Diferencia entre revisiones de «Flagelación»

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|concepto=Forma de castigo corporal y tortura  que consiste en golpear fuertemente el cuerpo con flagelos,  que suelen ser látigos, correas, cuerdas o varas.
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La '''flagelación''' en sí no fue un        castigo exclusivo para Jesús. Lo mandaba la ley. La flagelación  era un        preámbulo legal a toda ejecución. Había una excepción: los        ciudadanos romanos condenados a decapitación no eran flagelados,  sino fustigados        con la fusta. Esto se hacía, según Tito Livio, en el mismo lugar  del        suplicio, inmediatamente antes de la decapitación.
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La '''flagelación''' en sí no fue un        castigo exclusivo para [[Jesús]]. Lo mandaba la ley. La flagelación  era un        preámbulo legal a toda ejecución. Había una excepción: los        ciudadanos romanos condenados a decapitación no eran flagelados,  sino fustigados        con la fusta. Esto se hacía, según Tito Livio, en el mismo lugar  del        suplicio, inmediatamente antes de la decapitación.
  
 
==Historia==
 
==Historia==
La historia del látigo, el azote y la  vara, como instrumentos              de castigo y de penitencia voluntaria es una [[historia]]  extensa e interesante.              Las palabras hebreas para "látigo" y "azote"              están íntimamente relacionadas en su etimología              (Gesenius). Horacio (Sat. I, iii) nos dice que no se use el horribile              flagellum, hecho de correas de cuero de buey, cuando el  trasgresor              merece sólo la scutica de pergamino; la ferula              del maestro, en español férula (Juvenal, Sat. I, i,              15), era una correa o azote para la mano (ver férula              en Skeat). La primera mención del látigo en las Escrituras              aparece en Ex. V, 14, 16 (flagellati sunt; flagellis  codimur),              donde la palabra hebrea que significa "golpear" es  interpretada              en los textos griegos y latinos, "fueron azotados";  "golpeados              con látigos". Roboam dijo (III Reyes, xii, 11, 14; II              Par., x, 11, 14): "Si mi padre los azotaba con látigos,              yo los azotaré con escorpiones", es decir con látigos              con nudos, puntas de hierro, etc. Incluso en latín scorpio              también es interpretado por San Isidoro (Etim., v, 27),  "virga              nodosa vel aculeata". Las referencias al azote en el Antiguo              Testamento pueden ser multiplicadas indefinidamente (Deut.,  xxv, 2,              3; II Reyes, vii, 14; Job, ix, 34; Prob., xxvi, 3, etc.) En  el Nuevo              Testamento se nos dice que Cristo usó el látigo con              los que cambiaban monedas (Juan, ii, 15); Él predijo que Él              y Sus discípulos serían azotados (Mateo, x, 17; xx,              19); y San Pablo dice: "En cinco ocasiones los judíos              me castigaron con los treinta y nueve azotes.  
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La historia del [[látigo]], el [[azote]] y la  vara, como instrumentos              de castigo y de penitencia voluntaria es una [[historia]]  extensa e interesante.              Las palabras hebreas para "látigo" y "azote"              están íntimamente relacionadas en su [[etimología]]             (Gesenius). Horacio (Sat. I, iii) nos dice que no se use el horribile              flagellum, hecho de correas de cuero de buey, cuando el  trasgresor              merece sólo la scutica de pergamino; la ferula              del maestro, en español férula (Juvenal, Sat. I, i,              15), era una correa o azote para la mano (ver férula              en Skeat). La primera mención del látigo en las Escrituras              aparece en Ex. V, 14, 16 (flagellati sunt; flagellis  codimur),              donde la palabra hebrea que significa "golpear" es  interpretada              en los textos griegos y latinos, "fueron azotados";  "golpeados              con látigos". Roboam dijo (III Reyes, xii, 11, 14; II              Par., x, 11, 14): "Si mi padre los azotaba con látigos,              yo los azotaré con escorpiones", es decir con látigos              con nudos, puntas de hierro, etc. Incluso en latín scorpio              también es interpretado por [[San Isidoro]] (Etim., v, 27),  "virga              nodosa vel aculeata". Las referencias al azote en el Antiguo              Testamento pueden ser multiplicadas indefinidamente (Deut.,  xxv, 2,              3; II Reyes, vii, 14; Job, ix, 34; Prob., xxvi, 3, etc.) En  el Nuevo              Testamento se nos dice que Cristo usó el látigo con              los que cambiaban monedas (Juan, ii, 15); Él predijo que Él              y Sus discípulos serían azotados (Mateo, x, 17; xx,              19); y San Pablo dice: "En cinco ocasiones los judíos              me castigaron con los treinta y nueve azotes.  
  
