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Los dinosaurios cornudos y los grandes carnívoros tenían enormes cabezas con poderosas mandíbulas. Los saurópodos que tenían un tamaño de algunos elefantes su cabeza no pasaba del tamaño que la de un caballo. Los pequeños terópodos y la mayor parte de los ornistiquios tenían cabezas y mandíbulas de un tamaño moderado. Por debajo de la piel, en los lados de los cráneos estaban perforados por unas ventanas como en otros arcosaurios.

Ahora nos fijaremos en distintos puntos concretos de la cabeza:

Los había con unas crestas enormes, otros armados con púas para defenderse y atacar al mismo tiempo a sus adversarios. Existieron también dinosaurios provistos de enormes cuernos,los cuernos de los dinosaurios eran de hueso y estaban cubiertos de una capa córnea protectora. Un buen ejemplo lo constituyen los impresionantes cuernos del Triceratops, gracias a ellos se convirtió en uno de los herbívoros más poderosos .

La vista y el olfato también fueron características destacadas, así en algunos su vista se podía equiparar a la de algunas rapaces, sin embargo otros como el Tyrannosaurus rex se dejaban guiar más por su olfato.

     El oído de un dinosaurio quizá era muy parecido al de un ave. El sonido       penetraba por el orificio lateral del cráneo del dinosaurio y descendía       por un breve conducto hasta tropezar con el tímpano. Las ondas sonoras       hacían vibrar el tímpano, y este movimiento se transmitía a un       huesecillo del oído medio que transportaba las vibraciones hasta el oído       interior, recubierto de terminaciones nerviosas. Estos nervios transmitían       los mensajes sobre los sonidos al cerebro del dinosaurio.

Los dientes podía ser afilados como cuchillas, dentados como sierras o en forma de hoja. Los dinosaurios vegetarianos poseían unos dientes muy parecidos a los de un caballo o una vaca actual, mientras que los carnívoros tenían verdaderas sierras con las que desgarraban la carne de sus víctimas.

En los cuerpos y en el tamaño de los mismos sí que había diferencias considerables, desde tamaños enormes como el diplodocus, cuyo cuello podía llegar hasta los 4 pisos, a otros de tamaño poco mayor al de un gato actual. Los cuellos eran largos, cortos, gruesos o finos, y se adaptaban a las necesidades de cada animal, así los herbívoros necesitaban cuellos más largos para poder llegar a las ramas de los árboles, los carnívoros necesitaban cuellos más robustos para poder despedazar a sus víctimas.

     Los dinosaurios fueron probablemente los primeros animales que caminaron       erguidos sobre sus 4 patas, las patas eran de todas las formas y tamaños,       según sus diferentes estilos de vida. Los dinosaurios desarrollaron las       patas delanteras de formas distintas, algunas con sólo dos dedos, y las       usaban de distintas maneras. Algunos tenían las patas anteriores fuertes,       largas y prensiles. Los extremos de las patas estaban provistos de garras,       las cuales les servían para atacar a sus presas o para defenderse de       otros dinosaurios. Muchos dinosaurios tenían garras de uno u otro tipo.       Algunos herbívoros, como los iguanodontes o los saurópodos, las usaban       para mantener a raya a sus enemigos. Sus       temibles zarpas entraban en acción cuando percibían algún peligro para       ellos o sus crías. Muchos carnívoros tenían garras afiladas como       navajas y con ellas mataban a sus presas.
     Con el fin de protegerse, varias especies de dinosaurios desarrollaron       también verdaderas corazas que protegían las partes vitales de su       cuerpo. Esas corazas estaban formadas por cientos de placas óseas fijadas       a su piel. Se cree que algunos tenían hasta un millar de ellas.
     Respecto a su piel era dura y escamosa. Era una piel seca, que les       permitía protegerse del frío y de la humedad reinante. Donde más       desconocimiento hay es en lo que respecta a sus órganos internos, así       por ejemplo se supone que los saurópodos       gigantes necesitaban un corazón muy potente para hacer circular la sangre       por su enorme cuerpo, incluso se ha llegado a pensar que podrían haber       dispuesto de dos corazones. Podemos imaginar la fuerza que debía de tener       el corazón para bombear la sangre de un extremo a otro del Brachiosaurus.       Su cuello era realmente largo. La cabeza se alzaba a más de siete metros       por encima del corazón, que tenía que haber sido muy grande y musculoso       para poder bombear la sangre a tanta altura.
     Respecto a su respiración los expertos creen que los dinosaurios       respiraban de una manera muy parecida a la nuestra. Se puede precisar el       tamaño de los pulmones de un dinosaurio observando las dimensiones de su       caja torácica. Cuanta más convexidad presenten las costillas, mayores       serán los pulmones. Se han encontrado esqueletos de algunos dinosaurios       con agujeros en las vértebras. Los científicos creen que contenían       sacos aéreos. Las costillas los comprimían, y se llenaban y se vaciaban       como fuelles, impulsando el aire de los pulmones dentro y fuera.