Legión Ardiente

De EcuRed
Legión Ardiente
Legión de Fuego
Información sobre la plantilla
Raza de World of Warcraft

Enorme e incontable ejército de demonios infernales y razas corruptas que fueron enviadas a destruir cualquier orden en el universo.
Creador (es):Blizzard Entertainment
Características
Otros nombres:Burning Legion, Great Burning Shadow, Legion of the Lower Planes, The Legion
Forma de gobierno:Líderes principales
- Sargeras Sargeras (ausente)
- Kil'jaeden Kil'jaeden (actual)
Líderes secundarios
- Mephistroth Mephistroth
- Azgalor Azgalor
- Balnazzar Balnazzar
Raza a la que pertenece:Titán oscuroTitán oscuro Titán oscuro
Guardia apocalípticoGuardia vilGuardia de cóleraDiablilloDemonio Demonios
Man'ari eredarMan'ari eredar Man'ari eredar
- Guardia de cólera Guardia de cólera
Nathrezim Nathrezim
Annihilan Annihilan
Ered'ruin
- Demonio Demonio
- Guardia apocalíptico Guardia apocalíptico
- Señor apocalíptico Señor apocalíptico
- Desalmado Desalmado
Mo'arg Mo'arg
- Gan'arg Gan'arg
- Guardia vil Guardia vil
Shivarra Shivarra
Tothrezim Tothrezim
Abisario Abisario
Succubus Sayaad (Succubus)
Acosador vil Acosador vil
Diablillo Diablillo
Ojo flotante Ojo flotante
Vacío terror Vacío terror
Perro demoníaco Perro demoníaco
Demonio cazador Demonio cazador
PesadillaPesadilla Pesadilla
Subrazas:Creaciones:
Abyssal
Infernal
Fel reaver
Razas viles corrompidas:
Fel orc
Felblood elf
Sátiro
Helboar
Darkhound
Warp stalker
Fel-raised undead
Corrupted furbolg
Otras especies corrompidas
Seguidores mortales:
Sobre todo los elfos de sangre de Kael'thas
Consejo de la Sombra
- Sobre todo orcos
- Cult of the Dark Strand
PoblaciónSe estima que millones
CapitalArgus
Otros emplazamientos importantesXoroth
LenguajesLenguaje principal
- Eredun
Lenguajes secundarios
- Los de sus seguidores mortales.
Zona de operaciones
- Vacío Abisal
- Terrallende
- Azeroth
- Retazos en la Gran Oscuridad
- Otros planetas conquistados y condenados

Legión Ardiente. Enorme e incontable ejército de demonios infernales y razas corruptas perteneciente al Mundo de Warcraft creado por la compañía de videojuegos Blizzard Entertainment que fueron enviadas a destruir cualquier orden en el universo. Invadieron tres veces Azeroth, y aunque fueron repelidos, el coste fue muy alto. Gran parte de la historia de Azeroth - incluidas la Primera Guerra, Segunda Guerra y Tercera Guerra - se debió a la influencia de la Legión Ardiente. Los orcos corruptos, el Rey Exánime y la mayoría de cicatrices son herencia directa del influjo de la Legión. Cabe señalar también que Azeroth es el único planeta conocido que nunca ha caído víctima de las conquistas de la Legión.

La misión de la Legión es, en teoría, deshacer el trabajo de los titanes y devolver el universo a su estado original, donde reinaba el caos y el desorden. En práctica, la Legión destruye todo signo de vida de los planetas que invade, consumiendo sus fuentes de energía mágica primarias para sobrevivir. La Legión es responsable, a través del embelesamiento que ofrece a los mundos por donde pasa con respecto al uso de la magia arcana, del genocidio de cientos de razas por todo el universo - billones o incluso trillones de vidas.

Contenido

Historia

Génesis

Los titanes, los creadores del orden en el universo, eran conscientes de la amenaza que representaba para sus creaciones la presencia de los demonios que vivían en el Vacío Abisal, unos seres cuya existencia se basaba en devorar las energías vivientes del universo. Con el tiempo, seres demoníacos lograron entrar en los mundos de los titanes desde el Vacío Abisal y el Panteón eligió a Sargeras, su guerrero más destacado, para combatir en primera línea. Noble gigante de bronce fundido, Sargeras desempeñó su papel durante incontables milenios, buscando y destruyendo a los demonios allí por donde iba. Durante millones de años, Sargeras se enfrentó a dos poderosas razas demoníacas, las cuales se habían propuesto obtener el poder y el dominio sobre el universo físico.

Mientras su confusión y tristeza crecían, Sargeras se vio obligado a luchar contra otro intento del grupo de perturbar el orden de los titanes: los Nathrezim. Esta raza oscura de demonios vampíricos (también conocidos como Señores del Terror), conquistó varios planetas densamente poblados, poseyendo a sus habitantes y convirtiéndolos en sombras. Los nefastos e intrigantes Señores del Terror enfrentaron a todas las naciones entre sí, manipulándolas hasta el odio irreflexivo y la desconfianza. Sargeras derrotó a los Nathrezim fácilmente, pero su corrupción lo afectó profundamente.

