La Lechuza Común. Es una de las especies más singulares de la avifauna nocturna. Siempre ha existido un halo de misterio en torno a la figura de esta peculiar rapaz. Es un ave de tamaño mediano, su plumaje dorsal es de color pardo con manchas de color gris y el ventral es blanco con un ligero moteado de color pardo. Su cabeza es bastante grande en comparación a su cuerpo y la cara tiene forma de corazón; ésta aloja unos ojos de color negro y un pico diseñado para desgarrar la carne de los micromamiferos que caza. Su cola es más bien corta y sus patas disponen de fuertes y afiladas para atrapar sus presas.
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Descripción
Ave mediana, de unos 33 a 35 cm de longitud y envergadura de 80 a 95 centímetros, con un peso medio para los adultos de 350 gr , y sin diferencia aparente entre sexos.
Tiene un característico disco facial con forma de corazón y partes ventrales blancas en T. alba alba, aunque puede variar en otras subespecies. Los tarsos están emplumados, y tienen los dedos cubiertos con plumas modificadas de color grisáceo.
Las alas, relativamente cortas y redondeadas, no facilitan los vuelos largos y poderosos, aunque la particular estructura de las filoplumas, especialmente suaves y desflecadas, dotan a esta rapaz de un vuelo silencioso, de manera que al verlas volar, más pareciera que flotasen antes que aletear.
Emiten un grito lastimero y estridente, aunque la gran variedad de sonidos que producen dificulta la identificación, a excepción del inconfundible siseo que emite cuando se siente amenazada o cuando las crías piden alimento.
Distribución
Esta ave rapaz se distribuye por casi todo el mundo, está en el continente europeo, americano, africano y asiático. Encontramos a la lechuza común, preferentemente en zonas abiertas como los campos de cultivo y estepas. Se refugia en amplias grietas de barrancos o bien en espaciosos agujeros de los árboles e incluso en graneros. Es frecuente que se vean en áreas cercanas a poblaciones, ya que en este entorno pueden lograr numerosas presas.
Existen subespecies de la lechuza común, como la que se ubica en las Islas Canarias, denominada Gracilirostris, además de las que provienen de Europa, las Guttata, cuyo pelaje se muestra más oscuro y en la zona ventral posee amplias motas. Las lechuzas que habitan en la península ibérica son más blanquecinas y con menos motas.
Reproducción
El período de cría es en mayo, aunque en el sur se inicia en abril e incluso antes.
Los huevos se depositan sobre el suelo, siempre en el ángulo más escondido, donde ni el estruendo de las campanas las molesta. A veces incuban en un palomar. Puede ocurrir entonces que las palomas se vayan o bien que se acostumbren al extraño inquilino.
La hembra incuba ya a partir del primero de los huevos, que suelen ser 4 ó 7 (en años de abundante comida, incluso 11), resultando después los polluelos de muy diferentes tamaños. La incubación dura entre 30 y 34 días.
Los polluelos permanecen en el nido unas 8 semanas. Durante la primera semana, la hembra continúa cubriendo a los polluelos, y el macho acarrea la comida para toda la familia. En esta época, una familia de lechuzas consume unos 100 ratones cada mes.
En años de escasez de ratones, los polluelos más débiles se retrasan pronto en el crecimiento y mueren. Entonces los progenitores los despedazan y los dan a comer a los hermanos. En años de abundancia, algunas parejas emprenden en otoño una segunda incubación.
Las aves jóvenes hacen, en parte, largas travesías. Después de haber emigrado y haber pasado su primer invierno en zona más cálida, son ya sexualmente maduras y donde críen por primera vez, allí se quedarán el resto de su vida.
Donde son escasas las posibilidades de establecer el nido, se les puede proporcionar cajas espaciosas, con entrada suficiente que permita el paso del puño, y con un ángulo oscuro.
Alimentación
Se alimenta básicamente de ratones. En años de abundancia acumula una provisión de ellos junto al lugar de dormir o de incubar. En años de escasez, las aves pequeñas constituyen una gran proporción de la dieta de las lechuzas, sobre todo aves jóvenes y aves del suelo. Esporádicamente también las mariposas nocturnas.
Como ave estrictamente sedentaria, la lechuza común se ve sometida a los rigores del invierno: tan pronto la capa de nieve supera los 7 cm de altura, su situación se hace difícil y en las regiones que tienen más de 40 días de nieve al año la lechuza está en situación crítica.
Las lechuzas jóvenes se desplazan lejos y se estacionan donde se produce una plaga de ratones.
La lechuza común caza, de forma prácticamente exclusiva, por la noche. En lo más avanzado del crepúsculo abandona su refugio-dormitorio, siendo con relativa frecuencia arrollada por los vehículos de las carreteras.
Antiguamente, los graneros agrícolas le ofrecían no sólo ratones, sino también cobijo. En la actualidad, cada vez existen menos instalaciones de este tipo.
