Portal:Panorama Mundial/RESUMEN SEMANAL/2022-05-28

DOSSIER

PANORAMA MUNDIAL

ARTICULOS DE LA PRENSA DIGITAL No.21 /La Habana, domingo 29 de mayo del 2022/Año 64 de la Revolución/RNPS

POLÍTICA

“Bukele representa de la manera más recalcitrante el modelo capitalista y neoliberal” (Rebelión)

Enric Llopis* Cerca de 700 denuncias por violaciones de los derechos humanos, en su mayor parte detenciones arbitrarias. Es la cifra facilitada el 24 de mayo por la ONG Cristosal, respecto al caso de víctimas durante la aplicación del Régimen de Excepción en El Salvador; los “victimarios” son –en más del 70% de los casos- integrantes de la Policía Nacional Civil (PNC). Es uno de los puntos denunciados -en la siguiente entrevista- por la actual diputada del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) en la Asamblea Legislativa de El Salvador, Anabel Belloso. En las redes sociales se define como “mujer de izquierda” y “luchadora social”. Entre las últimas iniciativas que ha defendido, figura el establecimiento de precios de referencia para los insumos agrícolas, de modo que se frenen los abusos en la comercialización. -La Asamblea Legislativa de El Salvador aprobó el pasado 27 de marzo el Régimen de Excepción (durante un mes y después renovado), a propuesta del presidente de la República, el derechista Nayib Bukele. ¿Cuál es el balance en materia de Derechos Humanos? Para capturar pandilleros y perseguir el crimen, ya existen otras normativas que perfectamente el gobierno puede utilizar, por ejemplo: la ley antipandillas. Teniendo en cuenta eso, la aprobación del régimen de excepción de manera generalizada, y su implementación arbitraria, ha ocasionado violación recurrente de derechos humanos, muchas capturas de personas inocentes, que no tienen vínculos con las pandillas y tampoco han cometido delitos, juicios masivos que hacen imposible aplicar la justicia de forma pronta y cumplida. -¿Qué derechos fundamentales han quedado suspendidos? ¿Se están respetando los derechos de las personas detenidas? Los derechos suspendidos son: 1. Libertad de Asociación 2. Inviolabilidad de la correspondencia y comunicaciones 3. Periodo de detención administrativa de 72 horas 4. Detención con derecho a conocer las causas y el de defensa.

 Los derechos de las personas detenidas no están garantizados, hay hacinamiento, no se da información oportuna a las familias.  -El ministro de Trabajo, Rolando Castro, afirmó que los sindicatos y organizaciones sociales que se movilizaran el Primero de Mayo lo harían “en defensa de las pandillas”. ¿De qué modo aplicó la policía el Estado de Excepción en las marchas y concentraciones?  El gobierno a través de sus funcionarios, de manera irresponsable criminalizó la movilización del 01 de mayo, con el objetivo de atemorizar y desmontar una actividad que históricamente se ha desarrollado en exigencia de las reivindicaciones laborales. Al igual que lo han hecho en otras marchas, el día de la movilización, colocaron retenes excesivos en las entradas de la capital, retrasando la llegada de los participantes o en algunos casos haciendo que se regresen a sus lugares de origen.  

Pero a pesar de todos esos esfuerzos por desincentivar la movilización, un buen número de personas de movimiento social, sindical e incluso que por cuenta propia se sumaron a la marcha, desafiando el régimen de excepción y las mentiras replicadas por el gobierno. -¿Compartes la siguiente denuncia de Human Rights Watch (HRW), de noviembre de 2021?: “Los legisladores (partidarios de Bukele) han cooptado la Corte Suprema, nombrado un nuevo fiscal general y aprobado leyes para destituir a cientos de fiscales y jueces de tribunales inferiores”. Totalmente, desde el 01 de mayo 2021 que se instala la legislatura actual, se inicia el camino de concentración de poder por parte del gobierno de Bukele. Destituyendo de manera ilegal a magistrados de la Corte Suprema de Justicia, Fiscal General, e inmediatamente imponiendo funcionarios a la medida. Luego vía reformas de ley, han jubilado a jueces, magistrados fiscales de tribunales inferiores, para colocar a quienes ellos quieren y que van a cumplir su agenda, principalmente de impunidad. -Por otra parte, El Salvador fue, en septiembre de 2021, el primer país del mundo en dotar a una criptomoneda –el bitcoin– de curso legal en su territorio. ¿Por qué se adoptó la medida y cuáles son las consecuencias? A ciencia cierta nunca hubo una explicación de motivos o justificación de la aprobación, a esta fecha el manejo sobre el tema sigue siendo oscuro y de espaldas a la gente. Se asume por un lado, que los intereses particulares de Bukele y su grupo económico motivaron esa decisión. Además, el creer que con ello se iba a tener

financiamiento alterno a lo que tradicionalmente se obtiene con la banca multilateral.  

Las consecuencias en un primer momento se vivieron con el desplome del valor de los bonos salvadoreños, el incremento del riesgo país, la imposibilidad de obtener acuerdos financieros en condiciones favorables. Sumado a esto, el destinar millones de dólares a la medida, arriesgando los recursos del pueblo, que bien podrían priorizarse en otros rubros, como salud, educación, etcétera. -¿Qué impacto tendrán los proyectos de construcción del Tren y Aeropuerto del Pacífico, por los que apuesta la mayoría gubernamental? Primero un impacto social, generando el desalojo de miles de familias que habitan en la línea férrea, algunas con más de 40 años de vivir en esos terrenos. Hay estudios ambientales preliminares, que en el caso del aeropuerto señalan los riesgos de su construcción en zonas de alta biodiversidad, que hasta son hogar de especies en peligro de extinción. Para estos dos proyectos, el gobierno a través de sus diputados, aprobó leyes especiales, para obviar los procesos de compra y adquisición de bienes o servicios, para evadir controles que la ley vigente establece. También, acortó los tiempos para realizar expropiaciones. En otras ocasiones han anunciado que estos dos proyectos se realizarán con asocios públicos privados, es decir, quienes tendrían algún rédito si es que funcionan, serían manos privadas, a costa de los recursos públicos. -Por último, ¿qué modelo económico representan macroproyectos turísticos como Surf City, defendido por Bukele, en un país con una tasa de pobreza del 32,2% de la población en 2020, según los datos de la Universidad Francisco Gavidia (UFG)? Bukele se vendió como una opción progresista en campaña, sin embargo, desde su primer día en el gobierno, ha demostrado representar de la manera más recalcitrante el modelo capitalista y neoliberal, buscando formas para beneficiarse él, su grupo económico e incluso una parte de la oligarquía tradicional del país, que está aliada con él. Surf city no es un proyecto real. Únicamente una campaña publicitaria, donde han cambiado el nombre a todas las playas del departamento de La Libertad, y está ejecutando un plan que ya había quedado iniciado desde el gobierno anterior.

  • Periodista y desde 2008 colabora habitualmente en las diferentes secciones del periódico Rebelión.

CAF al servicio de la ocupación y la judaización de Jerusalén y de Cisjordania (Rebelión)

Fuente: Comité de Solidaridad con la Causa Árabe La empresa CAF, junto a la empresa Shapir, están al servicio de las autoridades de ocupación israelí que están aprobando planes urbanísticos y tienen leyes de apartheid que están determinando un cambio demográfico y urbanístico en Jerusalén y en Cisjordania. Así, las autoridades israelíes están ampliando asentamientos en una Jerusalén ampliada, con respecto al que es su término municipal previo a su conquista y ocupación militar, y expropiando y expulsando a familias palestinas de sus hogares, con la excusa de creación de parques, carreteras o tranvías que unen asentamientos o cambios de propiedad favoreciendo a población israelí judía. Para ampliar la movilidad y facilitar la transferencia de población de la potencia ocupante a territorio ocupado, las autoridades israelíes financian la extensión de infraestructuras como el tranvía del apartheid que está haciendo la empresa española CAF. La empresa Shapir está en la Base de Datos de las Naciones Unidas como empresa que se lucra con la ocupación y 31 organizaciones de derechos humanos y solidarias han pedido que CAF sea incluida en esa relación al vulnerar las Convenciones de Ginebra y las Resoluciones de las Naciones Unidas. Además, se está pidiendo a diferentes organismos públicos que gestionan infraestructuras de transporte público que dejen de contratar a las empresas que están o vayan a estar en esa base de datos como Alstom, Egis y CAF Información de los planes urbanísticos de las autoridades israelíes: http://causaarabeblog.blogspot.com/2022/05/los-mapas-lo-demuestran-la- judaizacion.html?m=1 Actualmente la línea Roja llega a la colonia de Pisgat Ze’ev y se prolongará hasta el asentamiento de Neve Ya¡akov por un lado y la otra extensión, desde Beit Hakarem hasta Hadassah Ein Kerem.

La nueva línea Verde en construcción, se extiende desde el asentamiento de Ramot, que ocupa las tierras palestinas de las aldeas Beit Iksa y Beit Hanania, a The Khan y desde allí a la colonia de Gilo, cerca de Biet Jala, por un lado y, por otro lado, hasta Malha. Además, una parte se extiende también hasta Jabal Al Masharef, denominado Monte Scopus.   