Puesto que la duda y la desesperación ensombrecieron los sentidos de Sargeras, perdió toda la fe no solo en su misión, sino también en la visión que los titanes tenían de un universo ordenado. Finalmente, llegó a creer que el concepto de orden era una locura, y que el caos y la depravación eran los valores absolutos del oscuro y solitario universo.

Sus compañeros titanes intentaron persuadirlo de su error y apaciguar su trastorno, pero él no creyó en las afirmaciones optimistas de los titanes, considerándolas engaños y artimañas interesadas. Abandonando a sus compañeros para siempre, Sargeras partió en busca de su propio lugar en el universo. Si bien el Panteón lamentaba su partida, los titanes no podían imaginar hasta dónde llegaría su hermano extraviado.

Cuando la locura de Sargeras había consumido los últimos vestigios de su valiente espíritu, llegó a creer que los propios titanes eran los responsables del error de la creación. Finalmente, decidió cambiar las cosas en todo el universo, creando un ejército imparable capaz de destruir todo el universo físico.

Incluso la forma titánica de Sargeras experimentó una deformación ocasionada por la corrupción que había poseído su otrora noble corazón. Sus ojos, sus cabellos y su barba desprendían fuego, y su piel color bronce se cuarteó, revelando un manantial de furia abrasadora.

En su ira, Sargeras echó abajo las prisiones de los Nathrezim, liberando a los repugnantes demonios. Estas malvadas criaturas se inclinaban ante la inconmensurable furia del titán oscuro y ofrecieron servirle de todas las formas posibles. Así nació el ejército imparable de Sargeras - la Legión Ardiente.

En el planeta Argus, Sargeras encontró el ejército que buscaba - los eredar]], una raza de seres de gran inteligencia, con una afinidad natural para la magia en todas sus múltiples formas. De las filas de estas poderosas criaturas, Sargeras escogió a dos campeones para comandar su demoníaco ejército de destrucción. Kil’jaeden el Impostor fue elegido para reclutar a las razas más oscuras del universo y alistarlas en las filas de Sargeras. El segundo Campeón, Archimonde el Rapiñador, fue elegido para dirigir los vastos ejércitos de Sargeras en la lucha contra todo el que se resistiera a la voluntad del titán.

La primera medida de Kil’jaeden fue esclavizar a los vampíricos Señores del Terror bajo su terrible poder. Los Señores del Terror actuaban como agentes personales del titán por todo el universo, eligiendo para su maestro razas primitivas susceptibles de ser corrompidas y doblegadas. El primer Señor del Terror era Tichondrius el Ensombrecedor. Tichondrius era el Soldado perfecto de Kil’jaeden y accedió a propagar el mal abrasador de Sargeras por todos los rincones oscuros del universo.

Archimonde también otorgó poderes a sus propios agentes. Congregando a los malvados señores del infierno y a su bárbaro líder Mannoroth el Destructor, Archimonde preparó una élite de guerra capaz de exterminar todo rastro de vida de la creación. Cuando Sargeras vio que tenía un ejército poderoso y listo para seguir todas sus órdenes, lo hizo rastrear todos los rincones de la Gran Oscuridad. Hasta el momento, no se sabe cuántos planetas han sido exterminados por este ejército en su nefasta Cruzada Ardiente por todo el universo.

La primera invasión

Miles de años después (10.000 años antes de Warcraft: Orcs & Humans), la Legión Ardiente se sintió atraída por el mundo de Azeroth, debido al uso irresponsable de la magia del que hacían uso los Altonatos, bajo la dirección de la elfa nocturna Azshara y su consejero Xavius, que habían llevado a cabo experimentos para extraer cantidades cada vez mayores de energía del Pozo de la Eternidad, la fuente de poder mágico de Azeroth.

El uso imprudente de la magia de los Altonatos envió ondas de energía desde el Pozo de la Eternidad hacia la Gran Oscuridad. Las ondas de transmisión de la energía fueron percibidas por malévolas entes alienígenas. Sargeras - el Gran Enemigo de la vida, el Destructor de Mundos - sintió las ondas más potentes y se fijó en su lejano punto de origen. Al espiar el primigenio mundo de Azeroth descubrió las energías ilimitadas del Pozo de la Eternidad, lo que le provocó un hambre insaciable por consumirlo. El gran dios oscuro del 'vacío sin nombre' decidió destruir ese mundo en ciernes y apropiarse de las energías que contenía.

Sargeras reunió a su numerosa Legión Ardiente y se abrió camino hacia el desprevenido mundo de Azeroth. La Legión se componía de un millón de demonios, todos traídos de los rincones más lejanos del universo. Los tenientes de Sargeras, Archimonde el Rapiñador y Mannoroth el Destructor, prepararon a sus secuaces infernales para la batalla.

