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Líquido amniótico

Líquido amniótico
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Concepto:Es un líquido claro y ligeramente amarillento que rodea el bebé dentro del útero (feto) durante el embarazo y que está contenido en el saco amniótico.
Líquido amniótico. El líquido amniótico es un líquido producido por el feto y que lo rodea durante el embarazo. Actúa principalmente como protección para el feto y proporciona una temperatura estable, amortiguación ante traumatismos externos y permite la libre circulación necesaria para el normal desarrollo de los pulmones.

El líquido amniótico es un fluido líquido que rodea y amortigua al embrión y luego al feto en desarrollo en el interior del saco amniótico. Permite al feto caminar y saltar dentro de la pared del Útero sin que las paredes de éste se ajusten demasiado a su cuerpo. También le proporciona sustentación hidráulica. Este es producido principalmente por la madre hasta las 17 semanas de gestación.

El saco amniótico crece y comienza a llenarse, principalmente con agua dos semanas después de la fertilización. Tras 10 semanas después el líquido contiene Proteínas, Carbohidratos, Lípidos y fosfolípidos, Urea y electrolitos, todos los cuales ayudan al desarrollo del feto. En los últimos estudios de gestación la mayor parte del líquido amniótico está compuesto por orina fetal. Los últimos trabajos realizados por un grupo de investigadores dirigidos por Anthony Atala de la Universidad Wake Forest y un equipo de la Universidad Harvard ha descubierto que el líquido amniótico también es una fuente de abundantes células madre no embrionarias. Se ha demostrado que estas células poseen la capacidad de diferenciarse en diversos tipos celulares, entre otras el neuronal, hepático y óseo. La ruptura de aguas se produce cuando el saco amniótico libera su contenido. Cuando esto sucede durante el parto al final de la gestación, se le llama "ruptura espontánea de membranas". Si la ruptura precede al término del parto, se le llama Rotura Prematura de Membrana. La mayor parte de los demás líquidos permanecen en el interior del útero hasta que el feto nace.

Patologías

El líquido amniótico alcanza su volumen máximo aproximadamente a las 34 semanas del embarazo, cuando llega a un promedio de 800 ml. El defecto de líquido amniótico (oligohidramnios) o el exceso (polihidramnios) puede ser la causa o el indicador de problemas para la madre y el feto. En ambos casos la mayor parte de los embarazos continúan con normalidad y el recién nacido viene al mundo de forma saludable pero no siempre se da el caso.

Los fetos que se han desarrollado en ambientes con poco líquido amniótico pueden desarrollar contracturas de las extremidades, zopedad (torcimiento) de pies y manos y también el desarrollo de una afección peligrosa para la vida llamada hipoplasia pulmonar. Si este es el caso en un recién nacido, es decir, que sus pulmones son hipoplásicos, lo que significa que estos órganos están infradesarrollados y son pequeños, la situación es potencialmente mortal y el neonato puede fallecer poco después del parto. En todas las consultas prenatales el obstetra o ginecólogo debería medir la altura fundal midiéndolo con cinta métrica. Es importante que se mida adecuadamente la altura fundal y que se registre para asegurar que el crecimiento fetal sea correcto y que se incremente el fluido amniótico. El obstetra o ginecólogo debería realizar también una ecografía rutinaria.

El oligohidramnios se puede producir por infección, disfunción renal o malformaciones; también por intervenciones como la toma de muestras de vellosidades coriónicas y un patrón de ruptura prematura de membrana El oligohidramnios se puede tratar en ocasiones con reposo en cama, rehidratación oral e intravenosa, Antibióticos, esteroides y amnioinfusión.

El polihidramnios es un factor de riesgo que predispone al prolapso de cordón umbilical y en ocasiones es un efecto secundario del Embarazo macrosómico. El hidramnios se asocia con la atresia de esófago. El patrón de Rotura Prematura de Membrana es un estado en el que el saco amniótico tiene fugas de líquido antes de la 38 semana de gestación. Esto puede estar provocado por una infección bacteriana o por un defecto en la estructura del saco amniótico, el útero o el Cérvix. En algunos casos la fuga puede cicatrizar espontáneamente, pero en la mayor parte de los casos el parto comienza en 48 horas de la ruptura de membranas. Cuando esto sucede es necesario que la madre reciba tratamiento para evitar la posible infección del neonato.