Tres  veces me              golpearon con azotes" (II Cor., xi, 24, 25; Deut., xxv, 3;  Hechos,              xvi, 22). El trasgresor debía ser golpeado en presencia de              los jueces, (Deut., xxv, 2, 3), pero nunca debía recibir más              de cuarenta latigazos. Para mantenerse dentro de la ley, la  práctica              era dar sólo treinta y nueve. El acusado era atado a un  pilar              bajo que tenía para inclinarse hacia delante, "lo deberán              tender en el suelo", dice la ley, para recibir los golpes.  Se              recitaban versos de trece palabras en hebreo, de las cuales  las últimas              siempre eran: "Pero él es misericordioso y perdonará              sus pecados: y no los destruirá" [Salmos lxxvii (heb.              Lxxviii) 38]; mas las palabras servían meramente para contar              los golpes. Moisés permitió que los amos usaran los              azotes con los esclavos; sin embargo no para causar la  muerte (Ex.,              xxi, 20). La flagelación de Cristo no fue un castigo judío              sino romano, y por lo tanto fue administrada mucho más  cruelmente.              Fue sugerida por el deseo de Pilatos de salvar a Jesús de la              crucifixión, y ésta fue infligida sólo cuando              la flagelación no satisfizo a los judíos. En el plan              de Pilatos, la flagelación no era una preparación, sino              un substituto para la crucifixión.  
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Tres  veces me              golpearon con azotes" (II Cor., xi, 24, 25; Deut., xxv, 3;  Hechos,              xvi, 22). El trasgresor debía ser golpeado en presencia de              los jueces, (Deut., xxv, 2, 3), pero nunca debía recibir más              de cuarenta latigazos. Para mantenerse dentro de la ley, la  práctica              era dar sólo treinta y nueve. El acusado era atado a un  pilar              bajo que tenía para inclinarse hacia delante, "lo deberán              tender en el suelo", dice la ley, para recibir los golpes.  Se              recitaban versos de trece palabras en hebreo, de las cuales  las últimas              siempre eran: "Pero él es misericordioso y perdonará              sus pecados: y no los destruirá" [Salmos lxxvii (heb.              Lxxviii); mas las palabras servían meramente para contar              los golpes. Moisés permitió que los amos usaran los              azotes con los esclavos; sin embargo no para causar la  muerte (Ex.,              xxi, 20). La flagelación de [[Cristo]] no fue un castigo judío              sino romano, y por lo tanto fue administrada mucho más  cruelmente.              Fue sugerida por el deseo de Pilatos de salvar a Jesús de la              crucifixión, y ésta fue infligida sólo cuando              la flagelación no satisfizo a los judíos. En el plan              de Pilatos, la flagelación no era una preparación, sino              un substituto para la [[crucifixión]].  
  
De la forma en la que los primeros monumentos de Egipto hacen  muy              llamativo el azote o el látigo, los hijos de Israel no  pueden              haber sido los primeros sobre los que los egipcios los  usaron. En              Asiria, los esclavos arrastraban sus cargas bajo el látigo              del capataz. En Esparta incluso los jóvenes de alto nivel  social              se enorgullecían de su estoica indiferencia ante el azote;              mientras que en Roma los variados nombres para los esclavos (flagriones,              verberones, etc.) y el significativo término lorarii,              usado por Plauto, nos brinda una amplia certeza de que no se  escatimaba              el azote. Sin embargo, de los pasajes de Cicerón y de los  textos              del Nuevo Testamento, deducimos que los ciudadanos romanos  estaban              exentos de este castigo. En China el bambú se utiliza en  todas              las clases, pero en Japón se imponen penas mas severas y  frecuentemente              la muerte para los transgresores. El país europeo más              destacado en la actualidad por los azotes a los acusados es  Rusia,              donde el knut es peor que el peor azote de los romanos.  Incluso en              lo que podemos llamar nuestros días, el uso del látigo              con los soldados bajo la bandera inglesa no fue algo  desconocido;              y el estado de Delaware aún cree en esto como una forma de              corrección y disuasión de la clase criminal.  
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De la forma en la que los primeros monumentos de [[Egipto]] hacen  muy              llamativo el azote o el látigo, los hijos de Israel no  pueden              haber sido los primeros sobre los que los egipcios los  usaron. En              [[Asiria]], los esclavos arrastraban sus cargas bajo el látigo              del capataz. En Esparta incluso los jóvenes de alto nivel  social              se enorgullecían de su estoica indiferencia ante el azote;              mientras que en Roma los variados nombres para los esclavos (flagriones,              verberones, etc.) y el significativo término lorarii,              usado por Plauto, nos brinda una amplia certeza de que no se  escatimaba              el azote. Sin embargo, de los pasajes de Cicerón y de los  textos              del Nuevo Testamento, deducimos que los ciudadanos romanos  estaban              exentos de este castigo. En [[China]] el bambú se utiliza en  todas              las clases, pero en Japón se imponen penas mas severas y  frecuentemente              la muerte para los transgresores. El país europeo más              destacado en la actualidad por los azotes a los acusados es  Rusia,              donde el knut es peor que el peor azote de los romanos.  Incluso en              lo que podemos llamar nuestros días, el uso del látigo              con los soldados bajo la bandera inglesa no fue algo  desconocido;              y el estado de Delaware aún cree en esto como una forma de              corrección y disuasión de la clase criminal.  
  
