Amosis I

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Este artículo trata sobre trata sobre Amose I, Faraón de la dinastía XVIII de Egipto. Para otros usos de este término, véase Ahmose (desambiguación).
Amosis I (Ahmose I)
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Faraón de la Dinastía XVIII de Egipto
Ahmose I.jpg
Estatua de Amosis I. Brooklyn Museum.
Reinado c. 1550 a 1525
Fallecimiento 1525
Entierro Probablemente en Abidos, Egipto, aunque su momia fue encontrada en Deir el-Bahari
Predecesor Kamose
Sucesor Amenofis I
Consorte Ahmose-Nefertari
Descendencia Sitamón, Siamón, Ahmose-Sitkamose, Ahmose-Anj, Ahmose-Meritamón, Amenofis I, entre otros.
Dinastía Dinastía XVIII
Padre Seqenenra Taa
Madre Ahhotep

Nebpehtyra Ahmose, o Ahmose fue el faraón fundador de la Dinastía XVIII del Imperio Nuevo de Egipto, aunque es más conocido como Ahmose I.

Otras grafías de su nombre: Aahmes, Aakheperu, Ahmes, Ahmosi, Ahmosis, Amasis, Amosis, Chaemuaset, Chaemwese, Hekataui, Iahmes, Khaemuaset, Khaemuast, Khaemuse, Khaemwaset, Khaemweset, Khamouas, Khamus, Nakht, Nebpehtire, Nebpehtyre, Nibpehtire, Nibpehtireaahmes, Uatchkheperu.

Era miembro de la casa real de Tebas, hijo del faraón Seqenenra Taa y hermano del que sería el último faraón de la Dinastía XVII, Kamose. En algún momento durante el reinado de su padre o de su abuelo, Tebas se rebeló contra los hicsos, que gobernaban el Bajo Egipto. Cuando contaba siete años su padre murió de muerte violenta, posiblemente en guerra y tenía alrededor de diez años al morir su hermano por causas desconocidas tras un corto reinado de probablemente tan sólo unos tres años. Amosis I asumió el trono tras la muerte de su hermano, y tras su coronación fue conocido como Neb-pehty-Ra.

Durante su reinado, Amosis completó la conquista del Bajo Egipto y la expulsión de los hicsos del delta del Nilo, restaurando el gobierno de Tebas sobre todo el territorio de Egipto. También restauró el poder egipcio sobre los territorios de Nubia y Canaán. Después reorganizó la administración del país, reabrió canteras, minas y rutas de comercio, comenzando proyectos de construcción masivos de un tipo que no se había abordado desde la época del Imperio Medio. El reinado de Amosis puso los cimientos a la creación del Imperio Nuevo, en el que el poder egipcio llegó a su punto más alto.

Fechas de su reinado

El reinado de Amosis ha sido datado de forma diferente, según los distintos autores: 1570–1546, 1560–1537 ó 1551–1527 Manetón dice que el reinado de Amosis fue de 25 años y 4 meses, y el dato está apoyado por una inscripción que hace mención al año 22 de su reinado, encontrado en las canteras de Tura. El examen médico de su momia indica que murió con una edad aproximada de treinta y cinco años, lo que apoya también una duración del reinado de 25 años, si tenemos en cuenta que llegó al trono con diez años de edad. El historiador David Rohl ha sugerido fechas alternativas para su reinado (de 1194 a 1170), pero sus conclusiones son rechazadas por la mayoría de los egiptólogos.

Arte y construcción

Sin lugar a dudas, uno de los grupos más beneficiados por la reunificación del Alto y el Bajo Egipto, así como por la reconquista de las minas del Sinaí y Nubia, fue la clase sacerdotal, y en especial la del dios Amón. Esta deidad, considerada como la personificación de la rebelión y el orgullo egipcios, no tardó en pasar de ser el dios principal de Tebas a la cabeza del panteón nacional, gracias al patrocinio sin fisuras de la familia real. La vuelta a la estabilidad se tradujo en un aluvión de riquezas que, a su vez, fue a parar en su mayor parte a la ciudad-templo de Karnak, que en poco tiempo superó en poder al ahora decadente sacerdocio de Ra en Heliópolis. Los renacientes intercambios comerciales con Nubia, Siria, Fenicia, Creta, Chipre y las islas del mar Egeo hicieron que, poco antes de la muerte de Amosis, Egipto se convirtiera en un imperio económico.

