Obras construidas en Matanzas (siglo XIX)

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Obras construidas en Matanzas (siglo XIX)
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Obras construidas en Matanzas (siglo XIX) Es notable la riqueza que adquiere Matanzas en el siglo XIX. Ya a mediados del siglo estaba unida por ferrocarril con Sabanilla, Unión de Reyes, Cárdenas, Coliseo y La Habana, lo que propició el desarrollo en flecha de las inversiones azucareras, a tal grado que en 1875 la producción de la provincia representaba el 40% del total del país. Por supuesto, toda esta riqueza se reflejó nítidamente en las construcciones -algunas de ellas de carácter suntuario- que se ejecutaron en ese siglo. Un detalle que abunda en la riqueza de esta ciudad es el siguiente: En 1860 tenía 3,925 casas de las cuales 2,300 [59%] eran de mampostería y 180 de ellas de altos, pero el mejor indicador es que sólo reportaban 7 con el techo de guano.

Contenido

Iglesias

Iglesia de Versalles

La iglesia de San Pedro en el barrio de Versalles fue comenzada el 29 de junio de 1857 y terminada el 15 de mayo de 1870. Su construcción fue costeada por una donación de la señora Josefa Santa Cruz de Oviedo, la misma que aportó para terminar la iglesia de las Ursulinas en La Habana. Se proyectó y construyó por el arquitecto de origen italiano Daniel D'Allaglio, que había sido el artífice del teatro Sauto. La iglesia tenía tres naves anchas y cortas. La central abovedada de cañón y las laterales en arista, con una pequeña cúpula sobre el crucero y en su frente dos torres de nobles proporciones. Opinaba Weiss que esta fue la iglesia más notable que se construyó en Cuba en este siglo.

Iglesia San Juan Bautista en Pueblo Nuevo

En la época del obispo Espada se comenzó la construcción de esta iglesia allá por el año 1828 y se inauguró en 1832. Su torre fue costeada por el Obispo de La Habana, Jacinto María Martínez, y los altares se construyeron con donaciones privadas. Constaba la iglesia de una sola nave, con coro, sacristía y habitaciones altas para los eclesiásticos.

Ermita de Monserrat

Sobre una elevación que domina el bello Valle del Yumurí se alzó esta pequeña Ermita en el año 1876.

Edificios públicos

Casa de Gobierno

Hasta el siglo XIX la ciudad de Matanzas no contaba con un local para efectuar las reuniones del Cabildo, por lo que normalmente se celebraban en la casa del alcalde. En 1806 le contrataron la construcción del edificio a Don José Cabrera, pero al surgir dificultades con la ejecución se le pasó la dirección a Lorenzo Pedraja. El primer Cabildo en local propio se celebró el 26 de mayo de 1813. Estaba situado frente a la Plaza de Armas, entre Contreras y Gelabert. Según Pezuela era el mejor edificio de la ciudad, y sin llegar a la calidad del Palacio de Gobierno de La Habana, puede decirse que le sigue en terminación y buen gusto.

Cárcel

En 1840 se terminó la Cárcel de Matanzas, edificio de sólida y correcta arquitectura, con zócalos y listones de sillería de 84 x 60 metros. Hasta esa fecha los presos se alojaban en cuartos alquilados al efecto, habiendo sido el primero de que se tiene noticias rentadas a Juana López de Cuellar en el año 1756.

Cuerpo de Bomberos

Aunque este cuerpo existía desde el año 1836, fue en 1879 que se le proveyó de un adecuado local, dotado de bombas de vapor y material de extinción de incendios. El edificio fue construido todo de sillería, según planos trazados por el ingeniero Bernardo de la Granda y Callejas. En su parte central un orden jónico de columnas sostenía un pequeño frontón muy clásico.

Casa de Beneficencia

En 1847 se fundó esta institución y se le hizo un edificio que se terminó en 1855, construido con donativos de los filántropos José María Casal y José Tomás Ventosa. Estaba destinado a albergar y educar a las niñas huérfanas o sumamente pobres de la ciudad.

