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	<title>EcuRed - Contribuciones del colaborador [es]</title>
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	<subtitle>Contribuciones del colaborador</subtitle>
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		<id>https://www.ecured.cu/index.php?title=Ib%C3%A9rico&amp;diff=4103333</id>
		<title>Ibérico</title>
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		<updated>2022-02-02T22:30:20Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Yoandro Santana: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Definición&lt;br /&gt;
|nombre=Ibérico &lt;br /&gt;
|imagen=mapa-de-espanha-56c5f4c3010f9-1000x667_sm.jpg&lt;br /&gt;
|tamaño=12.7 KB&lt;br /&gt;
|concepto= Iberia, nombre antiguo de la actual península [[Ibérica]] o de la zona ocupada por las tribus ibericas.&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
'''Ibérico'''. De Iberia, o de zona ocupada por las tribus ibéricas.Término que define a todo aquel que ha nacido en la peninsula Ibérica . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Origen de la palabra ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La noción de ibérico, por lo tanto, puede usarse con referencia a la península, al pueblo antiguo o a la lengua de aquella comunidad&lt;br /&gt;
== Otras definiciones==&lt;br /&gt;
Ibérico, por otra parte, es la calificación que reciben los cerdos criados en dehesas y montes de la península ibérica, caracterizados por su piel oscura y muy valorados por su carne. De hecho el famoso jamón ibérico, que se produce con la carne de este animal, está considerado como un producto de lujo, propio de la alta cocina. Además se elaboran diversos embutidos ibéricos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El jamón ibérico es cada vez más demandado en todo el mundo no solo por su sabor sino también por las propiedades saludables que posee. Así, en este sentido, podemos destacar que es rico en proteínas, que aporta al organismo una gran cantidad de vitaminas (B1, B6, B12…) y que es fuente de [[ácido fólico]], que ayuda, entre otras cosas, al correcto funcionamiento del cerebro. Eso sin pasar por alto que también es rico en calcio, en fósforo o en magnesio, por ejemplo. &lt;br /&gt;
De la misma manera, no podemos pasar por alto la existencia de lo que se conoce como Sistema Ibérico. Este viene a ser un sistema montañoso que se encuentra situado en el interior de la Península Ibérica, que viene a separar lo que es la depresión del río Ebro de la Meseta Central y que posee 500 kilómetros de longitud y 100 kilómetros de anchura.&lt;br /&gt;
No menos significativo es saber que en este Sistema Ibérico nacen algunos de los ríos más importantes de la Península Ibérica como son el Tajo, el Guadiana, el Júcar o el Turia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ibérico es un adjetivo que se utiliza para indicar que un individuo pertenece a algunos de los pueblos establecidos antes de las colonizaciones fenicias y griegas, desde el suroeste de la Península Ibérica hasta el mediodía de la Francia actual. El término hace referencia a aquel individuo que pertenece ala Península Ibérica.&lt;br /&gt;
También el término ibérico hace referencia a una de las 3 penínsulas europeas del Mediterráneo formada por [[España]] y [[Portugal]], el principado de [[Andorra]] y el territorio británico de [[Gibraltar]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alfabeto ibérico, nació por la unión de los sistemas de escrituras de griegos y fenicios que fue utilizado por los iberios. El alfabeto ibérico se caracteriza por constar de 28 signos y ser semisilábico.&lt;br /&gt;
El arte ibérico, la escultura es lo predominante dentro de este arte. Es usada la escultura figurativa, con pequeñas estatuillas de bronce y estatuas de piedra, entre las esculturas existe: Dama de Baza, Dama de Elche, entre otros. En la orfebrería, existen piezas formadas por oro y plata.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Fuentes ==&lt;br /&gt;
*https://www.significados.com/iberico/&lt;br /&gt;
*https://dle.rae.es/ib%C3%A9rico&lt;br /&gt;