 
Si nos              remitimos al pasado, según el Estatuto 39 de la Reina  Isabel,              cap. iv, los transgresores eran azotados y enviados de  regreso a su              lugar de nacimiento, más aun, los azotes del tribunal  británico              de inquisición ("Star-Chamber") eran frecuentes.              "En el Almanaque de Partridge para 1962, se establece que  Oates              fue azotado con un látigo de seis correas y recibió              2256 latigazos, que le
 
Si nos              remitimos al pasado, según el Estatuto 39 de la Reina  Isabel,              cap. iv, los transgresores eran azotados y enviados de  regreso a su              lugar de nacimiento, más aun, los azotes del tribunal  británico              de inquisición ("Star-Chamber") eran frecuentes.              "En el Almanaque de Partridge para 1962, se establece que  Oates              fue azotado con un látigo de seis correas y recibió              2256 latigazos, que le
causaron 13536 marcas" (Historia del  azote,              p. 158). Sin embargo, él sobrevivió y vivió varios              años. El pedagogo usaba libremente la férula. Orbilllus,              quien azotó a Horacio, fue sólo uno de los integrantes              del campo de aprendizaje que no creía en la persuasión              moral, mientras que las palabras de Juvenal: "Et nos ergo  manum ferulæ              subduximus" (Sat., I, i, 15) muestran claramente el sistema  de disciplina              escolar existente en su época. Los sacerdotes de Cibeles se              azotaban unos a otros, y esas marcas eran consideradas  sagradas. Si              bien estos actos y otros actos de penitencia similares para  propiciar              el paraíso, eran practicados incluso antes de la venida de              Cristo, fue sólo en la religión establecida por Él              que éstas encontraron una dirección sabia y un mérito              real. Algunos intérpretes sostienen que San Pablo en las  palabras:              "Yo castigo a mi cuerpo" se refiere a una flagelación              corporal autoinfligida (I Cor., ix, 27).  
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causaron 13536 marcas" (Historia del  azote,              p. 158). Sin embargo, él sobrevivió y vivió varios              años. El pedagogo usaba libremente la férula. Orbilllus,              quien azotó a Horacio, fue sólo uno de los integrantes              del campo de aprendizaje que no creía en la persuasión              moral, mientras que las palabras de Juvenal: "Et nos ergo  manum ferulæ              subduximus" (Sat., I, i, 15) muestran claramente el sistema  de disciplina              escolar existente en su época. Los sacerdotes de Cibeles se              azotaban unos a otros, y esas marcas eran consideradas  sagradas. Si              bien estos actos y otros actos de penitencia similares para  propiciar              el paraíso, eran practicados incluso antes de la venida de              Cristo, fue sólo en la religión establecida por Él              que éstas encontraron una dirección sabia y un mérito              real. Algunos intérpretes sostienen que [[San Pablo]] en las  palabras:              "Yo castigo a mi cuerpo" se refiere a una flagelación              corporal autoinfligida (I Cor., ix, 27).  
  
 
La palabra griega hypopiazo              (ver Liddell y Scott) significa "pegar bajo el ojo", y  metafóricamente              significa "mortificar"; como consecuencia difícilmente              puede significar "azotar", y realmente en Lucas, xviii,              5, dicha interpretación es prácticamente inadmisible.              Más aún, donde San Pablo se refiere realmente a la  flagelación,              él utiliza una palabra diferente. Por lo tanto podemos  concluir              con seguridad que aquí él habla de la mortificación              en general, como sostiene Piconio (Triplex Expositio).  
 
La palabra griega hypopiazo              (ver Liddell y Scott) significa "pegar bajo el ojo", y  metafóricamente              significa "mortificar"; como consecuencia difícilmente              puede significar "azotar", y realmente en Lucas, xviii,              5, dicha interpretación es prácticamente inadmisible.              Más aún, donde San Pablo se refiere realmente a la  flagelación,              él utiliza una palabra diferente. Por lo tanto podemos  concluir              con seguridad que aquí él habla de la mortificación              en general, como sostiene Piconio (Triplex Expositio).  
 
            
 
            
La flagelación fue pronto adoptada como una sanción              en la disciplina monástica en el siglo quinto y posteriores.              A principios del siglo quinto Palladius la menciona en la  "Historia              Lausiaca" (c. vi), y Sócrates (Hist. Eccl., IV, xxiii)              nos dice que los monjes jóvenes transgresores en lugar de  ser              excomulgados eran azotados. Ver las reglas del siglo sexto  de San             Cesário de Arlés para las monjas (P. L., LXVII, 1111),              y de San Aurelio de Arlés (ibid., LXVIII, 392, 401-02).  Desde              entonces la flagelación es mencionada con frecuencia en las              reglas y los consejos monásticos como un método de conservar              la disciplina (Hefele, "Concilieng.", II, 594, 656).  
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La flagelación fue pronto adoptada como una sanción              en la disciplina monástica en el siglo quinto y posteriores.              A principios del siglo quinto Palladius la menciona en la  "Historia              Lausiaca" (c. vi), y Sócrates (Hist. Eccl., IV, xxiii)              nos dice que los monjes jóvenes transgresores en lugar de  ser              excomulgados eran azotados. Ver las reglas del siglo sexto  de [[San Cesário de Arlés]] para las monjas (P. L., LXVII, 1111),              y de San Aurelio de Arlés (ibid., LXVIII, 392, 401-02).  Desde              entonces la flagelación es mencionada con frecuencia en las              reglas y los consejos monásticos como un método de conservar              la disciplina (Hefele, "Concilieng.", II, 594, 656).  
  
