Sitio de Leningrado

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Sitio de Leningrado
Información sobre la plantilla
Sitiolening.jpeg
Cerco a Leningrado
Fecha:entre el 8 de septiembre de 1941 y el 18 de enero de 1944
Lugar:Leningrado, Antigua Unión Soviética.
Descripción:
El bloqueo o sitio de Leningrado fue uno de los asedios más largos, destructivos y letales que se hayan producido sobre una ciudad importante en la historia moderna. Aisló casi por completo a la ciudad de los principales centros de abasto y más de un millón de habitantes fallecieron de hambre.
País(es) involucrado(s)
Eje: Bandera de Alemania Alemania, Bandera de Finlandia Finlandia
Aliados: Bandera de la Unión Soviética Unión Soviética.


Sitio de Leningrado. Los alemanes mantuvieron durante 872 días, de septiembre de 1941 a enero de 1944, fue uno de los episodios más heroicos de la Segunda Guerra Mundial y uno de los asedios más terribles de la historia. Los alemanes bombardeaban la ciudad cuatro horas al día, entre las ocho de la mañana y las diez de la noche, a la vez que la sometían a un hambre extrema, que dio lugar incluso a actos de canibalismo; en enero de 1942 la dejaron sin electricidad ni agua corriente. Hitler había ordenado que no se aceptase ninguna propuesta de rendición; su propósito era exterminar a todos los habitantes, ya que no quería supervivientes que hubiera que alimentar. Lo que mantuvo la resistencia e impidió que los alemanes ocuparan la ciudad no fue la fuerza del ejército soviético, sino la voluntad colectiva de sus habitantes que, a costa de cerca de un millón de muertos, supieron hacer frente a la barbarie, sin dejarse abatir.

Antecedentes

Hitler, facista aleman, conocido como el Tercer Reich

El ejército alemán se dividió en tres ggrandes grupos para invadir Rusia, el del mariscal Von Bock avanzaba hacía Moscú. Al sur el grupo de ejércitos de Von Rundstedt se dirigía hacía el Dnieper y Kiev y al norte, el general Richter Von Leeb , con sus 6 Panzer Divisionen, 21 divisiones de infantería progresaba imparable hacía Leningrado. Sin embargo la cada vez mas dura resistencia de las tropas rusas que luchaban por frenar a Von Leeb inspiró a Hitler una impresionante idea : “He resuelto –declaraba el líder nazi en su norma del 29 de setiembre de 1941 – borrar a Leningrado de la faz de la tierra. Cuando Rusia sea arrasada la existencia de esta ciudad no tendrá ya interés. Mi intención es hacerla arrasar por la artillería y por un bombardeo aéreo ininterrumpido. No nos corresponde a nosotros, ni nos corresponderá el problema de la supervivencia de su población, es decir de su abastecimiento. En este combate, en el que nuestra resistencia esta en juego, es contrario a nuestros intereses salvar a la población de esta ciudad, ni siquiera a una parte de esta. Por lo tanto aunque nos sea ofrecida la capitulación de Leningrado ( y de Moscú ) debe ser rechazada”. De esta manera Hitler, pequeño aficionado de historia, buscaba igualarse a los antiguos tiranos romanos o bárbaros que rendían ciudades por hambre. Pero un detalle haría fracasar este plan, la ciudad de Leningrado no solo no le ofrecería la rendición, sino que le devolvería golpe por golpe hasta su liberación final. El 8 de setiembre de 1941 las tropas alemanas y sus aliados finlandeses completaron el cerco de la ciudad.

