salud), los cuales se utilizan sobre todo en azoteas. Se admiten variantes rústicas, más económicas, como piedras, planchuelas metálicas, bambú, etc.

Drenaje

El drenaje debe favorecerse con grava, tubos, etc.; hacerlo fundamentalmente en terrenos bajos. Si el terreno cuenta con buen drenaje, remover con tridente, pico u otros medios disponibles los primeros 30 cm del suelo. El desnivel entre ambos extremos del cantero, respecto al suelo, será de 1 – 2 %.

Orientación

Los canteros se orientarán en relación con su longitud, siempre que sea factible, en sentido norte-sur.

Dimensiones de canteros y pasillos

La experiencia cubana, de más de 10 años, aconseja las siguientes dimensiones:

El autor considera como longitud óptima de cada cantero entre 15 – 25 m. De acuerdo a la dimensión de la unidad, deberán preverse calles más anchas que separen cada “batería”, secciones o grupos de canteros entre sí, para facilitar la extracción de los productos y otras labores. Esas calles transversales y/o longitudinales no deben ser mayores de 2 - 3 m de ancho, para evitar el desaprovechamiento del área disponible.

Preparación del cantero para la siembra

Esta labor es una de las operaciones de mayor responsabilidad. De su calidad depende el éxito ulterior de la producción, así como la estabilidad de los rendimientos en sucesivas cosechas. Una vez seleccionada el área, de acuerdo a los requisitos establecidos, se procede a la preparación básica del cantero. En todos los casos hay que tener presente que la friabilidad y aireación en el lecho de siembra es imprescindible para la obtención de altos rendimientos. Después de preparado y nivelado el suelo, se procede a la formación de los canteros, en los que se utilizan, sobre todo, dos procesos:

En este caso la cantidad de materia orgánica que se recomienda aplicar, debe ser superior a 10 Kg/m2 (100 t/ha). El autor recomienda, en organopónicos, un 50 % como mínimo del volumen inicial para el “llenado” del cantero, en base a materia orgánica. En algunos casos se ha llegado hasta un 75 % si la fuente de abono orgánico es “cachaza”, con gran éxito (Carrión, 1999). Resulta importante mezclar bien la materia orgánica con la capa vegetal hasta lograr “color uniforme”. Con este sistema, obviamente, es necesario construir antes las guarderas y rellenar los canteros después. El costo aproximado de un cantero de 40 x 1,2 m es de 252,15 USD y el componente en materia orgánica 66,94 USD, es decir, el costo del material orgánico representa el 26,5%. El enunciado anterior se refiere a las condiciones de Cuba. En Caracas este costo resulta alrededor de un 12% superior.

Consiste en extraer los 30 cm superiores de la capa del suelo, remover con pala de dientes, “tridente” o herramienta similar otros 30 cm; mezclar el suelo extraído con la materia orgánica, en una proporción 1:1 y depositar esta mezcla en el sitio original del suelo y así queda conformado el cantero. Con el uso del cantero chino se puede prescindir de las labores básicas de preparación del suelo. En este caso las “guarderas” se colocan después de conformados los canteros.

El riego

En cada Organopónico, el factor fundamental de la eficiencia del riego está en la maestría que puede tener el hombre en relacionar la necesidad de agua de los cultivos, según la fase de desarrollo en que se encuentren, con el potencial de fertilidad de un sustrato o suelo. Y, a su vez, la fertilidad está en fuerte dependencia del grado de humedad que mantenga el sustrato, por lo que se debe evitar al máximo posible el sobrehumedecimiento y el desecamiento . Es necesario tener en cuenta que el exceso de humedad provoca el desarrollo de algas sobre la superficie y la falta de oxígeno en el sistema radical. La escasez de humedad provoca el incremento de la concentración de las sales que pueden ser tóxicas en la mayoría de los cultivos. Conocer cómo, cuándo y cuánto regar, posibilita el suministro adecuado de agua a los cultivos y, por consiguiente, el incremento en el rendimiento y calidad de la producción.