El líquido amniótico ayuda

  • Al feto a moverse en el útero, lo cual permite el crecimiento óseo apropiado.
  • Al desarrollo apropiado de los pulmones.
  • A mantener una temperatura relativamente constante alrededor del bebé, protegiéndolo así de la pérdida de calor.
  • A proteger al bebé de lesiones externas al amortiguar golpes o movimientos repentinos. Una cantidad excesiva de líquido amniótico se denomina polihidramnios y puede ocurrir con embarazos múltiples (mellizos o trillizos), anomalías congénitas (problemas que existen cuando el bebé nace) o diabetes gestacional.

Una cantidad anormalmente pequeña de líquido amniótico se denomina oligohidramnios y puede ocurrir con embarazos tardíos, ruptura de membranas, disfunción placentaria o anomalías fetales. Las cantidades anormales de líquido amniótico pueden llevar a que el médico vigile el embarazo con mayor cuidado. La extracción de una muestra de líquido amniótico, a través de una amniocentesis, puede proporcionar información con respecto al sexo, estado de salud y desarrollo del feto.

Anormalidades del líquido amniótico

El líquido amniótico que rodea el cuerpo del feto cumple un papel fundamental en su desarrollo normal. Este líquido transparente resguarda y protege al bebé. Hacia el segundo trimestre de gestación, el bebé es capaz de inhalar el líquido y de tragarlo, lo que promueve el desarrollo y el crecimiento normales de sus pulmones y su sistema gastrointestinal.

El líquido amniótico también permite al bebé moverse, lo que contribuye al desarrollo normal de sus músculos y sus huesos. El saco amniótico que contiene al bebé comienza a formarse aproximadamente 12 días después de la concepción. El líquido amniótico comienza a llenar el saco de forma inmediata. Durante las primeras semanas del embarazo, el líquido amniótico está compuesto principalmente de agua suministrada por la madre. Después de unas 20 semanas, el líquido se compone principalmente de orina fetal. El líquido amniótico también contiene nutrientes, hormonas y anticuerpos que combaten ciertas enfermedades.

La cantidad de líquido amniótico aumenta hasta las semanas 28 a 32 del embarazo, cuando es de aproximadamente un cuarto de galón. Luego, el nivel de líquido generalmente permanece estable hasta que el bebé alcanza su desarrollo completo (semanas 37 a 40), momento en que empieza a disminuir. Sin embargo, en algunos embarazos la cantidad de líquido amniótico puede ser insuficiente o excesiva. A estas condiciones se las conoce como oligohidramnios y polihidramnios, respectivamente. Ambas condiciones pueden causar problemas a la madre y al bebé, o bien ser un síntoma de otros problemas. Sin embargo, en la mayoría de los casos, el bebé nace sano.

¿Cómo diagnosticar el oligohidramnios y el polihidramnios?

Mediante un examen por ultrasonido se puede determinar la cantidad de líquido amniótico. Este procedimiento consiste en medir la profundidad del líquido en cuatro cuadrantes del útero y sumar los resultados obtenidos. A este método para medir la cantidad de líquido amniótico se lo conoce como índice de líquido amniótico (ILA). Si el líquido amniótico tiene una profundidad de menos de 5 centímetros es probable que la mujer embarazada tenga oligohidramnios.

Si el líquido amniótico tiene una profundidad superior a 24 centímetros, tiene polihidramnios.

Frecuencia con que se produce el oligohidramnios

Aproximadamente el cuatro por ciento de las mujeres embarazadas tiene oligohidramnios. Se puede presentar en cualquier momento durante el Embarazo, aunque es más común durante el último trimestre.

Aproximadamente el 12 por ciento de las mujeres cuyo embarazo se prolonga unas dos semanas después de la fecha probable de parto (42 semanas de gestación) presenta oligohidramnios, dado que el nivel de líquido amniótico tiende a disminuir al llegar a ese momento de la gestación.

Riesgos para la madre y el bebé

Los problemas relacionados con el oligohidramnios difieren según la etapa en que se encuentre el embarazo. Cuando el oligohidramnios se produce durante la primera mitad del embarazo, es más probable que se presenten consecuencias graves que si se produce durante el último trimestre. Estas consecuencias pueden ser, entre otras:

  • Defectos congénitos — La insuficiencia de líquido amniótico al principio del embarazo puede hacer que los órganos del feto se compriman, lo que puede provocar malformaciones en los pulmones y en las extremidades.
  • Nacimiento prematuro.
  • Nacimiento sin vida.

