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Nicolas Flamel

Nicolas Flamel
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escriba francés reputado como alquimista
NombreNicolas Flamel
Nacimientoaño 1330
Pontoise
Fallecimientoaño 1413
París
Otros nombresNicholas Flamel

Nicolas Flamel o Nicholas Flamel (Pontoise, ca. 1330París, ca. 1413) fue un escriba francés; aunque sin duda un personaje histórico, su vida real está extraordinariamente exagerada en las leyendas, que lo reputan como alquimista de suficiente habilidad para ejecutar las dos obras más complejas del arte alquímico: la transmutación de los metales en oro gracias a la elaboración de la piedra filosofal, y la inmortalidad.

Síntesis biográfica

Nacido en una familia modesta que, sin embargo, era respetada por todo el mundo debido a su gran honestidad –«incluso por los envidiosos», como él mismo afirmaba, tuvo la oportunidad de adquirir cierta formación cultural, cosa que hizo con gran provecho. Así, gracias al dominio de la escritura, pronto pudo ganarse la vida como amanuense o escribano público, oficio que estuvo desempeñando a lo largo de muchos años.

Rasgos que lo caracterizaban

Flamel era un hombre letrado para su época; había aprendido el oficio de copista de su padre —quien había sido un sofer antes de su conversión forzada al cristianismo, y comprendía correctamente el hebreo y el latín.

Antes del descubrimiento

Decidido a establecerse en París, buscó un local cercano al cementerio de los Santos Inocentes, para poder trabajar en él de forma más cómoda. No tardó mucho en ganarse la simpatía de las gentes, al tiempo que iba consiguiendo una clientela segura. Pasado algún tiempo, trasladó su despacho a otro pintoresco barrio parisino, Saint-Jacques-la-Boucherie, que también quedaría gratamente impreso en su memoria. Convertido en un artesano reconocido, y dueño ya de algunos ahorros, decide casarse por esas fechas con la que será para siempre su compañera inseparable, Dama Perenelle. Se trata de una viuda, algo mayor que él, que también aporta al matrimonio algunos bienes. Durante bastantes años, la vida del que habría de convertirse en gran alquimista y maestro del hermetismo transcurrió dentro de una cómoda monotonía, propia de un pequeño burgués que se dedica por entero a las minucias de su oficio. Las cosas hubieran seguido por tales derroteros, de no haberse tropezado con el libro que transformaría su vida por completo. De acuerdo a la leyenda, cuando se hallaba en plena Guerra de los Cien Años trabajando de librero en París, Flamel se hizo de un misteriosos libro, alrededor de 1355 con un grimorio alquímico —diferentes versiones aseguran que lo recibió de un desconocido, que lo compró casi al azar o que le fue entregado por un ángel en sueños— que excedía con creces sus conocimientos, y empleó 21 años en intentar descifrarlo.

El misterio del libro

El libro que cambiaría su vida es "El libro de las figuras jeroglíficas", el libro jeroglífico de Abraham el judío. De esta manera comienza un recorrido que lo llevará a la concreción de la gran obra y la obtención de la piedra filosofal.

Para poder descifrarlo viajó a España, donde consultó tanto a las autoridades sobre Cábala como a los especialistas en el mundo antiguo —en aquella época y bajo la influencia andalusí, las mejores traducciones del griego clásico se producían en las universidades españolas— hasta encontrar, después de preguntar a muchas personas, en León a un anciano rabí, el Maestro Canches, quien identificó la obra como el Aesch Mezareph del Rabí Abraham, y enseñó a Flamel el lenguaje y simbolismo de su interpretación.

Gracias a la guía de Canche, Flamel y la Perenelle (su esposa), luego de otros tres años de trabajo en su laboratorio parisino, logran la transmutación metálica de mercurio en oro. Por tres veces realiza esta operación según él mismo lo relata, con idénticos resultados.

"Yo transformé efectivamente el mercurio en casi la misma cantidad de oro corriente. Puedo decir esto en honor a la verdad. Realicé la obra por tres veces con la ayuda de la Perenelle"...

Obras de caridad

Habiendo dominado los secretos del texto, Flamel regresó a París, donde en 1382 logró por primera vez transmutar el mercurio, el cobre y luego el plomo en oro. Gracias a la riqueza que acumuló de este modo, se convirtió en un filántropo, haciendo grandes donaciones a hospitales e iglesias. En 1407 se hizo construir una casa, aún en pie, en el actual 51, rue de Montmorency, además de financiar capillas, asilos y hospitales. Además el rey francés Carlos VI de Francia le pidió que le aportara oro a las arcas reales mediante su sistema de transmutación. Se asegura que durante esos años elaboró también una tintura, gracias a la cual él y su mujer, Perenelle, obtuvieron la inmortalidad. Aunque a todas luces fallecieron y fueron enterrados entre 1410 y 1415 en el cementerio de St. Jacques de la Boucherie, al intento de exhumarlo se encontraron con una tumba vacía; aunque bien pudo deberse al saqueo de la misma en busca de objetos de valor o de textos, esto no hizo más que reforzar los rumores de su inmortalidad, al igual que las historias sobre su vida en juventud y recorriendo lugares como [India]] y Turquía después de su supuesta muerte, recopiladas por Paul Lucas (1664-1737). Su lápida, ricamente grabada, se conserva en el Museo de Cluny.

La búsqueda alquimista

El camino de Flamel es un camino recorrido en el secreto y la intimidad de su laboratorio, solo acompañado de su compañera mística. Pero las obras del parisino se han visto a la luz del día. Es condición de la búsqueda alquímica un sincero desprendimiento y una profunda falta de ambición de bienes materiales. La tradición reconoce en Flamel al iniciado que ha alcanzado la piedra y el elíxir gracias al cual ha superado los límites psicofísicos conocidos por el hombre común, y mucho más al hombre moderno, llegando a contar con cientos de años de vida. Pero otros alquimistas han alcanzado este estado del alma que transfiere al cuerpo capacidades espirituales.

Un personaje para la historia

Este personaje histórico forma parte también del mundo fantástico de Harry Potter, siendo nombrado como amigo de Dumbledore en el libro primero de la serie (Harry Potter y la Piedra Filosofal). También lo nombran en el libro El Código Da Vinci, El Alquimista: Los Secretos del inmortal Nicolás Flámel de Michael Scott, El Péndulo de Foucault de Umberto Eco, en El Secreto Egipcio de Napoleón de Javier Sierra, en El Mercurio, el Azufre y la Sal de Manuel Nonídez. También es mencionado en los Dossier Secrets como octavo Gran Maestre del Priorato de Sión, sucesor en el cargo de Blanche d'Évreux. A su vez es el símbolo principal de un anime (serie japonesa) denonimado Full Metal Alchemist.

Fuentes