Primeros teatros Matanceros

Dice Cotarelo en su documentado libro sobre Matanzas, que aunque desde fines del siglo XVIII se hicieron algunas representaciones teatrales en Matanzas, éstas se hacían en la residencia de alguna familia adinerada que la facilitaba a tal fin, y que en realidad se puede hablar del teatro a partir de 1816. Estaba ubicado en un local de la calle Contreras. Frente a la Segunda Plaza de Armas, hoy de la Libertad, en el mismo sitio donde después radicó la Filarmónica... Su propietario era Rafael Caraballo y aun se discrepa acerca de si las funciones se hacían en los cuartos del fondo del inmueble o en el jardín.

Teatro Principal o Manzano

En 1830 comenzó a trabajar este teatro situado en la calle Manzano Nº 63, entre las de Jovellar y Ayuntamiento. Son muy variadas y contradictorias las opiniones sobre este teatro. Según Cotarelo era de mampostería coronada con un airoso frontón -que aún existe...-. Su capacidad ascendía a 240 lunetas y 40 palcos. Jacinto Salas Quiroga, un visitante español que describió sus andanzas por Matanzas en 1839, lo consideraba detestable. Diez años después hay noticias de que los asistentes debían llevar sus sillas, y de él Pezuela dice: que la Obra era común, defectuosa y sin las condiciones acústicas que requería esta clase de localidades y que tenía 38 metros de ancho y 50 de fondo y capacidad para mil espectadores.

Teatro Sauto

Para la construcción de este teatro se convocó el 11 de noviembre de 1858 a un concurso que ganó el ingeniero Francisco Piqué, pero las obras no se iniciaron debido a que lo recaudado no alcanzaba para cubrir el costo de la misma, por lo que se decidió abrir otro concurso. Es en esa fecha que llega a Matanzas Daniel D'Allaglio quien compite con otros cinco proyectos presentados por Francisco Piqué, José Borrell, Francisco Sosa, Carlos del Bosch Romañá y Mr. Reynolds. En la sesión celebrada el 13 de febrero de 1860 por la comisión que debía escoger al ganador no se logra un acuerdo, por lo que deciden consultar al Ingeniero Francisco de Albear y Fernández de Lara, quien da su veredicto señalando como los mejores los de Piqué y D'Allaglio, aunque sugirió algunas modificaciones a ambos proyectos. Nuevamente se reúne la comisión y selecciona el de este último.

Teatro Esteban

El día 6 de abril de 1863 se inauguró en Matanzas llamado Teatro Esteban, pues así se llamaba el Gobernador de Matanzas en esa fecha, que posteriormente se nombró Teatro Sauto, en honor del farmacéutico matancero Ambrosio Sauto, muy conocido en toda la Isla por la invención y expendio de un jarabe de zarzaparrilla y que fue quien con más calor y recursos pecuniarios apoyó la construcción del teatro. Es interesante la descripción que de él hace Pezuela: Este hermoso edificio que sería digno de cualquier capital europea es entre todos los de su clase en todos los dominios españoles, el segundo en buen gusto, el tercero en riqueza arquitectónica y el cuarto en extensión y riqueza de obra. El teatro Esteban ocupa en el espacio descubierto de la ciudad que se llama plaza de Colón, un perímetro de 38070 pies, con una longitud de 216, una altura de 66 y con 78 de ancho por la fachada y por la espalda. El principal autor de la obra fue el arquitecto italiano Daniel D'Allaglio, bajo cuya dirección practicaron sus tareas respectivas los maestros de obras Don José María González y Don Antonio Collado con el ebanista Don Sebastián Estape... la situación aislada del teatro, bien descubierto por sus cuatro caras, contribuye mucho a realzar la elegancia de su fábrica. Su fachada mirando al NE se compone de una base arqueada de 7 huecos simétricos de sillería almohadillada......Por la espalda termina el edificio con un elegante vestíbulo o patio interno, en medio del cual hay una estatua del gran Colón de pequeñas dimensiones y enteramente igual al que aparece en el patio del palacio de gobierno de la capital.... En 1964 fue sometido a una primera restauración a cargo del arquitecto Daniel Taboada y en 1984 se sometió a otra para que, sin que perder su particular sabor decimonónico, adaptarlo a la técnica y necesidades actuales. Se le dotó de aire acondicionado, de novedosos equipos de luminotecnia, se mejoró la tramoya y se remozó totalmente el sistema de butacas, abriendo nuevamente sus puertas el 20 de octubre de 1988.