En              el siglo séptimo, su uso como castigo era general en todos              los monasterios del rígido régimen Columbano (San Columbano,              en "Regula Conobialis", c. X, en P. L., LXXX, 215 sqq.);              por siglos posteriores de principios de la Edad Media ver  Thomassin,              "Vet. Ac nova ecc. disciplina, II (3), 107; Du Cange,  "Glossar.              med. et infim. latinit.", s. v. "Disciplina"; Gretser, "De  spontaneâ              disciplinarum seu flagellorum cruce libri tres" (Ingolstadt,  1603);              Kober, "Die körperliche Züchtigung als kirchliches  Strafmittel              gegen Cleriker und Mönche" en Tüb. "Quartalschrift" (1875).              El Derecho Canónico (Decreto de Gratian, Decretales de  Gregorio              IX) la reconoce como un castigo para los clérigos; incluso              hasta los siglos XVI y XVII, aparece en la legislación  eclesiástica              como un castigo para la blasfemia, el concubinato y la  simonía.  
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En              el siglo séptimo, su uso como castigo era general en todos              los monasterios del rígido régimen Columbano (San Columbano,              en "Regula Conobialis", c. X, en P. L., LXXX, 215 sqq.);              por siglos posteriores de principios de la Edad Media ver  Thomassin,              "Vet. Ac nova ecc. disciplina, II (3), 107; Du Cange,  "Glossar.              med. et infim. latinit.", s. v. "Disciplina"; Gretser, "De  spontaneâ              disciplinarum seu flagellorum cruce libri tres" (Ingolstadt,  1603);              Kober, "Die körperliche Züchtigung als kirchliches  Strafmittel              gegen Cleriker und Mönche" en Tüb. "Quartalschrift" (1875).              El Derecho Canónico (Decreto de Gratian, Decretales de  Gregorio              IX) la reconoce como un castigo para los clérigos; incluso              hasta los siglos XVI y XVII, aparece en la legislación  eclesiástica              como un castigo para la [[blasfemia]], el concubinato y la  simonía.  
  
 
Aunque sin duda fue en sus primeras épocas una forma de  castigo              y mortificación privada, este uso se ejemplariza  públicamente              en los siglos X y XI por medio de la
 
Aunque sin duda fue en sus primeras épocas una forma de  castigo              y mortificación privada, este uso se ejemplariza  públicamente              en los siglos X y XI por medio de la
s vidas de San Dominic Loricatus              (P. L., CXLIV, 1017) y San Pedro Damián (murió 1072).              El último escribió un tratado en alabanza a la  autoflagelación;              que si bien fue culpado por algunos contemporáneos de fervor              en exceso, su ejemplo y la alta estima en la que se lo  mantuvo hicieron              mucho para popularizar el uso voluntario de la flagelación              o la "disciplina" como un medio de mortificación              y penitencia. Desde entonces se encontró en la mayoría              de las órdenes y asociaciones religiosas medievales. Esta  práctica              fue, por supuesto, propensa al abuso, y así surgió en              el siglo XIII la secta fanática de los Flageladores (q. v.),              sin embargo en el mismo período encontramos el uso privado              de la "disciplina" por personas tan santas como el Rey Louis               IX y Elizabeth de Thuringia.  
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s vidas de [[San Dominic Loricatus]]             (P. L., CXLIV, 1017) y San Pedro Damián (murió 1072).              El último escribió un tratado en alabanza a la  autoflagelación;              que si bien fue culpado por algunos contemporáneos de fervor              en exceso, su ejemplo y la alta estima en la que se lo  mantuvo hicieron              mucho para popularizar el uso voluntario de la flagelación              o la "disciplina" como un medio de mortificación              y penitencia. Desde entonces se encontró en la mayoría              de las órdenes y asociaciones religiosas medievales. Esta  práctica              fue, por supuesto, propensa al abuso, y así surgió en              el siglo XIII la secta fanática de los Flageladores (q. v.),              sin embargo en el mismo período encontramos el uso privado              de la "disciplina" por personas tan santas como el [[Rey Louis IX]] y [[Elizabeth de Thuringia]].
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==Autoflagelación==
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Es una practica consistente en la  producción de heridas sobre el propio cuerpo, tiene tres finalidades.
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===Placer Sexual===
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Algunas  personas obtienen placer sexual a través del dolor físico. Para que  produzca placer este dolor debe ser controlado por la persona que lo  padece, la cual puede pactar con su compañero sexual los límites del  dolor que le permite producirle, o bien hacerse daño a sí mismo, en cuyo  caso se considera automutilación. Estas personas se denominan  masoquistas, y tienen como contrapartida a los sádicos, personas que  disfrutan (sexualmente) causando dolor.
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===Para mejoramiento  estético===
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Los  pendientes, [[tatuaje]]s y [[piercing]]s no se  consideran auto mutilación, pero sí la escarificación (término que  proviene del latín escarificare). Esta técnica consiste en  cortarse la piel (generalmente con un cuchillo o una cuchilla de  afeitar) siguiendo la forma de un dibujo.  Cuando la herida cura, se vuelve a abrir varias veces con el mismo  sistema, con el objetivo de que la cicatriz llegue a ser bien visible y  el dibujo resalte sobre la piel y no se borre con el paso del tiempo.  Dependiendo de la piel de la persona este dibujo quedará finalmente  resaltado en un color más claro o bien en relieve.
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===Finalidad Psicológica===
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Las  personas que lo hacen con esta finalidad necesitan ayuda, y se debe  hacer todo lo posible por ayudarlas y conseguir que superen este estado y  dejen (como consecuencia)de auto mutilarse. Sin embargo, no  necesariamente padecen una enfermedad mental y su sufrimiento puede ser  aliviado sin la ayuda de profesionales (psicólogos o psiquiatras).
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La  autodestrucción, que se manifiesta en cortes, quemaduras y raguños, es  una forma de expresar el dolor, una forma no verbal de comunicación  donde los sentimientos se transmiten visualmente a través del cuerpo.  Generalmente, se usa para liberarse de sentimientos de [[rabia]], ira,  tristeza, [[soledad]], rencor y dolor emocional.
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Se efectúa para liberar  esas emociones que el automutilador no puede expresar. También, a veces,  ante el sentimiento de no estar vivo, los autoflageladores se cortan para  cerciorarse de que siguen vivos.
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Este  padecimiento se utiliza a veces para aliviar dolores emocionales  fuertes, ya que es más fácil controlar el dolor físico que el emocional.  La sensación de dolor produce una cierta liberación de [[ansiedad]]. Muchos  adolescentes de todo el mundo se realizan heridas (cortes o quemaduras,  o hasta beber su propia sangre) en momentos de crisis o de sufrimiento,  porque el dolor físico les ayuda a soportar su sufrimiento psicológico.  En otras circunstancias la automutilación se utiliza para sentir poder  sobre uno mismo.
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==Tipos==
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*'''Forma de castigo físico''':
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*Azotaina infligida contra los esclavos por los amos.
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*[[Azotaina]] doméstica (practicada como castigo por muchos padres contra  sus hijos) o escolar (practicada por los profesores contra sus  alumnos), utilizando como látigos las correas, cinturones, férulas o palmetas. Con la evolución cultural  de algunas sociedades, en muchos países dicho castigo ha sido  prohibido, o no tolerado e incluso considerado delito. En muchos lugares  de los [[Estados Unidos]], las escuelas todavía emplean el castigo corporal bajo protección de la  ley
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*Castigo público en ciertos países islámicos, cuando las personas no respetan los  principios de la religión, como sexo fuera del matrimonio, consumo de  bebidas alcohólicas, etc.
  