Finalmente, CAF se ha presentado a la licitación de la línea Púrpura que tendrá 14 kilómetros y 19 paradas, por la zona sur, de este a oeste, y pasa, por ejemplo, por Givat Hamatos, Territorio Palestino Ocupado, una zona en la que se está expropiando a los palestinos y donde se están planificando miles de viviendas

ECONOMÍA

Economía. La inflación, flagelo mundial: Miseria creciente en el horizonte global (Resumen Latinoamericano)

Sergio Ferrari* La brecha económico-social planetaria se acrecienta y 260 millones de nuevos pobres podrían caer en el barranco de la marginación antes de que finalice el 2022. De cumplirse este vaticinio, en diciembre de este año, 860 millones de personas podrían padecer una situación de extrema pobreza – al contar con menos de 1,90 dólares diarios– y más de 800 millones, desnutrición, revirtiéndose así los tibios avances de las últimas dos décadas. Adicionalmente, la amenaza de una hambruna masiva se cierne sobre millones de personas que ya de por sí sufren graves niveles de marginación, en particular en África Oriental, el Sahel, Yemen y Siria. Las consecuencias de la pandemia y el aumento del precio de los alimentos, así como el incremento de las desigualdades a nivel global, son algunas de las causas de este desbarranco social mundial, agravado a partir del pasado 24 de febrero por la explosión del conflicto ruso-ucranio. Tal es el pronóstico escalofriante que lanzó la segunda semana de abril la Organización No Gubernamental (ONG) Oxfam Internacional. Su informe Tras la crisis, la catástrofe, publicado solo en inglés, (https://www.oxfam.org/en/research/first-crisis-then-catastrophe) buscó aportar una voz desde la sociedad civil internacional de cara a las reuniones del Banco

Mundial y del Fondo Monetario Internacional del primer cuatrimestre del año las cuales concluyeron el 24 de abril.   Nadie se libra de la inflación explosiva  Diferentes medios europeos de comunicación retomaron la tercera semana de abril algunos elementos del informe de Oxfam Internacional y privilegiaron el enfoque sobre el impacto de la inflación, que inquieta en particular a los sindicatos europeos.  

El 20 de abril, la Unión Sindical Suiza (USS), la principal confederación de los trabajadores helvéticos, exigió al Gobierno tomar medidas urgentes para paliar los nubarrones inflacionarios luego de una década de control casi absoluto del índice de la misma (https://www.uss.ch/themes/politique-sociale/detail/le-pouvoir-dachat- risque-de-baisser-de-plus-de-3000-francs). Según la USS, si no se compensa el encarecimiento del costo de la vida, las familias suizas arriesgan de perder este año más de 3.000 francos (igual monto en dólares): 2.200 por la caída real de ingresos y 1.000 como resultado del encarecimiento programado del seguro médico el cual podría aumentar hasta un 10% con respecto a la prima actual. La inflación explota en la Unión Europea y bate récords nunca vistos desde la creación del euro, alcanzando un incremento promedio del 7,5% en marzo y con perspectivas más altas para abril. La guerra entre Rusia y Ucrania y el aumento de un 44,7% de los precios de la energía aparecen como dos de los factores detonantes. Según un análisis del 1 de abril del cotidiano español El País, el batacazo bélico se deja sentir sin excepción en todo el continente, donde se registran índices inflacionarios sin precedentes (https://elpais.com/economia/2022-04-01/la- inflacion-se-desboca-en-la-zona-euro-y-bate-records-al-alcanzar-el-75-en- marzo.html). Es el caso de Alemania, que con un alza del 7,6% con respecto a marzo de 2021 y de 2,5% con respecto a febrero de 2022, debe referirse a 40 años atrás –antes de la reunificación–, para encontrar una cifra comparable. Por su parte España, donde la inflación interanual creció un 9,8% (3,9 puntos en marzo con respecto a febrero), se acerca a marcas nunca vistas desde 1985. En Italia, en marzo la inflación subió un 6,5% con respecto al mismo mes del año pasado y un 1% en comparación a febrero de este año. Los Países Bajos registran en este mismo periodo una de las tasas de inflación más altas de la Unión Europea con 11,9%, superada por Lituania (15,6%), Estonia (14,8%) y Letonia (11,2%).

El flagelo inflacionario no solo golpea a Europa. También se convierte en un fenómeno mundial que profundiza la brecha de la desigualdad. En los Estados Unidos, por ejemplo, el 20% de los grupos familiares más pobres destina un 27% de sus ingresos a la compra de alimentos, en tanto que el 20% más rico solo invierte un 7% en ese rubro.  El sufrimiento del Sur global  El Banco Mundial estima que 198 millones de personas podrían caer en la pobreza extrema este año como resultado del COVID-19 y la profundización de las desigualdades. Sobre la base de esta estimación — a la que le suma la proyección del impacto del aumento de los precios de los alimentos–, Oxfam Internacional calcula que otros 65 millones de seres humanos se desplomarán en la miseria. Lo que representará un total de 263 millones de nuevos pobres, cantidad equivalente a las poblaciones del Reino Unido, Francia, Alemania y España juntas.  

Comentando sobre esta tendencia al presentar el informe, Gabriela Bucher, directora de la ONG afirmó que, si no se toman medidas radicales e inmediatas, “podríamos estar ante el mayor aumento de los niveles de la pobreza extrema y sufrimiento de la humanidad del que se tiene constancia”. Para dicha organización este panorama es aún más desolador si se tienen en cuenta los billones de dólares acaparados por un puñado de multimillonarios que no demuestran ningún interés en frenar esta escalada. Adicionalmente, la deuda externa representa una espada de Damocles cada día más pesada para las naciones y las poblaciones empobrecidas. Muchas ya se confrontan con la imposibilidad material de pagar la parte correspondiente al 2022 de dicha deuda. Las personas en situación de pobreza son las más perjudicadas por estas crisis. A modo de ejemplo: el incremento del precio de los alimentos — superior al de la crisis del 2011– representa el 17% del gasto de los consumidores en los países ricos, pero representa el 40% en el África subsahariana. En paralelo, las grandes multinacionales dedicadas a la producción y comercio del petróleo y el gas registran beneficios récord, al igual que las transnacionales del sector de alimentos y bebidas. Corolarios nefastos de la pandemia El informe de Oxfam Internacional también muestra que la crisis económico-social pandémica impactó y sigue afectando a nivel global. Sin embargo, los desafíos económicos que deben afrontar los países en desarrollo son mayores. Debieron enfrentar el acceso no igualitario a las vacunas; se vieron obligados a agotar

fondos de reservas (muchas veces sumamente escasos) para aplicar planes sociales de contención; han tenido que asumir los corolarios de economías semiparalizadas durante meses con un impacto directo tanto en sectores formales como informales y se han visto obligados a aplicar severas medidas de austeridad.   

En este contexto complejo en que los costos derivados del COVID-19 siguen golpeando las economías de los países en desarrollo, la riqueza de los milmillonarios se incrementó desde el inicio de la pandemia más que en el conjunto de los 14 años precedentes. Por otra parte, los gobiernos siguen dudando en cuanto a la posibilidad de aumentarles los impuestos a los sectores más enriquecidos de sus respectivos países. Según Oxfam Internacional, si se aplicara un impuesto anual sobre el patrimonio–comenzando tan solo con un 2% para las fortunas millonarias para llegar al 5% en el caso de las milmillonarias– se generarían más de 2 billones de dólares anuales, suficiente para sacar de la pobreza a 2.300 millones de personas. Aunque las soluciones parecen estar a la mano de los gobiernos, especialmente en el Sur, las relaciones de fuerza no siempre favorables y la falta de voluntad política conspiran para que no se las implemente. La torta terrestre es una y solo una mejor redistribución de las porciones podría asegurar que todas y todos puedan sentarse a la misma mesa para compartirla. Desde Berna, Suiza

  • Periodista argentino radicado en Suiza. Colaborador de UNITE, plataforma ONG de voluntariado solidario Norte-Sur-Norte. Acreditado ante el gobierno suizo en Berna y la ONU en Ginebra. Miembro de la redacción del cotidiano independiente Le Courrier (editado en Ginebra). Colabora regularmente con diversos medios suizos y latinoamericanos.

Cuando los salvadores de las finanzas son el problema (IPS)

Anis Chowdhury*, Jomo Kwame Sundaram** De las políticas de los bancos centrales depende que la crisis económica actual se resuelva rápido o se alargue. SÍDNEY / KUALA LUMPUR – Las políticas de los bancos centrales a menudo han empeorado las crisis económicas en lugar de resolverlas. Al subir los tipos de

interés en respuesta a la inflación, a menudo exacerban, en lugar de mitigar, los ciclos económicos y la propia inflación.  Ni dioses ni maestros  El presidente de la Reserva Federal (FED, en inglés) de Estados Unidos, Jerome Powell, ha admitido: «Que podamos ejecutar un aterrizaje suave o no, puede depender en realidad de factores que no controlamos».  Lo que podemos controlar es la demanda, reflexionó, pero no podemos afectar a la oferta con nuestras políticas. Y la oferta es una parte importante de la historia.  

