Ciclo vital

Ciclo Vital
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Concepto:La noción de ciclo de vida puede utilizarse en diferentes ámbitos. En la biología, se entiende por ciclo de vida a la alternancia de generaciones. Esto quiere decir que, en los eucariotas, la reproducción sexual exhibe una alternancia de fases nucleares: la meiosis deriva en una fase haploide y la fusión de los gametos genera una fase diploide

Características del ciclo vital

El ciclo vital lo consideramos dividido en varias etapas, algunas de ellas se encuentran bien definidas por sucesos biológicos concretos, mientras que otras son de aparición y duración variable. Siguiendo a Weinert y Timiras 2003 podemos establecer las siguientes fases del ciclo vital.

Tabla 1. Etapas del ciclo vital. Presentamos un ciclo vital ideal, con una larga fase de envejecimiento sano, pero la etapa final de muerte puede ocurrir en cualquier momento de dicho ciclo elaboración propia.

Etapa prenatal

La fase prenatal del ciclo vital comprende el periodo de tiempo que transcurre desde el momento de la fecundación hasta el nacimiento. Ya esta definición nos muestra, en condiciones normales, la dificultad de fijar el momento exacto de la fecundación, aunque parece más fácil establecer el momento del nacimiento. Asimismo, la duración del periodo prenatal es variable y se sugiere que dura unos 270 días tras la fecundación, aunque la realidad muestra que este periodo tiene desviaciones típicas importantes. La etapa prenatal se ha dividido en dos fases; el periodo embrionario y el fetal.

Periodo embrionario

Se extiende desde el momento de la fecundación hasta el día 56 de vida intrauterina y posee las siguientes fases:

  • A) La fecundación: es la unión de los dos gametos haploides; el ovocito y el espermatozoide para dar origen al zigoto diploide. La fecundación suele tener lugar en el tercio externo del oviducto. Debemos recordar que tanto el ovocito que se libera en la ovulación, como el espermatozoide que lo fecunda, tienen su origen, respectivamente, en el ovario y el testículo, donde en su formación acontecen procesos madurativos importantes ovogénesis y espermatogénesis que ya determinan, hasta cierto punto, la base del envejecimiento.
  • B) La segmentación: el zigoto comienza a migrar hacia el útero y al mismo tiempo va dividiéndose por mitosis y de esta manera amplia el número de células que lo forman, pero sin incrementar su tamaño inicial.
  • C) El blastocisto: es el que se implanta en la cavidad uterina tras, como hemos comentado, unos 14 días postfecundación.
  • D) La organogénesis: tras la implantación comienza el periodo en el cual se comienzan a formar los esbozos de los diferentes órganos y esta fase concluye al final de la octava semana, momento en el cual están ya presentes las estructuras primordiales de los órganos esenciales.

Periodo fetal

Esta etapa comprende el resto de la vida intrauterina y finaliza con el nacimiento. En ella se produce, fundamentalmente, la maduración de los órganos.

Etapa postnatal

La fase postnatal comprende la parte del ciclo vital desde el nacimiento hasta la muerte. Esta fase la podemos subdividir en diversas etapas.

Periodo neonatal

Desde el nacimiento hasta el final de la cuarta semana 28 días.

Infancia-niñez

Hasta los 14 años. Es importante señalar que en los últimos años de la niñez aparecen importantes cambios morfo-fisiológicos (Adolescencia), que determinan el inicio del periodo reproductor.

Es sabido que el bebé humano depende completamente de sus cuidadores para sobrevivir.

