Guerra Civil Española

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La ex URSS, por otro lado, tuvo muy claro desde un principio su compromiso de ayuda a la República. No sólo se enfrentaba a la expansión del fascismo, sino que alejaba el centro del conflicto entre las potencias al otro confín de [[Europa]], alejando el interés de Hitler de sus fronteras.
 
La ex URSS, por otro lado, tuvo muy claro desde un principio su compromiso de ayuda a la República. No sólo se enfrentaba a la expansión del fascismo, sino que alejaba el centro del conflicto entre las potencias al otro confín de [[Europa]], alejando el interés de Hitler de sus fronteras.
   
Las grandes democracias tuvieron una actitud que podemos catalogar como uno de los grandes engaños diplomáticos del siglo. [[Gran Bretaña]] estaba decidida desde un principio a mantenerse neutral. El gobierno conservador británico veía con aprensión la extensión de la influencia germano-italiana a la península y la consecuente puesta en peligro de su base de [[Gibraltar]] y su ruta imperial a la [[India]]; sin embargo, la orientación revolucionaria que pronto tomaron los acontecimientos en la zona republicana alejó definitivamente de la cabeza del gobierno conservador la posibilidad de una ayuda a la República. El gobierno francés, pese a estar conformado por el izquierdista Frente Popular, siguió lo marcado desde Londres.
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Las grandes democracias tuvieron una actitud que podemos catalogar como uno de los grandes engaños diplomáticos del siglo. [[Gran Bretaña]] estaba decidida desde un principio a mantenerse neutral. El gobierno conservador británico veía con aprensión la extensión de la influencia germano-italiana a la península y la consecuente puesta en peligro de su base de [[Estrecho de Gibraltar|Gibraltar]] y su ruta imperial a la [[India]]; sin embargo, la orientación revolucionaria que pronto tomaron los acontecimientos en la zona republicana alejó definitivamente de la cabeza del gobierno conservador la posibilidad de una ayuda a la República. El gobierno francés, pese a estar conformado por el izquierdista Frente Popular, siguió lo marcado desde Londres.
   
 
La actitud de las democracias ante la guerra española se enmarca en su ilusoria búsqueda de una política de conciliación con Hitler. El [[Reino Unido]], y con él [[Francia]], habían optado hacía tiempo por tratar de evitar cualquier enfrentamiento que pudiera llevar a una guerra general.
 
La actitud de las democracias ante la guerra española se enmarca en su ilusoria búsqueda de una política de conciliación con Hitler. El [[Reino Unido]], y con él [[Francia]], habían optado hacía tiempo por tratar de evitar cualquier enfrentamiento que pudiera llevar a una guerra general.
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Otro buen ejemplo de esta actitud fue la política del gobierno norteamericano. Mientras el Congreso de [[Estados Unidos]] aprobaba la denominada [[Ley de Neutralidad]], el gobierno de Roosevelt miraba para otro lado cuando las compañías petrolíferas norteamericanas vendían combustible a Franco.
 
Otro buen ejemplo de esta actitud fue la política del gobierno norteamericano. Mientras el Congreso de [[Estados Unidos]] aprobaba la denominada [[Ley de Neutralidad]], el gobierno de Roosevelt miraba para otro lado cuando las compañías petrolíferas norteamericanas vendían combustible a Franco.
   
El gobierno francés de [[Léon Blum]], con el apoyo británico, ofreció a las demás potencias un pacto de no intervención en el conflicto español: se trataba de no facilitar ni hombres ni material de guerra a ninguno de los bandos en conflicto. Nació así el denominado [[Comité de No Intervención]] al cual se adhirieron todas las potencias. El Comité fue una farsa, mientras Francia y Gran Bretaña se abstenían de ayudar al régimen democrático en España, Hitler y Mussolini apoyaron de forma masiva y decisiva la causa de Franco. La única potencia a la que pudo volver sus ojos el gobierno de [[Madrid]] fue la ex URSS, algo que, indefectiblemente, repercutió en la evolución interna de los acontecimientos en la zona republicana.
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El gobierno francés de [[Léon Blum]], con el apoyo británico, ofreció a las demás potencias un pacto de no intervención en el conflicto español: se trataba de no facilitar ni hombres ni material de guerra a ninguno de los bandos en conflicto. Nació así el denominado [[Comité de No Intervención]] al cual se adhirieron todas las potencias. El Comité fue una farsa, mientras Francia y Gran Bretaña se abstenían de ayudar al régimen democrático en España, Hitler y Mussolini apoyaron de forma masiva y decisiva la causa de Franco. La única potencia a la que pudo volver sus ojos el gobierno de [[Madrid]] fue la ex URSS, algo que, indefectiblemente, repercutió en la evolución interna de los acontecimientos en la zona republicana.
   