Hospital militar

El 19 de julio de 1838 abrió sus puertas el hospital militar Santa Isabel de Matanzas, costeado con fondos de diferentes suscripciones, con donativos del vecindario y principalmente arbitrios propuestos por el Conde de Villanueva, y ejecutado por ingenieros militares bajo el Gobierno de Tacón. En esa época se consideraba uno de los mejores edificios de la Isla. Estaba destinado a servir también de hospital de caridad al mismo tiempo que para los militares. En un ala del edificio, bajo distinta administración, se ubicó el hospital de caridad de Santa Isabel destinado a toda clase de enfermos e indigentes.

Instituto de Segunda Enseñanza

Se organizó inicialmente el instituto de segunda enseñanza en el año 1864 pero fue clausurado por la Guerra de los Diez Años. Reabierto en 1883 tenía un pobre edificio. En 1923 se sustituyó al construirse un edificio de tres plantas, obra del arquitecto Mario Lens y debido a las incansables gestiones de su director el laborioso educador matancero doctor Domingo Russinyol. Este plantel tenía biblioteca, museo de historia natural, gabinetes para prácticas de física, química y biología y varios campos deportivos.

Hoteles

En Matanzas, en la década de los años sesenta, se describen por Hazard cuatro hoteles: "El Ferrocarril", propiedad de un francés y situado frente a la estación ferroviaria, en una calle muy polvorienta y con un taller de maquinaria al lado que producían un infernal ruido. El "Endsor House", recién abierto por esos años, y el "Ciervo de Oro" situado en la calle Ricla. Pero según el cronista el mejor de Matanzas y de la Isla, el último mérito compartido con el de "Madame Adela" en Santiago de Cuba, era "El León de Oro" propiedad de Antonio Gutiérrez que estaba situado en la calle Jovellanos Nº 6.

Gran Hotel Louvre

La antigua casa perteneciente a la familia García Oña, se reconstruyó y acondicionó para este hotel en el año 1867. Estaba situado frente al famoso parque Libertad y en 1917 contaba con luz eléctrica, tres teléfonos, espaciosas salas de espera, tres salas de recibo y conversación, magníficos baños y restaurante de primer orden, dos salones comedores, un reservado y cantina.

Obras públicas

Acueducto

Ramón de la Sagra, en su obra "Historia Físico, Económico, Política, Intelectual y Moral de la Isla de Cuba" comentaba sobre la construcción del acueducto de Matanzas en 1852: En 1845 concibió el Sr.D.Manuel del Portillo la construcción de un acueducto, tomando las aguas del río San Agustín, en el punto llamado Represa de Contreras... El ingeniero Civil Señor Sagebién, presentó un plano y presupuesto [N.A. En 1852] para traer el agua por cañerías de hierro desde un punto llamado Paso del Medio. Este acueducto por fin se hizo realidad en el año 1872, al hacérsele una concesión a la firma Heidrich y Cía.que explotó la obra durante 40 años hasta el 1912, fecha en que lo pasaron gratuitamente al municipio.