Desde los primeros meses de vida, el bebé ira ampliando el repertorio de sus conductas a medida que interactúe con sus cuidadores, estableciendo una relación especial con ellos. El tipo de vínculo que se desarrolla con la madre en el primer año de vida se verá reflejado en las relaciones que mantendrá con los demás y el mundo, en un futuro. Uno de los primeros logros del bebé es la capacidad de diferenciarse de la madre y reconocer los límites de su cuerpo. Esto constituirá la columna vertebral de su esquema corporal y futura identidad. Al principio necesitará de su madre para que ella decodifique sus gestos y llantos, que son la única manera de comunicarse que posee. La madre suele ser la primera en comprender su lenguaje. Por eso es que se dice que en un primer momento el mundo del bebé es él y su mamá. Poco a poco, el bebé necesitará menos de ella para sobrevivir.

Es fundamental que el bebé se reconozca como una persona separada de su madre y que conforme un esquema corporal adecuado. La conformación del mismo se logra gracias a la elaboración de las sensaciones relacionadas con los estados de necesidad y saciedad hambre, dolor, sueño, entre otras, y las relaciones con el medio ambiente. La medida en que sus necesidades son satisfechas, y la cualidad el grado en que son satisfechos así como también la rapidez de las respuestas de sus cuidadores, son un aspecto esencial del sano desarrollo del bebé. El contacto físico con su cuidador es de gran relevancia en esta etapa. Tiene que proveer un entorno de apoyo, para que el niño pueda sentirse contenido y pueda experimentar, y para ello los padres deben anticiparse y reconocer las necesidades del bebé. Si siente que sus cuidadores lo satisfacen, podrá ser capaz de relacionar sus impulsos con sus funciones corporales, ayudando a desarrollar su propio ser.

El bebé interpreta todo lo que sucede a su alrededor a través de las distintas sensaciones que su cuerpo capta a través de los sentidos diferencias térmicas, lumínicas, auditivas, separación del cuerpo materno, desplazamientos en el entorno. Hasta alrededor del año y medio de vida, el infante reconocerá el mundo exterior primordialmente a través de su boca, lo que se observa por su necesidad de llevarse cantidad de objetos hacia ella.

A los dos o tres meses el infante comienza a dar la impresión de ser una persona totalmente distinta, encarando las relaciones sociales de otra manera. Se desenvuelve como si ya tuviera un sentido de sí mismo, en tanto cuerpo distinto y coherente. Otro gran paso en esta etapa se relaciona con el logro del niño en reconocer las líneas de parentesco y establecer lazos de afecto. Esto se relaciona primordialmente con las figuras de los cuidadores, que en ciertos casos puede no tener que ver con lazos de consanguinidad. Generalmente el bebé suele reconocerse en un primer momento como hijo de su madre y más tarde entiende los demás lazos de parentesco. Este logro implica un gran salto en la conformación de la identidad, lo que permite reconocerse como miembro de un grupo social.

Después de los 6 meses el bebé comienza con el destete, lo que les provoca tristeza y nostalgia. Se cree que cuanta mayor leche materna el bebé consuma en el tiempo, mejores defensas poseerá su sistema inmunológico. Por está razón, a veces se sigue amamantando hasta los 7-8 meses, pero sin permitir que el destete se prolongue hasta más tarde de los 9 meses .Alrededor de los 8 meses, cuando generalmente empiezan a gatear, los infantes suelen pasar por un período en el cuál le temen a los extraños, lo que demuestra que poseen la capacidad para reconocer a las personas de su entorno mediato. A este miedo se lo conoce como angustia de separación, denotando una transición importante en el desarrollo psicológico del bebé.

Es cuando empiezan a caminar, al año aproximadamente, cuando se siente suficientemente seguro como para comenzar un conjunto de actividades exploratorias en el ambiente. Ya tiene las bases de su identidad formada y posee una base segura a quien remitirse es decir, sabe que cuenta con un cuidador que está allí para protegerlo, alimentarlo y cuidarlo. El niño desea experimentar por su propia cuenta y para esto es necesario que los padres le permitan ejercitar sus nuevas capacidades, teniendo siempre en cuenta que existen limitaciones. Es muy importante considerar los tiempos propios de los niños. Hasta el segundo año de vida, el desarrollo motor e intelectual se ve acelerado. Los niños adquieren un mayor control de sus actos, la marcha y el lenguaje. Todos estos factores los proveen de una mayor independencia.