La reina Azshara, abrumada por el terrible éxtasis de su magia, cayó víctima del innegable poder de Sargeras y acordó concederle el acceso a su mundo. Incluso sus sirvientes Altonatos se entregaron a la inevitable corrupción de la magia y comenzaron a adorar a Sargeras como su dios. Para mostrar su lealtad a la Legión, los Altonatos ayudaron a su reina en la apertura de un portal de energía circulante en las profundidades del Pozo de la Eternidad.

Una vez que todos los preparativos se habían hecho, Sargeras comenzó su catastrófica invasión a Azeroth. Los demonios-guerreros de la Legión Ardiente entraron en Azeroth a través del Pozo de la Eternidad y comenzaron a asediar las ciudades dormidas de los elfos de la noche. Liderados por Archimonde y Mannoroth, la Legión pululaba por las tierras de Kalimdor, dejando a su paso un reguero de cenizas y dolor. Los demonios brujos invocaron a infernales que se estrellaron como meteoros en las torres de los templos de Kalimdor. Uno de los grupos más violentos de la Legión, los asesinos sangrientos conocidos como Guardias del Apocalipsis, marchaban a sus anchas por los campos de Kalimdor, matando a todos los que se encontraban en su camino. Los demoníacos Manáfagos asolaron el campo sin oposición. Aunque los valientes guerreros Kaldorei se apresuraron a defender su antigua patria, se vieron obligados a ceder el terreno, ante la furia de la embestida de la Legión.

Esto llevó a Malfurion a buscar ayuda para su acosado pueblo. Junto, con su hermano, Illidan, que pertenecía a los Altonatos, estaba indignado por la creciente corrupción de la casta más alta de los Kaldorei. Junto a Tyrande iniciaron la búsqueda del semidios Cenarius para que los ayudara en la lucha contra la Legión Ardiente. Finalmente lo encontraron al solitario Cenarius en los sagrados claros de Luna junto al Monte Hyjal, que aceptó ayudar a los elfos de la noche a encontrar a los antiguos vuelos de dragón para que les prestaran ayuda. Los dragones, liderados por la gran leviatán roja, Alexstrasza, aceptaron enviar a sus poderosos agentes a luchar contra los demonios y sus amos infernales.

Cenarius, pidió ayuda a los espíritus de los bosques encantados y reunió un ejército de antiguos hombres-árbol a los que condujo contra la Legión en una atrevido ofensiva por tierra. Cuando los aliados de los elfos de la noche estaban llegando al templo de Azshara, donde se encontraba el Pozo de la Eternidad, estalló la batalla. A pesar de la fuerza de sus nuevos aliados, Malfurion y sus compañeros se dieron cuenta de que la Legión no podía ser derrotada solamente por la fuerza militar.

Como la titánica batalla rugía en torno en capital de Azshara, la reina deliró esperando en anticipación a la llegada de Sargeras. El señor de la Legión estaba preparándose para pasar a través del Pozo de la Eternidad y entrar al asolado mundo. A medida que enorme sombra se acercaba a la superficie de los estragos del Pozo, Reina Azshara|Azshara fue reuniendo a los más poderosos de sus seguidores. Sólo mediante el enlace conjunto de sus energías mágicas concentrado en un punto, sería posible crear un portal lo suficientemente grande como para que Sargeras pudiese entrar.

Malfurion, convencido de que el Pozo de la Eternidad era el cordón umbilical de los demonios al mundo físico, insistió en que debía ser destruido. Sus compañeros, sabiendo que el Pozo era la fuente de su inmortalidad y poderes, estaban horrorizados por la idea de destruirlo. Sin embargo, Tyrande vio la sabiduría de la teoría de Malfurion, por lo que convenció a Cenarius y a sus camaradas de encontrar una manera de cerrar el pozo para bien. Cuando irrumpieron en la sala de audiencias principal del templo de Azshara, encontraron a los Altonatos en medio de su conjuro oscuro. El hechizo comunal creó un vórtice inestable de poder dentro de turbulentas profundidades del pozo. Cuando la ominosa sombra de Sargeras se acercó a la superficie, Malfurion y sus aliados se apresuraron a atacar.

Azshara, había sido avisada por Illidan de la llegada de su hermano y estaba preparada para tal eventualidad. Casi todos los seguidores de Malfurion cayeron ante los poderes de la reina loca. Tyrande, intentando atacar a Azshara por la espalda, fue herida por los guardias de la reina y a pesar de vencerlos, sufrió graves heridas en sus manos. Cuando Malfurion vio caer a su amor, entró en una furia asesina y intentó acabar con la vida de Azshara.

Mientras la batalla rugía dentro y fuera del templo, Illidan apareció de entre las sombras cerca de las orillas del gran pozo. Con una serie de viales especialmente diseñados, Illidan se arrodilló y llenó cada uno con las brillantes aguas del pozo. Convencido de que los demonios aplastarían a la civilización de los elfos de la noche, planeaba robar las aguas sagradas y guardar sus energías para sí mismo.

