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Juegos didácticos

Juegos didácticos
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Concepto:Constituyen un método que moviliza la actividad en las variadas formas de organización de la enseñanza y propician el desarrollo de la capacidad cognoscitiva, práctica y variada de los conocimientos en forma activa y dinámica.

Juegos didácticos. Utilización de los juegos didácticos para la identificación y estimulación de las potencialidades que se vinculan con el desarrollo físico, emocional y social de los estudiantes, con el propósito de un mayor desarrollo de las habilidades en el aprendizaje.

Orígenes

El juego, como método de enseñanza, es muy antiguo, ya que en la Comunidad Primitiva era utilizado de manera empírica en el desarrollo de habilidades en los niños y jóvenes que aprendían de los mayores la forma de cazar, pescar, cultivar, y otras actividades que se trasmitían de generación en generación. De esta forma los niños lograban asimilar de una manera más fácil los procedimientos de las actividades de la vida cotidiana.

A finales del siglo XX se inician los trabajos de investigación psicológica por parte de K. Groos, quien define una de las tantas teorías acerca del juego, denominada Teoría del Juego, en la cual caracteriza al juego como un adiestramiento anticipado para futuras capacidades serias.

A partir de los estudios efectuados por filósofos, psicólogos y pedagogos, han surgido diferentes teorías que han tratado de dar diversas definiciones acerca del juego. Existen diferentes tipos de juegos: juegos de reglas, juegos constructivos, juegos de dramatización, juegos de creación, juegos de roles, juegos de simulación, y juegos didácticos. Los juegos infantiles son los antecesores de los juegos didácticos y surgieron antes que la propia Ciencia Pedagógica.

El juego es una actividad amena de recreación que sirve de medio para desarrollar capacidades mediante una participación activa y afectiva de los estudiantes, por lo que en este sentido el aprendizaje creativo se transforma en una experiencia feliz.

Mediante juegos, los alumnos y jóvenes aprendían a cazar, pescar, sembrar, y otras actividades que les permitían asimilar más fácilmente los procedimientos de la vida cotidiana. En los primeros años de vida, el niño, mediante el juego, aprende en la misma medida en que se recrea, lo que demuestra la importancia del juego en su formación y educación.

Los cambios educacionales han creado una barrera en el empleo de los juegos didácticos a medida que aumenta la edad de los educandos y su nivel de enseñanza, lo que hace que su aplicación decrezca paulatinamente en la Enseñanza Primaria hacia la Enseñanza Media Superior, cuando esta última requiere también un método de enseñanza atractiva, instructivo, activo y creativo.

Todavía existe la tendencia a identificar el trabajo docente solamente con lo productivo, sin valorarse la excelente contribución que le hace la actividad lúdica, pues se ha tomado el juego como una pérdida de tiempo y de poco valor. Sin embargo, por los cambios que se están llevando a cabo en la Enseñanza Media Superior, se necesita recurrir a métodos nuevos y creadores para lograr que el aprendizaje de los estudiantes sea significativo.

El tiempo de juego y de aprendizaje

La cientificidad de la educación presenta gran apoyo en la realización en los juegos con dirección, orientación metodológica y sistematicidad para activar el pensamiento rápido y fuerte, unido a la actividad práctica con vista a desarrollar aún más las capacidades intelectuales de los educandos.

Para lograr una adquisición consciente de los contenidos, hay que estimular la actividad mental en el proceso de enseñanza y se sabe que cada acción táctica de un juego tiene un enlace con las cualidades físicas, psíquicas, intelectuales, la formación de habilidades y la asimilación de conocimientos de forma flexible; por eso, el juego será siempre una vía importante para lograr que los alumnos apliquen creadoramente los conocimientos, con un desarrollo sistemático del saber cognoscitivo y de sus capacidades creadoras, y dirigirlos a conocimientos nuevos, es decir, tributando la formación de un pensamiento productivo con una marcada actividad mental.

En diferentes definiciones encontradas se plantea que los juegos didácticos constituyen un método que moviliza la actividad en las variadas formas de organización de la enseñanza y propician el desarrollo de la capacidad cognoscitiva, práctica y variada de los conocimientos en forma activa y dinámica.

El miedo para la utilización de los juegos didácticos está dado en lo que estos suplanten o sustituyan la actividad de aprendizaje, o que esta última debe dirigirse pasando por alto el uso de los juegos. Este miedo es absurdo, pues solo existe una relación mutua entre juego y aprendizaje que se ha separado en la Enseñanza Media Superior, sin darse cuenta de que los juegos también propician el cumplimiento de los objetivos didácticos y solo requieren una gran reflexión por parte del personal docente para el logro de su efectividad y promover de forma eficiente el aprendizaje, la satisfacción de las necesidades y el placer de los educandos.

Por eso el docente no puede valorar la efectividad del juego que realiza si lo emplea de forma abierta y sin intención didáctica, por lo que cada uno debe saber que estos juegos didácticos tienen un carácter motivador y ofrecen recursos básicos para el desarrollo de su personalidad; son sin lugar a dudas, un proceso natural que permite la libertad para expresar su personalidad sin limitaciones, son además productivos desde el punto de vista del aprendizaje, pues ayudan a la asimilación de conocimientos y al desarrollo de hábitos y habilidades. Por estas características se entiende por juego didáctico a la actividad multifacética y fundamental que promueve sentimientos, deseos, aspiraciones, posibilidades de sentir, captar y producir de una manera espontánea. Permite desarrollar hábitos de organización de habilidades para la solución de diversas situaciones, desde el punto de vista del aprendizaje.