Con la adquisición del lenguaje, que aparece al año y medio o dos años, llega la capacidad simbólica que les permite usar las palabras y el jugar. También comienzan a razonar y a escuchar las explicaciones de los adultos, y esto les ayuda a tolerar mejor las demoras de sus satisfacciones. Empiezan a descubrir lo excitante del explorar, el placer de descubrir y desarrollar nuevos comportamientos nuevos juegos como el esconderse. Hacen demostraciones abiertas de afecto, como abrazar, sonreír y dar besos, pero también son capaces de demostrar protesta, sea llorando, golpeando contra el suelo o gritando. Es muy común que en esta época prefieran estar con la familia que con extraños, de los cuales suelen huir. La angustia de separación, que comenzó a los 8 meses, cesa recién a los dos años, momento en el que ya son capaces de entender que aunque la madre no está presente, ella regresará, y además pueden prever su regreso.

Es durante este período que se debe comenzar con el entrenamiento del control de esfínteres, que si es firme, pero considerado a la vez, ayuda al niño a poseer un sentimiento de autocontrol, sin perder su autoestima. El control de esfínteres a veces se demora hasta los dos años y medio. El niño logra primero retener de día, para mucho más tarde poder pasar toda la noche sin dificultades. Es hasta los tres años y medio que el mundo del niño comienza a experimentarse a través de la manipulación de los objetos, período durante el cuál suelen gustarle jugar con materiales como la arena, el barro, arcilla, etc.

A su vez, adquieren la capacidad para ir incorporando las reglas y normas de la sociedad. Los niños comienzan a identificarse con el padre, el que impone la ley. En un primer momento se aprenden las regulaciones de la familia y luego se extienden a otros grupos, y finalmente a la sociedad en su totalidad. De esta manera el niño aprende que existe cierta manera de comportarse con los demás, que hay cosas que están permitidas proscripciones y cosas que están prohibidas prescripciones. Poco a poco empieza a entender que las personas que se hacen cargo de él esperan que se comporte de cierta manera y no de otra. No sólo aprende que los demás esperan de él ciertas conductas y que hay ciertas normas que debe obedecer, sino que descubre que él mismo puede crear reglas y modos de comportarse. Así, es común que pruebe un gran repertorio de conductas como manera de evaluar a los demás. Por ejemplo, utiliza la fuerza física para probar la propia capacidad para realizar movimientos corporales, desplazamientos, pero también para comprobar su poder sobre los demás padres, hermanos, amiguitos. Al mismo tiempo evalúa muchas otras cosas como por ejemplo, el nivel de permisividad o rigidez de sus padres, sus expectativas, la forma de complacerlos, los niveles de jerarquía y roles dentro de la familia.

Con respecto a su papel sexual, los niños lo van adquiriendo a través de la imitación, de las prohibiciones y recompensas. Su curiosidad por la anatomía del sexo es normal y sana. Es más, es necesario que su curiosidad sea saciada con las respuestas adecuadas a su edad, para que los niños se desenvuelvan cómodos y felices en sus roles. Es hacia los dos años y medio que adquieren la identidad de género, y esto se observa en la elección de sus juegos y juguetes, que a su vez estarán influenciados por las costumbres sociales y culturales. Los padres poseen la tarea de colmar las necesidades de sus hijos de manera sensible, pero también permitiendo que gradualmente se produzcan frustraciones óptimas. A su vez, la imposición firme de límites es fundamental para la crianza de los hijos, para que éstos aprendan las conductas aceptables y así estimular la independencia progresiva del niño. Es entre el equilibrio del castigo y la permisividad que los niños adquieren un sistema ético de principios morales. Se entenderá a la niñez como el período que abarca de los tres a los doce años, etapa en la que se produce un importante desarrollo físico, emocional y de ingreso al grupo social más amplio.