*https://es.thefreedictionary.com/ib%C3%A9rico&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Categoría: Comunicación]]&lt;br /&gt;
[[Categoría: Definiciones]] &lt;br /&gt;
[[Categoría: Cultura]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Yoandro Santana</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.ecured.cu/index.php?title=Esclavitud_en_el_ingenio_Nuestra_Se%C3%B1ora_de_la_Merced_(Guanajay)&amp;diff=4103331</id>
		<title>Esclavitud en el ingenio Nuestra Señora de la Merced (Guanajay)</title>
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		<updated>2022-02-02T22:22:44Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Yoandro Santana: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&lt;br /&gt;
{{Ficha_Hecho_Histórico&lt;br /&gt;
|hecho=Esclavitud en el ingenio Nuestra Señora de la Merced&lt;br /&gt;
|imagen = FOTO 2 Ingenio Angosta, similar a los demás ubicados en la zona.png&lt;br /&gt;
|pie = &lt;br /&gt;
|fecha= 21 de julio de 1623&lt;br /&gt;
|resumen= Una forma de Esclavitud en el ingenio Nuestra Señora de la Merced &lt;br /&gt;
|lugar=[[Guanajay]], {{Bandera2|Cuba}}&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Esclavitud en el ingenio Nuestra Señora de la Merced'''. La referencia documental más antigua que se ha encontrado en la que se menciona a [[Guanajay]] corresponde a una merced otorgada por el Cabildo de ciudad de [[La Habana]] el 21 de julio de 1623. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Introducción  ==&lt;br /&gt;
En la década final del siglo XX, la historiografía social y cultural cubana experimentó un indudable avance en cuanto a la diversidad de miradas e interpretaciones que, con respecto a la historia económica, la historia social o la historia ecológica, entre otras, habían quedado a la zaga, tanto de los estudios dentro de la isla como en el plano internacional. En dicho contexto, las investigaciones sobre la familia, precisadas de un estudio de dimensiones históricas y culturales capaz de trascender el discurso meramente literario, político, sociológico, antropológico y periodístico se tornaron un campo fértil.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A través de obras como ''“La esclavitud desde la esclavitud”'', ''“La otra familia. Parientes, redes y descendientes de los esclavos en Cuba”'' y ''“Esclavitud, familia y parroquia en Cuba: otra mirada desde la microhistoria”'', se nos mostró entonces a los esclavos como seres humanos participativos, puestos en función de crear familia, lograr cierto status social y fomentar redes de relaciones que, más allá de las duras condiciones de vida, les permitieran dar sentido a su existencia, y a contrapelo de la intención de los esclavistas, convertirse en agentes actuantes del entorno social de su época. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No obstante, como en la mayoría de las vertientes historiográficas, Cuba accedió con demora, primero, al propio tema de la historia de familia y luego, al método y a lograr una, pequeña aun, diversidad de estudios, pues ya países como [[Estados Unidos]] &amp;lt;ref&amp;gt; «Herbert G. Gutman. The Black Family in Slavery and Freedom. 1750-1925. Basil Blackwell. Oxford. 1976. Este autor indagó la existencia de familias esclavas a partir de los registros de plantaciones, que le dieron la posibilidad de armar estructuras familiares a través de diversas generaciones, y demostrar la legitimidad  de esos lazos de parentesco» &amp;lt;/ref&amp;gt; y [[Brasil]] poseen, hace más de treinta años, enjundiosos estudios y análisis sobre la historia de la familia esclava que cambiaron, en mucho, las perspectivas de las miradas más tradicionales. En tal sentido, resultan bien interesantes las investigaciones brasileñas que abordan, desde la historia de familia, el compadrazgo y su manifestación entre la población esclava tanto en regiones caracterizadas por el sistema de plantaciones, con abundancia de esclavos, como en pequeñas haciendas de producción para la subsistencia y el mercado interno, con dotaciones menores; afirmando, como precisa la historiadora [[Silvia Brugger]]:  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita| “…o casamento e o compadrio eram atos sociais estratégicos…” .