Callejón Sardiné (Bauta)
Sumario
El Sardiné. ¿Por qué ese nombre?
(Datos obtenidos en entrevistas realizadas a Margot García Vázquez, viuda de “Pepe” el Maestro; a Vinicio Pedro Herrera, hijo y ayudante del constructor de la base del “Monumento a las Madres” y reparador de la Iglesia Católica Municipal; y con la colaboración de Tomás Carrera y Gustavo Penabad entre otras investigaciones).
Historia
Para hacer la historia del Sardiné, obligatoriamente tenemos que hablar de la Iglesia Católica que se encuentra en el Parque Municipal, y de su antecesora en Corralillo (Ver: La iglesia Nuestra Señora de la Merced).
La primera Iglesia que hubo en Bauta fue fundada el 15 de Agosto del 1797 y estuvo ubicada en Corralillo, que en aquella época era “Cabecera de Partido”. En el 1835 (38 años más tarde) esta “Capilla” fue destruida por una inundación y desde ese entonces sus feligreses solicitaron al Obispo la autorización para construir otra. Mientras, siguieron oficiando en casas particulares del barrio. Diez años después es que se recibió la aprobación para hacer una nueva Iglesia, cuya construcción se demoró por falta de recursos económicos. No fue hasta el 24 de Octubre del 1854 (19 años después) en que se inauguró una nueva Iglesia, pero en Hoyo Colorado (ese es el nombre que aparece en las Actas Capitulares de la época) por haber pasado este poblado a la categoría de “Cabecera de Partido”.
Trillo que da inicio al nombre
Sin embargo, desde que se aprobó por el Obispo en el 1845 la construcción, hasta el 1854 en que se inauguró la Iglesia, pasaron nueve años durante los cuales los católicos se dedicaron a recaudar fondos, y a trabajar duramente en su construcción, trasladando los materiales por un “trillo” que unía la Plaza - donde se construía la Iglesia - con el “Camino Real”, que con el transcurso del tiempo se fue agrandando. Este trillo estaba dentro de una franja de terreno perteneciente a los Fernández-Trevejo, quienes donaron esa pequeña parcela de tierra a la Administración Municipal. Casi terminada la Iglesia, a principios del 1854 fue trasladada por aquel trillo la imagen de la Patrona “Nuestra Señora de la Merced”, que fue colocada en el altar. A partir de entonces surge el primer nombre de aquel pasaje al que comenzaron a llamar: “Callejón de la Merced”.
Mucho tiempo se le estuvo citando por ese nombre, pero en aquella época se hablaba y leía (los que sabían leer) sobre la “Revolución Francesa”, hecho histórico que repercutió entre nuestros pobladores. Pues bien, por la década del 1870, Francia era tema de conversación tanto entre las amistades que se visitaban, como en la Iglesia, en las fiestas, y hasta en los velorios. Era “chic” usar algún que otro vocablo francés, y daba risa escuchar a algunas señoras que sin saber bien el idioma de Cervantes, se aventuraban a expresarse en el idioma del amor y la diplomacia.
También por esa época se comenzó a poblar el “Callejón de la Merced”, apareciendo algunos comercios menores a ambos lados del mismo.
Sardine
En el 1895, existió en ese mismo Callejón una Logia de la Orden “Odd Fellow”, en la que los revolucionarios de la época se reunían clandestinamente para conspirar. Aquella Logia fue destruida más tarde por la tea incendiaria que en el 1896 dieron los mambises en nuestro Municipio. En el 1895 se terminaba la construcción de los grandes muros que formarían parte del Cuartel de Voluntarios españoles y de su caballeriza, aledaños al Callejón. El mismo se denominó después “Sardiné”, como lo llamamos hoy, por motivos varios que influyeron en el nuevo nombre dado a aquella rústica callejuela. Algunos dicen que la palabra pudiera ser“boulevard” ya que es utilizada para denominar las áreas peatonales entre pequeños comercios, (que también proviene del francés y su significado es “avenida”), pero eso lo ponemos en duda, pues no hemos encontrado ninguna relación oficial entre la palabra “sardiné” y “boulevard”. Pero sigamos indagando... En nuestro estudio encontramos otra palabra: “sardinel”, (también relacionada con las sardinas, pero prensadas), cuyo significado en español es: “obra hecha de ladrillos prensados. Muro o pared muy gruesa y fuerte. Dícese también del peldaño de entrada a un local.”