Durante el caos provocado por la lucha entre Malfurion y Azshara se lanzaron numerosos hechizos cuidadosamente diseñados de los Altonatos cerca del vórtice del pozo que aún permanecía inestable. Como resultado de la acumulación de energía, el pozo explotó y desató una catastrófica cadena de acontecimientos que cambió el mundo para siempre. La explosión sacudió el templo hasta los cimientos y provocó enormes terremotos que extrajeron una gran parte de la tierra dañada por el conflicto. Mientras aún se libraba la batalla entre la Legión y los aliados de los elfos de la noche sobre la capital en ruinas, el Pozo de la Eternidad se colapsó y explotó.

El resultado de la catastrófica explosión arrasó la tierra y tapó los cielos. A este fenómeno se le llamó el Gran Cataclismo. A causa de la implosión del Pozo, los mares se apresuraron a cubrir la herida abierta en la tierra. Casi el ochenta por ciento de la masa de Kalimdor quedó destrozado y las masas continentales periféricas fueron separadas rodeados por el nuevo mar embravecido. En el centro del mismo, donde estaba el Pozo de la Eternidad, se formó una tumultuosa tormenta de furia de las mareas y las energías caóticas. Esta terrible cicatriz, conocida como la Vorágine, nunca cesaría en su interminable torbellino de furia y quedaría como un recordatorio de la terrible catástrofe... y de la utópica era que se había perdido para siempre.

Retorno de Sargeras

En algún lugar de Rasganorte, las fuerzas demoníacas aparecieron de nuevo. Aegwynn luchó contra ellos allí, e incluso se enfrentó, y derrotó, al avatar del mismísimo Sargeras.

La segunda invasión

Warcraft III

Esta sección aborda contenido exclusivo de Warcraft III.

Durante años, desde su derrota a manos de Malfurion, la Legión obervó y esperó el momento adecuado para un segundo intento de conquistar Azeroth. Kil’jaeden había dado órdenes para planear la segunda invasión a Azeroth y no tenía ninguna duda de su victoria. Para ello, decidió que sería necesario un nuevo ejército que debilitase las defensas de Azeroth antes de que el grueso principal de la invasión llegase.

Por esta época, Kil’jaeden descubrió el mundo de Draenor y sus dos razas, los orcos una raza de chamanes que vivía en clanes y los pacíficos draenei. De las dos razas, Kil’jaeden supuso que los orcos, una raza aparentemente de guerreros, sería la herramienta perfecta de la Legión. Tras postrar al anciano chamán Ner’zhul a su voluntad, Kil’jaeden fue capaz de promulgar una serie de sucesos que desembocaron en la esclavitud de los orcos a la voluntad de la Legión. El control de la raza se completó cuando, tras una reunión entre los jefes de los clanes orcos, estos bebieron la sangre de Mannoroth, lo que los maldijo con el salvajismo de la 'sed de sangre'.

Los orcos intentaron invadir Azeroth dos veces a través del Portal Oscuro. Sin embargo, los nativos del planeta juntos a una Alianza liderada por los humanos, se defendió con determinación inesperada y las bajas fueron elevadas en ambos lados. Al final de la Segunda Guerra, la Alianza de Lordaeron había derrotado a los orcos y su hogar en Draenor fue destruido por el intento de Ner’zhul de escapar a otra dimensión. Los orcos restantes fueron apresados y recluidos en varios campos de internamiento por la Alianza.

Tras la derrota de los orcos, Kil’jaeden decidió crear un nuevo ejército que tendría éxito allí donde los orcos habían fracasado. Para tal fin, apresó a Ner’zhul y creó al Rey Exánime. Su esencia fue confinada en el Trono Helado, un gran bloque de hielo, que fue enviado a Azeroth, donde se estrelló en el continente de Rasganorte. La misión del Rey Exánime era preparar a Azeroth, para el sometimiento de la liberación de una plaga de no-muertos. Así, nació el Azote.

Donde los orcos fallaron, la plaga tuvo un éxito impresionante. En cuestión de meses los Reinos del Este estaban patas arriba. Cada soldado o campesino que caía víctima del veneno, renacía como un siervo no-muerto del Rey Exánime. El retorno de la Legión estaba cerca.

Los siervos de la plaga fueron capaces de convocar al mismísimo Archimonde para dirigir el asalto, y con él llegaron los miles de demonios de la Legión. La segunda invasión había comenzado. Los ejércitos demoníacos atravesaron los Reinos del Este y pronto llegaron a las costas de Kalimdor, el hogar de sus viejos enemigos, los elfos de la noche.

El objetivo principal de la Legión era la corrupción del Árbol del Mundo que se encontraba en el Monte Hyjal, que contenía la esencia de toda la vida en Azeroth y concedía la inmortalidad a los elfos de la noche. A última hora, se formó una Alianza de humanos, orcos y elfos de la noche que luchó desesperadamente para contener a Archimonde y a la Legión mientras que Malfurion realizaba un ritual druídico sobre Nordrassil. Tras dar la señal de que estaba listo, Archimonde tuvo vía libre para alcanzar su meta creyendo que había conseguido su objetivo, bajando la guardia en el momento clave. Cuando el demonio abrazó el árbol, y comenzó a alimentarse de su magia, Malfurion liberó el hechizo y el Árbol del Mundo liberó toda de su energía a la vez dentro de Archimonde, destruyéndolo. La explosión acabo con el propio Nordrassil y quemó toda la vegetación de la cima de Hyjal. La Legión había sido derrotada una vez más, pero a costa de la inmortalidad de los elfos de la noche. Con Archimonde finalmente derrotado, Kil’jaeden asumió el control total de la Legión.