La edad preescolar se extiende de los tres a los seis años, etapa en la cuál los niños ya controlan esfínteres y no tienen estallidos de rabia tan frecuentemente como en años anteriores.

Es importante que el niño se adecue al sistema escolar, pero no se le debe exigir más allá de sus capacidades. Su lenguaje se fue ampliando y ya puede utilizar frases completas. Utilizan más los símbolos y el lenguaje .Su pensamiento suele ser egocéntrico. Se sienten el ombligo del mundo y no pueden ponerse en el lugar del otro, ni comprender el punto de vista de otra persona. El tipo de pensamiento es mágico por ejemplo, los malos pensamientos provocan accidentes, o el sol sale porque Dios está contento y animista, es decir, le dan a los objetos características humanas como la capacidad de sentir. No poseen sentido de causa-efecto por ejemplo, si tiran un plato y se rompe, creen que el plato se ha roto pero no porque ellos lo hayan tirado. Clasifican las cosas por su función, por ejemplo, definen una bicicleta como andar.

Son capaces de expresar sus sentimientos de amor, tristeza, celos, envidia, curiosidad y orgullo. Empiezan a preocuparse por los demás. El niño comienza la inserción social más allá de la familia, incorporándose al mundo exterior. Aprende nuevas maneras de interactuar con las personas. El nacimiento de un nuevo hermanito pone a prueba su capacidad de compartir y ayudar. Los celos en estas situaciones suelen ser frecuentes, mientras que la rivalidad con los hermanos va a depender de la crianza que se le haya dado. Sin embargo es importante que los padres puedan dividir sus funciones entre sus hijos, y no dedicarles todo su tiempo al nuevo hijo.

En esta etapa comienzan a distinguir entre lo real y lo fantaseado, principalmente a través de los juegos que realizan. Son frecuentes los juegos de personificación, en los que, por ejemplo, una niña hace de cuenta que es una ama de casa y un varón personifica a un camionero. Esto les permite analizar situaciones reales de la vida cotidiana. El dibujo también evoluciona en esta etapa, permitiendo ver el crecimiento del niño. En dibujo de una persona van agregando progresivamente el pelo, las orejas, los brazos, las piernas, los dedos. Lo último en aparecer suele ser un torso proporcionado al resto del cuerpo.

Los amigos imaginarios suelen ser frecuentes en el 50% de los niños entre 3 y 10 años, mayormente en niños con una inteligencia superior. Los amigos imaginarios pueden ser tanto objetos como personas. Una cuestión muy importante en esta etapa es la de la diferenciación sexual, que se produce aproximadamente a partir de los 3 años. Aparece un sentimiento de curiosidad sexual creciente. Los niños atraviesan por un período de discriminación de las diferencias entre los sexos distinción de géneros. Cada uno reconoce en el otro una diferencia. Es normal notar que el niño demanda la atención del progenitor del sexo opuesto. Buscan afanosamente conseguir el cariño de sus padres, principalmente si tienen hermanos. No obstante, el niño necesita de los límites que imponen ambos padres.

De igual manera la masturbación se debe al interés en el propio cuerpo y es normal en esta etapa. Es frecuente el juego de médicos y enfermeras, por lo tanto los padres no deben darle tanta importancia a este hecho y dejarlos jugar. Al final de esta etapa distinguen entre lo que quieren y lo que deben hacer, logrando conseguir poco a poco un sentimiento moral de lo bueno y lo malo. Los niños entienden las normas como creadas sin ningún motivo porque si. No entienden los dilemas morales. Aprenden que existen los límites, y que toda mala acción será castigada. Aún así, el castigo en exceso es contraproducente. Además, irán adquiriendo progresivamente el sentido de responsabilidad, seriedad y autodisciplina. Algunos niños rechazan la escuela, ya sea debido a la ansiedad de separación o al miedo de separación que le trasmite su cuidador. De igual manera, tal problema suele ampliarse a otras situaciones sociales, por lo cuál es vital que, en vez de ceder al miedo, se lo ayude a superarlo.