Invasión fascista

Invación Fascista a Leningrado

Rápidamente los ejércitos de la Wehrmacht llegaron a las afueras de Leningrado. El 20 de agosto se interrumpió la vía ferroviaria directa entre la ciudad y la capital, diez días después la comunicación ferroviaria desapareció completamente. En otoño, los invasores se habían acercado demasiado al río Neva neutralizando a la única carretera que le quedaba a la ciudad, y haciendo extremadamente peligroso el transporte por el río. El 1 de septiembre las primeras granadas de artillería empezaron a caer dentro de la ciudad, y una semana después se cortó la comunicación por tierra. El 15 de septiembre la ciudad fue completamente cercada y empezó la cuenta atrás hacia una de las peores hambrunas de la historia. Casi al mismo tiempo, los fineses comenzaron a invadir desde el norte, reconquistando el istmo de Carelia para agosto de 1941. Sin embargo, detuvieron su avance hacia Leningrado en la antigua frontera de 1939. Cuando el general alemán Alfred Jodl fue a presionar al general finlandés Carl Gustaf Mannerheim para que bombardeara Leningrado y arrojara su artillería contra la ciudad, éste se negó, asegurando que su único objetivo era recuperar el territorio perdido en la Guerra de Invierno. En efecto, ningún ataque finlandés se lanzó contra Leningrado durante la guerra. A pesar de que España no entró oficialmente en la guerra, aportó a Alemania tropas voluntarias en la llamada División Azul, con el objetivo de luchar contra el comunismo. Durante el cerco de Leningrado, esta división formó parte del XVI Ejército Alemán, entrando en combate en la Batalla de Krasny Bor. Entre octubre de 1941 y agosto de 1942 sirvieron a las afueras de Nóvgorod, y luego actuaron al sureste del cerco, hasta octubre de 1943.

La resistencia

Bombardeos a Leningrado

Por su parte, al iniciarse la agresión germana, las autoridades soviéticas obligaron a los civiles a cavar trincheras, construir refugios, reforzar fortalezas, colocar alambres de púas, etc. Además cuando la ciudad fue cercada, los soviéticos se dieron cuenta de que sólo tenían provisiones para dos meses para los 2.900.000 habitantes, por lo que resultó imperativo construir una nueva carretera para transportar las provisiones. Durante los momentos más críticos, cuando el ejército alemán rodeó la ciudad y el destino de Leningrado pendía de un alfiler, Stalin ordenó a Zhúkov organizar la defensa. Este supo en pocos días movilizar a los habitantes de la ciudad para la defensa. Los ancianos, mujeres y niños elevaron fortificaciones, produjeron armamento y tecnología en las fábricas, cosieron la ropa de los soldados. Con esfuerzos increíbles, los habitantes consiguieron defender su ciudad, la ofensiva alemana fue detenida. Entonces Hitler decició matar de hambre a los habitantes de Leningrado y destruir la ciudad con bombardeos. El bloqueo de Leningrado duró 872 días y cobró las vidas de más de 1.2 millones de personas, más del 90 % de ellas murieron de hambre. La evacuación de los habitantes comenzó en junio, la mayoría de los ciudadanos se negaba a dejar la ciudad, esperando que supieran defenderla. No hubo ningún plan especial para la evacuación, por eso se hizo caóticamente. En el verano, evacuaron a cerca de 500 mil personas, pero posteriormente 175 mil de ellas se vieron obligadas a regresar. Con el comienzo del bloqueo la posibilidad de salir de Leningrado fue restringida, en el invierno de 1941-1942 comenzó a funcionar el así llamado "Camino de la Vida", que iba a través del lago Ládoga. En unos meses consiguieron evacuar cerca de 660 mil personas, pero en su mayoría eran niños debilitados por el hambre.

Situación de la población

Las consecuencias del sitio comenzaron a dejarse sentir rápidamente. Si bien a partir del 18 de julio de 1941 fueron introducidas tarjetas de racionamiento, todavía los ciudadanos recibían 800 grs de pan diario. Sin embargo desde septiembre se produjo la primera reducción de las raciones, los obreros comenzaron a recibir 600 grs. de pan diarios, los empleados, 400 gr, y los niños y ancianos, 300 grs. La situación empeoraría el 20 de noviembre de 1941, desde entonces la ración diaria se redujo hasta 125 grs, tocando a los obreros 250 grs. Las raciones eran tan patéticas que los leningradenses se vieron obligados a despegar los empapelados decorativos de las casas para rasparlos y comer el pegamento elaborado a partir de un compuesto de harina. También acabaron con los animales domésticos y con correas y otros artículos de cuero. La muerte convivía con los habitantes, y muchos incapaces ya de soportar el peso de sus propios cuerpos se desplomaban en las calles, de una forma tan recurrente, que hasta los niños se acostumbraron a los cadáveres y al penoso sufrimiento de los agonizantes. El bloqueo también afecto las reservas de combustibles, de manera que se paralizaron el transporte público y los sistemas de calefacción. Como si todas las plagas se hubieran desatado contra Leningrado, el invierno de 1941-1942 fue durísimo, y capaz de congelar el lago Ladoga con una capa de hasta dos metros de profundidad de sólido hielo, sin contar los gélidos blizzars o “ráfagas de viento helado que lo traspasan todo” y las enceguecedoras tormentas de nieve. También se arruinó el abastecimiento de agua, lo que obligaba a los cercados a traerla desde el rio Neva. Uno podía morir congelado en el camino, perderse en las tormentas, o caer herido o despedazado por los cañoneos masivos alemanes. Para añadir las tribulaciones, los alemanes decidieron exterminar la ciudad con fuego. Desechando las granadas de fragmentación convencionales, la artillería nazi y la Luftwaffe sometieron a los sitiados a una verdadera lluvia de proyectiles incendiarios. Sólo entre el seis y el ocho de septiembre la fuerza aérea germana bramó sobre Leningrado en oleadas sucesivas de Junkers, lanzando miles de bombas y convirtiéndola en un brutal infierno ardiente. El incendio, que carbonizó sectores enteros de la urbe, concluyó por arrasar los almacenes de Badayev, acabando con toneladas de harina, grasas y con los 4 acres de los depósitos de alimentos de la ciudad. Los ciudadanos veían grandes llamaradas tiñendo el cielo y percibían como el aroma dulzón proveniente de la combustión de la totalidad de las reservas de azúcar, se mezclaba en el ambiente con las explosiones, los gritos aterrorizados, el penetrante aullido de las sirenas de alarma y también, por supuesto, la furiosa respuesta de la artillería antiaérea soviética. Bajo las ruinas y encima de ellas, Leningrado mascaba su odio y se negaba a rendirse.