En sus últimos años de reinado, Amosis inició una intensa actividad artística y arquitectónica, principalmente centrada en la restauración de templos y construcciones destruidos. Amosis dedicó de forma periódica un décimo de toda la producción egipcia a la construcción de monumentos dedicados a los dioses tradicionales egipcios, recuperando con ello la actividad constructora masiva de grandes templos, así como la actividad artística. Sin embargo, y dado que la derrota final de los hicsos tuvo lugar relativamente tarde en el reinado de Amosis, su programa constructivo no duró probablemente más de siete años, y gran parte de las construcciones que comenzó es probable que no fueran finalizadas hasta el reinado de su sucesor, Amenofis I.

Se retornó al estilo elegante y conservador del Imperio Medio, aunque aportando algunos pocos elementos nuevos, especialmente en cuanto al material utilizado. Las obras llevadas a cabo durante el reinado de Amosis están construidas con materiales mucho más finos que ninguno utilizado en el Imperio Medio. Una vez que el delta del Nilo y Nubia se encontraban de nuevo bajo el control egipcio, se pudo acceder a recursos que antes no estaban al alcance del Alto Egipto. El oro y la plata llegaba de Nubia, el lapislázuli de regiones remotas del Asia central, el cedro llegaba desde Biblos.Aunque no se conoce con exactitud la naturaleza de las relaciones entre Egipto y Creta, se han encontrado al menos algunos diseños minoicos que datan de este periodo, y Egipto consideraba el mar Egeo como parte de su imperio.

El estilo artístico del reinado de Amosis I fue similar al estilo real tebano preponderante en el Imperio Medio, y las estelas que datan de este periodo vuelven a tener la misma calidad. Esto es posible que refleje una natural tendencia conservadora cuyo fin sería revivir aquellas modas pertenecientes a la era anterior a la llegada de los hicsos. A pesar de ello, sólo han sobrevivido tres esculturas confirmadas que representen a Amosis I: una estatuilla ushebti que se encuentra en el Museo Británico, probablemente procedente de su tumba (que no ha llegado a ser localizada), y dos esculturas a tamaño real, una de las cuales se encuentra en el Metropolitan Museum de Nueva York, y la otra en el Museo de Jartum. Todas muestran unos ojos ligeramente saltones, característica que también aparece en diversas estelas que representan al faraón. Basándose en el estilo, una pequeña esfinge de piedra caliza que se encuentra en el Museo Nacional de Escocia, en Edimburgo, también ha sido identificada como representación de Amosis I.

Se cree que el arte de fabricación de vidrio se desarrolló durante el reinado de Amosis I. Las muestras más antiguas de vidrio que se han encontrado parecen ser piezas defectuosas de fayenza egipcia, pero la fabricación intencional de vidrio no tuvo lugar hasta los comienzos de la Dinastía XVIII. Uno de los primeros ejemplos de abalorios de vidrio contiene los nombres de Amosis y de Amenofis I escritos en un estilo datado aproximadamente en el tiempo de sus reinados. Por ello, si la fabricación de vidrio no se desarrolló antes del reinado de Amosis, y si los primeros objetos hallados datan de no mucho más tarde que el reinado de su sucesor, es muy posible que fuese durante su reinado cuando se desarrolló esta nueva industria.

Amosis retomó los grandes proyectos de construcción, similares a los emprendidos antes del Segundo Periodo Intermedio. En el sur del país comenzó la construcción de templos utilizando sobre todo el adobe, uno de ellos en la ciudad nubia de Buhen. En el Alto Egipto hizo algunas ampliaciones a los ya existentes templos de Amón en Karnak y de Montu en Armant.Sea como fuere, el lugar donde más se apreció el favor real y divino sería, una vez más, en la ciudad de Tebas, convertida en la capital de todo Egipto, por encima incluso de Menfis y Heliópolis.