Cómo regar

En este aspecto, importa cuál es la técnica de riego de la cual dispone la unidad, ya sea manguera, regadera o variantes de sistemas localizados (microjet, cinta de goteo, etc.). Además, hay que considerar la fuente de abasto, su ubicación y calidad de agua. Con todo este conocimiento, se podrá realizar una planificación en cuanto a los cultivos que se deben priorizar, inversiones necesarias, normas para regar cada cantero y necesidad de fuerza de trabajo.

Cuándo regar

El estado de desarrollo del cultivo representa un aspecto importante en el momento de entregar las cantidades de agua que las plantas necesitan. En este sentido, los máximos valores, por ejemplo, en el caso del tomate, se han obtenido en la fase de floración- fructificación y menores en la fase de establecimiento y maduración- cosecha, lo cual se logra con el uso del pronóstico del riego. Para los vegetales de hojas, en los días posteriores al transplante, es necesario garantizar una buena humedad, sin que el suelo o sustrato se sobrehumedezca (encharque) y así evitar altas mortalidades. Más tarde, durante la fase de crecimiento rápido, necesita abundante cantidad de agua. En este sentido, para el caso especial de la lechuga, cultivada en la época de calor, es necesario realizar numerosos riegos cortos, varias veces al día, sin que esto implique aumento de la cantidad total de agua diaria (la misma cantidad de agua, pero fraccionada).

Cuánto regar

Es indispensable conocer la cantidad de agua que se necesita, diariamente, en la unidad de producción, con vistas a evaluar si el abastecimiento disponible cubre o no la demanda diaria. La base de esto radica en el tipo de sustrato o suelo que predomina en el organopónico, el cultivo y sus exigencias en agua y, más que esto, el estado de desarrollo del cultivo. En la unidad de producción, mediante algunos cálculos sencillos, se puede estimar el agua necesaria para un día de riego y después, ya se puede saber la de un período determinado.

Procedimiento

Se escoge el tipo de suelo presente en el sustrato. Se selecciona la profundidad en centímetros que se quiere humedecer en el riego (ya sean 15, 20 ó 30 cm). Ese número, se multiplica por el área neta de canteros que hay que regar en el organopónico y el resultado será la cantidad de agua en litros necesaria para regar, diariamente, la unidad completa.

A continuación, un ejemplo: Si la unidad tiene 20 canteros de 1.20 m de anchura por 30 m de longitud, el área del cantero será de 36 m2 y el área total de la instalación será de 36 m2 x 20 canteros = 720 m2. Si se escoge, en la tabla, el suelo tipo Ferrasol (Ferralítico Rojo Típico) y una profundidad de humedecimiento de 30 cm, la cantidad de agua será de 720 m2 por 12,2 = 8 798,4 L/ días.

Fuente de abasto de agua
Fuente de abasto de agua
Para una mayor eficiencia del riego, es necesario considerar los aspectos siguientes:

Este aspecto no siempre es considerado en primer orden de importancia y, por tal razón, en ocasiones se desconoce, de dónde proviene el agua que ha de ser utilizada para riego (pozo, represa, riachuelo, etc., potable o potabilizada, pues la FAO no recomienda el uso de aguas no certificadas para el riego de hortalizas de consumo en fresco). Es necesario conocer el tipo de fuente, su ubicación topográfica y su capacidad para poder diseñar el sistema de riego que se va a utilizar, así como la construcción de obras de filtrado y para la conducción del agua.