Muelle

Desde que en el año 1818 se autorizó a comerciar libremente con todos los mercados extranjeros, el movimiento portuario creció en flecha. Sin embargo Matanzas, con más de un siglo de fundada, no contaba con un muelle para su floreciente comercio y sólo unos pocos comerciantes tenían arrimos de tablas sobre horcones para la carga y descarga de mercancías. Ese mismo año el gobierno de la ciudad contrató la construcción de un muelle de gruesos muros de cantería, con una longitud de 250 metros sobre el mar y con un ancho de 23 metros. Combinado este contrato con el del dragado del puerto, se estipuló que debía rellenarse y terraplenarse con los materiales del dragado y se determinó aplicar a esta obra la mitad de los derechos de toneladas que pagarían los barcos anglo norteamericanos que arribasen a ese puerto, pero estos ingresos fueron menores que los esperados, lo que dilató la terminación de la obra que sólo pudo ponerse en servicio en 1828.

Instalaciones Portuarias

En los años cincuenta el opulento hacendado y comerciante matancero Don Cosme de la Torriente construyó unos almacenes en la orilla derecha del Río San Juan, junto a su desembocadura. Hasta ese momento, pese a su gran desenvolvimiento comercial, Matanzas no contaba con almacenes y el azúcar para exportar se depositaba en barracones que apenas la cubrían del sol y la lluvia. Los distintos almacenes estaban en un sólo edificio de sólida mampostería y formaban un cuadrilongo de 400 metros de largo por 230 de ancho, sobre solares que eran fangales y que se terraplenaron, dice Pezuela a fuerza de tiempo, trabajo y oro. El almacén estaba dividido en 8 partes para los distintos materiales y para preservarlos de un incendio. El principal tenía dos pisos altos, el primero servía de dormitorio al personal blanco que trabajaba en los almacenes y en el otro dormían los negros y estaba la enfermería con su botiquín. Otra parte del edificio estaba destinada a taller para fabricar y reparar toneles y tenía dos grandes tanques para depositar mieles. La capacidad del edificio se calculaba en 80 mil cajas de azúcar y 20 mil bocoyes, que los recibían o despachaban por el ferrocarril que le pasaba por el lado. Cercano a los almacenes de Torriente se construyeron los de Fonrodone y Compañía y los de Galindo y Compañía, estos últimos reconstruidos en 1865 con sólida cantería y cubiertos con tejas planas de Marsella [N.A. Las actualmente denominadas Tejas Francesas]. Entre los puentes de Bailén y el de San Luís, por esa fecha se levantaban 11 almacenes en donde se depositaban anualmente 260 mil cajas de azúcar,80 mil bocoyes de miel y 50 mil de mascabado, con un valor de 10 millones de ps. fs.

Plaza de Armas, antes "Nueva" "del Rey" "de la Constitución" y hoy "Parque de la Libertad"

Esta plaza de armas, no fue la primera que con ese nombre tratamos al referirnos en el Siglo XVII a la fundación de la ciudad. Aquella la seguirían llamando plaza de la Vigía y al parecer no reunía las mejores condiciones por ser el terreno inclinado y anegadizo, por lo que en 1736 pasaron sus funciones y nombre a otro emplazamiento a la hoy llamada Plaza de la Libertad. Pezuela la describió como un rectángulo de 170 x 190 varas cubanas, cruzado por dos calles de N a S y de E a O, que lo dividían en cuatro parques y sembrados de árboles. En su centro había una glorieta con una estatua de Fernando VII ejecutada en mármol blanco por el autor de la existente en La Habana. El lado este de la Plaza estaba ocupada por la vasta y elegante Casa de Gobierno. Esta plaza, padeció el abandono oficial de toda la etapa de la Neocolonia, hasta que en 1972, según proyecto del arquitecto Daniel Taboada, especialista en restauraciones, se recuperó en parte el esquema inicial, se plantaron árboles de las especies que existieron originalmente, se aumentó el nivel de iluminación, se rescataron los bancos de hierro y madera, así como los llamados "sillones de parque" característicos de principios del Siglo XX, se retiraron elementos anacrónicos, se incorporó una pérgola cubierta de enredaderas y se hizo una glorieta descubierta para la banda de música.

Otras plazas

Del Mercado de Santo Tomás

Rectangular de 134 x 105 metros, estaba empedrada con muy malos materiales. El rectángulo interior se dividía en casillas para el expendio de los productos del agro.