De ahí que los responsables de la toma de decisiones deban considerar herramientas políticas más apropiadas. Rechazando las fórmulas del modelo de “talla única”, incluida la simple subida de los tipos de interés, las medidas antiinflacionarias deben diseñarse según convenga. En lugar de aplastar la demanda mediante el aumento de los tipos de interés, se podría aumentar la oferta. Así, Milton Friedman, el economista gurú del neoliberalismo, a quien muchos banqueros centrales siguen adorando, culpó de la Gran Depresión de los años 30 a la Reserva Federal de Estados Unidos. En lugar de proporcionar liquidez a las empresas con problemas de liquidez a corto plazo, restringió el crédito, aplastando la actividad económica. Así mismo, antes de convertirse en presidente de la FED, el equipo de investigación de Ben Bernanke, quien presidió ese banco central entre 2006 y 2014, concluyó que una parte importante del efecto de las crisis de los precios del petróleo (en la década de los años 70) en la economía no se debió al cambio de los precios del petróleo en sí mismos, sino al consiguiente endurecimiento de la política monetaria. Los efectos adversos de las crisis de los precios del petróleo de los años 70 se vieron agravados por las reacciones de los responsables de la política monetaria, que provocaron una estanflación. Es decir, las intervenciones de la FED estadounidense y de otros bancos centrales provocaron un estancamiento económico sin mitigar la inflación. Asimismo, la recesión más larga de Estados Unidos, por detrás la Gran Depresión, durante la década de los 80, se debió a las subidas de los tipos de interés del presidente de la FED, Paul Volcker, quien lo presidió la entidad entre 1979 y 1987. En reciente artículo de opinión el diario The New York Times advertía: «El giro de Powell hacia el endurecimiento del dinero en 2021 es el equivalente a la medida de Volcker en 1981 y la economía de 2020 podría parecerse a la de los años 80».

¿Política monetaria para las crisis de oferta?  Los precios de los alimentos se dispararon en 2011 debido a los fenómenos meteorológicos que arruinaron las cosechas en los principales países productores de alimentos, como Australia y Rusia. Mientras tanto, los precios de los combustibles se dispararon con la agitación política en Medio Oriente.  

Sin embargo, el jefe de la FED en la ciudad de Boston, Eric Rosengren, argumentó que el endurecimiento de la política monetaria únicamente en respuesta a las perturbaciones contractivas de la oferta probablemente empeoraría el impacto de esas perturbaciones para los hogares y las empresas. Al referirse a las investigaciones de la FED de Boston, señaló que las variaciones de los precios de las materias primas no afectan a la tasa de inflación a largo plazo. Otras investigaciones también han concluido que las perturbaciones de los precios de los productos básicos tienen menos probabilidades de ser inflacionistas. Este menor impacto inflacionario se ha atribuido a cambios estructurales como la disminución del poder de negociación de los trabajadores debido a la desregulación del mercado laboral, la innovación tecnológica y la globalización. Por lo tanto, ya no se espera que los bancos centrales respondan con fuerza a las subidas de los precios de los alimentos y los combustibles. Los responsables de la política económica no deberían responder agresivamente a las perturbaciones de la oferta, a menudo sintomáticas de una evolución macroeconómica más amplia. En su lugar, los bancos centrales deberían identificar las causas más profundas de las subidas de los precios de los alimentos y los combustibles, y solo responder adecuadamente a ellas. Las respuestas políticas equivocadas pueden agravar los problemas, en lugar de mitigarlos. Innovaciones adecuadas El exgobernador del Banco Central de Filipinas, Amando Tetangco, señaló que no había respondido con firmeza a la subida de los precios de los alimentos y el combustible en 2004. Subrayó que las autoridades deberían ignorar los cambios en el precio de las cosas que no pueden controlar. Tetangco advirtió que la respuesta política que se necesita no es sencilla, así que los responsables políticos tendrán que elegir entre reducir la inflación o aumentar el crecimiento de la producción. Subrayó que una respuesta del sector real por el

lado de la oferta puede ser más adecuada para enfrentar la presión sobre los precios.  

De esa forma, en lugar de restringir el crédito de forma indiscriminada, habría que suavizar las restricciones de financiación de las industrias deseables, como por ejemplo las energías renovables. Las empresas consideradas ineficientes o las no deseadas, por ejemplo, las contaminantes o las que se dedican a la especulación, deberían tener menos acceso a la limitada financiación disponible. Para ello es necesario diseñar políticas macroeconómicas que permitan el dinamismo de las nuevas inversiones, las tecnologías y la diversificación económica. En lugar de reaccionar con instrumentos de política de tipos de interés contundentes, los responsables políticos deberían saber cómo interactúan los instrumentos de política fiscal y monetaria y cómo afectan a las distintas actividades económicas. Bien utilizadas, pueden desbloquear los cuellos de botella de la oferta, promover las inversiones deseadas y mejorar la productividad. Como no hay una talla única para todos, cada objetivo político necesitará herramientas apropiadas, personalizadas y a menudo innovadoras. Las lecciones de China El Banco Popular de China (PBOC), su banco central, desarrolló herramientas de política monetaria estructural y nuevos programas de créditos para ayudar a las víctimas de la covid-19. Esto garantizó una amplia liquidez interbancaria, apoyó el crecimiento del crédito y reforzó las cadenas de suministro nacionales. Los créditos pendientes a las pequeñas empresas y microempresas aumentaron 25%, en marzo de 2022, respecto al año anterior. En enero, la tasa de interés de los préstamos a más de 48 millones de pequeñas y medianas empresas había bajado a 4,5%, el nivel más bajo desde 1978. El PBOC también ha proporcionado a los bancos fondos de préstamo para empresas prometedoras, innovadoras y solventes, por ejemplo, relacionadas con las energías renovables y las tecnologías digitales. De este modo, consigue tres objetivos: fomentar el crecimiento, mantener la deuda en niveles sostenibles e impulsar la transformación ecológica. Al desafiar las tendencias mundiales, la llamada inflación de fábrica (o de precios de producción) de China cayó a su nivel más bajo en un año en abril de 2022, ya

que el PBOC alivió las cadenas de suministro y estabilizó los precios de los productos primarios.  

Si bien los precios al consumo han subido con los confinamientos masivos por el nuevo brote de la covid, los aumentos se han mantenido relativamente benignos hasta ahora. En resumen, el PBOC ha coordinado la política monetaria con las políticas fiscal e industrial para impulsar la confianza, promover las inversiones deseables y lograr un crecimiento estable. Mantiene así la estabilidad financiera y la independencia de las políticas regulando los flujos de capital, evitando así las salidas repentinas y las subidas de las tasas de interés como respuesta. Mejorar la coordinación de las políticas Los bancos centrales vigilan los indicadores agregados, como el crecimiento de los salarios. Sin embargo, antes de reaccionar a los movimientos salariales al alza, hay que tener en cuenta el contexto. Por ejemplo, es posible que los salarios se hayan estancado o que la participación del trabajo en la renta haya disminuido a largo plazo. Además, es probable que se necesiten aumentos salariales para los sectores críticos que sufren escasez para atraer a los trabajadores con las cualificaciones pertinentes. El crecimiento salarial en sí mismo puede no ser el problema. El problema puede ser el escaso crecimiento de la productividad a largo plazo debido a la deficiencia de las inversiones. Las tablas sobre el renglón de insumo-producto pueden proporcionar información sobre los “cuellos de botella” sectoriales y la productividad, mientras que la información sobre el flujo de fondos revela qué sectores tienen limitaciones financieras y cuáles son ahorradores o deudores netos. Esta información puede orientar el diseño de instrumentos de política fiscal y monetaria adecuados y complementarios. Sin duda, la aplicación de políticas heterodoxas es un reto frente a las trabas políticas impuestas por las ortodoxias actuales. La independencia de los bancos centrales con mandatos dogmáticos de objetivos de inflación y liberalización de la cuenta de capital impide una mejor coordinación, por ejemplo, entre las autoridades fiscales y monetarias. También reduce el espacio político necesario para abordar la inflación por el lado de la demanda y de la oferta. Las autoridades monetarias están sometidas a una enorme presión para que se perciba que responden al incremento de los precios. Pero la experiencia nos

recuerda que pueden empeorar fácilmente las cosas actuando de forma inadecuada. La respuesta no es una mayor independencia de los bancos centrales, sino una mejor coordinación de la política económica.  
  • Exprofesor de economía de la Universidad Occidental de Sídney y ocupó altos cargos en la ONU entre 2008 y 2015 en Nueva York y Bangkok. **Exprofesor de economía y ex secretario general adjunto de la ONU para el Desarrollo Económico

La gran avería de la máquina de producción global (Sin Permiso)