Secuelas

La derrota de la Legión no la hizo desaparecer de la faz de Azeroth. En muchos lugares quedaron secuelas de su paso y todo el mal que trajeron los demonios quedó lejos de desaparecer completamente.

Muchos de sus seguidores aún se encontraban en Kalimdor, diseminados y sin líder. Algunos cultores habían abandonado la Legión y vivían como simples campesinos pero otros aún servían a sus demoníacos maestros. Estos cultores leales se dividieron en tres grupos: los "locos", que habían olvidado sus vidas y su existencia se reducía a matar; los 'depravados', que querían destruir Azeroth tal y como promulgan las metas de la Legión y los 'verdaderos discípulos', que conocían el propósito de la Legión y buscaban la manera de que este se cumpliera. Entre estos últimos se encontraba el nuevo Consejo de la Sombra refundado por los brujos supervivientes.

La corrupción siguió extendiéndose en Frondavil con la presencia de los sátiros y furbolg corruptos así como de ancestros que continuaron extendiendo el mal por los bosques de Vallefresno y, en alguna ocasión, llegaban incluso a Claro de la Luna.

En Lordaeron, permanecieron los tres Señores del Terror encargados de mantener el orden en la región. Balnazzar, el más poderoso, gobernaba sobre el resto de sus hermanos.

Las Tierras Devastadas estaban bajo el mando de Lord Kazzak. Gracias a los esfuerzos de Razelikh, la Legión Ardiente había reclutado a los ogros del clan Machacamiedo, a Lady Sevine, y al archimago Allistarj. También contaban con Ilifar, el único caballero de la muerte que aún continuaba a las órdenes de la Legión después de la rebelión del Azote.

En Terrallende, Magtheridon se había convertido en el gobernante supremo, incluso después de la derrota de la Legión en Azeroth.

El Trono Helado

Consecuencias de la Tercera Guerra

No obstante, se formó un ejército de humanos y elfos de sangre, la Nueva Alianza, bajo la dirección de Lord Garithos y el Príncipe Kael’thas. Esta Nueva Alianza se defendió contra la plaga y la Legión Ardiente, se las arreglaron para recuperar Dalaran y lucharon contra los no-muertos del Bosque de Argénteos y de las Montañas de Alterac.

Los elfos de sangre, superados en todo momento por el Azote, hicieron una Alianza con los elfos de la noche. Con su ayuda, que derrotaron a no-muertos y hasta a algún Señor del Terror, a continuación, los elfos de la noche lucharon contra los naga de Illidan mientras que los elfos de sangre se defendieron de la plaga, comandado por un Señor del Terror. Después de algunas batallas, Kael’thas logró matar a Dalvengyr, pero fue traicionado por Garithos, y tuvo que huir a Terrallende y unirse a las fuerzas de Illidan.

La derrota en Terrallende

Magtheridon aún gobernaba Terrallende, dos años después de la derrota de la Legión, pero, con la ayuda de los elfos de sangre, Illidan le expulsó y reclamó Terrallende como suya. Aunque el Señor del Foso fue encadenado y su ejército ahora son parte de las fuerzas de Illidan, todavía hay numerosos asentamientos de la Legión en todo el planeta y la Cábala, cultores del Consejo de la Sombra, están tratando de ofrecer a sus amos su venganza demoníaca. Los draenei se resisten a la Legión, incluso un grupo liderado por Akama tuvo que unirse a Illidan para derrotar a Magtheridon.

La derrota en Lordaeron

Varimathras 'mata' a Balnazzar
Varimathras 'mata' a Balnazzar
Aunque la Nueva Alianza, que ha sufrido una gran pérdida con la marcha de los elfos de sangre, siguió luchando contra el Azote, aunque esta no suponía una amenaza tan severa grave para la Legión Ardiente. Arthas regresó a la Ciudad Capital de Lordaeron e informó a los Señores del Terror Balnazzar, Detheroc y Varimathras de la derrota de Archimonde y de la Legión en Hyjal, por lo que reclamaba la ciudad y el control de Lordaeron. Balnazzar enfadado le respondió que los no-muertos pertenecían a la Legión, pero como Arthas le replicó que la Legión ya no existía trató de acabar a los Nathrezim pero estos se las arreglaron para teletransportarse lejos de allí espetando a Arthas que su lucha no había terminado. Más tarde, la Señores del Terror descubrieron que el Rey Exánime se estaba debilitando, y junto a Sylvanas, planearon un golpe de estado contra Arthas.