==El cuándo y el        porqué==       
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*'''Método de tortura''': practicado para arrancar confesiones a la víctima durante todas las épocas y por diversas instituciones, como por ejemplo la Inquisición y el nazismo.
Una vez la  orden de castigo, Jesús fue atado con cuerdas gruesas y        resistentes.Las manos por encima de la cabeza, quedando así, casi        suspendido de la parte alta de la columna o del techo. De esta  manera        quedaba inutilizado, para que no pudiera defender algunas partes  del        cuerpo con los brazos, y para que en el caso de choc, no cayera  al        suelo.       
 
El  instrumento utilizado para la flagelación, fue el        flagrum taxillatum, que se componía de un mango  corto de        madera, al que estaban fijos tres correas de cuero de unos 50  cms., en        cuyas puntas tenían dos bolas de plomo alargadas, unidas por una        estrechez entre ellas; otras veces eran los talli o  astrágalos        de carnero. El más usado era el de bolas de plomo.       
 
El número de  latigazos, según la ley hebrea, era de        40, pero ellos por escrúpulos de sobrepasarse, daban siempre 39. Pero        Jesús fue flagelado por los romanos, en dependencia militar  romana, por        tanto more romano, es decir, según la costumbre romana,  cuya ley        no limitaba el número. Sólo estaban obligados a dejar a Jesús  con        vida, por dos razones: una, para poder mostrarle al público para  que éste        se compadeciera (era la intención de Pilato), y la otra, para  que en        caso de condena a muerte, llegara vivo al lugar de suplicio y        crucificarlo vivo: era le ley.
 
  
Cuando los  clásicos latinos nos        hablan de esta flagelación more romano,  nos dicen que el        reo quedaba irreconocible en su aspecto y sangrando por todo el  cuerpo.        Así quedó Jesús. Por eso a la pregunta: ¿cuántos latigazos  dieron a        Jesús? la respuesta es, hasta que le dejaron irreconocible;  hasta que        se cansaron. La ley romana no limitaba el número. Todas las  partes del        cuerpo de Jesús fueron objeto de latigazos. Eso sí, respetaron la        cabeza y la parte del corazón, porque hubiera podido morir, como  les        había sucedido con otros. Y en este caso tenían una consigna: no        matarlo. Así lo había mandado Pilato: "Le castigaré y luego        le soltaré"..       
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*'''Práctica sexual''': parte de parafilias,  como el sadismo o el masoquismo.
Las correas  de cuero del flagrun taxillatum,        cortaron en mayor o menor grado la piel de Jesús en todo su  cuerpo: en        la espalda, el tórax, los brazos, el vientre, los muslos, las  piernas.        Las bolas de plomo, caídas con fuerza sobre el cuerpo de Jesús,        hicieron toda clase de heridas: contusiones, irritaciones  cutáneas,        escoriaciones, equímosis y llagas. Además, los golpes fuertes y        repetidos sobre la espalda y el tórax, provocaron, sin duda,  lesiones        pleurales e incluso pericarditis,        con consecuencias muy graves para la respiración, la marcha del  corazón        y el dolor.  
 