Calidad del agua

La calidad del agua de riego puede variar, significativamente, según el tipo y cantidad de sales disueltas, las cuales son transportadas por el agua de riego y depositadas en el suelo y sustrato, donde se acumulan a medida que el agua se evapora o es consumida por las plantas. Los problemas más comunes según los cuales se evalúan los efectos de la calidad del agua son los relacionados con la salinidad, la velocidad de infiltración del agua en el suelo, la toxicidad de elementos específicos y otros. Existen problemas de salinidad cuando las sales se acumulan en la zona radicular, en una concentración tal que ocurren pérdidas de la producción. Parte de estas sales que se encuentran en el suelo pueden ser desplazadas de la zona radicular, aplicando una mayor cantidad de agua que supere las necesidades de las plantas durante su ciclo vegetativo. Los índices de calidad del agua que suelen influir en la infiltración son: Contenido total de sal. Contenido de sodio, en relación con los contenidos de calcio y magnesio. Una alta salinidad aumenta la infiltración, mientras que una baja salinidad o una proporción alta de sodio sobre el calcio, la disminuye. Estos problemas se evalúan a través de las relaciones de adsorción de sodio (RAS) y la conductividad eléctrica (CE), que se analizan en los laboratorios especializados, cuando se hacen llegar las muestras de agua de las unidades. Los problemas de toxicidad surgen cuando ciertos elementos absorbidos por las plantas y acumulados en los tejidos, en concentraciones lo suficientemente altas, provocan daños y reducen los rendimientos. Estos se manifiestan como quemaduras en el borde de las hojas y aspecto de clorosis. Los iones de mayor importancia son el sodio, los cloruros y el boro. La magnitud de los daños depende del tiempo, concentración, tolerancia del cultivo y volumen de agua transpirada. Los resultados de los análisis de agua enviados al laboratorio indican los riesgos que se corren al ser utilizadas y en este sentido, los valores siguientes pueden servir de guía: Valores superiores a 3 mEq/L de los elementos sodio y cloruro, indican riesgos de ligero a medio. Valores mayores de 10 mEq/L, indican un riesgo severo. El boro es un elemento que no causa problemas en nuestras aguas, no obstante: Con valores inferiores a 3 mEq/L, el riesgo es de ligero a medio y mayores, se considera severo. El agua destinada al consumo humano debe estar libre de Escherichia coli, parásitos, virus u otro microorganismo que represente un riesgo para la salud. En relación al agua de riego si por los organismos nacionales de salud y de la agricultura de cada país, no tienen definidos los niveles permisibles de contaminación microbiana, se deben tomar todas las medidas para minimizarla, considerando que grupos multinacionales como la Asociación Internacional de productos pre-cortados frescos de origen vegetal (International Fresh-cut Produce Asociation) en sus guías de inocuidad recomienda un límite de E. coli inferior a 2.0 NM/mL.

Drenaje

Es necesario que una vez ubicada el área y diseñados los canteros, se considere la construcción del sistema de drenaje, con vistas a evacuar los excesos de agua, principalmente por la ocurrencia de la lluvia. Por ello, se debe tener en cuenta el tipo de sustrato o suelo y la pendiente del terreno.

Se pueden enumerar algunas técnicas de riego, como son: Técnicas de riego.

Cuando se dispone de este sistema, resulta imprescindible realizar algunas actividades para ponerlo en marcha. A continuación se detallan, por orden de ejecución. Limpieza general del sistema : Al poner en marcha, por primera vez, un sistema de riego por microjet, se deben limpiar todas sus partes y eliminar de su interior todo el material residual del montaje (arena, piedras, partículas de suelo, restos vegetales, etc.), para evitar obstrucciones o tupiciones de los emisores.

Prueba del funcionamiento del sistema

Esta se efectúa después del lavado general del sistema y tiene, como primer objetivo, comprobar si funciona correctamente. Para esto, se abren las válvulas o llaves de acceso y se revisan los posibles salideros que se puedan o no presentar.

Riego antes de la siembra.

En el caso del cultivo que se establece después del montaje total del sistema, se le aplica un riego ligero, para facilitar la labor de la siembra y garantizar un cierto tenor de humedad en el sustrato durante todo el tiempo que se ejecute esta labor. El orden y programación de la siembra han de ser realizados teniendo en cuenta las posibilidades hidráulicas del sistema; esto con vistas a evitar roturas por exceso de presiones y el desperdicio de agua en los próximos riegos.

Riego después de la siembra

En este riego se debe lograr una mayor reserva de humedad en el sustrato y, por tanto, resulta de gran importancia considerar la profundidad de la capa que se debe humedecer, para lograr un mejor estado hídrico de las plantas.

Cálculo de la norma de riego para esta modalidad.