Arthas se marchó a Rasganorte tras escapar de una emboscada que le preparó Sylvanas y de la que pudo escapar gracias a Kel’Thuzad. Sin él, Lordaeron se convirtió en un campo de batalla entre los Señores del Terror y la propia Sylvanas que poseyó a Blackthorn, Mug’thol, Snarlmane, y al Murloc Puddle Lord para derrotar a Varimathras que pidió clemencia y se unió a su causa. Más tarde cayó Detheroc y los humanos que controlaba mentalmente, liderados por Garithos, se unieron también para acabar con el último obstáculo que quedaba: Balnazzar.

Tras un asedio a la ciudad fortificada en ruinas, el ejército combinado liderado por Sylvanas superó a los demonios y llegó hasta el último Señor del Terror. Una vez cara a cara, Sylvanas ordenó a Varimathras que como prueba de lealtad, acabara con su hermano. A pesar de que tal acto estaba prohibido a los Nathrezim, Varimathras cumplió con la orden (que más tarde se descubrió que fue un engaño y que realmente Balnazzar no llegó a morir) y más tarde hizo lo propio con Garithos.

Con todos los agentes de la Legión muertos, el final de su presencia en Lordaeron significó el nacimiento de los Renegados que ocuparían su lugar al frente del antiguo reino humano. Poco después, Balnazzar bajo el aspecto de Saidan Dathrohan comenzó a hostigar a los Renegados usando a la Cruzada Escarlata para su beneficio, tratando de recuperar lo que le perteneció en otro tiempo. A pesar de la derrota en Azeroth, la Legión continuó invadiendo otros mundos.

Intento de tercera invasión

World of Warcraft: The Burning  Crusade Esta sección aborda contenido exclusivo de The Burning Crusade.

Intento de entrar por el Portal Oscuro

Después del fracaso de Illidan en su intento de destruir el Trono Helado, Kil’jaeden envió demonios a Terrallende para acabar con él, sin embargo, las fuerzas de Illidan demostraron ser igual de poderosas y la Legión fue incapaz de tomarse cumplida venganza. Durante la invasión de Terrallende, la Legión consiguió abrir el Portal Oscuro y envío tropas desde Azeroth, dirigidos por el Gran Señor Kruul, pero el Alba Argenta se las arregló para contener los alrededores del portal hasta que los refuerzos de la Alianza y la Horda llegaron. Después de eso, la resistencia de Azeroth presionó y consiguió expulsar a los demonios de vuelta.

La Alianza y la Horda lograron derrotar a la Legión Ardiente en la primera batalla y entraron a través del Portal Oscuro, hasta llegar a la Península del Fuego Infernal, donde y la Horda y la Alianza se establecieron en Thrallmar y el Bastión del Honor respectivamente. Sin embargo, poco después apareció un Comandante del foso liderando a agentes de la Legión, bloquearon el paso a los refuerzos de ambos bandos que entran por el Portal Oscuro, provocando una lucha en los Peldaños del Destino durante un largo periodo de tiempo. La Legión destinó Señores del Terror al Barranco Burbujas Viles, pero la Alianza y la Horda los derrotaron por tierra y por aire, consiguiendo destruir los portales que estaban abriendo. Sin embargo, la Legión Ardiente seguía produciendo atracadores viles en el Campamento Forja: Mageddon. Alianza y Horda lo detectaron y enviaron aventureros que derrotaron a los destruyeron. Después de la derrota de los atracadores viles, apuntaban a Thrallmar con cañones viles, también estas armas fueron destruidas por la Alianza y la Horda. La última base de la Legión, comandada por el Belisario Arix’Amal, todavía albergaba la urdimbre de portales de los que se acercaban refuerzos, pero la Alianza encontró la base, y con la ayuda de los aventureros de la Horda destruyeron los portales y derrotaron a los demonios que se habían establecido en la Península del Fuego Infernal.

Tan solo el comandante Lord Kazzak, permaneció en el Trono de Kil’jaeden liderando al resto de efectivos con los que contaba aún la Legión Ardiente en Terrallende. A pesar de su derrota en la Península de Fuego Infernal, la presencia de la Legión era constante en el resto de Terrallende, a excepción de la Marisma de Zangar. En las Montañas Filoespada tenían numerosos campamentos forjas con infernales y atracadores viles mientras que en el Bosque de Terokkar aún era posible encontrar a miembros del Consejo de la Sombra y en Tormenta Abisal a las fuerzas de Kael’thas.

La invasión de Kil’jaeden parecía no haber tenido éxito, sin embargo pocos conocían lo que el eredar tenía planeado para Azeroth...

