Club Patriótico de Mujeres

Club Patriótico de Mujeres
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Bandera de Club Patriótico de Mujeres
Bandera
Escudo de Club Patriótico de Mujeres
Escudo
 
Mapa de Francia 1789

Mapa de Francia 1789
 
Sede París
Tipo Organizaciones internacionales
Olimpia de Gouges, Claire Lacombe, Charlotte Corday
Miembros Mujeres revolucionarias

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Club Patriótico de Mujeres. Antes de 1789, fecha que marca el comienzo del primer período revolucionario, las mujeres ya estaban participando de forma activa en los acontecimientos sociales y políticos relacionados con la Revolución Francesa, y muchas de ellas llegaron a obtener una gran notoriedad. Estas mujeres elaboraron un gran número de documentos teóricos y políticos que ponían de manifiesto la conciencia que tenían sobre su propia situación y su voluntad de emancipación.

Definición

Club, voz inglesa: maza, formar un conglomerado. Su plural es clubes, muy usado en Hispanoamérica, y clubs, más usado en España. Conjunto de personas que se asocian con un objeto común, literario, social, político, militar, deportivo, etc. Suelen poseer una entidad, en la cual se reúnen y en la que se realiza y fomenta el espíritu de sociabilidad.

Los clubes de mujeres fueron pronto prohibidos, pero ellas hicieron un trabajo en la Revolución

Historia

Antes de la revolución ya hubo mujeres que demandaban igualdad en los albores revolucionarios la mujer pedía mejoras, no para ella, sino para su marido e hijos: trabajo, sueldo, pan. Comenzaron a defender su trabajo y su papel en la sociedad. Presentes en los Salones, en la cultura, en los Cuadernos de quejas, en las calles y barricadas, en las reuniones políticas; crearon sus clubes revolucionarios y redactaron unos derechos como los del hombre.

Sin embargo, las destacadas y pioneras no huyeron fueron conducidas al cadalso, guillotinadas. Percibieron que con el paso de la Revolución la sociedad se había transformado y los hombres eran iguales ante la ley. Asistieron al nacimiento de la sociedad contemporánea. A pesar de, que habían sido protagonistas fueron excluidas.

Tuvieron que esperar más de cien años para conseguir el sufragio y equipararse a los hombres en ciudadanía. Su presencia en la Historia ha estado eclipsada. Incluso en el bicentenario de la Revolución las protagonistas más destacadas siguen siendo olvidadas.

Las mujeres y la Revolución Francesa, implicación y protagonismo

Para conocer más de cerca la situación real de las mujeres en las fechas anteriores a la Revolución francesa, se puede acudir al contenido de "Los cuadernos de quejas", los cuales se rellenaban con quejas y peticiones que servían para sondear la voluntad popular y las necesidades de la época. En uno de estos "Cuadernos de quejas" fechado el 1 de enero de 1789 se encuentra "Peticiones de las mujeres del Tercer Estado al Rey" que resultan muy didácticas y significativas.

En “Petición de las mujeres del Tercer Estado al Rey” podemos leer:

"Pedimos ser ilustradas, poseer empleos, no para usurpar la autoridad de los hombres, sino para ser más estimadas; para que tengamos medios de vivir en el infortunio y que la indigencia no fuerce a las más débiles a formar parte de la legión de desgraciadas que invaden las calles y cuyo libertinaje audaz es el oprobio de nuestro sexo y de los hombres que las frecuentan."

Los “Cuadernos de Quejas” se dividían, al mismo tiempo, en cuadernos de “los no privilegiados” y cuadernos de “los privilegiados”, entre los que había grandes diferencias. Los “no privilegiados” básicamente reclamaban la soberanía popular y seguían la ideología ilustrada, mientras que los “privilegiados” rechazan, generalmente, el pago de impuestos pero mantienen su lealtad al Rey.

Marcha sobre Versalles

La marcha sobre Versalles tuvo lugar entre los días 5 y 6 de octubre de 1789. También conocida como “marcha de las mujeres sobre Versalles”, ésta dio comienzo alentada entre las mujeres de los puestos del mercado de París que, en la mañana del día 5, habían comenzado una serie de actos de protesta en contra de la carestía del pan y de su escasez. Estas protestas, realizadas en medio de un París revolucionario, no tardaron en congregar a miles de personas.

