Humberto Solás

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Humberto Solás Borrego
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Cineasta cubano. Premio Nacional de Cine (2005).
Nacimiento1941
La Habana Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento2008
Bandera de Cuba Cuba

Humberto Solás Borrego (1941-2008) Cineasta cubano. Premio Nacional de Cine (2005).

Sus inicios

Nació en La Habana. Desde temprano se manifestó como un joven inconforme y rebelde, y a los catorce años se unió a una célula de acción y sabotaje del Movimiento 26 de Julio. Se graduó de Licenciado en Historia en la Universidad de La Habana. Marcado por el neorrealismo italiano y la nouvelle vague francesa, ingresó en 1960 al Revista Cine Cubano. En el Instituto tuvo la posibilidad de participar en la realización de filmes diversos como productor y asistente de dirección, actividades que le permitieron aprender el oficio de la realización cinematográfica.

Sus obras

En el año 1962 codirigió los cortos Variaciones y Minerva traduce el mar, inspirado el último en un poema de José Lezama Lima. Al año siguiente realizó El retrato, sobre la base del cuento homónimo del escritor cubano Arístides Fernández.

Tras el documental Pequeña crónica (1966) realizó Lucía (1968), una de las más importantes películas del cine cubano, latinoamericano y caribeño. En ella, a través de tres cuentos con protagonistas femeninas, Solás traza una línea histórica que comienza en la Colonia y la Guerra de Independencia de 1895, continúa en la lucha contra Gerardo Machado y culmina en la Revolución de 1959. El tema de la mujer permitía la concepción de argumentos de alto vuelo dramático, al tiempo que posibilitaba la disección de la sociedad cubana en diacronía, pero desde ángulos semejantes. Las tres mujeres, determinadas a llevar a cabo sus propias convicciones, se enfrentan a los prejuicios y a las dificultades del amor.

Cada cuento se matiza a través de la fotografía, la edición y la música, y, a un tiempo, ofrece cohesión y diversidad estilística. En 1972 realizó Un día de noviembre, aunque su estreno se produjo seis años después.

Esta película resultó polémica, pues trasladaba al seno familiar diversas perspectivas políticas y el enfrentamiento a temas como la emigración y la escasez material; además, mostraba a un protagonista que, después de haber sido miembro de la lucha clandestina contra el gobierno de Fulgencio Batista, revisaba, ante la posibilidad de morir por enfermedad, sus propósitos pasados y presentes. La música, una de las más sutiles del cine cubano, fue compuesta por Leo Brouwer.

Le sigue un período de intensa realización de documentales: Simparelé (1974), Nacer en Leningrado (1977), y Wifredo Lam (1979). Por ese tiempo realizó también Cantata de Chile (1975), un largometraje sobre el pueblo chileno y sus luchas, construido como una obra coral.


Sus Viajes

Con veintitrés años viajó a Europa y se hizo consciente de la necesidad de un acercamiento artístico nuevo, libre de fórmulas comerciales, a la realidad latinoamericana. Su mediometraje Manuela (1966) da muestra de ello. En este filme Solás, influido por la estética del neorrealismo italiano, adjudicó el papel protagónico a Adela Legrá, una actriz no profesional que logró una interpretación sincera y fresca de la muchacha guerrillera.

Sus obras en la decada del ochenta

Solás realizó en la década del ochenta varias películas históricas. La primera fue Cecilia (1981–1982), un largometraje en dos partes, que toma como base la novela Cecilia Valdés o La loma del Ángel, de Cirilo Villaverde. Cecilia recibió múltiples críticas por el acercamiento libre que el director se había permitido a una obra clásica de la literatura cubana; sin embargo, la ambientación histórica y la fotografía de Livio Delgado, así como la inclusión de elementos afrocaribeños y la reflexión sobre la sociedad cubana decimonónica, hacen de ella una obra de peso dentro de la cinematografía cubana.

Un año después dirigió Amada, con la colaboración de Nelson Rodríguez, editor de renombre con quien había trabajado antes. La película tiene como base la novela La esfinge, de Miguel de Carrión, y narra la historia de una mujer casada que debe decidir entre la pasión por su joven primo y los prejuicios de la sociedad conservadora de principios de la República.

Los años treinta y cuarenta enmarcan el argumento de su siguiente filme, Un hombre de éxito (1986). Solás demostró con su realización que era posible hacer un cine de alta calidad visual con pocos recursos. El protagonista, un joven simulador, ambicioso y falto de escrúpulos, emprende una brillante carrera política y social, sin detenerse en el costo de su empresa. La película fue ganadora del Gran Premio Coral en el VIII Festival del Nuevo Cine Latinoamericano.

En esta década Solás no abandonó la realización de documentales, y vieron la luz bajo su dirección Obateleo (1988) y Buendía (1989), ambos sobre la cultura cubana.

Sus obras en el 90 hasta su muerte

El siglo de las luces (1992) inaugura la década del noventa. El proyecto ofreció además, como resultado, un serial. En un momento de crisis económica, la película fue coproducida entre Cuba, Francia y Ucrania. Basada en la novela homónima de Alejo Carpentier, tenía como protagonista a un joven cubano que vivió los efectos de la Revolución Francesa, primero en Europa y luego en el Caribe. De las múltiples reflexiones desarrolladas en la novela, el filme se centra en el traslado de la guillotina y la muerte a América, así como en los personajes de Sofía y Esteban, los jóvenes protagonistas en pleno tránsito ideológico.

Después de esta serie de películas históricas, Solás volvería a trabajar sobre la realidad contemporánea. Miel para Oshún (2001) y Barrio Cuba (2005) son representaciones dramáticas de diversos conflictos, comunes a una buena parte de los cubanos de principios del siglo XXI. La emigración, la soledad, el reencuentro filial, los conflictos amorosos, el amparo en la religión sincrética, sirven de ejes temáticos para la configuración de los personajes. La obra de Humberto Solás es una búsqueda incesante en la nacionalidad cubana, representada en su cinematografía desde diversos ángulos y épocas, personajes e historias.

La inquietud intelectual, el humanismo y la exposición sin ambages del pensamiento crítico sobre la realidad forman parte de su visión comprometida de la cultura cubana. Dotado de una vocación comunitaria excepcional, Solás presidió hasta su muerte el Festival Internacional del Cine Pobre, un proyecto que se propone motivar y promocionar un cine creativo y de bajo presupuesto, alejado de los derroteros comerciales dominantes en la cinematografía internacional.

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