&amp;lt;ref&amp;gt; «Silvia María Brugger. Compadrio e Escravidao: uma analise do apadrinhamento de cativos em Sao Joao del Rei, 1730 – 1850. Ponencia presentada en el XIV Encuentro Nacional de Estudios Poblacionales. Caxambu. 2004. » &amp;lt;/ref&amp;gt;}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde esta perspectiva, un grupo interesante de autores –dentro de los cuales resulta ya un clásico [[Robert Slenes]] con su estudio ''Na senzala, Uma flor: esperançãs e recordações na formação da família escrava, Brasil sudeste, século XIX  ''– demuestran cómo el análisis del compadrazgo posibilita observar estrategias sociales y económicas reveladoras de las opciones de los esclavos, que veían en dicha forma de parentesco por afinidad, la posibilidad de ampliar sus redes y cohesionar su grupo, insertando a sus hijos en circuitos de solidaridad y ayuda mutua. Evaluando, a la vez, las relaciones de compadrazgo –entendido en tanto parentesco espiritual/ritual muy importante como una estrategia de resistencia y puntualizando, por tanto, al decir de [[Casilda Machado]], que:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita| “O compadrio foi, sem sombra de dúvidas, um importante elemento de constituição e/ou consolidação de laços de sociabilidade, na sociedade escravista brasileira”.&amp;lt;ref&amp;gt; «Casilda Machado. Casamento &amp;amp; Compadrio: estudo sobre relacoes sociais entre livres, libertos e esclavos na passagem do século XVIII para XIX (Sao José dos Pinhais – PR) Comunicacao apresentada no XIV Encontro Nacional de Estudos Populacionais, ABEP, Caxambú MG, 20 a 24 Setembro 2004). » &amp;lt;/ref&amp;gt;}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Cuba, fueron, precisamente, las historiadoras Perera y Meriño las pioneras en proponer un método que considera el bautismo y no el matrimonio, como punto de partida para el estudio de la familia negra. En tal sentido, las investigadoras, reduciendo la escala de observación a una pequeña parroquia, y utilizando, como punto de partida, los bautizos de pardos y morenos, logran una espléndida base informativa para la reconstrucción de las familias esclavas y libres de la localidad que las ocupa; a la vez que en una breve pero profunda monografía publicada en el 2007, Matrimonio y familia en el ingenio: Una utopia posible, La Habana (1825-1886)&amp;lt;ref&amp;gt; «''Matrimonio y familia en el ingenio: Una utopia posible, La Habana 1825-1886), Editorial Unicornio, San Antonio de los Baños, 2007, pp. 69-80''.» &amp;lt;/ref&amp;gt;, aun cuando el padrinazgo no es el centro de su estudio, adelantan algunas observaciones e hipótesis muy útiles sobre el mismo que nos llevó a interesarnos en cómo las redes de compadrazgo que establecieron los esclavos en la feligresía de Guanajay –verdadero emporio azucarero y cafetalero del occidente cubano desde 1790 hasta los años finales de la década del sesenta del siglo XIX,  en el que también floreció el cultivo del café y donde el sistema de plantación, desarrollado a gran escala, significó la convivencia de miles de esclavos de diversa procedencia étnico-lingüística resultan muestra y evidencia de un tipo de sociabilidad que tiene en la familia su punto de partida, constituyéndose, además, en importantes campos de autonomía donde se mezclaron seres humanos de diferente condición y calidad, pero con estrategias comunes para hacer frente a los desafíos de la dominación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así, el levantamiento de las 6 215 partidas bautismales analizadas hasta el momento, que se ubican entre 1773 y 1806, examinadas, a su vez, desde el cruzamiento con fuentes judiciales, permiten realizar una breve caracterización de la sociedad esclavista del período y mostrar las primeras consideraciones que, en mi opinión, revisten interés sobre las relaciones familiares y de compadrazgo en la feligresía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== La feligresía de San Hilarión de Guanajay ==&lt;br /&gt;
[[Image:Mapa de Guanajay .png|thumb|right|150px|Ubicación de Guanajay]]&lt;br /&gt;
