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Intérpretes de las Serenatas.
Con el transcurso de los años y la aparición de nuevos trovadores, proliferó la serenata. Ahora eran primas y bordones las que resultaban pulsadas por manos populares y las canciones de antaño cedían su turno a nuevos aires, criollas y boleros. La queja sentimental tomaba nuevos giros. Sin embargo, en el fondo seguía el mismo motivo musical envuelto en notas llenas de sentimientos amorosos las más de las veces. Grupos de músicos tocando Violín, Flauta y Guitarra, acompañaban las voces de "primo", "segundo" y falsete que desgranaban endechas sentimentales donde estaba presente la huella de la romanza francesa, el área operática o la canción napolitana. La ciudad de Santiago de Cuba tomó la costumbre y se aferró a ella. Familias de rango -como se decía entonces- a principios de siglo, llamaban a Pepe Sánchez, maestro de trovadores, para cantar junto a la ventana de una dama conocida por entonces, como Cristina Bory, o lo llevaban hasta el ingenio Borjita, hoy "Paquito Rosales", a cantar por el onomástico de la primogénita del dueño del central. Otras veces, el maestro se hacía acompañar por Emiliano Blez, Pepe Figarola, Bernabé Ferrer y Luis Felipe Portes -extraordinario quinteto- para llegar a la ventana de la soberbia mansión de D. Germán Michaelsen con motivo del "santo" de alguien en la familia. Uno de los lugares donde se podían escuchar a los trovadores era la Calle Enramadas, que ha constituido por siempre una de las principales arterias de la ciudad de Santiago de Cuba.
Serenatas de Barrio.
Si las anteriores eran serenatas de alcurnia, también en los barrios vibraron las cuerdas a media noche, junto a una ventana modesta, haciendo despertar, en medio de sus arpegios y acordes, o de algún amigo acompañante. Estas serenatas de barrio tenían un algo particular, distinto, brindadas en familias de abolengo. Sucedía que, en el barrio se conocía, por ejemplo, el "santo" de fulanita (Caridad, Mercedes, María). De antemano, ya fuera el galán enamorado -que bien pudiera ser uno de los trovadores- o el novio oficial, o simplemente, un amigo. Es lo cierto que se organizaba con anticipación o se improvisaba a última hora; llegando el instante preciso, por lo general a media noche, se acercaban a la ventana y, tras el rasguear de primas y bordones, se ofrecía el concierto galante a la luz distante de la luna.
Tipos de canciones
Resultaban apropiadas para estos casos, aquellas canciones o criollas a tono con las intenciones del organizador de la serenata. Terminada la canción, la homenajeada asomaba su rostro por la ventana y daba las gracias, a la vez que invitaba a pasar. Ya dentro se sucedían los boleros; venían algunos brindis para ambientar y continuaban las canciones y Boleros; a veces se estrenaba la obra de uno de los trovadores y los aplausos de la familia agasajada resultaba ser el mejor visto bueno para el autor. En ocasiones, después de los primeros números cantados para rendir pleitesía a la dueña del "santo", se "calentaban" las cuerdas y venían unos boleros alegres, bailables y alguien sacaba a su pareja, con lo que el ejemplo era seguido de los otros, convirtiéndose aquello en un "asalto". Se bailaba entonces muchas veces hasta el amanecer. Otras veces se ofrecía más de una canción junto a la ventana, pero los trovadores no entraban, despidiéndose con la promesa de volver "mañana", que ya era ese mismo día. Múltiples ejemplos pudieran citarse de serenatas. Vieja costumbre llena de recuerdos amables que cada día se hace más hermosa en tanto se diluye en la memoria. Hermosa costumbre de los hijos de esta ciudad y de otras muchas, que no debía dejarse perder y sí reverdecerse, manteniéndola en toda su pureza. Fuera bueno escuchar, en estas noches actuales, con motivo de un cumpleaños cualquiera -una amiga, un pariente- el pulsar de unas cuerdas bajo la luna, unos arpergios y luego las voces de "primo" y "segundo" brindándonos una serenata con la misma emoción de otros tiempos, con idéntica sensibilidad. Serenatas de ayer, reflejo del sentir de generaciones que pusieron en ellas el alma de la nación en una de las formas más características. Música arrancada a la emoción de cada momento y ofrecida con la más pura espontaneidad. Eso eran las serenatas de ayer, las que no debemos olvidar.
Fuentes.
- García Abel, Daphne del C. Multimedia: Santiago de Cuba. Identidad de una ciudad.
- Periódico Sierra Maestra. Las Serenatas. Ramón Cisneros Justy.