Ignacio Pirovano

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Ignacio Pirovano
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Destacado médico argentino
NombreIgnacio Pirovano
Nacimiento23 de agosto de 1844
Buenos Aires, belgrano
Fallecimiento2 de julio de 1895
Buenos Aires
Causa de la muerteCáncer de garganta
Residenciaargentina
Nacionalidadargentina
Ciudadaníaargentina
OcupaciónMédico

Ignacio Pirovano, destacada personalidad de las ciencias médicas que sustituyó al destacado profesor y doctor Montes de Oca. El mismo practicó diferentes tipos de cirugías y fue capaz de diagnosticar su propio cáncer.

Contenido

Síntesis biográfica

Nació el 23 de agosto de 1844, en Buenos Aires, más precisamente en el barrio de Belgrano. De escasos recursos económicos, antes de graduarse trabajó en una farmacia y como farmacéutico en el Hospital General de Hombres. Si se trata de forjar la imagen del Pirovano médico, se presenta la figura de un hombre soberbio, seguro de sí mismo, reservado al lado del paciente, bondadoso, dulce en su trato. Distinto es el Pirovano adolescente quien, según relata Wilde en "Tiempo perdido", era un pilluelo que aterrorizaba a los vecinos del barrio de Belgrano y a quien, luego, sus compañeros de facultad reconocían como brillante alumno.

Además, por su costumbre de gastar bromas pesadas, era un honor contarlo como "asesor" en el conocido como "comité de mortificación pública".

Su bisabuelo y abuelo eran médicos en el viejo continente; su padre era italiano y emigró hacia la Argentina, donde sólo pudo constituir una humilde familia cuyos escasos recursos le impedían costear la carrera de su hijo.

Dispuesto a cumplir con su vocación no vaciló en trabajar para sufragar los gastos de sus estudios. Fue, además, practicante del célebre Dr. Francisco Javier Muñiz en la guerra contra el Paraguay, en 1865 y también en las epidemias de cólera de 1867 y de fiebre amarilla de 1871.

Título como farmacéutico

Una vez que obtuvo el título de farmacéutico, y luego el de médico, se doctoró con la tesis "La herniotomía", en 1872, cuando contaba 28 años.

Este bondadoso médico, de carácter reservado, meditador y pacienzudo; fue muy dúctil, aunque siempre por hacer lo que le da la gana, tuvo una gran facilidad para hacerse querer de sus maestros, supo evitar que lo envidiaran sus condiscípulos.

Carrera como cirujano

Habiendo obtenido ya un principio de reconocimiento y prestigio como cirujano, partió ese mismo año a París becado por el Gobierno de Buenos Aires.

Conoció y frecuentó en sus lugares de trabajo a Claude Bérnard y a Louis Pasteur, y conoció a Lister, uno de los principales impulsores de las modernas medidas de asepsia para las salas y prácticas quirúrgicas.

Este contacto con Lister le daría a Pirovano los fundamentos de los métodos antisépticos que introduciría en el país. También participó de las sesiones quirúrgicas de Nélaton y Pean.

Regresó a Buenos Aires tres años después con el título de Doctor de la Facultad de Medicina de París.

Categorías científicas obtenidas

Inmediatamente fue designado profesor titular de la cátedra de Histología y Anatomía patológica. Las autoridades debieron ceder ante la exigencia de que le compraran un microscopio y lo dotaran de un laboratorio adecuado.

Él quería no impartir una enseñanza práctica, ya que lo contrario sería ofender a la ciencia. La vestimenta en el quirófano era un largo guardapolvo de mangas cortas, hábito que también usaban sus discípulos, supliendo así el anacrónico y sucio chaqué con que se operaba en la época.

Sucesor de Profesor Montes de Oca

Ignacio Pirovano fue el sucesor del Profesor Manuel Augusto Montes de Oca, en 1879, siendo el sexto de la serie de profesores que la ocuparon desde su creación. Si Manuel A. Montes de Oca había introducido, sin mucha convicción, la antisepsia, Pirovano fue quien perfeccionó su aplicación, la extendió al medio hospitalario y la defendió a pesar de los resultados que muchas veces distaban de lo ideal.

Cirugías practicadas

Practicó sobre todo la cirugía de la cabeza y cuello y de las extremidades. El número y la calidad de discípulos que formó lo hacen acreedor al título de Padre de la Cirugía Argentina: Alejandro Castro, Antonio Gandolfo, Enrique Bazterrica, Andrés Llobet, Juan B. Justo, Diógenes Decoud, Pascual Palma, José Molinari, Daniel J. Cranwell, Marcelino Herrera Vegas, Nicolás Repetto, Alejandro Posadas, David Prando y Avelino Gutiérrez.

Pirovano tuvo además una gran clientela y una extensa práctica profesional. Su merecida fama hizo que centralizara todos los casos quirúrgicos de Buenos Aires y del interior del país.

Un porte distinguido contribuía a realzar su figura de médico y catedrático. Practicaba la traqueotomía, operación frecuente en esa época, en un solo tiempo. Convencido y seguro de su técnica, no dudó en aplicarla en un momento de suma urgencia en una paciente muy especial: su propia hija. Pero en determinado momento desapareció de la escena. El motivo fue un cáncer de la base de la lengua que él mismo se diagnosticó, y envió las biopsias a Péru sin decir quién era el paciente.

Fallecimiento

Padeció su enfermedad, y su vida se apagó en Buenos Aires, el 2 de julio de 1895, con 50 años de edad.

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