Movimientos sociales en América Latina

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Movimientos sociales en América Latina
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Concepto:Agrupación no formal de individuos u organizaciones dedicadas a cuestiones socio-políticas que tiene como finalidad el cambio social.

Movimientos sociales en América Latina.La existencia de múltiples redes de movimientos sociales y prácticas contestatarias en el seno del movimiento social-popular en América Latina, las que se constituyen en torno de demandas puntuales (en muchos casos ancestrales e históricas) por la equidad y/o por el reconocimiento obliga, en principio, a describir los ámbitos arquetípicos de dichas prácticas y movimientos.

Contenido

Prácticas y movimientos

Reivindicativos/redistributivos (equidad social)

  • Campesinos e indígenas (Vía Campesina/Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC)): En contra de las empresas transnacionales de agronegocios y a favor de la reforma agraria y la soberanía alimentaria)
  • Barriales y sindicales: Por demandas reivindicativas locales y sectoriales)
  • Nuevo sindicalismo con una noción más amplia de trabajador (trabajadores ocupados, no ocupados, jubilados, excluidos/as): De las luchas por trabajo y los derechos básicos de subsistencia algunos avanzan hacia la subversión de las relaciones sociales del capital, la promoción de experiencias autogestionarias y de economía solidaria (Alternativas y propuestas de nueva socialidad)

Movimientos por el reconocimiento (identitarios)

  • Indígena (autonomía cultural, derechos como pueblos, reconocimiento y defensa de saberes y cosmovisiones)
  • Género (movimientos feministas y de mujeres: Marcha Mundial de Mujeres, Red Latinoamericana Mujeres Transformando la Economía (REMTE), entre otros)
  • Defensa de la diversidad sexual. (Personas LGTB (lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero) (Diálogo Sur Sur LGBT)

Al luchar contra las prácticas racistas, discriminatorias (patriarcales, racistas y homofóbicas) desde una dimensión utópico-liberadora, muchos de estos movimientos llegan a enfrentarse a los poderes hegemónicos, causantes supremos de la opresión sociocultural y política de los grupos humanos que representan, a la vez que irradian y co-construyen con otras fuerzas alternativas nuevos patrones civilizatorios de interacción social.

Movimientos contraculturales y juveniles

Están en contra del conservadurismo social y las posturas patriarcales-adultocéntricas, en defensa de los derechos de los jóvenes y estudiantes).

Eclesiales y teológicos

Identificados con la iglesia popular, teología de la liberación y movimientos ecuménicos liberacionistas.

Movimientos ambientalistas, conservacionistas y en defensa de la biodiversidad

Un papel destacado en estas luchas lo ocupa el movimiento indígena, existen diversas redes como la Red Latinoamericana contra las Represas, por los Ríos, sus Comunidades y el Agua (REDLAR).

Movimientos en defensa de la cultura y la comunicación alternativa

Red de redes En Defensa de la Humanidad, MINGA Informativa de movimientos sociales, Agencia Latinoamericana de Información (ALAI), radialistas, radios y televisoras comunitarias, entre otros.

Actualidad

Existen cada vez más movimientos y redes que articulan demandas emancipatorias, libertarias y de reconocimiento como parte de sus estrategias antisistémicas de resistencia y lucha contra el capital, entre ellos resaltan el Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra de Brasil y el neozapatismo, entre otras redes indígenas, feministas y sindicales de ese carácter. Otros ejemplos son: Grito de los/as Excluidos/as, Convergencia de los Movimientos de los Pueblos de las Américas (COMPA) y en el ámbito nacional organizaciones como el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e indígenas de Honduras (COPINH).

La mayoría de estos movimientos tributan a la dimensión utópico-liberadora del pensamiento social crítico latinoamericano frente a las consecuencias genocidas (humanas, ecológicas, socioculturales) del paradigma depredador de la modernidad capitalista potenciado por la globalización neoliberal: indígenas, campesinos, feministas, comunidades eclesiales de base (teología de la liberación), juveniles, de excluidos/as urbanos y rurales, etc. De sus vertientes de lucha se desprenden, entre otras, las visiones analíticas de la crítica al Desarrollo y la Economía (del capital), la ecología social, el ecosocialismo, la soberanía alimentaria, los proyectos autogestionarios de fundamento ecológico, así como otras dimensiones utópicas positivas de nueva socialidad, nueva economía, nueva construcción de poder y nueva relación con el entorno [1]. Esto ya implica un salto de lógica, una racionalidad diferente, no absolutamente identificable con la que ha prevalecido dentro de la modernidad [2].