Por otro lado, excavaciones realizadas por Manfred Bietak en el lugar en el que estaba ubicada la ciudad de Avaris, muestran que Amosis construyó un palacio en el lugar que ocupaba la antigua capital fortificada de los hicsos. Bietak encontró fragmentos de frescos de estilo minoico que cubrieron en su tiempo las paredes del palacio. Por ello existe una gran especulación acerca del rol que esta civilización egea pudo haber tenido en el campo del comercio y de las artes.

Bajo el reinado de Amosis, la ciudad de Tebas se convirtió en la capital de todo Egipto, al igual que lo había sido durante el Imperio Medio. También se convirtió en el centro de un nuevo cuerpo establecido de funcionarios públicos, al incrementarse la demanda de escribas y de personas con conocimiento de la escritura a medida que los archivos reales se incrementaban con la documentación generada en el reino. La elección de Tebas como capital fue probablemente por motivos estratégicos, puesto que estaba ubicada en el centro del país, y sería la conclusión lógica tras haber tenido que enfrentarse a los hicsos en el norte y a los nubios en el sur. Cualquier oposición futura que pudiera surgir contra el faraón podría ser combatida rápidamente.

Sin embargo, el cambio más importante en el reinado de Amosis fue posiblemente el relativo a la religión oficial del reino. Tebas se convirtió en el centro religioso y político del país, siendo Amón, su dios local, el que recibió el mérito de haber inspirado las victorias militares de Amosis contra los hicsos. Creció la importancia del complejo de templos de Karnak (ubicado en ribera oriental del Nilo, al norte de Tebas) y superó al culto anterior al dios Ra, que se centraba en la ciudad de Heliópolis. Se han encontrado diversas estelas que detallan el trabajo realizado por Amosis en Karnak, y en dos de ellas aparece como el benefactor del templo. En una de ellas, conocida como la Estela de la Tormenta, Amosis se vanagloria de haber reconstruido las pirámides de sus predecesores en Tebas, y que habían sido destruidas por una tormenta.Algunos estudiosos combinan esta afirmación con la erupción del volcán de Tera en el mar Egeo, pero este tipo de afirmaciones son comunes en los escritos propagandísticos de otros faraones, dado que simbolizan la victoria sobre los poderes de la oscuridad. Por ese motivo, no se puede llegar a una conclusión definitiva.

Momia

La momia identificada como la de Amosis I fue descubierta en 1881 en la tumba DB320, situada junto a Deir el-Bahari, en la necrópolis de Tebas, frente a Luxor. Fue enterrado junto con las momias de otros faraones de las Dinastías XVIII y XIX (Amenofis I, Tutmosis I, Tutmosis II, Tutmosis III, Ramsés I, Seti I, Ramsés II y Ramsés IX) y las de los faraones de la Dinastía XXI Pinedyem I, Pinedyem II y Siamón.

La momia fue desenvuelta por Gaston Maspero el 9 de junio de 1886. Se encontró en un sarcófago en la que aparecía su nombre escrito con escritura jeroglífica, y en las vendas aparecía de nuevo su nombre con escritura hierática. El estilo del sarcófago data aproximadamente de la época de la Dinastía XVIII, si bien no estaba elaborado al estilo de los de la realeza, y cualquier adorno o incrustación de metales preciosos que hubiera podido tener había desaparecido en la antigüedad. Había sido evidentemente trasladado desde su lugar de enterramiento original, reenvuelto y colocado en la tumba de Deir el-Bahari durante el reinado del faraón Pinedyem II, cuyo nombre también aparece en las vendas de la momia. En su cuello se había colocado un collar de flores de delphinium. El cuerpo mostraba señales de haber sufrido las consecuencias de un saqueo, probablemente por parte de ladrones de tumbas, puesto que su cabeza estaba separada del cuerpo y su nariz estaba aplastada.