El paso de la virgen
En efecto, a ambos lados del paseo peatonal existen grandes y fuertes muros de ladrillos “alicatados”, construidos desde la colonia, y es precisamente a ese tipo de construcción al que se le denomina sardinel; también por ahí se hizo el camino principal hacia la Iglesia, contando con peldaños de entrada a la edificación e incluso a las que estaban a ambos lados del paseo; pero, como buenos cubanos que somos, nuestra forma de lenguaje fue eliminando la “l” final, y quedó: “sardiné”. Una tercera versión, sería la catalana de la palabra “sardinell” que tiene la misma acepción que sardinel, según nos informó Nuria Gregory, Directora de la Biblioteca de Lingüística y Literatura de La Habana. Consideramos que esta última versión es la más acertada. ¿Qué dice usted?
Continua construccion del sardine
En el año 1923, conjuntamente con el Parque Municipal, se construyó una amplia acera de cemento en el Sardiné con una pequeña rotonda en su centro; en el 1950, cuando la construcción del local de la CTC (local del Sindicato de la Textilera “Ariguanabo”), se eliminó aquella acera por un amplio piso de granito pulido que se estilaba en aquella época, y que fue el “plato fuerte” de la fiñería de entonces para rodar sus patines y chivichanas o simplemente deslizarse con los pies. Los noviecitos tuvieron allí un breve descanso en los bancos que al igual que hoy había a ambos lados del mismo. El granitado del Sardiné, fue obra del mallorquín-bautense
Francisco Canet Riera, quien trabajó en la construcción de: “El Panteón de los Veteranos de Bauta”, el Cine “Suárez”, el “Busto a las Madres” del Sardiné, los dos cines de Artemisa y el de Guanajay, las “Casas de Pastorita” en el Reparto Yumuri, e incluso el “Museo de Bellas Artes” en la Capital, donde en la escalera de acceso al interior se lee: “Francisco Canet e Hijos. Contratista de obras en general”.
En la década del 1930, uno de los grandes personajes bautenses, el maestro José Fernández Rodríguez (más conocido por “Pepe el Maestro”), quien fuera “Director de la Escuela Pública No. 1 Carlos Valdés Rosa”, y propietario de la Academia “José Martí”, tuvo la iniciativa de hacer un busto en Homenaje a las Madres.
Situación economica
Por aquella época existía una grave crisis económica, por lo que se hacía difícil llevar a cabo una colecta para mandar a construir un busto, decidiendo entonces comprarlo hecho, lo que resultaba más barato. Pepe, apoyado por la mayoría de sus alumnos, maestros y vecinos, logró reunir algún dinero y fue a la “Necrópolis de Colón” donde compró una escultura pequeña que representaba a un niño repartiendo flores, tallado en mármol. Por supuesto que había otros bustos más grandes y mejores, pero el dinero apenas alcanzaba para aquel. Se compró la escultura “casi a plazos”, pues aún le faltaba dinero para terminar de pagarlo. Aquel hecho ocurrió a principios del año 1937. Pero el tiempo pasó y Pepe no lograba recaudar el dinero, por lo que, cumplido el plazo sin pagar la deuda, tendría que devolver “el muñeco”, como él lo llamaba (y como lo llamaremos nosotros en lo adelante).
En ese entonces había en Bauta un sargento de la Guardia Rural muy amigo del respetado y querido maestro, que al verlo nostálgico se le acercó para indagar qué le pasaba. Pepe le confesó que tenía que devolver “el muñeco” por falta de recursos. El sargento sin pensarlo mucho, lo incitó a que lo siguiera, y apenas llegados a La Paila, ya Pepe tenía en sus manos el dinero faltante por la “voluntaria” colaboración de algunos comerciantes...
A finales de Abril de ese año estaba terminada la base, cuyo constructor fue Lorenzo Pedro, con su hijo Vinicio como ayudante.