La referencia documental más antigua que se ha encontrado en la que se menciona a Guanajay corresponde a una merced otorgada por el Cabildo de ciudad de La Habana el 21 de julio de 1623. Sin embargo, trata de una referencia más bien indirecta, ya que para ubicar los linderos de los sitios Tahajaguas, Las Virtudes, San Andrés y San Marcos, otorgados a [[Gaspar Pérez Borroto]], se indica que estos se encontraban junto a los corrales Guanajay y Javaco, sin más noticias sobre sus propietarios o destino productivo &amp;lt;ref&amp;gt; «Rodrigo de Bernardo y Estrada. Prontuario de Mercedes, Establecimiento Tipográfico La Cubana. La Habana. 1857 pág. 35» &amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Del pueblo &amp;lt;ref&amp;gt; «Los primeros habitantes de esta región pertenecieron a comunidades indocubanas preagroalfareras y protoagrícolas, ellos la llamaron Guanajay, toponímico cuyo significado se desconoce hasta hoy.» &amp;lt;/ref&amp;gt;, que devino centro administrativo del extenso y rico territorio, no existe acta de fundación, constituyéndose como un acto espontáneo el nacimiento del primer caserío, junto al camino real de Vuelta Abajo, como lugar de parada y descanso para los viajeros que se dirigían a La Habana o iban de ésta hacia las haciendas más occidentales de la isla. Por lo que en 1688, tras una visita pastoral, el Obispo [[Diego Avelino de Compostela]] disponía la construcción en Guanajay de una iglesia bajo la advocación de [[San Hilarión]] pues, según sus palabras, las numerosas familias establecidas en el territorio carecían de auxilio espiritual y los restos de los que morían tenían que ser llevados anualmente a La Habana para enterrarlos en sagrado.&amp;lt;ref&amp;gt; «Archivo Nacional de Cuba. Gobierno General. Legajo 336 No 16209» &amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Image:Parroquia de San Hilarión Abad.png|thumb|right|Parroquia de San Hilarión Abad]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se encontraba la feligresía en un territorio llano, con predominio de suelos ferralíticos rojos y húmico-carbonatados, todos de alta fertilidad, lo que facilitó una exitosa concentración de plantaciones cafetaleras y azucareras y altas densidades de población libre y esclava pocas veces logradas en el llamado país de La Habana &amp;lt;ref&amp;gt; «Esta definición la explica el demógrafo Juan Pérez de la Riva en su ensayo “El país de la Habana en los albores del siglo XIX, según Antonio del Valle Hernández”. Publicado originalmente en la revista Economía y Desarrollo No. 23, mayo-junio de 1974, e incluido en  ''Sucinta noticia de la situación presente de esta colonia. 1800  ''. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1977, pp. 43-68» &amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Tabla 1. Proporción entre habitantes libres y esclavos del partido de Guanajay.'''&amp;lt;ref&amp;gt; «Pablo Tornero: Crecimiento económico y transformaciones sociales. Esclavos, hacendados y comerciantes en la cuba colonial (1760-1840). Madrid: Centro de Publicaciones Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, 1996, p. 118» &amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{| class=&amp;quot;wikitable&amp;quot;&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
! AÑOS!!LIBRES % !! ESCLAVOS %&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| 1778|| 42,6||57,4&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| 1790|| 49,6||50,1&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| 1800|| 39,2 || 0,8&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las fuentes consultadas muestran que fueron poderosas familias habaneras, poseedoras de inmensas fortunas, títulos nobiliarios y grandes influencias, las responsables del fomento plantacionista de la región. La extensa relación va desde el Conde de Jibacoa, quien llegó a ser dueño del corral de Guanajay, el Conde Barreto, el Marqués del Real Socorro, el de la Real Proclamación, José Miguel de Herrera y Zayas, sexto Marqués de Villalta, Juan de Zayas, Pedro Borgier hasta los hermanos Joaquín y José Ignacio Orta, dueños, entre otras propiedades, del próspero e importante ingenio “Nuestra