Es voluntario por el interés que despierta hacia una actividad grata, enérgica y libre de reglas rígidas. Por todas las razones planteadas anteriormente, los juegos didácticos no pueden verse como un método de sustitución de la clase o para disminuir lo desagradable que puede ser esta, sino como un método unido directamente al aprendizaje. Debe utilizarse la forma planificada, en conexión con los objetivos del programa y su adecuada derivación hacia la clase sin dejar de tener en cuenta las características de los alumnos, su edad, intereses y necesidades, ya que su puesta en práctica reclama la adecuada orientación metodológica.

Con estos requisitos se logra una vía para el equilibrio entre alumnos quietos, inquietos o activos durante el proceso docente educativo, en el que se eliminan la mayoría de las actividades negativas de algunos alumnos intranquilos en el aula y que presentan predisposición hacia los docentes y viceversa. Esto no quiere decir que la única forma de controlar este tipo de alumnos sea con la utilización de los juegos didácticos, sino que debe aprovecharse la potencialidad que estos ofrecen en cuanto a la motivación de los educandos hacia las tareas docentes, la disciplina y comportamiento en correspondencia con sus características. Son, por tanto, un método y un medio eficaces para el mejoramiento de las condiciones de trabajo y de vida y pueden llegar a ser los contribuyentes esenciales en la formación de la personalidad, así como el soporte material en el logro de los objetivos.

En muchas ocasiones se escuchan las siguientes afirmaciones: “Los juegos didácticos son actividades sencillas y escuetas”. “Los juegos didácticos se usan para la distracción y diversión de los educandos”. “El juego didáctico es una actividad con el propósito de paso de tiempo en los centros educacionales”

Los juegos didácticos, auque son sinónimos de libertad, independencia y soltura, al utilizarse con fines didácticos se convierten en una actividad planificada y orientadora que satisface ciertas exigencias académicas que presentan elementos de motivación, competencia, espontaneidad, participación y emulación que ayudan, sin lugar a dudas, a resolver tareas de corte educativo, dejando en la personalidad de cada competidor una distinción entre ellos, una verdadera toma de decisiones e iniciativas a riesgos como vía de comparar la realidad objetiva, sus elementos débiles y fuertes, desde el punto de vista del conocimiento.

Elementos a tener en cuenta

  1. Adecuada selección del juego en la clase.
  2. Precisar el momento idóneo del proceso docente–educativo en que se empleará.
  3. La adecuada preparación del juego.
  4. La correcta preparación del ambiente.
  5. Ejecución del juego.
  6. Resultados obtenidos.
  7. Valoración del juego.

Entre los juegos se pueden mencionar

  1. Rompecabezas.
  2. Destinados a construcción de textos.
  3. Esquemas.
  4. Cartas literarias.
  5. Dominio gramatical.
  6. Triángulos de conocimientos.
  7. ¿Quién soy?
  8. Ajíaco de saber.
  9. Camino del saber.

Principios básicos

  • La participación:

Es el principio básico de la actividad lúdica que expresa la manifestación activa de las fuerzas físicas e intelectuales del jugador, en este caso el estudiante. La participación es una necesidad intrínseca del ser humano, porque se realiza, se encuentra a sí mismo, negársela es impedir que lo haga, no participar significa dependencia, la aceptación de valores ajenos, y en el plano didáctico implica un modelo verbalista, enciclopedista y reproductivo, ajeno a lo que hoy día se demanda. La participación del estudiante constituye el contexto especial específico que se implanta con la aplicación del juego.

  • El dinamismo:

Expresa el significado y la influencia del factor tiempo en la actividad lúdica. Todo juego tiene principio y fin, por lo tanto el factor tiempo tiene en éste el mismo significado primordial que en la vida. Además, el juego es movimiento, desarrollo, interacción activa en la dinámica del proceso pedagógico.

  • El entretenimiento:

Refleja las manifestaciones amenas e interesantes que presenta la actividad lúdica, las cuales ejercen un fuerte efecto emocional en el estudiante y puede ser uno de los motivos fundamentales que propicien su participación activa en el juego.

El valor didáctico de este principio consiste en que el entretenimiento refuerza considerablemente el interés y la actividad cognoscitiva de los estudiantes, es decir, el juego no admite el aburrimiento, las repeticiones, ni las impresiones comunes y habituales; todo lo contrario, la novedad, la singularidad y la sorpresa son inherentes a este.

  • El desempeño de roles:

Está basado en la modelación lúdica de la actividad del estudiante, y refleja los fenómenos de la imitación y la improvisación.

  • La competencia:

Se basa en que la actividad lúdica reporta resultados concretos y expresa los tipos fundamentales de motivaciones para participar de manera activa en el juego. El valor didáctico de este principio es evidente: sin competencia no hay juego, ya que esta incita a la actividad independiente, dinámica, y moviliza todo el potencial físico e intelectual del estudiante.

Fuentes

  • ALFARO TORRES, ROLANDO. El juego, una necesidad vital. -– p.30 - 33 –En: Educación (La Habana). – No. 32, mayo- agosto. 1994.
  • BOKMIN, D. B. Psicología del juego. -- La Habana : Ed. Pueblo y Educación, 1994. -- 214 p.
  • JUKORSKAIA. R. I. El juego y su importancia pedagógica. –La Habana :Ed. Pueblo y Educación, 1992. – 107
  • JUKORSKAIA. R. I. La educación del niño en el juego. -- La Habana : Ed. Pueblo y Educación, 1990. – 224 p.
  • KURAMSHIN, I. Los juegos didácticos en las clases. – p. 17- 20. – En: Revista Escuela Media Nocturna (Moscú). – Vol 4, junio- agosto. 1989.