De la Iglesia

Rectangular de 109 x 84 metros, en su centro se encontraba la iglesia que ocupaba 50 metros x 33.Toda la parte exterior del edificio se encontraba perfectamente terraplenada y empedrada.

Del Ojo de Agua

De 142 x 109 metros, está terraplenada completamente menos en el centro, donde se encuentra una casa de mampostería que se edificó para baños públicos, que se nutre de un manantial que le da nombre y que corre después hacia el norte a derramar en el Valle del Yumurí.

De Toros

Existía una vasta y bien construida al este del Barrio de Pueblo Nuevo cerca del mar.

Alameda de Versalles

Bordeaba la costa entre el castillo de San Severino y el cuartel de Cristina, con una longitud de un kilómetro con 60 metros de ancho y un paseo central de 30 metros, perfectamente terraplenado para el tránsito de carruajes y dos paseos a los lados de 15 metros de ancho cada uno. Los paseos tenían sembrados al centro frondosos pinos. Equidistantes se encontraban dos glorietas y, distribuidos a lo largo del paseo, bancos de piedra con respaldo.

Camino de Velis Melis

Entre 1843 y 1847 la Real Junta de Fomento autorizó a su Diputado en Matanzas a alquilar hasta 40 negros y comprar las carretas y útiles necesarios para arreglar este camino.

Calzada de Tirry

Esta vía se abrió en el barrio de Pueblo Nuevo y era la calle principal del citado barrio, comenzaba con unas 53 varas de ancho y se estrechaba hasta tener 27. Puente de San Luís En Matanzas en 1834 se terminó y recibió la obra del puente San Luís, sobre el río San Juan, que importó por contrato 75 mil 954 pesos y era mixto de sillería y madera. Tenía 45.7 metros de largo por 8.3 de ancho. En el año 1857 se le hizo un arreglo que consistió en sustituir 18 canes de madera dura y varios durmientes con un costo de 1,141 ps. fs, y además se hizo una pequeña reparación en el puente sobre el Yumurí que importó 329 ps. fs, En el año 1913 se aprobó un crédito de 110 mil pesos para un nuevo puente en el mismo lugar y se determinó construirlo con una sola luz de 50 metros y un arco de hormigón con piso inferior y tirante horizontal. El piso formado por una serie de vigas con 2 metros de separación entre ejes y cubiertos con una losa de hormigón sobre la que descansa el pavimento.

Ferrocarriles

Para los hacendados y magnates de Matanzas significó un duro golpe que los "sacarócratas" de Cárdenas se le adelantaran con el ferrocarril, por lo que la familia Aldama-Alfonso, que tenía varias centrales importantes al sur de la ciudad de Matanzas y otros magnates, decidieron construir su vía férrea. La construcción le fue encomendada al ingeniero Alfred Cruger, quien inició las obras en septiembre de 1841. El trazado al salir de Matanzas derivaba hacia el poblado de Guanábana, donde recogía el azúcar de varios ingenios de la zona y después continuaba hasta Sabanilla, ciudad que alcanzó en 1845. Desde ese año se gestionó la prolongación de la vía hasta la Taberna de Reyes, situada 8 Km más al sur, que permitió en octubre de 1849 entroncar con el de Güines.

Estación de Sabanilla

En la ciudad de Matanzas se construyó la estación del ferrocarril de Sabanilla en la calzada de Tirry, la que se terminó en 1845 por Manuel José Carrerá, proyectista y constructor del Palacio Aldama. Este destacado ingeniero trabajó en todas las obras de los Aldama, propietarios de ingenios y ferrocarriles en esta provincia. El frente del edificio está formado por un extenso soportal con columnas dóricas. Para desplazar al ferrocarril de Cárdenas del centro de la provincia, esta empresa comenzó desde Unión de Reyes una rápida ampliación de sus vías hacia el este hasta Navajas y después hasta Santa Isabel, pueblo al que llegó a fines de 1848. Con estos 37 Km de vía pretendía esta empresa transportar los azúcares de los ingenios de Bolondrón, Güira de Macuriges y Corral Falso [N.A. Hoy Pedro Betancourt].