  
Pero si en  la parte externa Jesús quedó        irreconocible por las heridas y por la sangre, en el interior de  su        organismo sufrieron también lesiones muy graves órganos vitales,  como         el hígado y el riñón. Los golpes fuertes sobre la zona renal,        instauraron sin duda, una disfunción en los riñones. Lo mismo  podemos        decir sobre el hígado, donde provocaron también una disfunción  del        mismo. A esta disfunción o insuficiencia hepato-renal, junto a  mayor pérdida        de sangre, fueron acompañadas de cambios electrolíticos y de  otros parámetros        biológicos con todas las consecuencias gravísimas para la        supervivencia.       
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*'''Práctica religiosa''': la autoflagelación como forma de mortificación de la carne por motivos religiosos; por ejemplo, la que practicaban los miembros del movimiento flagelante cristiano en el [[siglo XIII]] y los musulmanes (particularmente los pertenecientes al chiismo) y aún algunos movimientos cristianos en la  actualidad.
La disminución de la volemia por la nueva y        abundante pérdida de sangre, aumentaron más gravemente la disnea o        dificultad respiratoria, comenzada en Getsemaní. Esta disnea se  aumentó        todavía más, si cabía, por los golpes en la espalda y en el pecho que        afectaron a órganos respiratorios y que además la hicieron dolorosa.        Una hipercadmia muy seria estaba instaurada. Jesús tenía graves  síntomas        de asfixia. La hipotensión arterial comenzada en Getsemaní y  aumentada        con la desnutrición y la nueva pérdida de líquido corporal y de        sangre, le dejaron materialmente sin fuerzas. Jesús no se tenía.  Sin        duda cayó, al desatarle las cuerdas, sobre el charco de sangre  que había        salido de su cuerpo. No olvidemos, que todo esto recayó sobre  una        dermis y epidermis sumamente sensible al dolor después de la         hemathidrosis.       
 
En las  circunstancias de Jesús es imposible explicar        médicamente el dolor que sentiría cada vez que recibía un  correazo        con las bolas de plomo. Podríamos decir que en estos momentos Jesús        era SÓLO DOLOR.
 
  
 
==Fuentes==
 
==Fuentes==
 
*[http://ec.aciprensa.com/f/flagelacion.htm/ Flagelación]
 
*[http://ec.aciprensa.com/f/flagelacion.htm/ Flagelación]
 
*[http://www.jesusamarrado.com/flagelacion.htm/ La flagelación de Cristo]
 
*[http://www.jesusamarrado.com/flagelacion.htm/ La flagelación de Cristo]
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*[http://todotemakato.wordpress.com/2008/05/05/autoflagelacion-%C2%BFcrisis-nerviosa-o-placer/ Autoflagelación, ¿Crisis nerviosa o Placer?]
  
 
[[Category:Tortura]]
 
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última versión al 22:14 19 ago 2019

Flagelación
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Flagelacion.jpg
Concepto:Forma de castigo corporal y tortura que consiste en golpear fuertemente el cuerpo con flagelos, que suelen ser látigos, correas, cuerdas o varas.

La flagelación en sí no fue un castigo exclusivo para Jesús. Lo mandaba la ley. La flagelación era un preámbulo legal a toda ejecución. Había una excepción: los ciudadanos romanos condenados a decapitación no eran flagelados, sino fustigados con la fusta. Esto se hacía, según Tito Livio, en el mismo lugar del suplicio, inmediatamente antes de la decapitación.

Historia

La historia del látigo, el azote y la vara, como instrumentos de castigo y de penitencia voluntaria es una historia extensa e interesante. Las palabras hebreas para "látigo" y "azote" están íntimamente relacionadas en su etimología (Gesenius). Horacio (Sat. I, iii) nos dice que no se use el horribile flagellum, hecho de correas de cuero de buey, cuando el trasgresor merece sólo la scutica de pergamino; la ferula del maestro, en español férula (Juvenal, Sat. I, i, 15), era una correa o azote para la mano (ver férula en Skeat). La primera mención del látigo en las Escrituras aparece en Ex. V, 14, 16 (flagellati sunt; flagellis codimur), donde la palabra hebrea que significa "golpear" es interpretada en los textos griegos y latinos, "fueron azotados"; "golpeados con látigos". Roboam dijo (III Reyes, xii, 11, 14; II Par., x, 11, 14): "Si mi padre los azotaba con látigos, yo los azotaré con escorpiones", es decir con látigos con nudos, puntas de hierro, etc. Incluso en latín scorpio también es interpretado por San Isidoro (Etim., v, 27), "virga nodosa vel aculeata". Las referencias al azote en el Antiguo Testamento pueden ser multiplicadas indefinidamente (Deut., xxv, 2, 3; II Reyes, vii, 14; Job, ix, 34; Prob., xxvi, 3, etc.) En el Nuevo Testamento se nos dice que Cristo usó el látigo con los que cambiaban monedas (Juan, ii, 15); Él predijo que Él y Sus discípulos serían azotados (Mateo, x, 17; xx, 19); y San Pablo dice: "En cinco ocasiones los judíos me castigaron con los treinta y nueve azotes.

