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Revolución Industrial Azucarera

Máquina de vapor
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La Revolución Industrial Azucarera. La caña de azúcar constituyó desde los inicios de la colonia, uno de los principales renglones económicos. El crecimiento de la industria azucarera representado por el aumento de las plantaciones cañeras que comienza a producirse a merced de las primeras medidas de protección a la producción de azúcar de Cuba.

Nuevos cambios

Mientras se continuaba la marcha hacia el este de la agricultura comercial, se producían los nuevos cambios en la organización del trabajo y en la estructura demográfica, la industria azucarera sufría transformaciones de gran importancia. Estos cambios constituyen el hecho de más resonancia en el período de transición de la economía cubana colonial. El panorama que se presente al observador, se caracteriza por una lucha tenaz por superar las dificultades que se presentan en la expansión de la industria tanto la estructura interna como la situación internacional.

Factores externos que influyeron en la Revolución Industrial

Los hechos básicos de la transformación técnica azucarera tienen sus antecedentes bastante lejanos. Las razones por las cuales estuvieran tan alertas en cuanto al mejoramiento de la industria azucarera son varias. Es preciso tener en cuenta las condiciones internacionales.

La competencia desarrollada por las otras zonas productoras, especialmente las no coloniales (o metropolitanas) europeas actuó como un enérgico acicate para los hacendados cubanos. Las circunstancias de principios del siglo XIX favorecieron la aparición de la industria del azúcar de remolacha, que basada cada vez más en la ciencia, logró asentarse definitivamente en Francia, Alemania, Rusia y se inició en los Estados Unidos.

A medida que se desarrollaba la industria europea y aumentaba la participación de nuevas colonias asiáticas en los mercados internacionales los precios tendían a bajar. Por una parte, se amenazaba seriamente a la industria cubana con desplazarla, reduciéndole su participación en el comercio internacional; por otra, se la colocaba en condiciones de no poder competir sino en condiciones excepcionales de altos precios.

Las condiciones exteriores, oscilantes y en cierta medida depresiva, coincidieron con un desajuste interno profundo, al cual por otra parte estimularon, contribuyendo de este modo a desencadenar la crisis de la industria y de toda la estructura económica colonial.

Sus inicios

Independientemente de que toda explotación agrícola o industrial tiende, en algún momento de su desarrollo, a una expansión cuyo objetivo sea el aumento de la capacidad de producción por unidad para reducir costes y aumentar el margen de beneficios, había razones para que laindustria azucarera cubana propendiera a lograr esos objetivos.

Los criollos fijaron sus esperanzas en las reformas técnicas o de procedimientos con la mira de reducir en los posible, los excesivos costes de la industria y ponerla en condiciones de responder a la creciente baja de los precios internacionales.

Estas reformas técnicas se basaban en los conocimientos científicos, de química y de física, aplicados ya en la industria europea que le permitían competir desde el principio de siglo por algunas de las iniciativas científicas de más interés. Aún cuando el efecto de esta revolución técnica fuera logrado en cierta medida, aceleró la crisis de la industria, pues aumentó la disparidad entre los productores y sentó las bases para una expansión ulterior que requería, positivamente, la eliminación de los ingenios ineficientes.

De este modo, las medidas adoptadas para superar los conflictos internos e internacionales que tenía la industria cubana condujeron a la reorganización de la economía colonial, pues la revolución técnica reforzó el papel de elemento básico de la economía cubana que ya adquiría la industria azucarera.

Primeras manifestaciones de la revolución técnica azucarera

Desde 1819 se introdujo la máquina de vapor para mover los molinos, en el ingenio Cambre (Guines) de Pedro Diago. En esa fecha todavía esa zona era el centro más importante de la industria colonial, como estimaba Humboldt. En algunas de las zonas retrasadas como el Oriente del país, la primera máquina de vapor no se usó hasta 1843.

Las dificultades de operar convenientemente los molinos dándole la velocidad y la presión suficiente para extraer el máximo de guarapo y evitar su reabsorción por el bagazo todavía era un problema a resolver en 1849. Según cálculos, la máquina de vapor aplicada a los molinos presentaba una ligera ventaja respecto de la tracción animal, que era general en toda la isla. Es sabido que se carecía de suficiente fuerza hidráulica aprovechable.

Por otra parte se fueron ensayando diversos tipos de molinos, con tres y hasta cinco mazas que contribuían a elevar la productividad de la máquina de vapor. La difusión de estos adelantos no fue muy rápida, en 1846 había solo 246 máquinas de vapor en los ingenios cubanos, sobre un total de 1442. En 1861 había 949 sobre un total de 1365.

La introducción de la máquina de vapor se tradujo en un aumento absoluto de la capacidad de producción de la fábrica, si el resto del equipo respondía igualmente, de este modo está repercutía sobre la organización de la fuerza de las plantaciones, franqueaba la posibilidad de operar continuamente. Todo esto unido a los demás aspectos de la producción contribuyó a transformar la revolución técnica en una ofensiva general de rebaja de costes y el aumento de la productividad.

Las nuevas técnicas

La revolución prosiguió su rumbo abarcando la casa de máquinas, o sea, el tren de elaboración de azúcar. Los antecedentes en este aspecto se remontan a fines de XVIII. Expresión típica de esos esfuerzos iniciales fue el tren jamaicano, consistente en cinco calderas sometidas al fuego de un horno único. Llegó a ser el tren más generalizado, de tal modo que también se le llamó tren común, difundido alrededor de 1830 después del viaje de Baudhuy y Arozarena a Jamaica. Su ventaja sobre los trenes primitivos cubanos consistía en la economía de combustible usando más el bagazo, y de brazos para atender el horno.

El nuevo impulso técnico posterior a 1840, estaría basado en el uso de aparatos científicamente construidos y se basaba en la aplicación de principios químicos y físicos en el proceso de fabricación. Aquí la cocción del guarapo se realizaba al vacío, a baja temperatura, eliminándose las pérdidas por inversión de mieles a causa del exceso de calor que se requería para la cocción a cielo abierto, eliminándose así el traslado del guarapo de una caldera a otra por medio de brazos o por dispositivos del tipo bascular, solo se podía realizar por medio de presión o por gravedad, controlando las operaciones por medio de llaves situadas en los conductos de pase de una caldera a otra. Los resultados fueron el aumento de la extracción de sacarosa y la economía de brazos.

Introducción de la centrífuga

En el año 1850 fue ensayada con éxitos en el ingenio Amistad (Guines) de Joaquín Ayestarán la primera centrífuga. Con ella quedaba sustituido el tradicional sistema de purgar el azúcar con barro en hormas, por un sistema mecánico cuya aplicación en gran escala produciría cambios importantes en la calidad de los productos presentados por la industria cañera.

En 1867 un hacendado de Santiago de Cuba ofrecía los resultados obtenidos por la centrífuga de su invención de la cual tenía patente concedida por el Gobierno Superior Civil: de una sola vez eliminaba toda la sección de los ingenios tradicionales, la casa de purga, con sus hormas, sus enfriaderas, sus secaderas y sus brazos adicionales a sus ya numerosos empleados por un tren común y se producían solo dos clases de azúcar: blanco bueno y blanco malo según la calidad del producto metido en la centrífuga.

Sin embargo, en 1860 había solo unas cuatro centrífugas operando en toda la Isla. Hasta 1878 no se difundirían con la debida celeridad.

Fuente

Riverend, Julio L., Historia Económica de Cuba, 662 pp, Editorial Pueblo y Educación, La Habana, 1974.