Invocación de Kil’jaeden

Kil’jaeden no había terminado del todo, pues había encontrado un nuevo peón que manipular, el príncipe Kael’thas. Tras su derrota en el Castillo de la Tempestad, y aún cegado por su ansia de poder, Kael se mostró muy dispuesto a colaborar en el siguiente intento de la Legión Ardiente por invadir y conquistar Azeroth. Kil’jaeden le devolvió la vida a Kael’thas y el poder a través de medios demoníacos y fortaleció a sus seguidores con energía vil. Kael’thas envió a sus nuevos elfos sangrevil a Lunargenta, donde secuestraron a M’uru y lo llevaron a la Fuente del Sol. Kael’thas también descubrió que las energías de la Fuente del Sol aún existían, bajo la forma de la joven humana Anveena, a la que encarceló y se la llevó a la Fuente del Sol, con la esperanza de usar su energía tanto para reavivar la Fuente del Sol así como para invocar a su nuevo maestro Kil’jaeden en Azeroth, y conseguir que este le suministrara una nueva fuente de poder ilimitado. Sin embargo, con la intervención del Vuelo Azul y numerosos héroes mortales de Azeroth, Kael’thas fue ajusticiado de una vez por todas en el Bancal del Magister y los planes de Kil’jaeden para entrar en Azeroth resultaron frustrados. Anveena se sacrificó para debilitar a Kil’jaeden a fin de que los héroes mortales luchasen contra él, y en última instancia, lograran derrotarlo, cosa que así ocurrió. Kil’jaeden cayó al interior de la Fuente del Sol y regresó al Vacío Abisal. Después de la batalla, Velen utilizó lo que quedaba del "cuerpo" de M’uru para reavivar la Fuente del Sol, y libró a los elfos de sangre de su adicción al poder demoníaco y lo que les permite seguir utilizando los poderes de la Luz.

Golpe de estado

World of Warcraft: Wrath of the Lich  King Esta sección aborda contenido exclusivo de Wrath of the Lich King.
Nuevo modelo de Varimathras
Nuevo modelo de Varimathras

Durante la Batalla de Angrathar, se descubrió que Varimathras había traicionado a Sylvanas con la ayuda del Gran Apotecario Putress y mientras el primero daba un golpe de estado en Entrañas, el segundo lanzaba un cargamento de Nueva plaga sobre el ejército combinado de la Horda y la Alianza que se estaba enfrentando en ese momento a Arthas. La emboscada de Putress provocó cientos de muertos, entre ellos la de Bolvar Fordragon. Sylvanas también estuvo cerca de morir durante los sucesos en Entrañas pero logró escapar milagrosamente con vida.

Gracias a la ayuda de Thrall, Sylvanas y los jugadores pudieron durante [74] La Batalla por Entrañas, recuperar el sitio en Entrañas y ajusticiar a los traidores. Durante la batalla, Varimathras confesó que todo el dispositivo llevaba 'años planeándose' y la voz de un desconocido 'Maestro' se oyó para recriminarle a Varimatras su fallo al permitir que el grupo llegara al salón del trono.

El pasado de Varimathras y las tensiones que este acto de traición ocasionaron en la relación Alianza-Horda han hecho sospechar a la mayoría que el desconocido maestro no sea otro que Sargeras.

La devastación

World of Warcraft: Cataclysm Esta sección aborda contenido exclusivo de Cataclysm.

La devastación provocada por el cataclismo ha dado vía libre al Martillo Crepuscular para tomar la Garganta Negro Rumor para la Legión. A pesar de sus derrotas, los demonios han conseguido mantener su presencia en Frondavil, Desolace y las Tierras Devastadas. Por su parte Balnazzar tras ser derrotado en Stratholme, mató a todos los miembros de la Cruzada Escarlata que se encontraban en la ciudad y los resucitó consiguiendo un nuevo ejército llamado Los Alzados, que no son más que cruzados en estado de no-muerte. En la Mano de Tyr no han podido escapar a su destino y también han caído bajo el yugo de la Legión.

Sin embargo los ciudadanos de Azeroth no permanecen impasibles a los tejemanejes de la Legión y luchan contra cualquier movimiento que realizan los demonios. El Alba Argenta se ocupa de enviar aventureros a la Mano de Tyr y Stratholme para reclamar las plazas para la Cruzada. En Desolace, el Círculo Cenarion ayuda a Khan Leh'Prah del clan Kolkar en su misión de unificar todos los clanes dentauros de Desolace (Kolkar, Magram y Gelkis) y lanzar un ataque conjunto sobre Shok’thokar. En Frondavil, el Emerald Circle y el Círculo Cenarion lanzan sus propias incursiones contra los emplazamientos demoníacos de la zona mientras que las Tierras Devastadas, tanto la Horda como la Alianza aseguran el perímetro del Portal Oscuro y envían aventureros al Tainted Forest para acabar con la presencia de la Legión.