Tres veces me golpearon con azotes" (II Cor., xi, 24, 25; Deut., xxv, 3; Hechos, xvi, 22). El trasgresor debía ser golpeado en presencia de los jueces, (Deut., xxv, 2, 3), pero nunca debía recibir más de cuarenta latigazos. Para mantenerse dentro de la ley, la práctica era dar sólo treinta y nueve. El acusado era atado a un pilar bajo que tenía para inclinarse hacia delante, "lo deberán tender en el suelo", dice la ley, para recibir los golpes. Se recitaban versos de trece palabras en hebreo, de las cuales las últimas siempre eran: "Pero él es misericordioso y perdonará sus pecados: y no los destruirá" [Salmos lxxvii (heb. Lxxviii); mas las palabras servían meramente para contar los golpes. Moisés permitió que los amos usaran los azotes con los esclavos; sin embargo no para causar la muerte (Ex., xxi, 20). La flagelación de Cristo no fue un castigo judío sino romano, y por lo tanto fue administrada mucho más cruelmente. Fue sugerida por el deseo de Pilatos de salvar a Jesús de la crucifixión, y ésta fue infligida sólo cuando la flagelación no satisfizo a los judíos. En el plan de Pilatos, la flagelación no era una preparación, sino un substituto para la crucifixión.

De la forma en la que los primeros monumentos de Egipto hacen muy llamativo el azote o el látigo, los hijos de Israel no pueden haber sido los primeros sobre los que los egipcios los usaron. En Asiria, los esclavos arrastraban sus cargas bajo el látigo del capataz. En Esparta incluso los jóvenes de alto nivel social se enorgullecían de su estoica indiferencia ante el azote; mientras que en Roma los variados nombres para los esclavos (flagriones, verberones, etc.) y el significativo término lorarii, usado por Plauto, nos brinda una amplia certeza de que no se escatimaba el azote. Sin embargo, de los pasajes de Cicerón y de los textos del Nuevo Testamento, deducimos que los ciudadanos romanos estaban exentos de este castigo. En China el bambú se utiliza en todas las clases, pero en Japón se imponen penas mas severas y frecuentemente la muerte para los transgresores. El país europeo más destacado en la actualidad por los azotes a los acusados es Rusia, donde el knut es peor que el peor azote de los romanos. Incluso en lo que podemos llamar nuestros días, el uso del látigo con los soldados bajo la bandera inglesa no fue algo desconocido; y el estado de Delaware aún cree en esto como una forma de corrección y disuasión de la clase criminal.

Si nos remitimos al pasado, según el Estatuto 39 de la Reina Isabel, cap. iv, los transgresores eran azotados y enviados de regreso a su lugar de nacimiento, más aun, los azotes del tribunal británico de inquisición ("Star-Chamber") eran frecuentes. "En el Almanaque de Partridge para 1962, se establece que Oates fue azotado con un látigo de seis correas y recibió 2256 latigazos, que le causaron 13536 marcas" (Historia del azote, p. 158). Sin embargo, él sobrevivió y vivió varios años. El pedagogo usaba libremente la férula. Orbilllus, quien azotó a Horacio, fue sólo uno de los integrantes del campo de aprendizaje que no creía en la persuasión moral, mientras que las palabras de Juvenal: "Et nos ergo manum ferulæ subduximus" (Sat., I, i, 15) muestran claramente el sistema de disciplina escolar existente en su época. Los sacerdotes de Cibeles se azotaban unos a otros, y esas marcas eran consideradas sagradas. Si bien estos actos y otros actos de penitencia similares para propiciar el paraíso, eran practicados incluso antes de la venida de Cristo, fue sólo en la religión establecida por Él que éstas encontraron una dirección sabia y un mérito real. Algunos intérpretes sostienen que San Pablo en las palabras: "Yo castigo a mi cuerpo" se refiere a una flagelación corporal autoinfligida (I Cor., ix, 27).

La palabra griega hypopiazo (ver Liddell y Scott) significa "pegar bajo el ojo", y metafóricamente significa "mortificar"; como consecuencia difícilmente puede significar "azotar", y realmente en Lucas, xviii, 5, dicha interpretación es prácticamente inadmisible. Más aún, donde San Pablo se refiere realmente a la flagelación, él utiliza una palabra diferente. Por lo tanto podemos concluir con seguridad que aquí él habla de la mortificación en general, como sostiene Piconio (Triplex Expositio).

La flagelación fue pronto adoptada como una sanción en la disciplina monástica en el siglo quinto y posteriores. A principios del siglo quinto Palladius la menciona en la "Historia Lausiaca" (c. vi), y Sócrates (Hist. Eccl., IV, xxiii) nos dice que los monjes jóvenes transgresores en lugar de ser excomulgados eran azotados. Ver las reglas del siglo sexto de San Cesário de Arlés para las monjas (P. L., LXVII, 1111), y de San Aurelio de Arlés (ibid., LXVIII, 392, 401-02). Desde entonces la flagelación es mencionada con frecuencia en las reglas y los consejos monásticos como un método de conservar la disciplina (Hefele, "Concilieng.", II, 594, 656).

En el siglo séptimo, su uso como castigo era general en todos los monasterios del rígido régimen Columbano (San Columbano, en "Regula Conobialis", c. X, en P. L., LXXX, 215 sqq.); por siglos posteriores de principios de la Edad Media ver Thomassin, "Vet. Ac nova ecc. disciplina, II (3), 107; Du Cange, "Glossar. med. et infim. latinit.", s. v. "Disciplina"; Gretser, "De spontaneâ disciplinarum seu flagellorum cruce libri tres" (Ingolstadt, 1603); Kober, "Die körperliche Züchtigung als kirchliches Strafmittel gegen Cleriker und Mönche" en Tüb. "Quartalschrift" (1875). El Derecho Canónico (Decreto de Gratian, Decretales de Gregorio IX) la reconoce como un castigo para los clérigos; incluso hasta los siglos XVI y XVII, aparece en la legislación eclesiástica como un castigo para la blasfemia, el concubinato y la simonía.