Alrededor de los seis años, el niño comienza a participar de la comunidad escolar, un contexto organizado, con normas diferentes, en ocasiones, a las del propio hogar. En esta etapa cobra importancia la interacción y relación con sus compañeros, ya que comienza a buscar un sentimiento de pertenencia y de aceptación de los otros. Estas relaciones pueden llegar a ser consideradas incluso más importantes que las de su ámbito familiar. Suelen preferir rodearse de niños de su mismo sexo. Paulatinamente pasan de un juego solitario en la mitad de la edad pre-escolar, en el que cada uno juega por separado sin interaccionar con sus compañeritos, a un juego reglado en el que se tiene en cuenta al otro y se respetan las reglas del juego, sin querer impartir las propias. No obstante es necesario que se lo deje realizar juegos solitarios o en compañía de libros, películas, la televisión en ciertas oportunidades. Al lenguaje lo comienzan a utilizar para trasmitir ideas complejas. Adquieren la capacidad de concentración a los nueve o diez años y dejan la fantasía de lado por la exploración lógica.

Al asumir los niños la imposibilidad de llevar a cabo la actividad sexual, caen en un período de latencia, en donde esa energía la utilizan en la realización de tareas escolares y para los deportes, aumentando su capacidad de responder a las demandas emocionales e intelectuales de su ambiente. El hecho de sentirse discriminado o desanimado en la escuela, ser sobreprotegido en su casa, decirles que son inferiores, puede influenciar la autoestima negativamente. Es muy positivo animar al niño a valorar el ser productivo y perseverante en una tarea.

El niño empieza a operar y a actuar sobre lo concreto y lo real de los acontecimientos y objetos. Son capaces de manejar y considerar gran cantidad de información ajena, lo que les permite percibir la realidad desde el punto de vista de los otros .Pueden, también, entender la relación entre los hechos, que una cosa puede convertirse en otra por ejemplo, que una bola de plastilina se puede convertir en un bastón y seguir teniendo la misma cantidad de plastilina, y volver a su estado original como el agua y el hielo. Un logro primordial en esta etapa es el de organizar y ordenar las cosas del mundo circundante. La experiencia escolar representa un mundo muy importante para los niños, con metas propias, frustraciones y limitaciones. En la primaria se asientan las bases estructurales, herramientas que les permitirá a los niños a desenvolverse en el plano concreto, para luego, en la secundaria, aprender a manejarse mediante la abstracción. El niño, al atravesar esta etapa, va adquiriendo la capacidad de trabajar y de adquirir destrezas adultas. Aprende que es capaz de hacer cosas, de dominar y de concluir una tarea. Igualmente, es necesario no poner un énfasis excesivo en las normas y obligaciones, ya que esto puede causarle un desarrollo del sentido del deber en detrimento del deseo natural de trabajar.

La etapa adulta

Comienza a los 18 años, al menos de forma legal, y finaliza al cumplir los 65 años momento en el que, también de una forma jurídica, se ha establecido el comienzo de la vejez. Con cierta variabilidad temporal, al comienzo del último tercio de esta etapa de vida adulta, tiene lugar la aparición de la menopausia en las mujeres. Como veremos más adelante, tanto la duración como el final de la etapa fértil en las hembras de un gran número de especies animales tiene una gran importancia evolutiva en la determinación de la longevidad de las mismas.

Es un tiempo de búsqueda dentro del alma, de cuestionamiento y evaluación de los logros alcanzados a lo largo de la vida. Una vez que se ha hecho el balance acerca del tiempo vivido, nuevamente se realizan elecciones. Muchas veces, éstas están definidas por eventos más o menos traumáticos como divorcio, enfermedad, cambio de ocupación. Se desarrolla un sentido de urgencia de que el tiempo se esta acabando, y al mismo tiempo se toma conciencia de la propia mortalidad. De manera que el como y en que se invierte el tiempo se convierte en un asunto de gran importancia.

