Luz Noriega Hernández
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Luz Noriega Hernández (Guane, 29 de mayo de 1875 - Matanzas, 16 de agosto de 1901), cuyo nombre de bautizo fue María del Carmen de La Luz Noriega Hernández, fue una militar y enfermera cubana. Alcanzó el grado de capitana del Ejército Libertador de Cuba durante la Guerra de Independencia de 1895, convirtiéndose en la capitana mambisa más joven en la región de Vueltabajo con apenas 21 años. Fue conocida con el sobrenombre de «La Reina de Cuba», otorgado por el general Antonio Maceo tras observar su valentía en combate.[1]
Sumario
Síntesis biográfica
Primeros años
Durante mucho tiempo, el lugar y la fecha de nacimiento de Luz Noriega fueron un misterio historiográfico, alimentando la caracterización mítica que de ella hizo Antonio Maceo. Investigaciones posteriores revelaron que nació en la localidad de Guane el 29 de mayo de 1875, siendo bautizada en la iglesia parroquial de San Idelfonso de aquella ciudad el 4 de noviembre del mismo año. Era hija de Domingo Noriega, natural de Guane, e Isabel Hernández, de San Juan y Martínez.[2]
Nació en el contexto de la Guerra de los Diez Años, en una región donde prevalecía un fuerte sentimiento anticolonial, influenciado por figuras como Isabel Rubio. Su generación manifestó un rechazo rotundo a la dominación española, y su condición de mujer no fue un obstáculo para su incorporación al proceso conspirativo y a la lucha armada. Aunque no se tienen detalles de su formación académica, adquirió notorios conocimientos sobre medicina, influenciada por su primer matrimonio con el médico Francisco Hernández.[3]
Trayectoria en la Guerra de Independencia
En enero de 1896, durante el arribo de la columna mambisa a territorio pinareño, Luz Noriega y su esposo se incorporaron a las tropas del general Antonio Maceo en el poblado de Pilotos. Desde allí, Noriega Hernández acompañó la campaña invasora hasta Mantua, y posteriormente participó en el retroceso de las tropas por Pinar del Río, La Habana y Matanzas, entre el 22 de enero y el 9 de marzo de 1896.
Además de sus conocimientos médicos, era considerada una experta tiradora. Su valentía destacó en el combate de Paso Real de San Diego, el 1 de febrero de 1896, donde su arrojo provocó que Maceo exclamara espontáneamente «¡Viva la Reina de Cuba!». Por sus méritos en campaña, recibió los grados de capitana del Ejército Libertador.[1]
El periodista norteamericano George Bronson Rea, quien se incorporó a las tropas de Maceo en San Antonio de Los Baños, dejó testimonio de Noriega en su obra La verdad de la guerra. Rea la describió como una hermosa mujer vestida con traje corto de montar, a quien confundió inicialmente con la mítica coronela que dirigía un supuesto regimiento de mujeres. Al pedirle a Maceo que le presentara a su acompañante, el general le presentó al esposo de Luz, el doctor Francisco Hernández, quien gozaba de la confianza del Titán de Bronce y compartía mesa con él habitualmente.[4]
Hospital de sangre, captura y prisión
Tras la campaña de Maceo en La Habana en los primeros meses de 1896, el matrimonio se dedicó a la preparación de hospitales de sangre, primero en las proximidades de Galeón (al sudeste de La Habana) y luego en la localidad matancera de La Jicarita. Las condiciones en Matanzas eran adversas debido a la concentración de tropas españolas y la topografía de la región.
El esposo de Luz, Francisco Hernández, fue ascendido a comandante el 28 de enero de 1896 y a teniente coronel el 3 de julio del mismo año. Para julio de 1897, ejercía como director del hospital de Las Llanadas, en la jurisdicción de Sancti Spíritus. El 12 de julio de 1897, una columna enemiga asaltó el hospital. Francisco Hernández fue asesinado a machetazos al día siguiente, mientras que Luz Noriega fue hecha prisionera.[5]
Considerada por las fuerzas españolas como una mujer peligrosa y un trofeo de guerra, fue enviada a la cárcel de la Isla de Pinos, donde permaneció hasta noviembre de 1897, cuando fue liberada bajo medidas de seguridad. A pesar del control al que estaba sometida, regresó al escenario de lucha hasta el fin de la contienda.
Vida posterior y fallecimiento
Las penalidades, la pérdida de su esposo y los traumas infligidos durante la guerra y su cautiverio dejaron secuelas profundas en Luz Noriega. Tras el final de la guerra, contrajo matrimonio con el coronel médico del Ejército Libertador Enrique Yáñiz Martínez. Sin embargo, no logró recuperarse de los destrozos psicológicos del conflicto y se suicidó el 16 de agosto de 1901 en la ciudad de Matanzas, donde se conservan sus restos.[6]
Legado e historiografía
La figura de Luz Noriega Hernández ha estado rodeada de un aura mítica que influyó en la historiografía y la prensa de la época. Su carisma y personalidad contribuyeron a que los cronistas difundieran la existencia de regimientos de amazonas temidas por el ejército español. Incluso en la etapa republicana, la revista El Fígaro, en su edición dedicada a Pinar del Río en 1918, la describió como la «Amazona hermosa y gallarda de la caballería mambisa, que daba cargas al enemigo al frente de sus fuerzas con varonil denuedo», una caracterización que la investigación histórica moderna considera producto de exageraciones y malas interpretaciones sobre el rol real de las mujeres en las filas mambisas.[7] No obstante, su trayectoria es valorada como un símbolo del papel activo y combativo de la mujer vueltabajera en la gesta independentista.
Referencias
- ↑ 1,0 1,1 Giniebra Giniebra, Enrique y Rodríguez Díaz, Juan C. La Invasión de Antonio Maceo en Pinar del Rio. Razones para comprender una hazaña. Ediciones Loynaz, Segunda Edición. 2016, pág. 72-73.
- ↑ Fondos de la Iglesia San Idelfonso de Guane.
- ↑ Giniebra Giniebra, Enrique. La mujer pinareña en la guerra de independencia de 1895. Edición 2026.
- ↑ Bronson Rea, George. La verdad de la guerra. Revelaciones de un periodista. Tipografía Herres, Villanueva, Madrid. 1898.
- ↑ Caballero, Armando O. La mujer en el 95. Editorial Gente Nueva. La Habana, 1982, pág. 48-50.
- ↑ Colectivo de autores. Diccionario Enciclopédico de Historia Militar de Cuba. Primera parte (1510-1898). Ediciones Verde Olivo. La Habana, 2001, Tomo I, pág. 269.
- ↑ Revista El Fígaro. 1918, pág. 200.
Bibliografía
- Bronson Rea, George (1898). La verdad de la guerra. Revelaciones de un periodista. Tipografía Herres, Villanueva, Madrid.
- Caballero, Armando O. (1982). La mujer en el 95. Editorial Gente Nueva. La Habana.
- Colectivo de autores (2001). Diccionario Enciclopédico de Historia Militar de Cuba. Primera parte (1510-1898). Ediciones Verde Olivo. La Habana, Tomo I.
- Giniebra Giniebra, Enrique. La mujer pinareña en la guerra de independencia de 1895. Edición 2026.
- Giniebra Giniebra, Enrique y Rodríguez Díaz, Juan C. (2016). La Invasión de Antonio Maceo en Pinar del Rio. Razones para comprender una hazaña. Ediciones Loynaz, Segunda Edición.
- Fondos de la Iglesia San Idelfonso de Guane.
- Revista El Fígaro (1918). Pág. 200.