Tras asaltar el arsenal de armas de la ciudad, los miles de ciudadanos capitaneados por las mujeres del mercado de París iniciaron la marcha hacia el Palacio de Versalles. Una vez llegada la marcha a Versalles, la multitud procedió a sitiar el Palacio de Versalles, consiguiendo en solo unas horas imponer sus exigencias al Rey Luis XVI y obligando a la familiar real a regresar con ellos hasta París.

Clubs patrióticos de mujeres

Los clubs patrióticos de mujeres tuvieron una corta vida ya que fueron muy pronto prohibidos, pero sin embargo tuvieron una gran influencia en la Revolución. Utilizados por las mujeres para reunirse, intercambiar opiniones e información, debatir sobre cuestiones políticas, leer los periódicos y las noticias del día, etc…

Entre 1789 y 1793, quedaron censados 56 clubes republicanos femeninos activos en la emisión de peticiones y con expresión pública de una voz en femenino que reclamaba la presencia de las mujeres en la vida política.[1]

Entre los clubs más dinámicos de la época se pueden citar:

  • Club de las Republicanas Revolucionarias”,
  • “Club de las Amazonas Nacionales”,
  • “Club de las Damas de la Fraternidad”,
  • “Club de las Amigas de la Ley”,
  • “Sociedad Patriótica de la Decencia y de las Amigas de la Verdad”, y
  • “Sociedad de las Amigas de la Consolación”.

El papel de la mujer en la Revolución francesa fue notable, aunque no participara en el sistema político institucional. La participación de las mujeres de clase baja en las movilizaciones populares (mayoritaria en algunos episodios, como la marcha a Versalles, la captura del rey en Varennes o las jornadas de prairial del año III -mayo de 1795-45 ) y las actividades radicales de clubes femeninos e individualidades femeninas llegaron a suscitar un movimiento de rechazo por parte de la Convención, que decretó la clausura de esa clase de clubes, porque su crispada agitación estaba acarreando muy funestas consecuencias para la joven república, e incluso prohibió el acceso de mujeres como espectadores de las sesiones parlamentarias.

En cuanto a su actividad callejera, teniendo en cuenta que las mujeres abusan de la consideración que se les tiene por la debilidad de su sexo, en adelante las que sean encontradas presentes en cualquier motín deberán ser dispersadas sin contemplación por la fuerza de las armas y se dictará contra ellas orden de arresto.

La prohibición de los clubes femeninos (de 30 de octubre de 1793 –Jean-Pierre Amar-) fue desafiada con una manifestación de mujeres tocadas con gorro rojo (el gorro frigio que simbolizaba la Revolución) ante el Conseil général de la Commune el 17 de noviembre. Para tranquilizar la situación y honrar de alguna manera a las ciudadanas patriotas, por un decreto de 26 de diciembre de 1793 se les reservaron lugares marcados en las ceremonias cívicas, incluidas las ejecuciones en la guillotina, que las mujeres aprovecharon de una forma peculiar: haciendo punto, por lo que fueron denominadas peyorativamente “Les Tricoteuses” ("las tricotosas"), ganándose reputación de sanguinarias (desde 1789 se utilizaba el término "furias" para referirse a las violentas mujeres del entorno. .

Mujeres emancipadoras francesas

Olimpia de Gouges, feminista revolucionaria
  • Olimpia de Gouges: Feminista, escritora y revolucionaria. Se casó muy joven con un hombre mucho mayor que ella. Tras enviudar, heredó una suma importante de dinero que le permitió trasladarse a París y llevar una vida aburguesada. En París frecuentó distintos salones literarios y comenzó una gris carrera literaria marcada por sus carencias educacionales.

En el año 1791 escribió su famoso manifiesto “Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana”. Este manifiesto tomaba como modelo la “Declaración de los derechos del Hombre y del Ciudadano” de agosto de 1789, y constituyó un lúcido y radical alegato a favor de las reivindicaciones de la mujer.

El encarcelamiento y ejecución de Olympe de Gouges durante el período de la dictadura jacobina simbolizó el fracaso de los reclamos feministas durante la revolución. El Código Civil napoleónico de 1804, en el que se recogieron los avances sociales más relevantes de la revolución, negó a las mujeres los derechos civiles reconocidos para los hombres durante el período revolucionario (igualdad jurídica, derecho de propiedad…), e impuso unas leyes discriminatorias, según las cuales el hogar era definido como el ámbito exclusivo de la actuación femenina.