El cuerpo de la momia medía 1,63 metros de altura. La momia tenía una cara pequeña, sin rasgos muy característicos, aunque poseía una dentadura frontal prominente. Esto podría ser un rasgo familiar hereditario, pues puede observarse también entre algunas momias femeninas de la misma familia, así como en la de Tutmosis II.

Los estudios iniciales sobre la momia llegaron a la errónea conclusión de que la momia pertenecía a un hombre de entre 50 y 60 años. Sin embargo, la identidad de la momia (catalogada en el Museo del Cairo con el n° 61057) fue puesta en duda en 1980 por los resultados publicados por el Dr. James Harris, profesor de ortodoncia, y el egiptólogo Edward Wente. Harris había sido autorizado para tomar imágenes de rayos X a todas las supuestas momias reales del Museo Egipcio de El Cairo y, en sus estudios, Harris resaltó que la morfología craneoencefálica de Amosis I era muy distinta de la de Seqenenra Taa. También es distinta de la de la momia femenina identificada como Ahmose-Nefertari, que se cree que debió ser su hermana. Estas inconsistencias, y el hecho de que esta momia no estuviese colocada con los brazos cruzados sobre su pecho, como era la costumbre en el periodo para las momias reales masculinas, les llevó a concluir que esta probablemente no era una momia real, dejando su identidad desconocida.

La familia ahmósida

Podemos recomponer buena parte del árbol genealógico de Amosis y su descendencia gracias en gran parte al hallazgo de las momias de numerosos miembros de la familia real de la época en el escondrijo DB320. Este árbol genealógico es conocido como ahmósida por portar frecuentemente el nombre de Ahmose –tanto hombre como mujer, lo que a veces dificulta su correcta identificación.

Ahmose (Amosis I) nació en el seno de la familia gobernante de la ciudad de Tebas, conocida como dinastía XVII. Su abuelo y su abuela, Taa I y Tetisheri, tuvieron al menos doce hijos, incluyendo al futuro faraón Seqenenra Taa y a Ahhotep. De acuerdo con la tradición de las reinas egipcias, estos dos hermanos contrajeron matrimonio, y sus hijos fueron Kamose, Amosis y varias hijas Amenofis I y Ramose (las letras "A" y "B" tras los nombres son convenciones utilizadas por los egiptólogos para distinguir hijos reales y mujeres que tienen el mismo nombre). Puede que fueran también los padres de Mutneferet A, que se convertiría en la esposa del posterior faraón Tutmosis I. Ahmose-anj era el sucesor principal de Amosis, pero murió antes que su padre, en algún momento entre los años 17º y 22º del reinado de su padre. Por ese motivo, el sucesor de Amosis fue su hijo superviviente más mayor, Amenofis I, con quien puede que hubiese llegado a compartir una corregencia.

No existe una ruptura en cuanto a la línea sucesoria entre las dinastías XVII y XVIII. El historiador Manetón, que escribió en una época muy posterior a la Dinastía Ptolemaica, consideró que la expulsión de los hicsos tras casi un siglo de ocupación y la restauración del gobierno egipcio nativo sobre la totalidad del país suponía un evento lo suficientemente significativo como para garantizar el comienzo de una nueva dinastía.

Las mujeres de Amosis

La Gran Esposa Real y mujer más importante de comienzos de la dinastía XVIII fue la propia hermana de Amosis, la reina Ahmose-Nefertari. Casada con él a muy tierna edad, gozó de una importancia y un poder realmente significativo, por el que más tarde lucharían muchas otras mujeres de su línea sanguínea. Fue nombrada Segunda Profetisa de Amón, Divina Adoratriz y Esposa del dios, un cargo que sería transmitido de madre a hija, como símbolo portador de la legitimidad real. A partir de aquel entonces, un rey no podría llegar a ser coronado de no estar casado con una mujer descendiente del linaje de Ahmose-Nefertari, a ser posible con el título de Esposa del dios.