 
== Ayuda extranjera ==
 
== Ayuda extranjera ==

Revisión de 15:18 20 sep 2011

Guerra Civil Española
Información sobre la plantilla
Fecha:17 de julio de 1936 y el 1 de abril de 1939
Lugar:Bandera de España España
Descripción:
Conflicto social, político y militar que se desencadenó en España tras fracasar el golpe de estado del 17 de julio de 1936
Resultado:
Derrota de las fuerzas progresistas en España
Consecuencias:
Costó al pueblo español más de un millón de muertos, cerca de otro millón de exiliados y una cifra no precisada, pero enorme, de muertos y fusilados durante el régimen de oscurantismo y terror entronizado por Franco.
País(es) involucrado(s)
Bandera de España España, Bandera de Italia Italia, Bandera de Francia Francia, Bandera de Alemania Alemania
Líderes:
Fascismo italiano, el nazismo alemán y el falangismo español

Guerra Civil Española. Se inscribe dentro de la ola anticomunista -preámbulo de la Segunda Guerra Mundial-, encabezada por el fascismo italiano, el nazismo alemán y el falangismo español, con la “neutralidad” cómplice de las potencias capitalistas. Ocurrida entre el 17 de julio de 1936 y el 1 de abril de 1939. La derrota de las fuerzas progresistas en España, dejó el escenario europeo listo para la agresión armada contra la ex URSS y contra los propios países que cerraron los ojos ante el auge del militarismo.

Contenido

Historia

Desde la elección de las Cortes Constituyentes en 1931, la II República española vivió un lustro de más penas que glorias, debido a divisiones internas y a vacilaciones del gobierno.

En febrero de 1936 el Frente Popular ganó estrechamente las elecciones, pero dejó en los mandos principales del ejército y la guardia civil a connotados jefes fascistas, lo que les permitió apelar a la asonada militar, como recurso para apoderarse del poder.

El Golpe de Estado del “Movimiento”, que encabezó el general José Sanjurjo, ex jefe de la Guardia Civil, muerto en un accidente aéreo el 20 de julio, fue rápidamente capitalizado por el general Francisco Franco, quien desde el 18 había decretado el “estado de guerra” en Canarias. Tras los “tres días de julio” (18, 19 y 20) se cerró la fase de pronunciamiento y se planteó, con toda crudeza, el conflicto entre la “España Negra” y la “España Roja”.

La Guerra

Las fuerzas principales de los facciosos: unidades marroquíes coloniales y la legión extranjera, se encontraban en África, pero una eficaz colaboración de la aviación alemana, que transportó más de 18 000 efectivos con su material de guerra desde Tetuán, unida a la lenta reacción de los republicanos, les permitió desembarcar en la Península e iniciar acciones ofensivas que impulsaron a muchos jefes indecisos a pasarse al lado del “Movimiento”. Además, en Alemania se organizó la “Legión Cóndor” de aviación, que ya en Noviembre de 1936 actuaba desde territorio español.

Al mismo tiempo, tanto en Berlín como en Roma funcionaban estados mayores especiales destinados a garantizar el abastecimiento multilateral e ininterrumpido de los sediciosos, así como el envío de material de guerra nuevo, especialistas militares y unidades. El fascismo apeló también a la piratería en el Mediterráneo. Solo en Agosto de 1937, 15 mercantes con abastecimientos para los republicanos fueron atacados por aviones, torpederos y submarinos “desconocidos”. Por el contrario, al gobierno legítimo de España, tanto Estados Unidos como Francia y Gran Bretaña le negaron la venta de medios semejantes. Para colmo, el premier “socialista” francés, León Blum, encabezó una cruzada de “no intervención” a la que se sumaron 21 estados europeos. La frontera franco-española fue cerrada y la comunidad diplomática internacional se puso del lado de los golpistas, incluidos los funcionarios españoles del servicio exterior, que desertaron masivamente. Sin embargo, Estados Unidos continuó vendiendo armamento, municiones e ingentes cantidades de combustibles a Franco. Los sediciosos concibieron una rápida victoria y desde los primeros momentos intentaron capturar la capital hispana, pero su heroica defensa, que se extendió desde noviembre de 1936 hasta el 28 de marzo de 1939, se inscribió en la historia como la Batalla de Madrid e hizo que la consigna ¡No pasarán! se convirtiera en lema mundial de la lucha contra el fascismo.