Pavimentación

En los inicios del siglo XIX un emigrado francés, procedente de Santo Domingo, hizo algunas contratas para el arreglo de calles, y se conoce que le cobró a la Real Junta de Fomento la cantidad de 35,250 ps. fs. por materiales suministrados para el empedrado de las calles de Matanzas.

Viviendas

El censo realizado en 1861 informaba que existían en la jurisdicción de Matanzas un total de 7,323 casas, de las cuales el 50% tenían paredes de mampostería y el 69% estaban techadas con tejas. En la villa predominaban ampliamente las construcciones de mampostería y tejas con el 59% y 99%, respectivamente. El historiador Pezuela escribía a mediados del siglo XIX sobre las casas matanceras: ...en el barrio de Versalles a mediados del siglo XIX habían muchas casas de mampostería de buena construcción, algunas de dos pisos, y con jardines y todas con sus patio... la mayor parte de las casas del reparto Pueblo Nuevo son de tabla y teja, y aun afean su aspecto otras más humildes con techo de guano... en el descenso oriental de la cumbre hasta el castillo de San Severino y la alameda y barrio de Versalles está sembrado de estancias y quintas de recreo, entre las cuales son dignas de mención las de Torriente, la de Kobbe, Roger, Yoenks y la de Don Francisco García. Hazard señala, también por esa época, que en Pueblo Nuevo, en la Calzada de Esteban, había una cuadra donde se encontraba la: ...colección de casas particulares más moderna, bella y artística de cuantas he visto en Cuba. Los edificios son grandes, bien construidos, de imponentes y hermosos pórticos con columnas en sus frentes, teniendo generalmente jardines florecidos, de exuberante vegetación, contribuyendo a su mayor encanto artísticas verjas de hierro con pilares y bases de piedra... igualmente observará aquí el feliz uso de azulejos de diversos colores en la formación de las terrazas... Weiss señala como construcciones típicas del siglo XIX las siguientes casas matanceras: “La situada en Bonifacio Byrne Nº 45, posteriormente hotel "Yara", con bellas pilastras estriadas y bien perfiladas cornisas. “En General Acevedo Nº 5, de dos plantas, con portal de arcos romanos, “Casa de tres pisos, excepcional en ese siglo en Matanzas, situada en Santa Teresa esquina a Milanés, donde funcionó posteriormente el colegio La Luz, “La construida en 1888 por el irlandés John Daly, que ocupó mucho tiempo el hotel "Gran París". “Destacábase también la quinta del doctor Félix G. Torres, reconstrucción de otra más pequeña edificada en el mismo lugar entre 1844 y 1846.

Industria Azucarera

Ingenio Santa Rosa

Don Domingo de Aldama fundó este ingenio en la finca San Andrés, siete leguas al sur de Matanzas, en el año 1818 y tres años después hizo su primera zafra. La casa de vivienda tenía un ancho portal por tres lados de la parte anterior de la casa, venían a continuación la sala, varias habitaciones y una galería hacia el patio destinada a la familia con todos sus pisos de mármol. Las habitaciones del lado derecho se comunicaban con el exterior, por lo que se supone que eran para oficinas. Por el fondo la casa tenía un gran local que servía de almacén y depósito de útiles y dos grandes cocinas, una de ellas para repostería. La enfermería respondía a las necesidades de la época, dividida en dos cuerpos, uno para hombres y otro para mujeres, con vestíbulo, sala de curas, enfermería y farmacia. El barracón tenía 70 metros de lado con más de 100 habitaciones. Separado tenía un salón para los trabajadores chinos los que gozaban de cierta libertad.

Ingenio Ácana

Fomentado por Don José Eusebio Alfonso, y surcado por el río Canímar, cerca de Matanzas, realizó su primera molienda en 1818 y aunque en 1844 se pensó demolerlo, su administrador Don Pedro Larrondé lo puso a la altura de los mejores. Aparte de su excelente maquinaría, se destacaba el barracón de 112 varas en cuadro, todo de piedra blanca de Sabanilla.