Martine Orange* Volvemos al principio. Dos años y medio después del brote de covid-19 en Wuhan, China se encuentra en la misma situación de parálisis. Durante más de 45 días, Shanghái ha estado aislada del mundo. Y nadie se atreve a plantear la más mínima fecha del fin del confinamiento. El cerrojazo de la capital económica de China, al igual que el de otras grandes ciudades, está provocando un dramático declive en la segunda economía del mundo, que sigue siendo, en gran medida, el mayor proveedor del planeta. Las primeras cifras empiezan a mostrar la magnitud de la crisis que se avecina. El índice oficial de gestores de compras (PMI) del sector manufacturero, publicado el 2 de mayo, cayó a 47,4 en abril, frente a los 49,5 de marzo, lo que supone el segundo mes consecutivo de contracción, según informó el 7 de mayo la Oficina Nacional de Estadística (NBS). Es el nivel más bajo desde febrero de 2020. Tres días después, el PMI de servicios Caixin de abril registró la segunda mayor caída de su historia, pasando de 42 a 36,2. El 9 de mayo, las cifras de las exportaciones chinas mostraron un nuevo descenso, el mayor desde junio de 2020. Incluso antes de que se publicaran estos indicadores, los grandes grupos mundiales sabían en qué situación se estaban metiendo. Con los ojos puestos en el mapa del puerto de Shanghái, el mayor de China, siguen en tiempo real el enorme atasco de buques de carga y portacontenedores, que ahora se ven obligados a pasar días esperando para descargar y recargar. Muchos de los que han apostado por El Dorado chino han visto cómo se desplomaban sus ventas en las últimas semanas. Maldiciendo la política de Covid cero del Gobierno chino, que no se ha movido ni un ápice en dos años, todos temen lo que se avecina: una trombosis generalizada

en las cadenas de suministro, marcada por nuevos desabastecimientos, escasez, plazos de entrega interminables y un aumento del coste de los suministros y del transporte aún más explosivo que durante la primera contención. Además de la parálisis en China, la guerra en Ucrania ha amplificado la crisis energética y está creando tensiones globales sobre el suministro de materias primas agrícolas e industriales. Cualquier perspectiva de crecimiento o incluso de equilibrio global parece ahora infundada.  

En sus resultados trimestrales, algunas empresas han comenzado a anticipar los meses que se esperan en un contexto de escasez, inflación y presiones sobre el poder adquisitivo. Apple ha advertido de que podría perder al menos 8 mil millones de dólares en ventas el próximo trimestre debido a las dificultades de producción de su principal subcontratista chino, Foxcom. El fabricante japonés de automóviles Toyota espera que sus beneficios caigan un 21% debido a las interrupciones del suministro y a la subida de los precios de las materias primas. Amazon ha tenido que admitir que tiene dificultades para conseguir muchos de los productos de su plataforma y que los plazos de entrega son cada vez más largos. Actualmente, un contenedor de calzado deportivo tarda una media de 52 días en llegar a Estados Unidos desde China. Hace dos años, tardaba menos de 15 días. Desde Coca-Cola hasta Pernod Ricard, pasando por Siemens o Solvay, la lista de grupos afectados es interminable. La escasez de materias primas (acero, metales no ferrosos, cobre), productos semiacabados, materiales de construcción, componentes, piezas de recambio y, finalmente, productos acabados es generalizada. En el sector minorista, las estanterías vacías comienzan a multiplicarse, dando testimonio de una nueva era de racionamiento y escasez desconocida hasta ahora en nuestra sociedad de consumo. Ningún sector se ha librado. Los grupos mineros se quejan de que no pueden encontrar maquinaria de extracción. A los químicos les faltan materias primas. Los fabricantes de muebles están desesperados por conseguir madera. Los fabricantes de semiconductores se esfuerzan por encontrar equipos para quemar chips. Esto se extiende a los rincones más inesperados. El grupo de defensa estadounidense Raytheon, por ejemplo, dijo que no podría mantener el ritmo de producción de las lanzaderas de misiles Stinger, muy utilizados por las fuerzas ucranianas contra los aviones rusos, debido a la escasez de componentes. En otro orden de cosas, los viticultores del suroeste de Francia están alarmados porque ya no pueden encontrar botellas de vidrio. No hay manera de volver a la normalidad

Para todos los grandes grupos internacionales, los que conforman y marcan el ritmo de la economía mundial, la llamada de atención es brutal. Todos contaban con volver a la normalidad una vez pasada la crisis sanitaria. Pero ahora todas sus creencias y certezas se desmoronan ante sus ojos.   

Durante décadas, estaban convencidos de que vivían en una economía real sin fricciones, idéntica al mundo de las finanzas, donde las mercancías y la producción, al igual que el capital, podían desplazarse sin problemas de un extremo a otro de la Tierra, e incluso dar varias vueltas a la Tierra, antes de llegar a los consumidores finales. Todo estaba disponible en cualquier momento con solo pulsar un botón. Esto les permitió desarrollar un modelo común, adoptado por todas las grandes multinacionales del mundo: deslocalizar la producción a los países lejanos más baratos, subcontratar los trabajos de bajo valor añadido, confiar en la entrega y el envío justo a tiempo para reducir los costes. Todos ellos afirmaban haber encontrado la fórmula más eficiente y racional para optimizar los costes, externalizando las cargas, empezando por los costes medioambientales, a toda la comunidad. En este modelo supuestamente óptimo, no habían incluido los riesgos geopolíticos, políticos y climáticos. Sin embargo, en los últimos años ha habido muchas señales de advertencia de que la Tierra plana, por utilizar el título de un libro que se ha convertido en el abanderado de la globalización feliz, estaba llegando a su fin. En cuanto se produjo la crisis financiera de 2008, el comercio mundial comenzó a ralentizarse y quedó rezagado respecto a la producción. La guerra comercial iniciada en 2018 por Donald Trump contra China, pero también contra otras regiones, incluida Europa, volvió a poner barreras y aranceles. Se suponía que estas prohibiciones habían sido ahora relegadas a los desvanes de la historia. La pandemia subsiguiente puso de manifiesto las fragilidades y vulnerabilidades de una organización económica mundial extendida sin cuidado y sin estrategia, colocándola en un estado de dependencia insospechado, incluso para los productos esenciales. La guerra en Ucrania ha puesto el último clavo en el ataúd: ha puesto fin a una era de energía barata y ha marcado el regreso de un mundo fragmentado. La máquina de producción global, tal y como ha sido diseñada en los últimos 40 años, está permanente y quizás definitivamente desajustada. El fin del justo a tiempo Si hay un sector que ha servido de modelo para toda la industria mundial en las últimas décadas es el del automóvil. A partir de los años ochenta, todos los fabricantes han observado atentamente la organización de la empresa japonesa

Toyota y de la industria automovilística japonesa, mucho más eficiente y competitiva que la suya.  

La producción ajustada, destinada a optimizar todos los recursos, eliminar los residuos, los tiempos de espera y el fin de las existencias, se impuso en todas partes. Se creó toda una red de subcontratación y deslocalización en todo el mundo, y se examinó la pieza más pequeña para ver si no había una forma de producirla en otro lugar, más barata, con el fin de reducir aún más los costes, ya que el transporte no valía nada, la energía era barata y los costes de contaminación se negaban. Hoy en día, los fabricantes de automóviles están descubriendo los inconvenientes de esta política de Just in Time (justo a tiempo). Todos ellos llevan dos años luchando por encontrar los componentes electrónicos que ahora son imprescindibles. Con retraso, entienden que han favorecido una concentración sin precedentes de esta producción en Asia, en Taiwán, Corea del Sur y China, lo que les pone a merced de la menor ráfaga de viento. La guerra en Ucrania ha revelado aún más el alcance de la fragilidad de estas organizaciones. El conflicto ha puesto de manifiesto otros aspectos de esta ruptura total aceptada en nombre del beneficio. Por ejemplo, el 80% de la producción mundial de gas neón -uno de los gases raros del aire que se utiliza para fabricar semiconductores- procede de Ucrania. Del mismo modo, a los fabricantes de automóviles alemanes y europeos les resulta mucho más ventajoso hacer que todo el cableado eléctrico, el sistema nervioso de los coches, se fabrique allí. La producción se está ralentizando. En la mayor improvisación, todo el mundo busca ahora fuentes de suministro alternativas. En los últimos meses, las existencias de precaución han reaparecido en fábricas y almacenes. Toda la política de stock cero, de Just in Time, ha sido enterrada tranquilamente, sin flores ni coronas. Algunos, siempre dispuestos a aprovechar cualquier oportunidad, llegaron a arrebatar la producción en exceso de sus necesidades, por miedo a quedarse sin ella, a veces también por el deseo de superar a sus competidores. Como medida de precaución, algunos fueron más allá y compraron a algunos de sus principales proveedores y los reintegraron a su grupo para asegurar sus suministros. Otros han optado por revisar completamente sus relaciones con sus subcontratistas. Mientras que antes les imponían una competencia permanente y les pagaban con 90 días o más de antelación, algunos grandes grupos ofrecen ahora cooperación a sus subcontratistas esenciales, proponiéndoles pagarles en el momento del pedido sobre la base de contratos que pueden durar hasta dos años. Se trata de

una auténtica revolución para el mundo industrial, acostumbrado a la ley del más fuerte.  