Señora de la Merced”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un análisis del padrón realizado para el cobro de los diezmos a los ingenios, haciendas y pequeñas explotaciones agrícolas y pecuarias del partido correspondientes a los años 1784 y 1792, permite observar el acelerado proceso de desarrollo del sistema plantacionista del [[café]], en detrimento del cultivo del [[tabaco]], que se alejó definitivamente hacia la zona más occidental del país, donde existían terrenos más favorables para su cultivo. Sin embargo, el crecimiento de la industria azucarera no resulta tan evidente; así en el padrón de 1792 se consignan 14 sitios de ingenios, es decir, sólo los más pequeños. No aparecen relacionados el ingenio Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza, ubicado en tierras del demolido corral de Guanajay, propiedad de Juan Nepomuceno Noroña, el [[San Dimas de Pedro Núñez de Villavicencio]], ni el San Gabriel perteneciente al Marqués de Villalta por sólo citar tres de los que se tienen referencias a través de fuentes protocolares &amp;lt;ref&amp;gt; «Según escrituras otorgadas el 1 de junio de 1775 ante Ignacio de Ayala, el 10 de marzo de 1795 y el 27 de agosto de 1799 ante Cayetano Pontón.» &amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Preciso es recordar que ya por entonces comenzaba entre los grandes propietarios de fábricas de azúcar y la iglesia la llamada guerra de los diezmos, cuando aquellos quisieron evadir, por todos los medios posibles, el pago exigido por la iglesia católica &amp;lt;ref&amp;gt; «Para el desarrollo y desenlace de dicho conflicto ver Manuel Moreno Fraginals,  El Ingenio. Complejo económico del azúcar, T I, Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 1978, pp. 122-125.» &amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Tabla 2. Ingenios, potreros y sitios de labor existentes en el curato de Guanajay 1784-1792.'''&amp;lt;ref&amp;gt; «Archivo Nacional de Cuba (ANC). Intendencia de Hacienda. Leg 502. No 9. Observaciones: De los 26 ingenios que aparecen en la relación de 1784, siete corresponden a sitios de ingenios. Por otra parte al relacionar las haciendas de ganado, no se menciona la cantidad de hombres que en ellas laboraban.» &amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{| class=&amp;quot;wikitable&amp;quot;&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
! TIPO DE HACIENDA   !! CANTIDAD  1784 -  1792 !! ESCLAVOS  1784 - 1792 !! LABRADORES  1784 -  1792  &lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Ingenios ||  26 -  14	|| 960	-   266	 || 0  -    0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Sitios de café|| 0    -  245 ||  0  -    630   || 0   -  0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Sitios de Yuca, maíz || 23  -  39 || 0   -  0 || 91   -  174&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Sitios de tabaco y otros comestibles || 183  -  0   || 0  -  0 || 360  -  0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Potreros|| 32 - 33 || 0  -  0 || 103  -  88&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Haciendas de ganado y cerdos|| 16    -  61  || 0 - 0 || 0  -191&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| '''Totales''' || '''280''' - '''392''' || '''960''' -  '''896''' || '''554'''  -  '''453'''&lt;br /&gt;
|}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo más digno de destaque es que se trata de sitios cafetales, que eran fincas instaladas en 2 ½ caballerías con más de dos mil matas pero sin llegar a las cuarenta mil, indicándonos que se estaba en el estadio inicial de la implantación de este cultivo y lo asombroso es que hayan resultado empadronadas cuando sabemos que su producción estaba exenta de impuestos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De cualquier manera, fue la producción de [[azúcar]] el sector más dinámico de la estructura productiva de la feligresía con un crecimiento ostensible del número de fábricas a partir de las últimas dos décadas del siglo XVIII.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Tabla 3 Evolución del número de ingenios en el partido de Guanajay'''.&amp;lt;ref&amp;gt; «Pablo Tornero: Crecimiento económico y transformaciones sociales. Esclavos, hacendados y comerciantes en la cuba colonial (1760-1840) . Madrid: Centro de Publicaciones Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, 1996, p. 174 » &amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{| class=&amp;quot;wikitable&amp;quot;&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