Tras tomar partido a favor de los girondinos y oponerse a la ejecución del rey Luis XVI, fue detenida en agosto de 1793. Olimpia de Gouges fue llevada ante el tribunal revolucionario el 2 de noviembre de 1793 y guillotinada al día siguiente, tras ser declarada culpable de estar de acuerdo con los principios girondinos. Olimpia de Gouges fue una firma defensora de la igualdad entre hombres y mujeres en todos los ámbitos, tanto personales como profesionales.

Charlotte Coeday, revolucionaria francesa
  • Charlotte Corday: Tras la temprana muerte de su madre se vio obligada a ingresar, junto a sus dos hermanas, en un convento. Tras la supresión de los monasterios en diciembre de 1790, Charlotte fue acogida por su tía, Madame de Bretteville, en su casa de Caen.

Las ideas progirondinas de Charlotte Corday y la persecución de éstos la llevó a planificar y ejecutar el asesinato de Jean-Paul Marat. El 9 de julio de 1793 se dirigió a París, donde se hospedó en Hotel de la Providence. El día 11 de julio se dirigió hasta el domicilio de Marat a última hora de la tarde, donde encontró a Marat dándose uno de sus frecuentes baños para paliar sus problemas de salud.

Charlotte Corday dio muerte a Marat de una certera cuchillada en el corazón. Tras ser detenida tuvo que ser protegida de un intento de linchamiento y fue trasladada a la prisión de “Abbaye” donde fue duramente interrogada. Seis días después, el 17 de julio de 1793, Charlotte Corday murió en la guillotina.

Claire Lacombe, actriz revolucionaria
  • Claire Lacombe: Actriz y revolucionaria se dedicó durante su juventud a la interpretación teatral, hasta que llegó a París en 1792. Simpatizante del movimiento de los “Sans Culottes”, tomó parte de la insurrección del 10 de agosto en la toma de las Tullerías, resultando herida de un balazo en el brazo.

Asistía frecuentemente a las reuniones del Club de Cordeliers, y en febrero de 1793 fundó, junto a Pauline Léon, la “Sociedad Militante de Mujeres Republicanas y Revolucionarias”, un club compuesto mayoritariamente por mujeres de clase trabajadora. Su actividad revolucionaria y política se vio frenada un año después, en 1794. En abril de ese mismo año, fue arrestada una noche en la que se dirigía al teatro, y pasó los siguientes dieciséis meses arrestada en diferentes prisiones parisinas. Liberada el 18 de agosto de 1795, volviendo a retomar su profesión de actriz de teatro. Claire Lacombe desapareció un tiempo después sin dejar rastro, no volviéndose a saber nada de ella desde 1798.

Madeleine Pellerier, feminista y socialista francesa
  • Madeleine Pelletier: Psiquiatra, feminista y socialista francesa. A los 13 años frecuenta un grupo anarquista, pero se aleja para consagrarse a la lucha feminista. Orienta sus intereses hacia la psiquiatría. En 1906 se convierte en la primera mujer en Francia en presentarse a los exámenes para convertirse en psiquiatra. También fue la primera mujer que trabaja como interina en los sanatorios estatales.

En 1900 está activamente involucrada en el activismo feminista y socialista. En 1906 se convierte en secretaria de La Solidarité des femmes (Solidaridad entre mujeres) y lleva a esta organización a convertirse en una de las organizaciones feministas más radicales de aquel tiempo. En 1908 representa a la agrupación en las manifestaciones en el Hyde Park por el sufragio femenino. Edita “La suffragiste” (La sufragista). Durante este período colabora también en la fundación del Partido Socialista francés (la sección francesa de la Internacional obrera) en 1905, forma parte de su consejo nacional hasta la guerra y representa al partido en la mayoría de congresos socialistas internacionales antes de la guerra. Escribe abundantemente acerca de los derechos de las mujeres, algunas de sus publicaciones son: “La femme en lutte pour ses droits” (Las mujeres en la lucha por sus derechos) (1908), “Idéologie d'hier: Dieu, la morale, la patrie” (La ideología del ayer: Dios, la moral, la patria) (1910), “L'émancipation sexuelle de la femme” (La emancipación sexual de la mujer) (1911), “Le Droit à l'avortement” (El derecho al aborto) (1913).