Estas nuevas relaciones se están aplicando en Alemania, en el norte de Europa, a veces en Italia, pero mucho menos en Francia, donde todavía prevalece la cultura del darwinismo económico, muy alejada de la del autor de El origen de las especies. Tener existencias es un capital inmovilizado innecesariamente, según la teoría vigente hasta entonces. En los últimos meses, las industrias han comprobado que el coste adicional estaba más que justificado. Les ha permitido mantener su producción más o menos. Sobre todo, las circunstancias les han permitido amortiguar en gran medida los efectos. Más de dos tercios de las empresas industriales francesas pudieron repercutir sin problemas el aumento de sus costes de abastecimiento en sus precios de venta. La proporción es idéntica en los demás países industrializados. También en este caso, el sector del automóvil sirve de referencia para toda la industria. En marzo, los fabricantes de automóviles alemanes anunciaron un descenso del 29% en la producción y del 21% en las matriculaciones debido a las dificultades de suministro. Los productores franceses se enfrentan a problemas similares. Renault vio caer sus ventas un 17% en el primer trimestre, y Stellantis, resultado de la fusión entre PSA y Fiat, un 12%. Sin embargo, a pesar de la caída de la producción y el volumen de ventas, todos los fabricantes de automóviles europeos obtuvieron beneficios récord el año pasado. Mercedes-Benz, por ejemplo, casi triplicó su beneficio neto hasta los 14.200 millones de euros. Tranquilizado por su larga lista de pedidos, el fabricante aprovechó para aumentar sus precios de forma espectacular: en dos años, el precio medio de sus vehículos pasó de 39.400 a 49.800 euros, un incremento del 26,4%. El mundo industrial no se había permitido tales aumentos durante años. Aunque los incrementos no han sido en las mismas proporciones, todos los sectores han adoptado la misma política para salvaguardar sus márgenes. Pero estos procesos solo duran un tiempo. Las existencias disminuyen, las dificultades de producción se extienden y empieza a plantearse seriamente la cuestión de la aceptación por parte de los consumidores de la subida de los precios. Salir de la dependencia china Aunque no lo mencionen públicamente, la reflexión sobre la organización de su producción está en marcha en muchas sedes industriales. Todos son conscientes

de que ahora deben incluir la cuestión de la seguridad del suministro, los costes medioambientales hasta ahora negados, en un nuevo entorno de avances tecnológicos en sus métodos de producción.   

Casi todo está sobre la mesa, desde los cambios en la producción hasta los traslados geográficos y el fin de las dependencias. Las disrupciones tecnológicas, en particular el auge de los vehículos eléctricos y la creciente influencia de la tecnología digital, ya habían desencadenado la necesidad de repensar las organizaciones de arriba a abajo. Pero estos replanteamientos plantean nuevos problemas. El carbón, el acero y el aluminio están siendo sustituidos por tierras raras, litio, paladio y titanio. Se trata de recursos que Occidente ha descuidado en gran medida hasta ahora, lo que ha permitido a China hacerse con el control mundial de estas materias primas. Desde hace dos años, la carrera por los metales raros se ha lanzado en Estados Unidos, y se ha invocado en Europa, a riesgo de provocar un colonialismo «verde» no muy diferente de los anteriores para apoderarse de estos recursos estratégicos. Más allá de esto, el imperativo de garantizar la seguridad del suministro y romper la dependencia de China de los suministros estratégicos está en primera línea de las preocupaciones de los industriales. Ante la insistencia del gobierno estadounidense, y más aún del Departamento de Defensa, el traslado de la producción de semiconductores volvió a ser una prioridad nacional al final del primer confinamiento. En el Congreso se está debatiendo un plan de 52 mil millones de dólares (Chips for America Act). El grupo Intel, que trasladó masivamente su producción a Asia en los años 90, ha anunciado un plan de inversión de más de 20 mil millones de dólares para construir nuevas fábricas en el continente americano. La taiwanesa TSMC (Taiwan Semiconductor Manufacturing Company), el mayor y más avanzado productor de semiconductores del mundo, ha puesto en marcha un proyecto de inversión de 12 mil millones de dólares en Arizona para garantizar la seguridad de su producción. Europa quiere ser igual de emprendedora en este tema. Pero, por el momento, los planes para devolver la producción de semiconductores al continente europeo solo existen sobre el papel, con la excepción de Intel, que ha anunciado una gran planta de semiconductores en Berlín. De una forma u otra, todas las industrias están revisando sus cadenas de suministro, buscando formas de acortarlas o incluso repatriarlas a territorios nacionales o cercanos para hacerlas más seguras y controlables. Los gobiernos son los primeros en animarles a hacerlo, comprendiendo tardíamente hasta qué punto el control de los recursos y de la producción es una cuestión estratégica.

Esta estrategia de deslocalización es muy criticada por el Fondo Monetario Internacional (FMI), que teme que ponga en cuestión la globalización. El economista jefe del FMI, Pierre-Olivier Gourinchas, advierte de que «las políticas de deslocalización de actividades podrían hacer que las economías fueran más, y no menos, vulnerables a las interrupciones del suministro» y que preferiría ver una diversificación de los proveedores.  

Es probable que la advertencia no sea escuchada. El gran movimiento de reorganización de la máquina de producción mundial está en marcha. Acompaña, e incluso acelera, una fragmentación del mundo marcada por el aumento de las tensiones geopolíticas y la aparición de bloques rivales.

  • Periodista especializada en economía, ha colaborado con Le Monde y Tribune antes de unirse al equipo de Mediapart. Su último libro es «Rothschild une banque au pouvoir», Albin Michel, 2012.

SOCIEDAD

La mujer marcada (El Quinto Patio)

Carolina Vásquez Araya* La intolerancia religiosa impuesta a las mayorías asemeja otra forma de fascismo. La condena a 30 años de prisión contra una mujer salvadoreña por un aborto involuntario, revela de modo explícito el profundo desprecio de un Estado -bajo régimen dictatorial- por los derechos de una parte mayoritaria de su población. El solo hecho de marcar una administración con el sello del autoritarismo extremo, persiguiendo a los jóvenes y castigando a las mujeres, constituye una peligrosa señal para otras naciones latinoamericanas que siguen esa tendencia. En nuestro continente, el tema del aborto ha ido imponiéndose en las agendas como un modo de rescatar los derechos de las mujeres, tradicionalmente sometidos a la imposición machista e intolerante de las instituciones eclesiásticas y legislativas. Pero, sobre todo, como un intento de colocar el tema en la agenda de salud pública que le corresponde, en países en donde supuestamente existe separación entre iglesia y Estado. Sin embargo, el poder inquisitorial de estos sectores ha permeado en otras instancias y va dejando su huella en un debate ciego, según el cual ninguna mujer es dueña de su vida ni de su cuerpo.

Ya lo afirmó hace tiempo el obispo de San Cristóbal de las Casas, Felipe Arizmendi, quien aseveró en un documento oficial que: “Es una aberración y una ignorancia culpable, afirmar que la mujer es dueña de su cuerpo y que se puede deshacer del feto que lleva en su seno. Este no es responsable de los deslices de la madre”. Con ello, el obispo Arizmendi automáticamente asume varios conceptos, dándoles el carácter de válidos e irrebatibles.  El primero, es que la mujer no es dueña de su cuerpo. De ese modo, el religioso legitima toda política de sometimiento de la mujer como sujeto de la sociedad a un papel subordinado, negándole por principio su derecho al libre albedrío y al goce de todos los derechos inherentes al ser humano sin distinción de sexo, raza ni condición social. Y luego, que el embarazo es producto de un “desliz».  

El debate sobre la despenalización del aborto, por tanto, polariza a las sociedades por el poder emanado de los púlpitos, estableciendo un vínculo estrecho entre las doctrinas religiosas y las leyes que rigen a las sociedades desde sus textos constitucionales. De este modo, se pretende establecer de manera tajante la condición subordinada de la mujer como ente reproductor, sin mayores derechos sobre su propia existencia como ser humano. La separación entre Iglesia y Estado es una condición fundamental en la democracia. Uno de los pretextos para condenar el aborto es calificarlo como una “solución fácil”, para eliminar los resultados de una vida de excesos, o como un método de control de la natalidad, pasando un conveniente borrador por las escandalosas cifras de pedofilia, violaciones sexuales de niñas, adolescentes y mujeres, víctimas de trata y de otras formas de violencia. Tampoco parece tener un espacio, en las reflexiones de los sectores más conservadores, la escandalosa cifra de abortos inseguros en Latinoamérica, que según la OMS alcanzan a 3 millones 700 mil cada año. La negación del derecho de la mujer sobre su cuerpo es un tema antiguo y de enorme impacto social. Unos de sus más reveladores capítulos fueron los ensayos sobre reproducción obligatoria con el propósito de “perfeccionar” la raza, perpetrados contra víctimas inocentes durante el régimen nazi en Alemania. Pero no son los únicos. La postura radical y absoluta contra la práctica del aborto -sin distinción de causales- en algunos de nuestros Estados, no se aleja mucho de esa imposición, también ella dictada bajo el amparo de la ley.

  • Periodista, editora y columnista chilena que reside en Guatemala.

