Maia Chiburdanidze

Maia Chiburdanidze
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Ajedrecista Soviética-Georgiana
Nacimiento17 de enero de 1961
Kutaisi Bandera de Georgia Georgia
NacionalidadSoviética-Georgiana
Otros nombresMaia Chiburdaniye
Resultados deportivos
PlusmarcasCampeona del mundo de ajedrez desde 1978 hasta 1991

Maia Chiburdanidze. También conocida como Maia Chiburdaniye. Jugadora dotada de un talento enorme para jugar al ajedrez, algo demostrado desde su infancia. Con sólo 9 años, habiendo aprendido a jugar sólo un año antes, movía las piezas con increíble precisión y su estilo no se diferenciaba demasiado del de un maestro experimentado.

Síntesis biográfica

Infancia y juventud

Maia Chiburdanidze nació el 17 de enero de 1961 en Kutaisi (Georgia) en plenas montañas del Cáucaso. Ha sido una de las mujeres más fuertes en el mundo del ajedrez.

A los 9 años de edad tuvo su primer encuentro con el que sería su futuro entrenador, Eduard Gufeld, persona que iluminaría su camino en el ajedrez. Gufeld conoció a Maia en un club de ajedrez de Georgia, allí se quedó ensimismado viendo como una niña con coletas jugaba una variante de la siciliana como si ella misma la hubiese inventado.

Carrera deportiva

Sus primeros entrenadores fueron J. Chikovani (campeón de Georgia) y M. Ahiskov, ambos de Kutaisi. Maia reconoce que su influencia fue muy positiva, ya que no se limitaron a enseñarle teoría, sino que obligaron a su pupila a pensar de un modo independiente, sin fijarse en como jugaban otros GM. Pronto llegaron los buenos resultados y a los 12 años ya ostentaba el título de MI femenino, algo no conseguido por nadie hasta esa fecha. En esa época viajó a Yugoslavia para la disputa de un torneo, los organizadores creyeron que la federación georgiana se había equivocado de jugador al comprobar que enviaban a una niña de 12 años, pero Maia se encargó de hacerles comprender los motivos de tal decisión al vencer en un match a la campeona yugoslava Vlasta Macek, por 4-0. Tras esto, los impresionados periodistas yugoslavos la bautizaron como 'la pequeña Fischer'. Tres años más tarde obtendría el título de MI, lo que confirmaba a Maia como un prodigio de precocidad.

En 1977 Maia inició su asalto al título de campeona del mundo que ostentabaNona Gaprindashvili. Clasificada para el ciclo de candidatos, se deshizo de Nana Alexandria en cuartos de final. En semifinales le esperaba Elena Akhmilovskaya, un duro escollo en su camino. El pase a la final se dirimiría en un match de 12 partidas. Ambas aspirantes eran las más jóvenes (16 y 20 años respectivamente) de la historia en aspirar al título máximo. Maia comenzó con fuerza, pero a mitad del match cayó enferma y esto debilitó demasiado sus energías, lo que permitió a su rival remontar hasta ponerse por delante 5-4. Sólo quedaban 3 partidas para llegar al final y en ese momento entró en juego la experiencia y sabiduría de Eduard Gufeld.

Maia siempre jugaba 1.e4 con blancas, a lo que Akhmilovskaya siempre respondía 1...e5 para terminar jugando la española, apertura en la que Akhmilovskaya había preparado una variante que siempre dejaba la posición igualada. Gufeld decidió que su pupila debía comenzar con 1.c4, en busca de una india de dama (cosa que no tenía por qué ocurrir) para seguir una línea recién descubierta por él mismo. El destino jugó a su favor y la partida se disputó con esta apertura, obteniendo Maia el triunfo que a la postre resultaría decisivo. En la final se cruzó con Alla Kushnir, a la que también consiguió derrotar, en esta ocasión por 7'5-6'5.

Campeona del mundo

Maia acudió a su cita con la historia del ajedrez en el verano de 1978. Su rival, un auténtico muro difícl de franquear: Nona Garpindashvili, icono del ajedrez femenino, compatriota de Maia y campeona del mundo desde 1962. Pero el match no transcurrió por los cauces que se esperaba. Chiburdanidze venía precedida por una fama de gran jugadora táctica, pero la que decidió correr más riesgos fue su rival. Gaprindahsvili naufragó en varias partidas con posiciones complicadas, complicaciones generadas por ella misma, donde Maia mostró un gran temple y cierta superioridad, hasta apuntarse el triunfo final por 8'5-6'5. Nona trató de sorprender a su joven rival arriesgando más de lo habitual en ella, pero se encontró con una jugadora con una rara madurez que supo controlar la situación en todo momento. Maia Chiburdanidze se había convertido en la campeona del mundo más joven de la historia.

A partir de ese momento, Maia decide participar sólo en torneos masculinos, limitando sus apariciones en competiciones femeninas al campeonato del mundo y las olimpiadas. Con esta decisión se pretendía fomentar el desarrollo del juego de la campeona del mundo, enfrentándola a nuevos y más duros retos. Sus resultados fueron dispares, si bien ganó varios torneos, alguno de ellos de gran importancia, no es menos cierto que tuvo muchas actuaciones discretas.

En esa época comenzó sus estudios de Medicina, por lo que tuvo que compaginar su carrera en el ajedrez profesional con la parte académica. Maia invertía 6 horas al día en sus estudios de medicina y sólo 2 horas y media en su preparación ajedrecística. Puede ser que esto mermase su potencial y su futura progresión, pero cada ser humano escoge su camino y Maia decidió que en él estarían incluidos más aspectos que el ajedrez.

A pesar de estos pequeños contratiempos, Maia consiguió retener su corona de reina del ajedrez durante 4 encuentros a lo largo de 13 años, en los que derrotó a 4 rivales diferentes: Nana Alexandria, Irina Levitina, Elena Akhmilovskaya y Nana Ioseliani.

Pero todo tiene su final, y el fin del reinado de Maia llegó en 1991. La encargada de terminar con la hegemonía de las mujeres de Tbilisi fue la china Xie Jun. Al principio del encuentro Maia tomó una pequeña ventaja, pero terminó sucumbiendo ante el empuje de la principal representante de la nueva potencia del ajedrez femenino. El gigante chino extendería y consolidaría su dominio en el siglo XXI, como consecuencia de un gran trabajo de base.

Fuentes