Aunque sin duda fue en sus primeras épocas una forma de castigo y mortificación privada, este uso se ejemplariza públicamente en los siglos X y XI por medio de la s vidas de San Dominic Loricatus (P. L., CXLIV, 1017) y San Pedro Damián (murió 1072). El último escribió un tratado en alabanza a la autoflagelación; que si bien fue culpado por algunos contemporáneos de fervor en exceso, su ejemplo y la alta estima en la que se lo mantuvo hicieron mucho para popularizar el uso voluntario de la flagelación o la "disciplina" como un medio de mortificación y penitencia. Desde entonces se encontró en la mayoría de las órdenes y asociaciones religiosas medievales. Esta práctica fue, por supuesto, propensa al abuso, y así surgió en el siglo XIII la secta fanática de los Flageladores (q. v.), sin embargo en el mismo período encontramos el uso privado de la "disciplina" por personas tan santas como el Rey Louis IX y Elizabeth de Thuringia.

Autoflagelación

Es una practica consistente en la producción de heridas sobre el propio cuerpo, tiene tres finalidades.

Placer Sexual

Algunas personas obtienen placer sexual a través del dolor físico. Para que produzca placer este dolor debe ser controlado por la persona que lo padece, la cual puede pactar con su compañero sexual los límites del dolor que le permite producirle, o bien hacerse daño a sí mismo, en cuyo caso se considera automutilación. Estas personas se denominan masoquistas, y tienen como contrapartida a los sádicos, personas que disfrutan (sexualmente) causando dolor.

Para mejoramiento estético

Los pendientes, tatuajes y piercings no se consideran auto mutilación, pero sí la escarificación (término que proviene del latín escarificare). Esta técnica consiste en cortarse la piel (generalmente con un cuchillo o una cuchilla de afeitar) siguiendo la forma de un dibujo. Cuando la herida cura, se vuelve a abrir varias veces con el mismo sistema, con el objetivo de que la cicatriz llegue a ser bien visible y el dibujo resalte sobre la piel y no se borre con el paso del tiempo. Dependiendo de la piel de la persona este dibujo quedará finalmente resaltado en un color más claro o bien en relieve.

Finalidad Psicológica

Las personas que lo hacen con esta finalidad necesitan ayuda, y se debe hacer todo lo posible por ayudarlas y conseguir que superen este estado y dejen (como consecuencia)de auto mutilarse. Sin embargo, no necesariamente padecen una enfermedad mental y su sufrimiento puede ser aliviado sin la ayuda de profesionales (psicólogos o psiquiatras). La autodestrucción, que se manifiesta en cortes, quemaduras y raguños, es una forma de expresar el dolor, una forma no verbal de comunicación donde los sentimientos se transmiten visualmente a través del cuerpo. Generalmente, se usa para liberarse de sentimientos de rabia, ira, tristeza, soledad, rencor y dolor emocional.

Se efectúa para liberar esas emociones que el automutilador no puede expresar. También, a veces, ante el sentimiento de no estar vivo, los autoflageladores se cortan para cerciorarse de que siguen vivos. Este padecimiento se utiliza a veces para aliviar dolores emocionales fuertes, ya que es más fácil controlar el dolor físico que el emocional. La sensación de dolor produce una cierta liberación de ansiedad. Muchos adolescentes de todo el mundo se realizan heridas (cortes o quemaduras, o hasta beber su propia sangre) en momentos de crisis o de sufrimiento, porque el dolor físico les ayuda a soportar su sufrimiento psicológico. En otras circunstancias la automutilación se utiliza para sentir poder sobre uno mismo.

Tipos

  • Forma de castigo físico:
  • Azotaina infligida contra los esclavos por los amos.
  • Azotaina doméstica (practicada como castigo por muchos padres contra sus hijos) o escolar (practicada por los profesores contra sus alumnos), utilizando como látigos las correas, cinturones, férulas o palmetas. Con la evolución cultural de algunas sociedades, en muchos países dicho castigo ha sido prohibido, o no tolerado e incluso considerado delito. En muchos lugares de los Estados Unidos, las escuelas todavía emplean el castigo corporal bajo protección de la ley
  • Castigo público en ciertos países islámicos, cuando las personas no respetan los principios de la religión, como sexo fuera del matrimonio, consumo de bebidas alcohólicas, etc.
  • Método de tortura: practicado para arrancar confesiones a la víctima durante todas las épocas y por diversas instituciones, como por ejemplo la Inquisición y el nazismo.
  • Práctica sexual: parte de parafilias, como el sadismo o el masoquismo.
  • Práctica religiosa: la autoflagelación como forma de mortificación de la carne por motivos religiosos; por ejemplo, la que practicaban los miembros del movimiento flagelante cristiano en el siglo XIII y los musulmanes (particularmente los pertenecientes al chiismo) y aún algunos movimientos cristianos en la actualidad.

Fuentes