Combate de El Descanso (1869)


Combate de El Descanso
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Combate con una columna española por fuerzas del Ejército Libertador al mando de Antonio Maceo.
Fecha:25 de mayo de 1896


Combate de El Descanso. El día 25 de mayo de 1896, en esta altura de la Cordillera de Los Órganos ubicada en la zona de Consolación del Sur, una fuerte columna española, de las tres armas, bajo el mando de los generales Álvaro Suárez Valdés y Wenceslao Molins, atacó el campamento del lugarteniente general Antonio Maceo.

Localización

El municipio Consolación del Sur se localiza sobre la llanura Sur en la parte Centro-Oriental de la provincia Pinar del Río, limitado por los municipios de Viñales y La Palma por el norte, por el este con Los Palacios, Las Alturas de Pizarra y el río San Diego, por el sur con el Golfo de Batabanó y por el oeste con el municipio Pinar del Río y el río Ajiconal.

Contextos

Antonio Maceo, después de separarse de Máximo Gómez en la antigua provincia de La Habana el 7 de enero de 1896, marchó hacia occidente para la culminación, tras fieros combates, de la invasión en la provincia de Pinar del Río, lo cual logó el 22 de ese mes. Regresó combatiendo a La Habana y el 15 de marzo comenzó su segunda campaña pinareña.

Desarrollo

El ataque de la columna española al campamento de la tropa de Antonio Maceo se produjo en los momentos en que los insurrectos se disponían a abandonarlo. La acción comenzó a las 09:30 horas, cuando la avanzada del camino de Las Lajas abrió fuego sobre la columna.

Inmediatamente un batallón español avanzó sobre el flanco derecho, al tiempo que el grueso de la fuerza enemiga se desplegaba en línea de ataque por el centro de la posición, apoyado por nutrido fuego de artillería e infantería. Los cubanos se mantuvieron en las posiciones ocupadas dejando acercarse al enemigo, y solo abrieron fuego cuando la efectividad del mismo estaba asegurada. Por ello las tropas que intentaban llegar hasta la altura fueron detenidas en su avance.

Se concentró el fuego sobre un grupo de jefes y oficiales enemigos que ocuparon la posición que había mantenido la avanzada cubana hasta recibir la orden de replegarse. El clarín de órdenes de los españoles tocó a repliegue sobre el centro y las tropas atacantes comenzaron a organizar la retirada por el camino de San Diego de los Baños. Su retaguardia fue duramente hostilizada por los cubanos en un trayecto de unos cuatro km, hasta que una tempestad impidió proseguir la persecución.

No obstante, algunas fuerzas siguieron detrás de la retaguardia enemiga, la cual buscó refugio momentáneo en una casa que poco después se vio obligada a abandonar. Los cubanos ocuparon la vivienda y allí obtuvieron noticias de que un jefe de alta graduación iba herido. Se trataba de Suárez Valdés, impactado en un brazo y en la cadera.

Las bajas españolas, según su parte oficial, fueron 27 heridos, 14 de ellos graves, incluidos dos oficiales; las cubanas, cuatro muertos, de ellos dos oficiales, y 45 heridos. Al parecer, la retirada española en medio de la acción estuvo determinada por las heridas de su jefe. Los cubanos quedaron dueños del campo, en el cual permanecieron hasta el día 30 sin que se produjeran nuevos ataques.

Fuentes

  • Arcadio Ríos. Hechos y personajes de la Historia de Cuba. Recopilación Bibliográfica. La Habana, 2015. 320 p.
  • Enrique Ubieta. Efemérides de la revolución cubana, 4 t., La Habana, 1920. Tomo I. Pág. 310; Tomo IV. Págs. 357-359; 372.
  • José Miró Argenter. Crónicas de la guerra, 2 t., La Habana, 1981. Tomo II. Págs. 283-285.
  • José Luciano Franco. Antonio Maceo. Apuntes para una historia de su vida, 3 t., La Habana, 1973. Tomo III. Págs. 161-162.
  • Fermín Peraza Sarausa. Un hombre del 95. El general Peraza, La Habana, 1950. Pág. 66.