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Benjamín Vicuña Mackenna

Benjamín Vicuña
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Fotografia de Benjamín Vicuña Mackenna
NombreBenjamín Vicuña Mackenna
Nacimiento25 de agosto de 1831
Santiago, Bandera de Chile Chile
Fallecimiento25 de enero de 1886
Santa Rosa de Colmo, Bandera de Chile Chile
Benjamín Vicuña Mackenna. Hombre de temple macizo y mirada visionaria. Agitador, político, bombero y filántropo; historiador, intendente, diputado y senador. Americanista por oficio y convicción, defensor de los ideales del progreso y la modernidad, escritor infatigable.

Benjamín Vicuña Mackenna es considerado uno de los personajes más importantes y atractivos de nuestra historia nacional. De espíritu inquieto, desde los inicios de su carrera política se caracterizó por lo audaz de su actuación. Secretario de la Sociedad de la Igualdad de Francisco Bilbao.

Síntesis biográfica

Benjamín nació en Santiago el 25 de agosto de 1831, hijo de Pedro Vicuña Aguirre y de Carmen Mackenna Vicuña.

Infancia y juventud

Durante su infancia estudió en el Instituto Nacional y luego ingresó a la carrera de Leyes y Práctica Forense en la Universidad de Chile, donde se destacó por su interés por lo público y lo intelectual.

Desde muy joven ingresó a la escena pública del país. Ya a los 18 años, defendiendo sus convicciones democráticas, se unió a Santiago Arcos y Francisco Bilbao en la Sociedad de la Igualdad. Posteriormente participó en la Revolución de 1851, razón por la cual fue desterrado. Recorrió buena parte de América y en 1853 se embarcó con destino a Europa. La nostalgia por su patria le hizo regresar al cabo de tres años.

Su entusiasmo y fe por las causas democráticas lo llevaron nuevamente a las luchas cívicas y participó en el movimiento revolucionario de 1859, en contra del gobierno de Manuel Montt. Luego de caer en prisión fue nuevamente deportado, esta vez a Inglaterra. Más tarde se trasladó a Perú donde continuó sus estudios e investigaciones históricas iniciadas en España, acumulando antecedentes documentales en torno a la figura de Bernardo O'Higgins.De regreso a Chile, no tardó en incorporarse a la política nacional. Por más de 20 años fue parlamentario, alcanzando un reconocido prestigio.

En 1867, se casó con su prima Victoria Subercaseaux, mujer de reconocida belleza y fiel compañera para un hombre destacado tanto en la producción intelectual como en la vida pública. En 1872 fue designado Intendente de Santiago y en este cargo dio forma a su obra maestra conocida como La remodelación de Santiago. La magnitud de las obras realizadas, le dieron un prestigio tan contundente que la candidatura a la presidencia surgió casi espontáneamente para las elecciones de 1875, dando inicio a la llamada campaña de los pueblos. La violenta intervención por parte del gobierno de la época fue en gran parte responsable de su decisión de renunciar a su postulación, poco tiempo antes de la elección. Desde entonces, Vicuña Mackenna siguió deslumbrando a sus contemporáneos desde los sillones del Parlamento y a través de su labor literaria e historiográfica. Su amplia gama de escritos, ensayos, folletos y libros, reflejan con elocuente claridad el tenor progresista de sus ideas y la gran cantidad de obras que ha sumado a nuestro patrimonio cultural.

Fue miembro de la Sociedad de la Igualdad, historiador, permanente colaborador de diversos periódicos, diputado, senador y hasta candidato presidencial. Sin embargo, su labor más reconocida fue la de Intendente de Santiago en 1872.

Se desempeñó durante tres años como Intendente de la capital, su atención estuvo centrada en hacer de Santiago una ciudad moderna por medio de obras como la habilitación del cerro Santa Lucía, la ampliación de la red de agua potable, la finalización de las obras del Teatro Municipal, el ensanchamiento y pavimentación con adoquines de numerosas calles, entre otras importantes iniciativas.

Muerte

A fines de 1883 se retiró a la vida pública y a los pocos años enfermó de gravedad. Finalmente dejó de existir el 25 de enero de 1886 a los 55 años de edad. A su funeral acudió gran parte de la población santiaguina, y una fila de soldados trasladó su féretro en hombros hasta la iglesia del cerro Santa Lucía, donde hasta hoy reposan sus cenizas.

Fuentes