En el plano biológico se produce un estancamiento en el desarrollo y la capacidad funcional. El cuerpo está más cansado y los cambios fisiológicos que se empiezan a manifestar pueden tener efectos dramáticos sobre el sentido que la persona tiene de sí misma. Muchas personas no pueden ver el paso del tiempo con naturalidad y hacen esfuerzos dramáticos para parecer jóvenes. Las mujeres entran en la menopausia, y deben hacer el duelo por la pérdida de la fertilidad. Para muchas es una experiencia displacentera, mientras otras se sienten liberadas porque no tienen más riesgo de embarazo.

Junto con los cambios fisiológicos se producen otros a nivel psíquico, como síntomas de depresión y ansiedad. Los hombres también ingresan en el climaterio, pero el cambio en su cuerpo y psiquismo es mucho menos brusco. Tienen que superar el decaimiento de su funcionamiento biológico y su vigor en general. Uno de los dilemas humanos surge en la etapa de la mitad de la vida. En este momento el hombre ha progresado en status y posición y se vuelve más atractivo para las mujeres jóvenes, mientras que las mujeres de la misma edad, cuya autoestima depende más de su apariencia física se sienten menos atractivas para los hombres. Simultáneamente aumentan las demandas y exigencias en otros planos. En muchos casos aparece lo que se conoce como síndrome de nido vacío, que se produce cuando el hijo menor se va a vivir sólo y los padres sienten la casa deshabitada. Y por otro lado se suma el cuidado de los propios padres que han envejecido y algunos se enferman. Estas responsabilidades suponen además mayores gastos económicos.

Muchas mujeres, ya liberadas de la necesidad de ocuparse de sus hijos, pueden empezar a desarrollar otras actividades. Los hombres, en cambio han llegado a su más alta cuota profesional. Esto implica un cambio en las actividades de ambos, porque las mujeres encuentran por primera vez tiempo para dedicarse a lo que les plazca. Muchas deciden retomar su profesión y otras prefieren comenzar a desarrollar aptitudes que hasta el momento habían sido relegadas.

La irremediabilidad de la muerte se hace presente. Se descubre que la muerte es inevitable y no puede eludirse. Lo decisivo será la manera en que cada uno pueda enfrentase a su destino. Mientras algunos son conscientes de su finitud, otros prefieren evadirla. Quienes sean capaces de elaborar la muerte aprovecharán esta etapa para construir estructuras perdurables en el tiempo. Existen varias formas de trascender la experiencia, a través de los logros de los hijos, los proyectos, la participación en actividades políticas o religiosas, la propia empresa.

Llegada la edad media con su consabida crisis de finitud, el pensamiento se hace más relativo. La conciencia de finitud lleva al balance de lo vivido. Las personas suelen plantearse acerca de la manera en que se ha empleado el tiempo vivido. Cuanto menos satisfactorio haya sido, más profundo será el repudio hacia sí mismos. La pérdida del cuerpo joven, la nueva responsabilidad de cuidar de los ancianos y de guiar la generación futura, induce a la gran mayoría a hacer una revisión del pasado. Se analiza cómo ha transcurrido la propia vida y cómo se quiere continuar.

Esto sucede en varios aspectos, como en la vida matrimonial o en la actividad laboral. Es frecuente la sensación de que las expectativas que uno se había propuesto no han sido alcanzadas, lo que conduce muchas veces a un replanteo en el estilo de vida seguido hasta el momento. Pero así como se analizan los tiempos pasados también se construyen planes para el futuro. Se hace un balance de lo vivido hasta el momento y se cuestiona cómo continuará la propia existencia. Aparece, también, la necesidad de recuperar el tiempo perdido y vivir los años que quedan de una manera distinta.