Si el oligohidramnios se produce durante la segunda mitad del embarazo, puede provocar deficiencias en el crecimiento fetal. Cerca del momento del parto, el oligohidramnios puede aumentar el riesgo de complicaciones durante el trabajo de parto y el alumbramiento como, por ejemplo, la compresión del cordón umbilical, que puede privar al feto de recibir oxígeno y provocar su nacimiento sin vida. Las mujeres que padecen de oligohidramnios tienen más probabilidades de requerir una cesárea que las mujeres no afectadas.

Causas de la insuficiencia de líquido amniótico

Muchas mujeres embarazadas que padecen de oligohidramnios no presentan ninguna causa identificable. Entre las causas conocidas pueden mencionarse:

  • Defectos congénitos, especialmente en los riñones y el tracto urinario. Los bebés con estos defectos congénitos producen menos orina, que es lo que constituye la mayor parte del líquido amniótico.
  • Embarazo pasado de término (un embarazo que se prolonga dos o más semanas después de la fecha de parto estimada). Los niveles de líquido amniótico suelen bajar cuando el bebé llega al término de su gestación.
  • Algunos problemas de salud de la madre, como Diabetes mellitus pregestacional, presión sanguínea alta y lupus eritematoso sistémico (LES).
  • Ciertos medicamentos. Un grupo de medicamentos utilizados para tratar la presión sanguínea alta, denominados inhibidores de enzimas convertidoras de angiotensina (por ejemplo, captopril), puede dañar los riñones del feto y provocar casos de oligohidramnios severos seguidos de muerte fetal.

Las mujeres que tienen presión sanguínea alta crónica deben consultar al médico antes de quedar embarazadas a fin de asegurarse de que su presión sanguínea esté controlada y de que cualquier medicamento que tomen no les provocará problemas durante el embarazo.

Tratamiento para el oligohidramnios

Por lo general, las mujeres que tienen embarazos normales y que desarrollan oligohidramnios cerca del momento del parto no necesitan ningún tratamiento ya que sus bebés tienden a nacer sanos. Sin embargo, deben someterse a un seguimiento estricto. Es probable que el médico les recomiende que se realicen un examen por ultrasonido todas las semanas o con mayor frecuencia para verificar si el nivel de líquido amniótico disminuye a niveles peligrosos.

Si el nivel de líquido amniótico se vuelve insuficiente, es posible que el médico recomiende que se induzca el parto para evitar complicaciones durante el trabajo de parto y el alumbramiento. Cerca de la mitad de los casos de oligohidramnios se resuelven por sí solos sin que sea necesario realizar ningún tipo de tratamiento. Además de exámenes por ultrasonido frecuentes para medir el nivel de líquido amniótico, es probable que el médico recomiende que se realicen pruebas para controlar la salud del feto, como el monitoreo fetal sin estrés, que mide el ritmo cardíaco del feto.

Si las pruebas indican que el bebé está teniendo dificultades, es probable que el médico aconseje que se induzca el parto para evitar que se produzcan problemas más graves. Los bebés en gestación con deficiencia de crecimiento cuyas madres sufren de oligohidramnios están expuestos a un riesgo mayor de sufrir complicaciones como, por ejemplo, asfixia (falta de Oxígeno), tanto antes como durante el parto. Las madres de estos bebés se someten a un seguimiento riguroso y, en algunos casos, es necesario internarlas. Si una mujer sufre de oligohidramnios severo cerca del momento del parto, es posible que el médico sugiera que se le introduzca agua salada (una solución salina) en el Útero a través del cuello uterino. Este tratamiento, llamado amnioinfusión, puede ayudar a reducir las complicaciones durante el trabajo de parto y el alumbramiento y disminuye la necesidad de realizar una cesárea. Algunos estudios indican que las mujeres con oligohidramnios pueden aumentar sus niveles de líquido amniótico ingiriendo cantidades de agua adicionales.3 Asimismo, muchos médicos recomiendan reducir la actividad física e incluso aconsejan el reposo en cama.

Frecuencia con qué se produce el polihidramnios

Alrededor del uno por ciento de las mujeres embarazadas tiene una cantidad excesiva de líquido amniótico. La mayoría de los casos son leves y se producen como resultado de una acumulación gradual excesiva de líquido durante la segunda mitad del embarazo. Sin embargo, un pequeño porcentaje de mujeres sufre una acumulación rápida de líquido amniótico ya a las 16 semanas de embarazo, que por lo general conduce a un parto muy prematuro.