CIENCIA Y TECNOLOGÍA

@La tormenta perfecta que aumenta el precio del níquel, uno de los metales clave del futuro (y del presente) (BBC)

Chris Baraniuk* En los próximos años, millones de personas comprarán vehículos eléctricos. Todos esos coches y camiones funcionarán con baterías que contienen metales como el cobalto, el litio y el níquel. Pero la escasez de metales podría frenar el auge de estos vehículos. "Mucha gente no se da cuenta de que, en estos momentos, no tenemos suficientes materiales críticos extraídos en todo el mundo", afirma Megan O'Connor, directora ejecutiva y cofundadora de la empresa de extracción y reciclaje de materiales para baterías Nth Cycle. Su empresa ha diseñado una forma de extraer níquel y otros metales de las baterías viejas trituradas, para que estos materiales puedan volver a utilizarse. Se llama electroextracción y funciona utilizando una corriente eléctrica para separar los metales de los residuos de las pilas trituradas, conocidos como "masa negra". Los metales separados se aíslan y quedan atrapados en un filtro especial. La tecnología de Nth Cycle extrae el níquel, no sólo de las baterías viejas pulverizadas, sino también de los cúmulos de roca y metales extraídos de las minas. Es un método potencialmente más sostenible para recuperar el níquel que las técnicas tradicionales, como la pirometalurgia, que, según O'Connor, no es un proceso respetuoso con el medio ambiente. "Piensa en ello como en un gran horno, donde se funde todo a temperaturas muy elevadas; puedes imaginar la huella de carbono", explica. Afectado por la guerra en Ucrania En los próximos años, la industria necesitará todos los suministros de níquel que pueda conseguir, ya que forma parte de muchos de los productos que utilizamos a diario.

Las baterías de iones de litio, que alimentan muchos dispositivos, incluido el teléfono, dependen de una mezcla de níquel, manganeso y cobalto.   

Pero en algunas baterías, el níquel es, con mucho, el mayor componente, ya que representa el 80% de la mezcla. El problema es que el abastecimiento de níquel, como el de muchos materiales en este momento, está sujeto a los dolores de cabeza propios de la cadena de suministro, causados en parte por la guerra en Ucrania, ya que Rusia es uno de los mayores proveedores de níquel del mundo. Países como Indonesia y Filipinas probablemente aumentarán su producción de níquel mientras los compradores buscan otras fuentes del metal. Aunque hay dudas sobre la sostenibilidad de esta nueva producción. O'Connor sostiene que no se podrán abrir nuevas minas con la suficiente rapidez para satisfacer la creciente demanda de níquel, que también se utiliza para fabricar acero inoxidable y componentes de turbinas eólicas. En su lugar, el reciclaje de baterías viejas ayudará a "parchear" ese problema de suministro, sugiere. Otras empresas también están adoptando este enfoque: Redwood Materials, en Estados Unidos, ya adquiere cada año las baterías en desuso de entre 60.000 y 80.000 vehículos eléctricos. "Recuperamos, en promedio, el 95% de los elementos de las baterías, como el níquel, el cobalto, el litio y el cobre", afirma el vicepresidente de comunicaciones y relaciones gubernamentales, Alexis Georgeson. Precio volátil Pero la confianza general en el mercado del níquel aún no ha regresado tras un difícil episodio en marzo, cuando el precio del níquel en la Bolsa de Metales de Londres (LME) se disparó un 250% antes de volver a caer. Esto llevó a los operadores de la LME a suspender la comercialización del níquel durante una semana, una medida más o menos sin precedentes. "Fue un desastre", dice Keith Wildie, jefe de comercio de la empresa de reciclaje de metales Romco Group, que señala que el precio del níquel sigue siendo volátil. Aunque ha vuelto a caer, el precio sigue siendo un 60% más alto que a principios de año. El choque de precios se produjo, en parte, porque una empresa china, Tsingshan Holding Group, había creado una gran "posición corta" en el mercado, es decir, había concertado contratos que apostaban a que el precio del níquel bajaría.

Cuando no fue así, la empresa se vio obligada a recomprar esos contratos o a comprometerse a suministrar el níquel. Tomar cualquiera de las dos opciones supondría una enorme pérdida.  

La perturbación y el pánico en el mercado han hecho caer la confianza de los operadores, añade Wildie: "Los volúmenes se han desplomado absolutamente". Tanto la Autoridad de Conducta Financiera como el Banco de Inglaterra han anunciado revisiones del incidente. En un comunicado, la LME se comprometió "a garantizar que las acciones de todos los participantes... sean revisadas en su totalidad, y que se tomen las medidas apropiadas tanto para restaurar la confianza como para apoyar la salud y la eficiencia del mercado a largo plazo". Futuro Sin embargo, antes de que se produjera este episodio, ya había preocupación por el futuro suministro de níquel. El fabricante de vehículos eléctricos Tesla, por ejemplo, ya había actuado para asegurarse el acceso al metal convirtiéndose en socio técnico de una nueva mina de níquel en la isla del Pacífico de Nueva Caledonia. No todas las empresas pueden optar por esto. Más de dos tercios de la producción mundial de níquel se destina a la industria del acero inoxidable, donde finalmente acaba en todo tipo de productos, desde cubiertos hasta grifos de baño y lavadoras. Algunas fábricas de acero inoxidable de Europa ya han recortado su producción, debido a la preocupación por el precio del níquel y el suministro. Aunque Lisa Reisman, fundadora y editora ejecutiva de la publicación comercial MetalMiner, predice que la demanda a corto plazo del metal en algunas industrias podría caer. Los elevados tipos de interés podrían provocar una ralentización del mercado de la vivienda, lo que probablemente significará que menos personas podrían comprar nuevos electrodomésticos que contengan acero inoxidable en los próximos meses, explica. Sin embargo, los coches eléctricos necesitarán con toda seguridad un suministro constante de níquel.

A principios de este año, la empresa de estudios de mercado S&P Global Platts pronosticó que las ventas de vehículos eléctricos (VE) ligeros en todo el mundo alcanzarían los 26,8 millones en 2030. La empresa señaló que las ventas de VE se duplicaron con creces entre 2020 y 2021.  

Jason Sappor, analista senior de S&P Global Platts, afirma que el elevado precio del níquel probablemente no tendrá un gran impacto en las ventas de vehículos eléctricos. Pero añade que las baterías de los vehículos eléctricos se están convirtiendo en un motor cada vez más importante del mercado del níquel. ¿Podría el reciclaje de baterías viejas ayudar a llenar el vacío, como sugiere O'Connor? Tal vez, dice Sappor, pero para ello es necesario tener acceso a suficientes baterías viejas para que valga la pena extraer las pequeñas cantidades de níquel que contienen. "El único problema es que tiene que haber existencias para reciclar", dice. Este enfoque tiene sentido, añade, "a largo plazo". O'Connor subraya que el reciclaje por sí solo no bastará para satisfacer nuestras necesidades de níquel en un futuro próximo: "Tenemos que empezar a extraer más de estos materiales, y hacerlo de forma más sostenible".

  • Reportero especializado en Tecnología y Negocios

MEDIO AMBIENTE

El planeta en llamas: El Ártico se derrite aceleradamente (Resumen Latinoamericano)

Sergio Ferrari* No por conocido deja de ser menos dramático. El planeta se quema y los plazos “infernales” se acortan día a día ante la indiferencia real de los que detentan el poder. La segunda semana de abril, la Organización Meteorológica Mundial (OMM), con sede en Ginebra, informó que existe un 50% de probabilidad de que en alguno de

los próximos cinco años la temperatura media del planeta supere en 1,5°C los índices preindustriales (1850-1900).  

De concretarse, este aumento de temperatura marcaría así un punto de calentamiento global de no retorno y una bofetada al Acuerdo de París del 12 de diciembre del 2015, que entró en vigencia en noviembre de 2016. La OMM constituye el organismo especializado de las Naciones Unidas que se dedica a la cooperación y la coordinación internacionales en lo referente al estado y el comportamiento de la atmósfera, su interacción con la tierra y los océanos, el tiempo y el clima que genera, y la consiguiente distribución de los recursos hídricos (https://public.wmo.int/es/nuestro-mandato/qu%C3%A9-hacemos). Según el comunicado de la OMM del 9 de mayo, existe un 93% de probabilidad de que al menos uno de los años del período comprendido entre 2022 y 2026 se convierta en el más cálido jamás registrado, desplazando así a 2016 del primer puesto. En su informe sobre el Estado del Clima Mundial en 2021, a publicarse la tercera semana de mayo, la OMM profundiza el balance del año pasado. Según la OMM, los episodios consecutivos del fenómeno de La Niña a inicio y a fines de 2021, causaron una reducción de las temperaturas mundiales. Sin embargo, este efecto de enfriamiento global es solo provisional y no invierte la tendencia de calentamiento planetario a largo plazo. Por otra parte, si este año ocurriera otro episodio de El Niño, el mismo provocaría un repunte inmediato de las temperaturas, como ya ocurrió en 2016. Previsiones más que seguras La afirmación del organismo de las Naciones Unidas especializado en el clima se fundamenta en las conclusiones del Boletín sobre el clima mundial anual a decenal (Global Annual to Decadal Climate Update, https://hadleyserver.metoffice.gov.uk/wmolc/), elaborado por la Oficina Meteorológica del Reino Unido, centro de referencia de la OMM para este tipo de proyecciones sobre la temperatura mundial. Esa Oficina Meteorológica también prevé en más del 90% la probabilidad de que la media de la temperatura del quinquenio 2022-2026 supere a la del periodo 2017-2021. Participaron en la elaboración de este informe, además, grupos de predicción climática de España, Alemania, Canadá, China, Estados Unidos, Japón, Australia, Suecia, Noruega y Dinamarca. Ese cruce de pronósticos elaborados por entidades especializadas de diferentes regiones del mundo permite llegar a cálculos más precisos. Por otra parte, dicha colaboración multinacional se ve acompañada (y en cierta forma certificada) por el Programa Mundial de Investigaciones Climáticas (https://council.science/es/what-we-do/affiliated-bodies/world-climate-research-

programme/), que se autodefine como “la única iniciativa de más larga duración dedicada exclusivamente a la coordinación de la investigación climática internacional”. De hecho, se trata de un programa que reúne a climatólogos de renombre internacional y que utiliza los mejores sistemas de predicción de centros climáticos de vanguardia en el mundo.  