El pensamiento ilustrado de la modernidad y la mujer

La posición histórica y social de las mujeres en cuanto sujetas subordinadas, oprimidas, negadas o invisibilizadas por los modos dominantes de producción y por las relaciones sociales empieza a cuestionarse durante la época de la modernidad. En ello reside el particular interés del período para la historia de las mujeres: en ese contexto, de grandes cambios sociales, fue posible práctica sediciosa de las mujeres durante la Revolución francesa, ambiente propicio para re-significaciones del lenguaje universal.

La modernidad nos ha heredado un legado filosófico en el que se instituyen los valores propios de la Ilustración: libertad, autonomía, igualdad, lucha de la razón contra el prejuicio, como elementos que propiciarán la aparición del pensamiento feminista.

Es el contexto en el que, como grupo de excluidas, las mujeres luchan por la igualdad, aunque sin romper aún con todo aquello que es producto de la dominación. La oposición a la totalidad del sistema que creó la bipolaridad masculino-femenina y el planteamiento de alternativas sociales que pueden transformar la relación de género es más bien propia de la segunda mitad del siglo XX.

Antes de la revolución francesa hubo mujeres que desde una posición individual plantearon reivindicaciones en pro de la igualdad femenina, uno de esos casos dignos de sobresaltar es el de Josefa Amar, española e ilustrada. Con sus obras “Importancia de la instrucción que conviene dar a las mujeres” (1784) o el “Discurso sobre la educación física y moral de las mujeres” (1769), hubo que ir al encuentro de la Revolución francesa para que la palabra de las mujeres empezara a enunciarse.

La inglesa Mary Wollstonecraft, en su “Vindicación de los derechos de la mujer”, también ha dejado descrito su oposición al absolutismo. Su vida y obra reflejaron su visión acerca de la conexión existente entre ese sistema político y las relaciones de poder entre los sexos. Los hombres ejercían una verdadera tiranía absolutista sobre las mujeres en el ámbito de la familia y la casa.

La clave para superar la subordinación femenina era el acceso a la educación. Las nuevas mujeres educadas no sólo alcanzarían un plano de igualdad con respecto a los hombres, sino que podrían desarrollar su independencia económica accediendo a actividades remuneradas. Wollstonecraft, sin embargo, no dio importancia a las reivindicaciones políticas y no hizo referencia al derecho de voto femenino.

El feminismo no ha quedado fuera del desconcierto que genera cualquier aspiración de cambio social profundo. El feminismo no está agonizando y no es una mera locura de un grupito de mujeres. Más bien es una reflexión sobre el ser humano y una manera de vivir. Sabemos que no todos lo que NO son feministas defienden valores como la libertad, la solidaridad, la tolerancia, la autodeterminación.

Sabemos que históricamente los movimientos revolucionarios han sido protagonizados por hombres y mujeres. Pero cuando han tenido éxito, ha sido el hombre quien ha tomado el poder y la mujer quien ha continuado estando oprimida. Esta situación podría cambiar si entendiéramos el feminismo, no como un apéndice de los movimientos revolucionarios, sino como una fuerza de cambio social, ético y político, es decir, de cambio global.

Construir una sociedad diferente, más justa y solidaria, ya que son muchas las mujeres conscientes de que la lucha no va a concluir con la igualdad legal. La igualdad de derecho no nos sirve si de hecho todavía hay discriminación. Tenemos que dejar de ser uno de los objetos de la concepción patriarcal del mundo (donde el sujeto es el hombre y los objetos son todo aquello que le rodea). Las denominaciones de algunos de los clubes políticos más significativos se correspondían con los

Bibliografía

  • Diccionario Enciclopédico Salvat Universal. (1981). 15ta edición. España : Salta Editores, S.A. pág. 108. ISBN 84-345-3706-0 Tomo VI.

Citas o referencias

  1. Varela, Nuria. Feminismos para principiantes. p.4

Fuentes

  • Artículo: Mujeres en la Revolución francesa. Protagonismo. Disponible en: Suite 101. Consultado el 13 de agosto de 2013.
  • Artículo: El pensamiento ilustrado de la modernidad y la mujer. Disponible en: Estudios de la mujer. Consultado el 13 de agosto de 2013.
  • Artículo: Mujer y revolución francesa. Disponible en: Slideshare. Consultado el 13 de agosto de 2013.
  • Artículo: Feminismo. Disponible en: Aliveafrica. Consultado el 13 de agosto de 2013.
  • Artículo: Olimpia de Gouges. Disponible en: EcuRed. Consultado el 13 de agosto de 2013.