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Poema de Mío Cid

Poema de Mío Cid
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Libro Poema de Mío Cid
Autor(a)(es)(as)Anónimo
GéneroPoesía
PaísEspaña

El Cantar de mio Cid es un cantar de gesta anónimo que relata hazañas heroicas inspiradas libremente en los últimos años de la vida del caballero castellano Rodrigo Díaz de Vivar. Se trata de la primera obra narrativa extensa de la literatura española en una lengua romance y destaca por el alto valor literario de su estilo. Está escrito en castellano medieval y es una obra muy antigua.

El Poema

Debido a la situación política, social y cultural que existía se manifestó un tipo de composición específica: los cantares de gesta, que son una creación literaria, originada por los pueblos germánicos e hicieron su aparición para cantar a la heroicidad de sus hombres, a la conquista de territorios, a las luchas, a los triunfos, y a los enfrentamientos entre regiones. Hay similitudes entre el cantar de gesta y la epopeya, pero hay algunas diferencias: el hecho de que la epopeya está centrada en los grandes mitos de las primeras civilizaciones y los cantares de gesta, sin que falten elementos mitológicos, están mucho más cercanos a personajes y acontecimientos histórico-reales; la extensión de las mismas, la epopeya es más extensa, por ejemplo, la Ilíada cuenta con veinte cantos y el Poema de Mio Cid solo presenta tres, divididos de la siguiente manera: el primero, “Destierro del Cid”; el segundo, “Las bodas de las hijas del Cid” y el tercero, “La afrenta de Corpes”. En estos se recrea la vida del hombre de la Edad Media y mucho más porque son los sentimientos y reacciones del ser humano ante situaciones de la vida.

Autor y año de creación

Esta obra es el primer monumento de la Literatura Española, es anónimo y por supuesto se cree que lo haya realizado un juglar hacia 1140. Su conservación se debe a una copia del siglo XIV por un tal Per Abbut, aunque ha sido motivo de polémica y de conjeturas que postergan su creación hasta el siglo XIII.

Rodrigo Díaz de Vivar

Las hazañas de este cantar están dadas por la acción de Rodrigo Díaz de Vivar. Pero para poder hacer el análisis de esta obra se debe conocer al Cid en tres dimensiones: histórica, épica y desde el romancero.

Históricamente se ha debatido la existencia o no del Cid y es necesario destacar que no han sido pocos los escritos que dan fe de ello y que muchos investigadores han utilizado para demostrar la presencia de este hombre en el Siglo XI. Muchos presentan a la imagen del héroe como un ser cruel, pero a partir de la afirmación “el Cid existió” que, sobre ello expone, Amancio Bolaño e Isla en el prólogo que hiciera a esta obra en el libro editado por la Editorial Porrúa S. A.:

"El Cid entrañable, querido, amable y amado, que todos llevamos dentro del alma es el que Menéndez Pidal nos ha regalado. El Cid castellano, personaje importante de la historia de la España del onceno siglo, no es una entelequia histórica, sino un personaje vivo que pica las piedras de sus molinos del Río Ubierna, sonríe y llora, haciendo historia de España al trotar de su caballo Babieca".

En cuanto a la épica, hay valores imperecederos en esta obra y es el hecho de que se presenta un Cid histórico, pero por encima de todas las cosas un Cid hombre, hay que precisar que en el público que escuchaba el cantar se podían encontrar personas que hubiesen vivido en la misma época del Cid, además, los enemigos moros estaban demasiado cerca para estar fantaseando y crear un héroe como Aquiles, era la hora de tener la verdad en la mano y con ella se fue formando la historia de un hombre de familia, sensible, capaz y sobre todas las cosas: humano. Con ello crece la extraordinaria figura.

En la España de los grandes héroes de la guerra contra los moros que tuvo una duración de ocho años, es el Cid el único que tiene un romancero propio, ¿en qué consistía este tipo de composición? Es la secuencia inmediata del poema épico, el tiempo pasa y a medida que el público se aleja cronológicamente del tiempo real de los hechos, entonces la realidad histórica se va transfigurando en la fantasía creíble que forma lo que es el romancero. En cuanto al que se le hace al Cid hay perceptibles diferencias porque se nos apunta a un Cid desmesurado y fanfarrón y esa no es la visión real de este personaje; Ruy Díaz de Vivar es como lo considera Menéndez Pelayo:

"Héroe (…) en quien se juntan los más nobles atributos del alma castellana, la gravedad con los propósitos y en los discursos, la familiar y noble llaneza, la cortesía ingenua y reposada, la grandeza sin énfasis, la imaginación más sólida que brillante, la piedad más activa que contemplativa, la ternura conyugal más honda que expansiva, la lealtad al monarca y la entereza para querellarse de sus desafueros, cualidades que suelen ser patrimonio de los hombres fuertes y de las razas sanas.”

Este hombre significó tanto para España que hoy existe un monumento erigido a su nombre.

La ciudad española de Burgos cuenta entre su conjunto monumental con esta estatua ecuestre del mítico caballero castellano del siglo XI Rodrigo Díaz de Vivar, más renombrado como el Cid. Tras conquistar Valencia a los almorávides en 1094, el también llamado Campeador falleció el 10 de julio de 1099 en dicha localidad.