Miembros importantes

Señores de la Legión Ardiente

Los Señores de la Legión Ardiente son los siguientes:

Nombre Título Raza Descripcción Estado
Sargeras El Destructor Titán Es el creador y el líder de la Legión Ardiente. Una vez fue el Campeón del Panteón, antes de convertirse en su mayor enemigo. Su paradero actual se desconoce. Desconocido
Kil'jaeden El Falsario Eredar Es el líder en funciones de la Legión Ardiente, así como el principal lugarteniente de Sargeras. Desterrado durante el encuentro en la Fuente del Sol. Desconocido
Archimonde El Rapiñador Eredar Fue el Comandante de la Legión en Azeroth, y condujo a los ejércitos de la Legión Ardiente. Fue asesinado durante la Batalla del Monte Hyjal. Fallecido
Mannoroth El Destructor Annihilan Fue el General de la Legión Ardiente, y el rey de los Señores del Foso. Su sangre fue la responsable de la corrupción de los orcos, uno de los cuales, Grom Hellscream, acabó asesinándolo. Fallecido
Tichondrius El Ensombrecedor Nathrezim Era el líder de los Nathrezim de la Legión Ardiente, así como un especialista en la infiltración. Fue asesinado por Illidan. Fallecido

Comandantes y aliados

Nombre Descripción Estado
Anetheron Señor de los Nathrezim que comandó el ataque de La Plaga tras la muerte de Tichondrius. Fue derrotado en la Batalla del Monte Hyjal Fallecido
Mephistroth Señor de los Nathrezim tras la muerte de Anetheron y Tichondrius. Vivo
Azgalor Se convirtió en el Rey de los Annihilan tras la derrota de Mannoroth, ahora reside en el Vacío Abisal planeando su venganza. Vivo
Balnazzar Uno de los tres Señores del Terror que gobernó Lordaeron durante la Tercera Guerra. Controla a lo que queda de la Cruzada Escarlata primero bajo la forma de Gran Cruzado Saidan Dathrohan y ahora como el líder de los Alzados. Matable
Gul'dan Fue el fundador y líder del Consejo de la Sombra y el creador de los Caballeros de la Muerte. Fue asesinado por los demonios de la Tumba de Sargeras durante la Segunda Guerra tras haber traicionado a la Horda. Fallecido
Kazzak the Supreme Señor de los Guardas apocalípticos, mano derecha de Kil'jaeden y lugarteniente de confianza de Archimonde. Fue el responsable de la reapertura del Portal Oscuro. Matable
Highlord Kruul Es el actual comandante de tierra de la Legión en Azeroth en sustitución de Lord Kazzak. Desconocido
Príncipe Kael'thas Señor de los elfos de sangre y antiguo sirviente de Illidan. Fue derrotado en el Bancal el Magister, por los aventureros y la Ofensiva Sol Devastado. Matable
Lord Jaraxxus Un eredar invocado dentro del Coliseo de los Cruzados. Matable
Talgath Un alto rango de la Legión encargado de recorrer el Vacío Abisal en busca de draenei vivos. Vivo

Antiguos aliados

Nombre Título Descripción Estado
Reina Azshara Reina de los naga La Reina de los Kaldorei se entregó a Sargeras, y tras la implosión del Pozo de la Eternidad fue transformada en la primera naga, convirtiéndose ne la emperatriz de Nazjatar. Viva
Ner'zhul Anciano Chamán Un viejo chamán orco responsable de la fundación de la Horda en Draenor y más tarde transformado por Kil'jaeden en el Rey Exánime. Traicionó abiertamente a la Legión tras de la Batalla del Monte Hyjal y presumiblemente fue destruido junto con Arthas tras el ascenso de Bolvar Fordragon como líder de La Plaga. Fallecido
Arthas Menethil Rey Exánime A las órdenes de Tichondrius, ayudó a invocar a Archimonde. Luego, se fusionó con Ner'zhul y se convirtió en el Rey Exánime. Fallecido
Kel'Thuzad El Archlich Creador del Culto de los Malditos y mano derecha del Rey Exánime en la propagación de la plaga. siguió siendo leal a su señor, incluso en la muerte, y es uno de sus lugartenientes más poderosos. Matable
Illidan El Traidor Señor de Terrallende y hermano de Malfurion. Antiguo aliado de la Legión, junto el Príncipe Kael'thas, durante la Tercera Guerra. Su fracaso lo puso en busca y captura por parte de los demonios. Matable
Xavius Señor de los Sátiros Alto consejero en la corte de altonatos de la Reina Azshara. Se convirtió en el primer sátiro a manos de Sargeras y más tarde transformado en árbol por Malfurion. Tras ser enviado al fondo del Mare Magnum tras el Gran Cataclismo, Xavius fue el responsable de la aparición de la Pesadilla en el Sueño Esmeralda, al servicio del Dios Antiguo N'Zoth. Desconocido

Razas

Razas que forman la Legión Ardiente:

Las grandes razas

Otras razas

Creaciones

Organización

Número

El número de Demonios en el Vacío Abisal es infinito. Sin embargo, no todos los demonios son parte de la Legión Ardiente. Durante la Guerra de los Ancestros, Sargeras reunió a la Legión Ardiente, cuyos efectivos ascendían en ese momento a un millón de demonios. Sin embargo la Legión fue derrotada en sus dos invasiones a Azeroth y muchos demonios fueron asesinados. Desde entonces sus filas han crecido de nuevo y se calcula que ha vuelto a alcanzar la cifra del millón de demonios.

Organizaciones que sirven a la Legión

Actualmente

Anteriormente

Véase también

Fuentes