Complicaciones que puede provocar el polihidramnios en la madre y el bebé

Aunque las mujeres que sufren de polihidramnios leve presentan pocos síntomas, en los casos más severos puede presentarse malestar abdominal y dificultades para respirar, ya que el útero oprime los órganos abdominales y los Pulmones. El polihidramnios también puede aumentar el riesgo de complicaciones del Embarazo, incluyendo:

  • Parto prematuro.
  • Rotura prematura de las membranas.
  • Desprendimiento de la placenta (cuando la placenta se desprende de manera parcial o total de la pared uterina antes del parto).
  • Nacimiento sin vida.
  • Hemorragia post-parto (sangrado intenso después del parto).
  • Mala posición fetal (el bebé no se encuentra con la cabeza hacia abajo; puede ser necesaria una cesárea).

Causas del polihidramnios

En aproximadamente dos tercios de los casos se desconoce la causa del polihidramnios. Cerca del 20 por ciento de los bebés de embarazos afectados por polihidramnios tiene un defecto congénito. Algunos de estos defectos contribuyen al polihidramnios, principalmente aquellos que impiden que el feto pueda tragar normalmente, como los defectos congénitos que afectan el tracto gastrointestinal y el sistema nervioso central. Por lo general, el feto, al tragar, ayuda a mantener constante el nivel de líquido amniótico en relación con su producción.

Otras causas menos comunes del polihidramnios incluyen:

• Incompatibilidades sanguíneas entre la madre y el feto (por ejemplo, intolerancia del factor Rh)

• Síndrome de transfusión fetal (una complicación que afecta a los embarazos de gemelos, en los que uno de los fetos recibe demasiado flujo sanguíneo y el otro feto no recibe suficiente debido a conexiones entre los vasos sanguíneos en la placenta compartida)

• Diabetes en la madre

• Infección fetal, por ejemplo, con el parvovirus B19 (que en la niñez suele causar una enfermedad leve llamada quinta enfermedad)

Tratamiento del polihidramnios

Si un examen por ultrasonido de rutina muestra señales de polihidramnios, el médico recomendará a la mujer que se realice un examen por ultrasonido más detallado para diagnosticar o descartar la existencia de defectos congénitos y síndrome de transfusión fetal. Es posible que el médico también recomiende a la mujer que se realice una amniocentesis (la extracción de una pequeña cantidad de líquido amniótico a través de una aguja que se inserta en el abdomen de la madre para verificar si existe algún defecto congénito) y un análisis de sangre para saber si tiene diabetes. En muchos casos, el polihidramnios se cura sin que sea necesario realizar ningún tipo de tratamiento, especialmente cuando es leve.

En otros casos, puede desaparecer cuando se corrige el problema que lo provoca. Por ejemplo, el tratamiento de los niveles elevados de azúcar en la Sangre en las mujeres que sufren de diabetes o el tratamiento de determinados trastornos del ritmo cardíaco fetal (medicando a la madre) suele reducir los niveles de líquido amniótico. Por lo general, los médicos realizan un seguimiento estricto de las mujeres que sufren de polihidramnios sometiéndolas a exámenes por ultrasonido una vez por semana (o con más frecuencia) para verificar los niveles de líquido amniótico.

También se recomienda realizar pruebas para controlar la salud del feto para detectar signos de dificultades fetales. Si la mujer embarazada siente demasiado malestar como consecuencia del volumen excesivo de líquido, el médico puede indicarle un tratamiento con indometacina. Este medicamento ayuda a disminuir la producción de orina fetal y reduce los niveles de líquido amniótico. También se puede practicar una amniocentesis para drenar el exceso de líquido. Puede ser necesario repetir este procedimiento varias veces. Si las pruebas indican que la madre y el bebé están en buen estado de salud, por lo general la mujer que sufre de polihidramnios leve cerca del momento del parto no necesita recibir ningún tipo de tratamiento.

Fuente

  •  ↑ «Isolation of amniotic stem cell lines with potential for therapy : Abstract : Nature Biotechnology». Consultado el 13-10-2007.
  •  ↑ Líquidos embrionarios en la sección de preguntas y respuestas en babyworld.co.uk 
  •  ↑ [MedlinePlus] (noviembre de 2007). «Líquido amniótico» (en español). Enciclopedia médica en español.