Cuba en la Guerra Civil

La República solo contó con el auxilio de la ex URSS y México (Lázaro Cárdenas). La guerra entre el ejército profesional y las milicias nacionales, a las que se sumaron miles de brigadistas y de voluntarios de 54 países, entre los que figuraron unos 1 000 cubanos, se convirtió en una larga y cruenta guerra civil. “Me voy a España, a la revolución española... en donde palpitan hoy las angustias del mundo de los oprimidos”, dijo Pablo de la Torriente Brau, como síntesis del sentimiento progresista de la época.

Contando con ayuda de todo tipo brindada por Portugal, Alemania e Italia, el Ejército Africano de Franco, otras fuerzas militares reaccionarias estacionadas en la Península y la Iglesia Católica, los facciosos ocuparon importantes regiones en el norte y centro del país, a pesar de las victorias republicanas de Guadalajara en marzo de 1937 y Teruel en enero de 1838. Perdida la ilusión de una victoria rápida, Franco organizó la movilización de los recursos humanos en las zonas ocupadas y su adiestramiento militar a cargo de instructores alemanes, lo que le permitió disponer, desde muy temprano, de medio millón de efectivos y sus cuadros intermedios preparados.

Acciones

Entre las acciones más significativas se cuentan el salvaje bombardeo aéreo de Guernica por la Legión Cóndor, la derrota republicana en la Batalla de Brunete y la caída de Bilbao, Santander, Gijón y Ávila. A pesar del heroísmo desplegado por el pueblo español, se impuso la colosal desventaja técnico material, y en febrero de 1939 Cataluña cayó en manos de los sediciosos. El 27 de ese mes Francia e Inglaterra rompieron relaciones diplomáticas con la República y reconocieron a Franco. El 3 de marzo la base naval de Cartagena se levantó contra el gobierno legítimo y dos días después unidades dentro de la capital hicieron otro tanto. El frente del ejército republicano se derrumbó, y para el 1 de abril todo el territorio de la República estaba ocupado por las tropas franquistas y los intervencionistas.

Dimensión internacional del conflicto

La guerra civil española fue uno de los conflictos del Siglo XX que más repercusión internacional provocó. En el conflicto español se entrecruzaron a la vez los intereses estratégicos de las potencias y el compromiso ideológico de las grandes corrientes políticas del momento.

Las potencias fascistas decidieron desde un primer momento ofrecer una ayuda importante a los rebeldes dirigidos por Franco. Mussolini y Hitler no solo podía conseguir beneficios estratégicos, Italia continuaba su política de expansión mediterránea y Alemania podía obtener un aliado que amenazara la retaguardia francesa, sino que ayudaban a un aliado ideológico en su lucha contra los sistemas democráticos y las ideologías obreras. Portugal se unió desde un principio a esta ayuda a Franco.

La ex URSS, por otro lado, tuvo muy claro desde un principio su compromiso de ayuda a la República. No sólo se enfrentaba a la expansión del fascismo, sino que alejaba el centro del conflicto entre las potencias al otro confín de Europa, alejando el interés de Hitler de sus fronteras.

Las grandes democracias tuvieron una actitud que podemos catalogar como uno de los grandes engaños diplomáticos del siglo. Gran Bretaña estaba decidida desde un principio a mantenerse neutral. El gobierno conservador británico veía con aprensión la extensión de la influencia germano-italiana a la península y la consecuente puesta en peligro de su base de Gibraltar y su ruta imperial a la India; sin embargo, la orientación revolucionaria que pronto tomaron los acontecimientos en la zona republicana alejó definitivamente de la cabeza del gobierno conservador la posibilidad de una ayuda a la República. El gobierno francés, pese a estar conformado por el izquierdista Frente Popular, siguió lo marcado desde Londres.

La actitud de las democracias ante la guerra española se enmarca en su ilusoria búsqueda de una política de conciliación con Hitler. El Reino Unido, y con él Francia, habían optado hacía tiempo por tratar de evitar cualquier enfrentamiento que pudiera llevar a una guerra general.

El mayor ejemplo de esta actitud fue la política de apaciguamiento ante las potencias fascistas, que alcanzó su cenit con la firma del Pacto de Munich en septiembre de 1938. Se puede afirmar que desde ese momento, las esperanzas de la República desaparecieron.

Otro buen ejemplo de esta actitud fue la política del gobierno norteamericano. Mientras el Congreso de Estados Unidos aprobaba la denominada Ley de Neutralidad, el gobierno de Roosevelt miraba para otro lado cuando las compañías petrolíferas norteamericanas vendían combustible a Franco.

