Diferencia entre revisiones de «Mural Canario»

m (Texto reemplazado: «Categoría:Artes_Plásticas» por «Categoría:Artes plásticas»)
 
(No se muestra una edición intermedia de otro usuario)
Línea 1: Línea 1:
{{Obra_plástica_o_arquitectónica|nombre=Mural Canario|imagen=Mural_canario_2.jpg|descripcion=Pintura Mural de tradiciones|autor=[[Thelvia Marín Mederos]] y [[Jose Antonio Puebla]]|fecha=[[2007]]|ubicacion=Restaurante [[Islas Canarias]]. Asociacion Canaria de Cuba}}'''Mural Canario'''. Obra pictórica monumental que recoge en si las tradiciones, la fauna, la flora y las costumbres del pueblo canario, desde la visión de una descendiente.  
+
{{Ficha_Obra_de_Arte
 +
|nombre=Mural Canario
 +
|imagen=Mural_canario_2.jpg
 +
|descripción=Pintura Mural de tradiciones
 +
|tipo=
 +
|autor=[[Thelvia Marín Mederos]] y [[José Antonio Puebla]]
 +
|año=[[2007]]
 +
|país={{bandera2|Cuba}}
 +
}}'''Mural Canario'''. Obra pictórica monumental que recoge en las tradiciones, la fauna, la flora y las costumbres del pueblo canario, desde la visión de una descendiente.  
  
 
== Autores ==
 
== Autores ==
 
+
La conocida artista [[Thelvia Marín Mederos]] y [[José Antonio Puebla]] logran con esta propuesta ambientar la pared frontal del Restaurante Islas Canarias en la Sede Nacional de la [[Asociación Canaria en Cuba]] Leonor Pérez Cabrera dejando la huella de la canariedad y la insularidad que los descendientes defienden con beneplácito.
La conocida artista [[Thelvia Marín Mederos]] y José Antonio Puebla logran con esta propuesta ambientar la pared frontal del Restaurante Islas Canarias en la sede Nacional de la [[Asociación Canaria de Cuba]] Leonor Pérez Cabrera dejando la huella de la canariedad y la insularidad que los descendientes defienden con beneplácito.
 
  
 
== Descripción ==
 
== Descripción ==
 
 
Se resalta al centro de la atractiva creación, donde solo priman en su diversidad asombrosas variedades del gris, el torso gigantesco de una mujer canaria, efigie de belleza y fecundidad, la cual nos remonta a los años en que nuestras madres y abuelas llegaron a la tierra antillana donde se les acogiera con beneplácito para siempre.  
 
Se resalta al centro de la atractiva creación, donde solo priman en su diversidad asombrosas variedades del gris, el torso gigantesco de una mujer canaria, efigie de belleza y fecundidad, la cual nos remonta a los años en que nuestras madres y abuelas llegaron a la tierra antillana donde se les acogiera con beneplácito para siempre.  
  
Línea 26: Línea 32:
  
 
* Pinturas Cubanas: Temas y Variaciones, Adelaida Juan, [[UNEAC]], [[julio]] [[1978]].
 
* Pinturas Cubanas: Temas y Variaciones, Adelaida Juan, [[UNEAC]], [[julio]] [[1978]].
* Libro de Oro, [[Asociación Canaria de Cuba]], Ediciones Vice-consejería de Emigración y Cooperación del Gobierno de Canarias, 1era edición,  2007.
+
* Libro de Oro, [[Asociación Canaria en Cuba]], Ediciones Vice-consejería de Emigración y Cooperación del Gobierno de Canarias, 1era edición,  2007.
 
* Boletín Isleños, Asociación Canaria de Cuba [[Leonor Pérez Cabrera]], Abril [[2008]], Año 2, Número 16, páginas 12 y 13.
 
* Boletín Isleños, Asociación Canaria de Cuba [[Leonor Pérez Cabrera]], Abril [[2008]], Año 2, Número 16, páginas 12 y 13.
  
[[Categoría:Artes Plásticas]]
+
[[Categoría:Artes plásticas]]

última versión al 15:29 19 dic 2017

Mural Canario
Información sobre la plantilla
Mural canario 2.jpg
Pintura Mural de tradiciones
Datos Generales
Autor(es):Thelvia Marín Mederos y José Antonio Puebla
Año:2007
País:Bandera de Cuba Cuba

Mural Canario. Obra pictórica monumental que recoge en sí las tradiciones, la fauna, la flora y las costumbres del pueblo canario, desde la visión de una descendiente.

Autores

La conocida artista Thelvia Marín Mederos y José Antonio Puebla logran con esta propuesta ambientar la pared frontal del Restaurante Islas Canarias en la Sede Nacional de la Asociación Canaria en Cuba Leonor Pérez Cabrera dejando la huella de la canariedad y la insularidad que los descendientes defienden con beneplácito.

Descripción

Se resalta al centro de la atractiva creación, donde solo priman en su diversidad asombrosas variedades del gris, el torso gigantesco de una mujer canaria, efigie de belleza y fecundidad, la cual nos remonta a los años en que nuestras madres y abuelas llegaron a la tierra antillana donde se les acogiera con beneplácito para siempre.

En el techo de la Macaronesia descolla el Teide cuya cima es de 3718 m.

En el lateral izquierdo del mural se empina el Drago, árbol milenario representativo de la vegetación arcaica de esta tierra. Adornan la obra la palma datilera y las sabinas. Proliferan musgos y helechos entre los que se destacan la píjara y los troncos retorcidos entre dunas y riscos.

Los cardones, las tabaibas, las lechugas marinas, el salado, el balancón y las uvas de mar, y en las alturas por encima de 1900 metros, la retama blanca y el codeso por solo mencionar algunas especies endémicas de la flora canaria.

Es de destacar la palma guarapera. De la que se obtiene una exquisita miel y sus troncos y hojas sirven como material constructivo y ornamental en la tradición familiar artesana, heredada de padres a hijos a la par de las riquezas proporcionadas por el trabajo agrícola en un territorio carente de recursos hídricos.

Otro elemento que mucha impresiona es la casa de estilo rural con balcones, puertas y ventanas de madera talladas y techos de tejas españolas de forma acanalada. La solución de emplear las puertas a modo de entrar a la cocina del comedor, a juicio de los entendidos es uno de los aportes más estremecedores del mural.

En un recuadro inferior aparece el tabaco, así mismo se pueden apreciar diferentes objetos artesanales de la alfarería canaria.

Atrapa el barco pequeño tipo balandro, de un solo palo, utilizado para la pesca en aguas costeras.

Fuentes

  • Pinturas Cubanas: Temas y Variaciones, Adelaida Juan, UNEAC, julio 1978.
  • Libro de Oro, Asociación Canaria en Cuba, Ediciones Vice-consejería de Emigración y Cooperación del Gobierno de Canarias, 1era edición, 2007.
  • Boletín Isleños, Asociación Canaria de Cuba Leonor Pérez Cabrera, Abril 2008, Año 2, Número 16, páginas 12 y 13.