Frei Otto
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Frei Otto. Fue uno de los arquitectos alemanes más importantes de la segunda parte del siglo XX. Sus más de cincuenta años de carrera han, en gran medida, estado dedicados a la investigación y desarrollo de las estructuras ligeras y las cubiertas suspendidas, de gran reconocimiento en todo el mundo.
Síntesis biográfica
Como miembro del selecto grupo de los grandes inventores de la arquitectura (en compañía del español Félix Candela con sus paraboloides hiperbólicas, el uruguayo Eladio Dieste con sus cerámicas armadas o el estadounidense Buckminster Fuller con sus prefabricados), Otto cuestionó no sólo el estilo imperante en cada momento sino, sobre todo, los valores que representaban las arquitecturas más admiradas.
Frei (se lo puso su madre y quiere decir libre) Otto aprendió a ser arquitecto antes de estudiar arquitectura. Lo hizo construyendo con lo poco que encontraba en el campo de prisioneros cercano a Chartres (Francia) donde permaneció dos años, tras ser apresado en Núremberg. Hijo y nieto de escultores y piloto de la Luftwaffe, se convirtió en arquitecto tras la Segunda Guerra Mundial. Después de estudiar en Berlín, continuó añadiendo títulos a su conocimiento: sociología, urbanismo e ingeniería. Se hizo doctor con una tesis sobre cubiertas suspendidas traducida a varios idiomas. Y eso fueron sus primeros proyectos: cubiertas tensadas.
La del Pabellón Alemán de la Expo de Montreal se convirtió en el símbolo de la recuperación alemana. La firmó con Rolf Gutbord y Fritz Leonhardt en 1967. Cinco años después, Günter Behnisch se sumaría para culminar la membrana hiperbólica del Estadio Olímpico de Munich, un icono ejemplar que resume el ideario de Otto: mínimos materiales, máximas prestaciones, las formas orgánicas de la naturaleza, lo temporal convertido en permanente y la sostenibilidad para acercarse a la gente. Un año antes de esos juegos olímpicos, el MoMA le rindió homenaje con la muestra Natural Construction, que viajó por 80 países. ¿Por qué no cuajó su forma de trabajar? La respuesta podría estar en otra pregunta: ¿quién teme asociar arquitectura con cambio, temporalidad y levedad? Desvincular la arquitectura de los grandes réditos económicos y políticos todavía no es de este mundo. Obras clave
Entre sus mejores trabajos, figuran la carpa-techo del Estadio Olímpico y el aviario del Zoo en Múnich, el pabellón alemán para la Exposición Universal en Montreal, la cubierta para el Mannheim Multihalle, la Iglesia de San Lucas en Bremen y el pabellón japonés para la Exposición Universal de Hannover,con Shigeru Ban.
En Arabia Saudí erigió el Centro de Conferencias en La Meca (con Rolf Gutbrod), el Hotel Intercontinental de La Meca y el gimnasio de la Universidad de Riad de 1980.
El MoMA le rindió homenaje en la muestra Natural Construction (1971), que se pudo ver en 80 países.