El 9 de Mayo del 1937 (Día de las Madres) se develó el busto en presencia de los alumnos de la Academia “José Martí” y de un gran número de alumnos de otras escuelas, maestros y pobladores. Fijado en él quedó a tarja vigente hoy, donde se expresa: “Recuerdo dedicado a las madres por iniciativa del Colegio “José Martí” y realizada por cuestación popular”. Más abajo aparece un pensamiento de nuestro Apóstol: “Nada más bello que poder amar a aquel a quien se tiene algo que agradecer.”
Dijo Margot que ese busto fue uno de los primeros - sino el primero - en nuestra Provincia, con el que se le rindió homenaje a las madres. Por nuestra parte, hemos indagado sobre otros bustos dedicados a ellas, pero no hemos encontrado ninguno que se haya hecho antes del 37. Por ejemplo, el del Parque de Artemisa, Municipio de sobrada antigüedad, tiene fecha de construcción en el año 1943.
Sin embargo, al parecer aquel “muñeco” no era del agrado de muchos, pues decían que no representaba a las madres. Ya entrada la década de los años 40 (según informaciones, este hecho ocurrió entre los años 44 y 46), un grupo de bautenses, alumnos de la “Escuela de Arte”, realizaron otro busto, pero en cemento, en el que aparece una mujer con un crucifijo al cuello cargando a un bebé y a su lado un niño acariciándola. Estos, conjuntamente con otros partidarios, sustituyeron “al muñeco” al que lanzaron a un costado del Cementerio Municipal, y colocaron el nuevo busto, que es el que aparece hoy en día.
Aquel “muñeco” fue recogido por una familia (actualmente se desconoce cual) que lo guardó en su casa, entregándolo al Museo Municipal - donde hoy se conserva - después del triunfo revolucionario.
Uno de los primeros grandes comercios que hubo en el Sardiné en esa década fue el de Pedro Penabad, que puso una zapatería y peletería con el frente hacia el Camino Real (ave. 251) llamada “El Pensamiento”, donde está hoy la vivienda con el No. 15010 en la que vive su hijo, y de la que aún quedan, colindando con el Sardiné, algunas gruesas paredes en pie.
Hechos Importantes
En la década del 30 el Sardiné fue nombrado oficialmente Esteban Delgado, en honor al Coronel, primo de Baldomero Acosta, quien llegara a ser Alcalde Municipal de Bauta. Esteban fue asesinado por orden del Brigadier Antonio B. Ainciart, Inspector Jefe de la Policía en La Habana en época de la República mediatizada. Ainciart hizo lo mismo con Rafael Trejo, y a la caída de Machado huyó vestido de mujer, pero en Marianao se dio un tiro y la multitud arrastró su cadáver por las calles, hasta dejar su inerme cuerpo en el Cementerio de La Lisa. Así pagó sus crímenes.
Existió en el Sardiné una lápida sobre un pedestal con el nombre de Delgado y la fecha de colocación de la misma. Estuvo ubicada donde mismo están las placas de bronce insertadas en mármol que señalan el curso de la Invasión, pero desgraciadamente desapareció, por lo que no podemos dar más detalles. Al Coronel Esteban Delgado Acosta se le concedió el título de “Hijo ilustre de Bauta”.
Otro hecho importante, es que aparecen dos tarjas en el Sardiné entrando desde 251, que señalan el lugar en el que el Generalísimo Máximo Gómez y el “Titán de Bronce” se detuvieron en Bauta al paso de la “Columna Invasora” el 6 de Enero del 1896; una, que conmemora los 50 años de aquel hecho, a la derecha, y la otra a la izquierda, develada en el Centenario del mismo.
Muchos acontecimientos ocurrieron en aquel pedacito de nuestro terruño, que si el Sardiné hablara... ¡Cuántas cosas nos contaría...!
Hoy se pudiera sacar más provecho del mismo remodelándolo para dar Desfiles de Moda, exposiciones de pinturas, fotografías, tiradas y venta de libros y otras ideas para mantener fresco ese miniboulevard necesario para el descanso, solaz y esparcimiento del bautense.
Fuente
(Tomado del Catauro bautense del Ing. Omar Ríos González y el Dr. Eduardo Ordaz Callejón).