El gobierno francés de Léon Blum, con el apoyo británico, ofreció a las demás potencias un pacto de no intervención en el conflicto español: se trataba de no facilitar ni hombres ni material de guerra a ninguno de los bandos en conflicto. Nació así el denominado Comité de No Intervención al cual se adhirieron todas las potencias. El Comité fue una farsa, mientras Francia y Gran Bretaña se abstenían de ayudar al régimen democrático en España, Hitler y Mussolini apoyaron de forma masiva y decisiva la causa de Franco. La única potencia a la que pudo volver sus ojos el gobierno de Madrid fue la ex URSS, algo que, indefectiblemente, repercutió en la evolución interna de los acontecimientos en la zona republicana.

Ayuda extranjera

La desigual ayuda exterior recibida por ambos bandos fue uno de los factores que explican la victoria de los nacionales.

El bando nacional recibió desde un primer momento una decidida ayuda de Hitler y Mussolini. Tras recibir apoyo aéreo para pasar el Ejército de África a la península, Mussolini envió setenta mil soldados italianos, munición y material de guerra; y Hitler mandó la Legíon Cóndor que incrementó de manera decisiva la superioridad aérea de Franco. La colaboración de Portugal, aunque no fue decisiva en el terreno militar, permitió el libre paso de armas para el ejército de Franco por territorio luso. Por último, hay que señalar las tropas marroquíes integradas en el Ejército franquista y que a menudo fueron utilizadas como fuerzas de choque.

La única ayuda que recibió el bando republicano de las democracias fue las escasas armas enviadas desde Francia en los primeros momentos del conflicto. La ayuda francesa quedó inmediatamente cortada tras la firma del Pacto de No Intervención.

La ayuda soviética comenzó a llegar a tiempo para ayudar en la defensa de Madrid. Sin embargo, aunque fue importante fue más dispersa y de menor calidad que la que recibió Franco.

Las Brigadas Internacionales estuvieron constituidas por grupos de voluntarios, no todos comunistas pero reclutados por la Internacional Comunista en muchos países del mundo. Fueron unos cuarenta mil y tuvieron un papel importante en la defensa de Madrid y en las batallas del Jarama y Teruel.

Las presiones del Comité de No Intervención y el desinterés de Stalin, hicieron que Negrín aceptase su salida de España a fines de 1938. De nuevo, el Comité de No Intervención fracasó en su intento de que las tropas italianas que apoyaban a Franco abandonaran España.

Costo de la guerra

Consecuencias demográficas

Se han dado cifras muy dispares al cuantificar las pérdidas demográficas que causó el conflicto: los muertos en el frente y por la represión en la guerra y en las posguerra, el hambre, las epidemias; la reducción de la natalidad consiguiente.

Los cálculos más aceptados estiman en quinientos mil muertos, el coste demográfico de la guerra y la posguerra. A ello habría que añadir la cifra de no nacidos y la pérdida de población joven.

Otro elemento clave de las consecuencias demográficas fue el exilio republicano. Ya durante el conflicto, los "niños de la guerra" fueron evacuados a países extranjeros, pero el gran éxodo tuvo lugar en Enero y Febrero de 1939, consecuencia de la conquista de Cataluña.

En conjunto, se calcula que hubo unos cuatrocientos cincuenta mil exiliados. Aunque algunos fueron retornando durante la dictadura, muchos no volvieron a España o esperaron a la muerte del dictador en 1975. Este exilio supuso una importante pérdida demográfica para el país: una población joven y activa, que incluía a gran parte de los sectores más preparados del país: las elites científicas, literarias y artísticas de la Edad de Plata.

Consecuencias económicas

La guerra fue una verdadera catástrofe económica. Un dato revela su magnitud: la renta nacional y per cápita no recuperará el nivel de 1936 hasta la década de 1950.

Estos fueron los principales elementos de esa catástrofe económica:

  • Destrucción del tejido industrial del país, lo que llevó a la vuelta en los años cuarenta a una economía básicamente agraria.
  • Destrucción de viviendas, se calculan en unas doscientas cincuenta mil, comunicaciones, infraestructuras...
  • Aumento de la deuda externa y pérdida de las reservas de oro del Banco de España, usadas por el gobierno de la República para pagar la ayuda soviética.

Consecuencias sociales

El resultado de la guerra trajo consigo la recuperación de la hegemonía económica y social por parte de la oligarquía terrateniente, industrial y financiera. Paralelamente, se dio la pérdida de todos los derechos adquiridos por los trabajadores.

Consecuencias morales

La guerra supuso una verdadera fractura moral del país. Varias generaciones marcadas por el sufrimiento de la guerra y la represión de la larga posguerra.

El régimen de Franco nunca buscó la reconciliación de los españoles y siempre recordó y celebró su origen bélico. Las heridas de la guerra civil perduraron durante decenios y la persecución y represión de los vencidos por un rasgo clave del franquismo.

Véase también

Fuente