La importancia de Ahmose-Nefertari radicaba en que era la persona "Dadora de Herederos", siendo que un hijo real suyo sería el próximo faraón. Esta práctica sería mantenida durante casi todo el transcurso de la Dinastía XVIII. Así en caso de que la descendencia sea enteramente femenina, estas princesas sería las futuras "Dadoras de Herederos", estableciendo así que la sucesión real tendría que pasar si o si por el linaje de Ahmose-Nefertari.

El papel de Ahmose-Nefertari a la sombra de su marido Amosis no parece ser tan relevante como el que desempeñó tras su muerte, ya como reina madre. Tanto es así que se llegó a pensar que en realidad era la gran esposa real del sucesor de Amosis, Amenofis I, por aparecer siempre junto a él y en condiciones de igualdad. Madre e hijo llegaron incluso a ser deificados a su muerte, superando en fama al propio Amosis, y se convirtieron en los patrones de la cofradía de los constructores de tumbas de Deir el-Medina.

Se ha planteado la hipótesis de que Amosis también estuviese casado con Ahmose-Sitkamose. La identidad real de esta princesa sigue siendo un misterio, y el hecho de que su segundo nombre signifique «hija de Kamose» podría traducirse como la unión de las dos ramas de la familia real por medio de un matrimonio. De haber sido mujer de Amosis, lo más seguro es que Ahmose-Sitkamose portase el título de gran esposa real, pero, no se conoce con certeza su filiación. La teoría más aceptada es que esta mujer no fue la esposa del rey, sino hija suya y de la reina Ahmose-Nefertari, como parece certificar el hecho de que también portase el título de Esposa del dios.

En lo que respecta a las otras esposas de Amosis, ninguna llegó a igualar a Ahmose-Nefertari, la única con el título de gran esposa real (equivalente a reina) y no pasaron de ser esposas secundarias sin ningún papel político. Nos han llegado los nombres de algunas, sobre todo debido a su maternidad, como son los casos de Thenthapi o Kasmut.

Sucesión

El rey Amosis I murió a la edad aproximada de treinta y cinco años por causas que desconocemos, aunque es probable que se tratase de muerte natural (no hay que olvidar que la esperanza de vida de aquella época no superaba los treinta años). Había reinado en Tebas por espacio de veinticinco años y cuatro meses, y de los cuales durante siete años había sido el gobernante único de todo Egipto.

Amosis I fue sucedido por su hijo, Amenofis I. Por otra parte, algunos historiadores han defendido la existencia de una corregencia con Amenofis, que pudo haber durado hasta 6 años. Partiendo de la hipótesis de que sí que hubiese existido esta corregencia, Amenofis no podría haber sido nombrado rey hasta el decimoctavo año de reinado de Amosis, fecha aproximada de la muerte de Ahmose-Anj, y momento en que Amenofis se habría convertido en el heredero al trono. Pese a que hay argumentos o indicios que apuntan a la existencia de este breve periodo en el que ambos reinados se solaparon, lo cierto es que aún nada puede certificarse ante la falta de pruebas claras.

El primer indicio que apunta a la existencia de la citada corregencia lo constituyen tres pequeños objetos que contienen los praenomen de ambos faraones, uno al lado del otro: un abalorio de cristal, un pequeño amuleto de feldespato, y una estela rota. Todas ellas están escritas en el estilo típico de la Dinastía XVIII. En esta última estela se dice de Amenofis que "recibió vida eternamente", frase habitual en el idioma egipcio para hacer referencia a que el rey está vivo, mientras que el nombre de Amosis no tiene el epíteto habitual de "voz de la verdad" que se otorga a los reyes muertos. Dado que el praenomen sólo lo asumen los reyes al llegar al trono, se podría asumir que ambos estaban vivos al mismo tiempo, y que ambos reinaban a la vez. Existe sin embargo la posibilidad de que Amenofis sólo quisiera asociarse con su padre, que fue el reunificador de Egipto.

Fuentes