Para muchas personas la vejez es un proceso continuo de crecimiento intelectual, emocional y psicológico. Se hace un resumen de lo que se ha vivido hasta el momento, y se logra felicitarse por la vida que ha conseguido, aun reconociendo ciertos fracasos y errores. Es un período en el que se goza de los logros personales, y se contemplan los frutos del trabajo personal útiles para las generaciones venideras. La vejez constituye la aceptación del ciclo vital único y exclusivo de uno mismo y de las personas que han llegado a ser importantes en este proceso. Supone una nueva aceptación del hecho que uno es responsable de la propia vida.

Envejecimiento

Como ya hemos comentado comienza, de forma arbitraria, al cumplir los 65 años y su duración y características tienen una gran variabilidad. Para nosotros adquiere una relevancia fundamental esta etapa, por ser en ella cuando se presentan de una forma definitiva las consecuencias de los procesos que son objeto de este manual.

Un aspecto de capital importancia para abordar el estudio del envejecimiento es entender la paulatina transición que se produce entre la etapa adulta y la vejez. Aunque jurídicamente se considere este pasó establecido al cumplir 65 años, es fácil de entender que desde un punto de vista biomédico este punto de corte basado en la cronología no tiene ninguna base científica. De esta manera ya establecemos una primera dicotomía entre la edad cronológica y la edad biológica. Mientras que la edad cronológica es fácil de determinar, la biológica es más difícil de establecer, al no poseer en la actualidad ningún marcador biológico específico que nos defina dicha edad. Esto nos introduce en la difícil definición de los valores de los diversos parámetros biomédicos utilizados para definir el envejecimiento. En medicina, la mayoría de los valores biomédicos que empleamos para definir los estándares de una población incluyen un amplio rango de edades y variables y se producen, en ocasiones, variaciones importantes sobre la media.

En el caso del reino animal en general y de los humanos en particular, muchos de los aspectos relacionados con la longevidad están de algún modo referidos a la reproducción de la especie concreta. Así, desde este punto de vista reproductivo, el ciclo vital de una especie determinada posee tres etapas:

  • Desarrollo.
  • Reproducción.
  • Envejecimiento-muerte.

Esta división, más simple del ciclo vital, tiene un eje fundamental centrado en los aspectos darwinianos del éxito de las especies basado en su capacidad reproductora. De hecho la mayoría de las especies tienen un periodo de envejecimiento muy corto tras finalizar su etapa reproductora. Cada una de estas tres fases tiene unas características específicas como son: El poseer una duración temporal variable, y la dinámica de su progreso es muy diferente, pues, cada una presenta diferentes mecanismos que la regulan y por último, las tres fases se suceden de forma progresiva, finalizando con la eliminación de cada individuo concreto de esa especie.

Las funciones vitales

Las funciones vitales son los procesos que todos los seres vivos realizan para mantenerse con vida. Las funciones vitales son tres: nutrición, relación y reproducción.

Función de nutrición

Mediante la nutrición, los seres vivos consiguen materiales nutrientes para construir y reparar su cuerpo y energía para realizar el resto de sus funciones vitales.

Según su nutrición se pueden clasificar en:

  • Autótrofos: Obtienen energía a partir de moléculas inorgánicas.
  • Heterótrofos: Se alimentan de organismos muertos o en el proceso de descomposición.

Función de relación

Mediante la relación, los seres vivos conocen lo que pasa a su alrededor y reaccionan de un modo adecuado. Gracias a esta función, todos los seres vivos son capaces , al menos de conseguir alimentos y huir de lo que les pudiera dañar.

Función de reproducción

Mediante la reproducción, los seres vivos dan origen a otros seres vivos parecidos a ellos. De este modo, los nuevos seres vivos reemplazan a los que mueren. Muchos animales como las personas, necesitan de la cooperación de una pareja para reproducirse.

Fuentes