Este Boletín indica que para cada año entre 2022 y 2026, se prevé que la temperatura media anual en superficie será de alrededor de entre 1,1°C y 1,7°C superior a los niveles preindustriales. Empeoramiento acelerado En 2015, la probabilidad de que en algún momento puntual el calentamiento global superara en 1,5°C los niveles preindustriales era casi nula, pero desde entonces no ha dejado de aumentar. Mientras que para el período 2017 a 2021 la probabilidad de superación del umbral indicado fue del 10%, para el período de 2022 a 2026 se ha incrementado casi en un 50%. En la misma línea, en abril pasado el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) señaló a través de un comunicado emitido en Ginebra que “los próximos años son críticos”. “Si queremos limitar el calentamiento global a 1,5°C, agregó, este es el momento; es ahora o nunca…Sin una reducción inmediata y profunda de las emisiones en todos los sectores, será imposible”. Según el análisis de esos especialistas, los escenarios que se evalúan para limitar el calentamiento a aproximadamente 1,5°C, implican “que las emisiones de gases de efecto invernadero a escala global alcancen su punto máximo antes de 2025, a más tardar”, y se reduzcan en un 43%, en 2030. Aunque esto suceda, sostienen, es casi inevitable que se supere temporalmente este umbral de temperatura, “pero podríamos volver a situarnos por debajo de él a finales de siglo”. Esas evaluaciones son parte del Resumen para responsables de políticas del Grupo de Trabajo III del IPCC: Cambio climático 2022: mitigación del cambio climático, aprobado el 4 de abril de 2022 por sus 195 Estados Miembros, en una reunión virtual de dos semanas. El informe constituye la tercera entrega del Sexto Informe de Evaluación (IE6) del IPCC, que se completará a fines de 2022 (https://report.ipcc.ch/ar6wg3/pdf/IPCC_AR6_WGIII_PressRelease-Spanish.pdf). Sin embargo, y aunque la información esencial no falta, las decisiones que toman los gobiernos siguen siendo tímidas e incongruentes, como se comprobó una vez más, por ejemplo, en la última Cumbre de la COP 26 de las Naciones Unidas, en Escocia, en noviembre del año pasado. Los Estados, especialmente los más poderosos (que son los más contaminantes) no dan los pasos suficientes para destrabar el drama ya explosivo del calentamiento global. Un cambio de fondo de

paradigma climático los obligaría a confrontarse con la esencia misma del sistema hegemónico mundial de producción y con el dilema, no menos esencial, de crecimiento versus decrecimiento.  Meteorólogos preocupados  Petteri Taalas, secretario general de la Organización Meteorológica Mundial, al comentar sobre las preocupantes proyecciones que se dieron a conocer esta semana, fue categórico: “Estamos, notablemente, más cerca de rebasar de forma transitoria el límite inferior del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático”. Y agregó que “este umbral de 1,5°C no es una cifra aleatoria, sino que indica el punto en el que los efectos del clima serán cada vez más perjudiciales no solo para las personas, sino para todo el planeta».  

El Acuerdo de París establece objetivos a largo plazo para ayudar a las naciones a reducir sustancialmente las emisiones de gases de efecto invernadero en todo el planeta y así mantener el aumento de la temperatura mundial en este siglo por debajo de 2°C, al tiempo que se prosigue con los esfuerzos máximos para limitar ese incremento a 1,5°C con respecto a los niveles preindustriales. Si no cesan las emisiones de gases de efecto invernadero, “las temperaturas seguirán aumentando”, subrayó Taalas. En paralelo, los océanos continuarán calentándose y se volverán más ácidos; el hielo marino y los glaciares seguirán derritiéndose; el nivel del mar subirá y las condiciones meteorológicas serán cada vez más extremas. Por su parte Leon Hermanson, experto de la Oficina Meteorológica del Reino Unido que elaboró el Boletín, aseguró que, si bien en un año determinado se superara ese valor de 1,5°C, no significaría que se hubiera rebasado el umbral simbólico del Acuerdo de París, aunque “sí evidenciaría que nos estamos acercando cada vez más a una situación en la que el límite de 1,5°C se podría sobrepasar durante un lapso de tiempo prolongado». Según diversos estudios científicos, el calentamiento global se siente de forma particularmente desmesurada en el Ártico. Teniendo en cuenta las proyecciones correspondientes a los próximos cinco inviernos prolongados del hemisferio norte, el Boletín que acaba de publicar la OMM prevé que el aumento de la temperatura en el Ártico podría ser más del triple que el de la media mundial registrada entre1991 y 2020. Por otra parte, el régimen pluvial previsto para 2022 sugiere una mayor probabilidad de condiciones más secas en el suroeste de Europa y el suroeste de América del Norte, y una mayor pluviosidad en el norte de Europa, el Sahel, el noreste de Brasil y Australia.

El planeta arde. Enfriarlo sería solo una cuestión de voluntad política consensuada a nivel mundial. Misión tan difícil como la misma modificación del rumbo productivo imperante. La consigna que prima parece ser “nada nuevo bajo el sol y sigamos jugando con el fuego”.  

Desde la ONU, Ginebra, Suiza

  • Periodista argentino radicado en Suiza. Colaborador de UNITE, plataforma ONG de voluntariado solidario Norte-Sur-Norte. Acreditado ante el gobierno suizo en Berna y la ONU en Ginebra. Miembro de la redacción del cotidiano independiente Le Courrier (editado en Ginebra). Colabora regularmente con diversos medios suizos y latinoamericanos.

Contaminación lumínica: nefasta para la biodiversidad (Ecoticias)

Entre los peligros que se ciernen sobre nuestros vecinos de planeta se suelen destacar las repercusiones ecológicas del calentamiento global, el uso de pesticidas o la deforestación. Pero también hay otra amenaza insidiosa y creciente: la contaminación lumínica. Un peligro creciente Contaminación lumínica: nefasta para la biodiversidad. Inherente al aumento del período de actividad de las sociedades humanas, está ampliamente extendida por todo el globo. Se debe a la iluminación artificial de carreteras, ciudades, monumentos públicos y la de los carteles publicitarios. Y es una constante, especialmente en los países más industrializados. El problema es que se ignora sus consecuencias devastadoras sobre la biodiversidad. Estas fuentes de luz suelen proporcionar una sensación de comodidad y seguridad. Pero sus muchos efectos nocivos, que a menudo son desconocidos para el público en general. La iluminación artificial se ha vuelto excesiva y tiene graves impactos sobre la fauna y la flora. Y en vez de disminuir este tipo de contaminación va en aumento. Se calcula que crece un 2% anual a escala mundial y casi un 10% anual en Europa. ¿Por qué afecta a la biodiversidad? La iluminación artificial invasiva y abusiva tiene consecuencias sin precedentes sobre la fauna y la flora. Si bien los seres humanos tenemos una actividad diurna,

nuestro ‘modelo de vida’ no se aplica a la mayoría de los seres vivos a los que se lo imponemos. Según un estudio publicado en 2010 el 30% de los mamíferos y más del 60% de los invertebrados son parcial o principalmente nocturnos.  

En cuanto a las plantas que no tienen opción de moverse, les es imposible evitarla. Por tanto, los vegetales pagan un alto precio por nuestro confort. Y es que en realidad no se salva nadie de sufrir las consecuencias de la contaminación lumínica, ni siquiera los seres acuáticos lo hacen, ya que afecta hasta al plancton. Este tipo de luz interfiere con el ciclo natural del día y la noche. Esa es la razón por la que la iluminación artificial perturba el reloj interno de animales y plantas. Ello acaba por alterar muchas de las funciones biológicas esenciales. Afecta al crecimiento, la reproducción o la regulación hormonal. Además, las actividades estacionales, como la migración de aves, pueden llegar a interrumpirse por completo. Terrible para flora y fauna Tanto la floración como la senescencia, el envejecimiento y caída de las hojas de los árboles pueden sufrir por la contaminación lumínica. Cuando estos mecanismos naturales dejan de ser eficaces, es muy factible que comience el fin de dichos árboles. Al necesitar mucho tiempo para evolucionar, les es imposible adaptarse a los cambios inducidos por la luz artificial y mueren. Por otra parte, los halos luminosos que se forman sobre las zonas urbanas crean verdaderas barreras ecológicas. Las especies con fototropismo negativo (que huyen de la luz) como ciertos murciélagos se ven forzados a cambiar de hábitats. Y los que se sienten atraídos por la luz suelen tener un desenlace fatal. Mosquitos, polillas, mariposas que tienen fototropismo positivo pueden ser atraídos por luces que estén hasta a 700 metros. La luz artificial es después de los pesticidas la segunda causa de muerte de insectos. Estos acaban quemados, agotados tras volar horas alrededor de una luz o son depredados. Los estragos de la atracción lumínica también afectan gravemente a las aves. La tasa de mortalidad por colisión con luces de edificios, vehículos o luminarias publicitarias aumenta drásticamente año a año. Y este problema se agrava durante la migración. Muchas aves no ven las estrellas que son su guía natural y acaban perdiendo el rumbo. Por ello el tema del Día Mundial de las aves migratorias 2022, fue la lucha contra la contaminación lumínica. Las tortugas también sufren una alteración considerablemente en sus facultades de orientación. Cuando recién nacen necesitan esperar el horizonte nocturno para llegar al mar abierto. Ante esta imposibilidad por el exceso de iluminación, al día siguiente mueren por deshidratación o son atacadas por depredadores.

