Talmud

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El Talmud
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Libro escrito por todo un pueblo judío de generación en generación
Autor(a)(es)(as)El pueblo Judío

El Talmud. Recopilación de la tradición y el saber del pueblo judío transmitidos de generación en generación. Está planteado en forma de preguntas que explican las dudas sobre la ley y formas de comportamiento hebreas. Después de la destrucción del templo de Salomón se acometió su redacción y se han insertado nuevos comentarios a lo largo de los siglos. Es un libro construido por un pueblo.

Historia

Originalmente la ley oral fue transmitida de una generación a la siguiente de manera oral, sin que se tuviera ninguna versión escrita dirigida al público, aunque los sabios tenían apuntes privados. Después de la destrucción de templo de Jerusalén y el declive económico y político de la comunidad judía en Israel la continuidad de la transmisión oral estaba en peligro, por lo que Rabi Yehuda el Príncipe hizo la redacción escrita de la Mishná alrededor del año 200 de nuestra era. Varias academias rabínicas tanto en Israel como en Babilonia estaban dedicadas al estudio y discusión de la Mishna. Estas discusiones, al ser recopiladas de forma escrita forman la Guemará. Existen dos ediciones de la guemará: la de Jerusalén que se terminó de redactar de forma escrita alrededor del año 400 de nuestra era, y la de Babilonia, cuya recopilación final se llevó a cabo por Ravina y Rav Ashi, dos sabios del siglo V de nuestra era.

Características

El Talmud es un cuadro curioso de la existencia moral y de las costumbres del pueblo más singular que ha habido nunca, bajo la influencia de circunstancias también singulares. Buxtorf, autoridad respetable, ve en el Talmud una enciclopedia completa: ninguna obra fue tan alabada, ni tan criticada, ni dio más motivos de censura a los Cristianos. Según parece fue proscripta legalmente por los emperadores de Constantinopla; Gregorio XI en 1230, e Inocencio IV en 1244 la condenaron al fuego: ejemplos que siguió el antipapa Benedicto XIII, quien fulminó una bula contra el Talmud en 1415, como causa del obcecamiento de los Judíos y obra de los hijos del diablo. En 1554 Julio III mandó quemar en Italia todos los ejemplares del Talmud que se pudieran recoger; mas estos fueron pocos, porque los Judíos los escondieron, llevándolos principalmente a Cremona, donde vivía un gran número de ellos. Por esto a principios del año 1559 Pió IV envió a Sixto de Sena para que los recogiese, y según su relación, que podemos creer exagerada, llegó a arrojar al fuego doce mil ejemplares, que componían lo menos ciento cuarenta y cuatro mil volúmenes. En 1593 Clemente VIII renovó esta guerra contra el código de las tradiciones rabínicas, encargando a los inquisidores de Italia que recogiesen los ejemplares.

Ediciones

La primera edición impresa del Talmud fue llevada a cabo por Daniel Bomberg en Venecia en 1520-23. Después de esto también existía la edición de Slavita que data del siglo XVIII. La edición más famosa, y la que aún hoy en día es usada casi universalmente, es la de la viuda y hermanos Romm de Vilnius, Lituania, que data del final del siglo XIX y se conoce como el Vilno Shas que incluía, además, muchos comentarios que no habían sido publicados hasta entonces. Una edición más reciente es la del rabino Adin Steinsaltz, que incluye una traducción al hebreo moderno y notas científicas.

El Talmud se ha traducido en su totalidad a varios idiomas. Todavía no existe una versión en castellano. La primera traducción de Talmud al español fue una antología, Bellezas del Talmud, que realizó Rafael Cansinos Assens en 1919 y publicó la Editorial América.Bellezas del Talmud, más que una traducción, es en realidad una obra literaria de Cansinos –construida a partir de ediciones francesas e inglesas, abreviadas y de traducción libre–, que tuvo por finalidad promocionar el libro y difundirlo en el mundo cultural español.

La editorial EDAF ha emprendido una traducción incompleta o resumida, casi esquemática, de todos los tratados del Talmud. Esta edición no respeta la disposición original del texto en la hoja. Con todo, supone un esfuerzo estimable y probablemente sirva de motivación para una primera edición integral del Talmud en nuestro idioma.

Fuentes