Industria Cafetalera

El cafetal La Dionisia, cerca de la ciudad de Matanzas, fue fomentado por el francés Rouvier alrededor de la década de los años treinta del siglo XIX. La casa original de los franceses, con muy pocas reparaciones, se mantenía en uso a fines del siglo XX, al igual que la noria que utilizaban para extraer el agua del pozo. El cafetal contaba además con secaderos, almacenes y barracones para los esclavos.

Electricidad

La Compañía de Luz Eléctrica de Matanzas inauguró este servicio a fines del siglo XIX. La planta se montó en una parte de los almacenes Conill, al lado de la desembocadura del río San Juan. Materiales de Construcción La Ciudad de Matanzas en 1860 tenía 10 tejares con 12 trabajadores, 6 caleras y 15 carpinterías. Caleras En esta provincia fue donde primero se produjo la separación de la industria de la cal de la fabricación de azúcar, prueba de ello es la cantidad de caleras que en 1883 se anunciaban: “Alfonso, Eduardo: Peñas Altas, “Betancourt, Francisco: Bellamar, “Betancourt, Julián: Arroyo la Vieja, “Boisier, Alejandro: Campana, “Campos, Julián H.: Bellamar, “Capote, Luís Alfonso: Bermejal, “Cruz, Francisco: R. Grande, “Díaz, Juan: Naranjal, “Díaz Rivero, Pedro: Cumbre, “Escobar, Manuel: Campana, “Milián Marrero, J.: Alturas de Simpson, “Molina,Alejandro: Chirino, “Navarro,Manuel: Encrucijada, “Pariente Noya, Manuel: Arroyo la Vieja, “Peralta, Florencio: Cumbre, “Quintana, Juan María: San Gabriel, “Ramírez, Andrés: Compostela, “Ramos, Nicolás: Palo Seco, “Sanabrio, José: San Gabriel, “Santos Pargas, Manuel: Bellamar, “Villamil, Juan: San José, “Valdés Loca,Manuel:Vista Alegre, “Vega de Chozvión, Josefa: Vista Hermosa,

Canteras

En la descripción que hace Pezuela de la ciudad de Matanzas dice: Aparecen por el sur y orillando la bahía los altos tajos calcáreos llamados las Canteras, criadero inagotable de materiales de construcción. En 1889 Matanzas contaba con las siguientes canteras de piedra: Dubrocq, U. Fernández, E.Del Monte y Véliz Méliz. Yeso Del yeso de Canasí, Alexander Von Humbolt escribió a principios del siglo pasado: Creo que el yeso de Cuba no corresponde al terreno terciario, sino al secundario; y se le beneficia en muchos parajes al oeste de Matanzas.

Tejar

Se conoce documentalmente que el ingenio San Martín a pocos Km de Guamutas, en Matanzas, en 1854 poseía hornos donde producían tejas criollas y ladrillos muy resistentes y de intenso color rojo.

Carpintería

En la calle Gelabert frente al muelle principal, se encontraba en 1883 el "Gran Almacén de Madera y Barros" de Juan A. Zabala y anunciaba que su taller aserraba y elaboraba toda clase de maderas con aparatos perfeccionados e impulsados con máquinas de vapor. También informaba que fabricaba tablillas para persianas y todo tipo de trabajos en madera.

Marmolería

Por esa fecha en Matanzas existía un taller de mármoles en la calle San Felipe, propiedad de Busquet y Guinch. En 1859 García de Arboleya escribía sobre la existencia de yacimientos con preciosas tonalidades en las inmediaciones de Matanzas.

fuente

Licenciado Juan de las cuevas Toraya 500 años de construcciones en cuba, , la habana 2001. Chavín, servicios gráficos y editoriales, s.l. Ibiza, 4 - 28009 Madrid. I.s.b.n.: depósito legal: impresión: ssag, s.l. Fotomecánica: Cadsa

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