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Tejido secretor

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Reino:Plantae
Tejido secretor. Formado por células vivas especializadas en producir secreciones que se originan del metabolismo celular y que pueden ser eliminadas al exterior o retenidas en cavidades de canales.

Generalidades

Las células, en sus fenómenos vitales, deben absorber y expeler diversas sustancias, para lo cual constituyen un tejido especializado o tejido secretor, que desempeña importantes papeles en la biología y en la ecología vegetal. Según su localización en las plantas, el tejido secretor puede ser epidérmico o interno.

Los tejidos secretores se presentan en los tejidos primarios y en los secundarios; los productos que segregan son vertidos por el protoplasma en numerosas vacuolas pequeñas y rara vez llenan por completo la célula, que a veces muere.

Como secreciones vegetales se hallan especialmente difundidos: mucílagos, gomas, gomorresinas, resinas, esencias, taninos, alcaloides, cristales de oxalato, etc. Forman parte del tejido secretor los laticíferos, las bolsas o cavidades y las células glandulares.

Estructuras secretoras internas

Cuando se localizan en la medula, los tejidos secretores son conocidos por los nombres de tejidos secretores internos, pudiendo estar constituidos por células simples o agrupadas en forma de canales, sacos o bolsas secretoras. Entre estas tenemos:

  • Bolsas o cavidades lisígenas.
  • Conductos y cavidades esquizógenas.
  • Laticíferos.

Cavidades lisígenas

Proceden de grupos de células cargadas de productos de secreción, cuyas membranas y protoplatos se han ido destruyendo poco a poco. Ejemplos de este tipo de cavidades son las bolsas llenas de aceites esenciales, que se presentan en las hojas y los frutos de las naranjas, los limones y otras rutáceas, así como en muchas mirtáceas.

Conductos y cavidades esquizógenas

Están formadas por la separación de células glandulares que vierten su contenido a la cavidad central. Según su contenido se distinguen conductos y cavidades oleíferas, resiníferas, gumíferas y mucilaginíferas. Por ejemplo se encuentran conductos resiníferos en muchas coníferas; conductos oleíferos con aceites esenciales en las umbelíferas; conductos con gomas y mucílagos en las cicadáceas; conductos con esencias y otros compuestos en Eucaliptos.

Laticíferos

Contienen como producto de secreción el látex, líquido acuoso de aspecto lechoso, casi siempre de color blanco, y rara vez de otros colores (amarillo), el cual fluye de los tubos rotos y se coagula rápidamente en el aire. Estos tubos están a menudo muy ramificados y carecen de tabiques transversales; tienen sección circular y su pared celular es de celulosa, lisa, elástica y envuelve una capa parietal viva con protoplasma que contiene gran número de núcleos y a veces también granos de almidón. Podemos encontrar tubos laticíferos en euforbiáceas (Euphorbia y Hevea), apocináceas (Nerium), entre otros.

Estructuras secretoras epidérmicas

En la epidermis se presentan con frecuencia células glandulares aisladas o en grupos, que producen y acumulan productos elaborados por el protoplasma. Poseen una gran cantidad de citoplasma, núcleos grandes y abundantes mitocondrias. Ejemplo de estas células tenemos:

  • Pelos glandulares
  • Hidátodos
  • Nectarios florales y extraflorales

Pelos glandulares

Los productos secretados son esencias, resinas y mucílagos generalmente, como ocurre en las hojas del geranio y del tabaco.

Hidátodos

Se presentan en muchas monocotiledóneas y dicotiledóneas; por ejemplo en los ápices foliares, en los dientes del borde de la hoja o simplemente frente al extremo de los grandes nervios foliares. Son gripos de pequeñas células parenquimosas desprovistas de clorofila, situadas debajo de estomas acuíferos especiales, que permiten la salida de agua líquida (gutación).

Nectarios florales y extraflorales

Producen una secreción azucarada que atrae a los insectos y constituyen superficies o pelos glandulares situados, la mayoría de las veces, en el interior de las flores (nectarios florales) y en el exterior (nectarios extraflorales).

Fuente

  • González Suárez, Sergio. Botánica I. Editorial Pueblo y Educación. 1987. pp 61 – 63, il.