En consecuencia, si existe un sistema múltiple de prácticas de dominio y sujeción entrelazadas, podemos representarnos al movimiento social-popular como la integración compleja y dinámica de todas las demandas emancipatorias y perspectivas de resistencia, lucha y creación alternativa a ese Sistema de Dominación Múltiple del capital [3]. Sin embargo, este es un tema que sigue estando pendiente en la agenda práctica de los movimientos y redes, por más que se han logrado avances en determinadas campañas articuladoras de defensa de los intereses fundamentales de los países, como ha sido la exitosa Campaña hemisférica contra el ALCA.

Para Helio Gallardo el sistema de dominaciones provee a los sectores populares de identificaciones inerciales: “Tú ocuparás el lugar de mujer o hembra, tú el de niño, tú el de anciano, tú el de obrero, tú el de indígena, tú el de LGTB (lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero), el de desplazado o migrante no deseado…” y estas identidades “forzadas” los ha tornado vulnerables, discriminados y rebajados en su autoestima por la dominación patriarcal machista y adultocéntrica.

La identidad autoproducida de los sujetos subalternos que enfrentan, resisten y combaten las identidades inerciales que le confiere el sistema para aislarlo y destruirlo material y simbólicamente, comprende su autonomía y autoestima: esta última consiste en aprender a quererse a sí mismo para ofrecerse a otros. La autoestima no se liga con narcisismo ni con egoísmo. Pasa por cuidar de sí, integrarse, quererse a uno mismo, aprender a asumirse como parte de un emprendimiento colectivo (de la familia, de la especie, del sistema de vida) y se sabe que uno la posee porque se la testimonia en la existencia cotidiana, o sea en la vida de todos los días, en cada acto, todo el tiempo. Es factor decisivo de la identidad autoproducida. Y puede ser muy complicado y riesgoso testimoniar esta autoestima, irradiarla, porque, ya hemos visto, puede darse en un sistema de poder que no la admite, que la invisibiliza, la persigue y acosa para destruirla [4].

Es así que -en la reflexión de Gallardo- para los movimientos sociales populares los puntos de referencia decisivos son su autonomía, la autoproducción de identidad efectiva, la conversión de sus espacios de encuentro y discusión, de sus movilizaciones en situaciones de aprendizaje, el testimonio, la irradiación de autoestima. Sin autoestima –arguye--, ninguna aproximación social o humana resulta positiva. Esto vale tanto para las relaciones de pareja como para el movimiento campesino o para un movimiento ciudadano por instituciones democráticas Con autoestima, cualquier propuesta o acción, venga de amigos, de adversarios o de enemigos, será juzgada como conveniente o inconveniente por la competencia y eficacia que el actor social popular ha ido ganando, es decir autotrasfiriéndose, mediante su lucha.

Referencias

  1. Yohanka León del Río: Sobre el papel de la utopía en el pensamiento social crítico contemporáneo, Fondo instituto de Filosofía, La Habana, 2006.
  2. Sobre el papel de los nuevos movimientos sociales ver: Alberto Pérez Lara: Articulación social-política y sujeto histórico emancipador en América Latina, Fondo Instituto de Filosofía 2006-2008.
  3. Gilberto Valdés Gutiérrez, El sistema de dominación múltiple. Hacia un nuevo paradigma emancipatorio, Tesis de doctorado, Fondo del Instituto de Filosofía, La Habana, 2002. La categoría operacional de Sistema de Dominación Múltiple ha sido enriquecida a lo largo de los Talleres Internacionales sobre Paradigmas Emancipatorios, convocados desde 1995 cada dos años por el Grupo GALFISA del Instituto de Filosofía en coauspicio con otras organizaciones e instituciones cubanas e internacionales, como el Centro Memorial Dr. Martin Luther King, Jr.
  4. Helio Gallardo: “Intervención en el VII taller Internacional sobre Paradigmas Emancipatorios, La Habana, abril 2007, Pensar América Latina

Fuentes