La instalación de riego localizado por microjet en las unidades de producción implica la división por sectores y cada uno de ellos se deberá regar independiente de los demás. De esta forma, los cultivos siguen este diseño y se colocan en “bloques de riego”. Para determinar el tiempo de riego en cada bloque o sector, de acuerdo con el tipo de cultivo y la fase de desarrollo en que se encuentra, hay que proceder de la siguiente manera: Partiendo de que la norma parcial neta sea de 122,2 m3/ha ó 12,2L/m2, correspondiente a una mezcla con suelo tipo Ferrasol (Ferralítico Rojo Típico) con una profundidad de humedecimiento de 30 cm y además, teniendo en cuenta que la eficiencia de un sistema de riego localizado debe ser, como mínimo, de 0.80 %, se puede calcular la norma parcial bruta, que representa un paso intermedio para conocer el volumen de agua que se debe aplicar en el área neta cultivada de cada sector o bloque en la unidad. El procedimiento es como sigue. Se divide el valor localizado en la Tabla 19 entre el coeficiente de eficiencia y el resultado será la norma parcial bruta. La norma parcial bruta se multiplica por el área cultivada del sector o sectores de riego y se obtiene el volumen de agua bruto que se debe aplicar, en litros. Hay que multiplicar la cantidad de microjets existentes en un sector de riego por el gasto de cada uno, que es de 37,36 L/hora. El valor obtenido se multiplica por la cantidad de canteros que se van a regar simultáneamente y se obtendrá la cantidad de litros/hora total que pueden ser aplicados con esa técnica. Finalmente, el volumen de agua bruto calculado en el punto 2 se divide entre la cantidad de litros de agua total que se debe aplicar (gasto instalado), calculado en el punto d) y el resultado será el tiempo de riego necesario en cada sector.


Riego con regaderas

Si se dispone de regaderas, se deberá conocer la cantidad de agua que puede contener. Además, se calculará la cantidad de regaderas que hacen falta para un cantero, de una manera práctica. En este caso, también hay que tener en cuenta las exigencias del cultivo y el tipo de suelo o sustrato. Como ejemplo: con una regadera que tenga 10 L de capacidad se puede regar aproximadamente, 1 m2 para mojar 30 cm de profundidad. Otros aspectos de la fitotecnia. En todos los casos, es imprescindible que los canteros sean orientados, en su longitud, transversales a la pendiente predominante en el terreno. Si lo anterior no fuese posible, entonces se procederá a formar canteros de corta longitud. Esta práctica contribuye a la conservación de los suelos y con ello a la garantía de altos rendimientos. El factor decisivo en la estabilidad de los altos rendimientos en cosechas sucesivas, está determinado por la constancia y disciplina de las actividades post-cosecha con vistas a la restitución de la fertilidad del cantero, lo cual va, desde el laboreo, para darle las condiciones físicas necesarias, hasta la aplicación de materia orgánica, antes de la próxima siembra, que no debe ser inferior a 1 Kg/m2, (González Bayón, 1998). En caso de déficit de materia orgánica para restituir la fertilidad del cantero, ésta puede ser aplicada localmente, en el nido de siembra de la postura o semilla. Asimismo, se debe lograr un óptimo aprovechamiento del área como, por ejemplo, sembrar en la periferia, aprovechar las cercas para sembrar plantas trepadoras como habichuelas, diversos tipos de frijoles, chayote u otros cultivos hortícolas. Costo de la inversión de una hectárea de Organopónico. Si se establece dicha modalidad tecnológica sobre la base del empleo de los materiales más avanzados: guarderas de bloques, sistemas de riego localizado, incluida la construcción de un pequeño, pero funcional “punto de venta” o kiosco, etc., asciende a unos 29,6 miles de USD. El costo de mantenimiento anual del proceso productivo es de unos 22,4 – 25,0 miles de USD por año. Claro está, el costo de la inversión puede disminuirse entre 30 – 50 % si se emplean insumos menos sofisticados (guarderas de piedra, bambú, etc.; sistemas de riego más rústicos, sobre la base de la utilización de mangueras, regaderas u otras variantes factibles según las condiciones del lugar y posibilidades económicas). De todos modos, por considerarlo de interés, incluimos a continuación, en la Tabla 20, el desglose del presupuesto de la inversión y en la Tabla 21 el costo de explotación de los cultivos durante un año.

Bibliografía

Fuente

Archivos de la CPA Arturo Suarez