El Cid

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El personaje del Cid nace hacia el año 1043, cuando reinaba sobre León y Castilla Fernando I, rey emperador. Fue criado y educado en la corte de Sancho, hijo primogénito de Fernando. Asiste a la batalla de Graus, ocurrida el jueves 8 de mayo de 1063, en esta recibe su bautismo de sangre, cuando apenas contaba con 20 años de edad.

Cuando el rey don Fernando reparte sus estados dejando en el trono de Castilla a Sancho, segundo de su nombre, éste le hace su alférez con cuyo cargo toma parte en las guerras promovidas con motivo del reparto del reino que, con bien poca visión política, había hecho Fernando I, muerto en 1065. Los hijos respetaron la voluntad paterna mientras vivió su madre doña Sancha, pero al morir esta en 1067, se suceden cinco años de guerras civiles en las que toma parte el Cid ahincando, cada vez más, su raigambre histórica en la vida de Castilla, pues Sancho II le hace “príncipe” de toda la hueste real, dándole el cargo de portaestandarte que en árabe era alférez, cargo que era bastante mudable, pero conservado por el Cid durante toda la vida de Sancho. Por eso es él quien dirige todas las guerras a que se lanza Castilla, con ansias de expansión y poder.

También es él quien reta, cuando tenía 23 años a Jimeno Garcés, uno de los más distinguidos caballeros de Pamplona, porque el reto judicial era función propia del alférez, el cual debía defender los derechos del reino. Su nombre empieza con este hecho, a aparecer en diplomas y comienza a pender sobre su cabeza la espada fatídica, encargada de convertir en trágicos los felices destinos de la homérica Castilla y de sus esforzados hombres.

Y así sucede que muerto Sancho II ante los muros de Zamora, el Cid se convierte en súbdito de un rey envidioso, Alfonso VI.


En la parroquia burgalesa de Santa Gadea, hacia 1072, sitúa la tradición el juramento exculpatorio que debió afrontar Alfonso VI respecto de la muerte de su hermano, Sancho II, y que, al parecer, Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid, se encargó de tomar.

Castilla toda llora la muerte de su Rey a la temprana edad de 34 años y, más que todos, llora el Cid. A Oña lo lleva para que sea enterrado según su voluntad. Un monje del monasterio se encarga de perpetuar el dolor sobre la lápida del sepulcro real, donde queda encerrado junto con el cuerpo del Rey el quehacer histórico de su joven alférez para resucitar transformado en un héroe.

Tema y argumento del Poema

artiendo de que está basada en un hecho real tenemos que saber que los elementos que allí se cuentan están sustentados bajo esta premisa, no exento el texto, por supuesto, de los manejos imaginativos que lo convierten en una obra literaria. La diferencia entre este tipo de gesta heroica y la contada en la Ilíada está, precisamente, en que hubo personas que pudieron haber conocido al Cid, por lo que los juglares podían contar la historia y si no era cierta podían ser desmentidos. El asunto de la obra es la lucha de España contra los árabes durante la Edad Media. El tema es la heroicidad y fidelidad del Cid para con su rey Alfonso VI.


El argumento de la obra se basa en: Rodrigo Díaz de Vivar es desterrado de Castilla por las desavenencias con el Rey, se marcha a tierra de moros donde lucha y conquista grandiosas riquezas, incluso se apodera de Valencia; guardando simpre fidelidad a su monarca.Los infantes de Carrión que han contraído matrimonio con las hijas del Cid son capaces de azotarlas y abandonarlas por venganza a las burlas recibidas por los hombres del Cid por su falta de valor. El Cid pide y obtiene la justicia del rey y sus hombres desafían a los traidores.

Personajes que intervienen en la obra

El personaje principal del poema épico es el Mio Cid, hombre lleno de grandeza y fiel vasallo de su rey, alrededor de él giran: sus hombres, servidores y valerosos; su esposa Jimena, tierna y constante; sus hijas Doña Elvira y Doña Flor, ultrajadas y abandonadas por los infantes de Carrión; estos últimos, banales y cobardes. Por supuesto, el Rey tiene un lugar importante porque es el eje por el que se desarrolla la acción.

Se destaca el hecho de demostrar la fidelidad de los vasallos para con su Rey, estén o no de acuerdo con su política. Cada uno de los personajes le da a la obra un toque genuino que hace que representen la vida real que acontecía en España.

Lenguaje del poema

La obra fue escrita en un castellano muy antiguo y sus versos son irregulares, con repeticiones. La narración es la forma elocutiva que predomina. Aunque en los diálogos que aparecen se caracterizan no solo los personajes, sino también sus costumbres, su lenguaje y la forma de ser y pensar de cada uno de ellos.

Hay un elemento importante en la narración y es que se nos presenta al Cid como un héroe real, no hay grandezas banales, ni fantasías exageradas, sino que es un hombre de hogar, de familia, movido por el honor y la lealtad, realizador de hazañas extraordinarias, pero no sobrenaturales y sus virtudes y defectos son similares a los que podía haber tenido cualquier hombre de su época.

Fuentes

  • Libro de texto de Español-Literatura 10mo grado
  • Poema de Mío Cid
  • Wikipedia
  • Software Educativo El arte de las letras. Colección futuro.

Enlaces externos

  1. El arte de las letras
  2. Poema de Mío Cid