 Contaminación lumínica: nefasta para la biodiversidad. Cada noche mueren miles de animales por causa de la iluminación artificial. De ella puede decirse que es una auténtica lacra para la biodiversidad. Por el egoísmo de una sola de las especies del planeta, el resto sufre consecuencias devastadoras. Y a muchas les cuesta la vida.

Al ignorar deliberadamente el riesgo, el mundo financia su propia destrucción (IPS)

Baher Kamal «La buena noticia es que las decisiones humanas son las que más contribuyen al riesgo de desastres, por lo que tenemos el poder de reducir sustancialmente las amenazas que se ciernen sobre la humanidad”, dice un informe que llama a transformar la gobernanza de los desastres, para que haya un futuro resiliente para la tierra y sus pobladores. Se suele decir que una persona pesimista es una persona optimista pero bien informada. En este caso, un buen número de personas puede creer que el ingenio y la inventiva humana son capaces de hacer frente a las catástrofes actuales y a las que se avecinan, como el impacto del cambio climático, por ejemplo. Otros, en cambio, pueden pensar que ese ingenio humano se ocupará una vez más de los síntomas y no de las causas que los provocan. Por lo tanto, tendrían razón al querer estar informados y ser conscientes de las causas profundas de esos desastres para presionar a su erradicación. De todos modos, e independientemente del nivel de optimismo o de optimismo informado de la gente, el gran problema puede recaer sobre los hombros de los políticos gobernantes, que están tan influenciados por las grandes empresas que muchas veces actúan como meros anunciadores de decisiones en lugar de tomadores de decisiones. Asimismo, los demás organismos internacionales especializados y las comunidades científicas del mundo, la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Catástrofes (UNDRR, en inglés) recuerda que la actividad y el comportamiento humanos están contribuyendo a un número creciente de catástrofes en todo el mundo, poniendo en peligro millones de vidas, además de muchos beneficios sociales y económicos.

 Los riesgos del optimismo y la subestimación  Su Informe de Evaluación Global de 2022 culpa específicamente de estas catástrofes a «una percepción errónea del riesgo basada en el optimismo, la infravaloración y la invencibilidad», lo que conduce a decisiones políticas, financieras y de desarrollo que exacerban las vulnerabilidades existentes y ponen a la gente en peligro.  

«Al ignorar deliberadamente el riesgo y no integrarlo en la toma de decisiones, el mundo está financiando eficazmente su propia destrucción. Los sectores críticos, desde el gobierno hasta el desarrollo y los servicios financieros, deben replantearse urgentemente cómo perciben y abordan el riesgo de desastres»: Mami Mizutori. El GAR 2022, como se conoce el informe que lleva como título «Nuestro mundo en peligro: Transformar la gobernanza para un futuro resiliente», va a ser la guía de la séptima sesión de la Plataforma Global para la Reducción del Riesgo de Desastres, que se celebrará en Bali, en Indonesia, del lunes 23 al sábado 28 de mayo. “El mundo necesita hacer más para incorporar el riesgo de desastres en la forma en que vivimos, construimos e invertimos, lo que está llevando a la humanidad a una espiral de autodestrucción», dijo Amina J. Mohammed, vicesecretaria general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), cuando presentó el nuevo informe en la sede del organismo en Nueva York. Dejar de ignorar el riesgo…deliberadamente «Los desastres pueden prevenirse, pero solo si los países invierten el tiempo y los recursos necesarios para comprender y reducir sus riesgos», planteó Mami Mizutori, representante especial del secretario general de la ONU para la Reducción del Riesgo de Desastres y jefa de la UNDRR. «Al ignorar deliberadamente el riesgo y no integrarlo en la toma de decisiones, el mundo está financiando eficazmente su propia destrucción. Los sectores críticos, desde el gobierno hasta el desarrollo y los servicios financieros, deben replantearse urgentemente cómo perciben y abordan el riesgo de desastres», añadió. Se avecinan más catástrofes Mientras tanto, la escala y la intensidad de las catástrofes van en aumento: en los últimos cinco años han muerto o se han visto afectadas más personas que en el quinquenio precedente, y se prevé que el número de catástrofes llegue a 560 al año, vale decir 1,5 catástrofes al día, para 2030.

A las repercusiones a largo plazo de las catástrofes se suma la falta de seguros que ayuden en los esfuerzos de recuperación para reconstruir mejor.  

Desde 1980, solo 40 % de las pérdidas relacionadas con las catástrofes estaban aseguradas, mientras que los índices de cobertura de los seguros en los países en el Sur desarrollo eran a menudo inferiores a 10 %, y a veces cercanos a cero, según el informe. Reforma de los presupuestos nacionales Un área de riesgo cada vez mayor gira en torno a los fenómenos meteorológicos más extremos como consecuencia del cambio climático, recuerda el grupo de expertos de todo el mundo que redactó el informe, que reflejó las diversas áreas de conocimiento necesarias para comprender y reducir los riesgos complejos. En el documento, piden que se reforme la planificación presupuestaria nacional para tener en cuenta el riesgo y la incertidumbre, al tiempo que se reconfiguran los sistemas jurídicos y financieros para incentivar la reducción del riesgo. «La buena noticia es que las decisiones humanas son las que más contribuyen al riesgo de desastres, por lo que tenemos el poder de reducir sustancialmente las amenazas que se ciernen sobre la humanidad, y especialmente sobre los más vulnerables», aseguran los científicos. Oídos sordos Los reiterados llamamientos para que los presupuestos nacionales de los países aborden las áreas prioritarias, incluida la prevención de desastres y la reducción de riesgos, han caído en saco roto. ¿Cómo explicar si no que en 2021 el gasto militar mundial haya superado por primera vez los dos billones (millones de millones) de dólares?, según ha revelado el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (Sipri, en inglés). El Sipri detalló que los arsenales nucleares mundiales crecen a medida que los Estados siguen modernizándolos, escalando así bruscamente el peligro de un número inimaginable de víctimas a causa de la más devastadora maquinaria de muerte. Siempre hay dinero suficiente para financiar la destrucción Además, ¿cómo escuchar pasivamente que varios países europeos acaban de duplicar sus presupuestos militares en medio de una inminente crisis económica y social que afecta a sus ciudadanos?

¿Y cómo explicar que los políticos del mundo sigan subsidiando los combustibles fósiles con seis billones de dólares en un solo año, siendo plenamente conscientes de que esos combustibles siegan la vida de millones de seres humanos?  La indeseable guerra contra la naturaleza  “La humanidad está haciendo la guerra a la naturaleza. Esto es insensato y suicida. Las consecuencias de nuestra imprudencia ya se manifiestan en el sufrimiento humano, las enormes pérdidas económicas y la acelerada erosión de la vida en la Tierra», dijo Antonio Guterres, secretario general de la ONU, en el prólogo del informe “Hacer las paces con la naturaleza. Plan científico para hacer frente a las emergencias del clima, la biodiversidad y la contaminación”, lanzado en 2021.  Demasiadas promesas vacías  Mientras tanto, ninguno de los objetivos mundiales acordados para la protección de la vida en la Tierra y para detener la degradación de la tierra y los océanos se ha cumplido plenamente.  

Por ejemplo, al ignorar deliberadamente los crecientes riesgos, tres cuartas partes de la tierra y dos tercios de los océanos están ahora afectados por las actividades humanas. Y un millón de los ocho millones de especies de plantas y animales que se calcula que hay en el mundo están en peligro de extinción, mientras que muchos de los servicios de los ecosistemas esenciales para el bienestar humano se están erosionando. Además, ¿cómo se entiende que casi 1000 millones de personas en todo el mundo vivan en condiciones de extrema pobreza y se vean afectadas de forma desproporcionada por la degradación de la tierra, que puede detenerse y evitarse, y que amenaza su vivienda, sus alimentos, su agua y sus ingresos? Todo esto será el contexto en que se reúnen delegados de todo el mundo en Bali la última semana de mayo, en la 7 Plataforma Global para la Reducción del Riesgo de Desastre. «El mundo necesita hacer más para incorporar el riesgo de desastres en la forma en que vivimos, construimos e invertimos, ya que está llevando a la humanidad a una espiral de autodestrucción», pidió Mohammed, la subsecretaria general de la ONU. Insistió en que «debemos convertir nuestra complacencia colectiva en acción. Juntos podemos frenar el ritmo de los desastres evitables”.