El camino de la victoria

Los intentos fallidos de 1941 y 1942 de levantar el cerco convencieron a los militares soviéticos de que aún no estaban dadas las condiciones para un contraataque. El 12 de enero de 1943, se llevó a cabo la "Operación Iskra" (en ruso, chispa), que implicaba ataques coordinados desde los frentes de Volchov y Leningrado. Después de fuertes batallas, los soviéticos expulsaron a los alemanes de sus fortificaciones al sur del lago Ladoga, y el 18 de enero, los dos frentes se encontraron, formando un solo frente que permitía el paso limitado de provisiones a través de un estrecho corredor. Esto no significaba que el cerco hubiera sido levantado. El 10 de febrero de 1943 se produce en los arrabales de Leningrado el más sangriento hecho en el que intervino la División Azul y la última gran batalla en la que una unidad militar española interviene en Europa: La batalla de Krasny Bor, donde 5.600 soldados de la División Azúl junto a la 4ª División SS (Polizei) y unidades del LIV Cuerpo de Ejército hicieron frente a cuatro divisiones soviéticas (con menos de un 50% de su plantilla, unos 22.000 hombres). Según cifras alemanas (no confirmadas y de escasa fiabilidad) se causan entre 11.000 y 14.000 bajas al Ejército Rojo. Cerca de 300 españoles cayeron prisioneros. Aunque la versión oficial del franquismo lo ocultó, a la 250ª División sólo se enfrentaron dos de las divisiones soviéticas, dado que la 4ª División SS detuvo a las otras dos. También fue reforzada por unidades del LIV Cuerpo. El 14 de enero de 1944, el Frente de Vólkhov al mando de Kirill Meretskov y el Frente de Leningrado al mando de Leonid Góvorov atacaron de nuevo. Sin embargo, esta vez el ejército alemán era una sombra de lo que había sido, y en cuestión de días el XVIII Ejército alemán fue barrido de las puertas de Leningrado, siendo levantado el cerco finalmente. El 10 de junio, las fuerzas soviéticas atacaron desde ambas orillas del lago Ladoga a los finlandeses, haciéndolos retroceder hasta la frontera de 1939. Conscientes de su inminente derrota y deseando evitar una masacre en suelo finlandés, los líderes fineses firmaron un segundo armisticio con la Unión Soviética el 4 de septiembre de 1944. El general alemán Lothar Rendulic, al mando de las tropas alemanas estacionadas en Finlandia, tuvo que escapar abriéndose paso a través del país, atacando a civiles como represalia por la deserción finlandesa.

Resultados

La cifra oficial de muertes es de 700.000 civiles, la mayoría de frío y hambre. Fuentes fiables aseguran que murieron entre un millón y medio y dos millones de civiles. La mayoría de los muertos se encuentra en el cementerio Piskarióvskoye. Hoy en día se pueden apreciar lotes vacíos en San Petersburgo, nombre actual de Leningrado, señalando el violento pasado de la ciudad.

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