! PARTIDO	!! 1757	 !! 1784	 !! 1796      !! 1800	 !! 1817&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Guanajay	|| 1	 || 26	 || 43	 || 55	 || 122&lt;br /&gt;
|}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Características de la población estudiada: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como ya se ha dicho, se presentan aquí los resultados del trabajo con los libros de bautizos de pardos y morenos entre 1773 y 1806. Lo primero, por tanto, que se destaca es que del total de población negra bautizada en la feligresía en dicho período, el 94% era esclava y sólo un 6% era libre. Dicha desproporción, evidentemente, se relaciona con la entrada masiva de africanos a la zona, en concordancia con la expansión del régimen plantacionista ya señalado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al observar el comportamiento en el tiempo de los bautismos, podemos señalar que el crecimiento se produjo, de manera acentuada, en las tres últimas décadas del siglo XVIII y el primer lustro del XIX. En tal sentido, se debe precisar que la jurisdicción de Guanajay abarcaba un territorio considerable y contaba, en sus predios, con los puertos de [[Mariel]], [[Cabañas]] y [[Bahía Honda]], por los que entraban esclavos bozales, desde el puerto habanero, ya que su habilitación no se produciría hasta mucho tiempo después. Sabemos que muchos hacendados solían remitir por mar las partidas de bozales que adquirían en los barracones de la capital.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Veamos ahora la estructura por sexo, edad y condición de los bautizados en Guanajay en el periodo 1777-1806:  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
a) Hombres:&lt;br /&gt;
*Adultos esclavos: 3279&lt;br /&gt;
*Párvulos esclavos: 604&lt;br /&gt;
*Párvulos libres: 163&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
b) Mujeres:  &lt;br /&gt;
*Adultas esclavas: 725&lt;br /&gt;
*Párvulas esclavas: 608&lt;br /&gt;
*Párvulas libres: 147&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los datos expuestos confirman que el perfil de la población estaba fuertemente condicionado por el tipo de actividad económica que se desarrollaba en la región; así los hombres adultos son la mayoría dado que en el trabajo compulsivo es que se basa la producción de los bienes que se exportaban. La agricultura comercial demandaba brazos jóvenes y masculinos, de ahí que la preferencia de los hacendados llevara a la conformación de dotaciones con pocas mujeres, cuestión que ya ha sido analizada con detalle en estudios precedentes. &amp;lt;ref&amp;gt; «Pablo Tornero: Crecimiento económico y transformaciones sociales. Esclavos, hacendados y comerciantes en la cuba colonial (1760-1840). Madrid: Centro de Publicaciones Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, 1996, p. 120-124 » &amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos pues en presencia de una población mayoritariamente adulta, apta para el trabajo y que en estos momentos se nutre como ya se ha dicho del tráfico atlántico que vive, por estos años, un período de alza tras la liberalización decretada en 1789. ¿Pero qué procedencia étnico-lingüística tenían dichos africanos?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Procedencia étnico-lingüística de los esclavos africanos bautizados en Guanajay 1777-1806:&lt;br /&gt;
*Congos 34%. &lt;br /&gt;
*Carabalíes 25%&lt;br /&gt;
*Mandingas 16%&lt;br /&gt;
*Lucumíes 7%&lt;br /&gt;
*Gangás 6%&lt;br /&gt;
*Minas 6%&lt;br /&gt;
*Otras denominaciones 4%&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando trabajaba en el procesamiento de estos datos se hizo evidente la significativa presencia de los denominados [[congos]] y [[carabalíes]], en correspondencia con el dominio que los comerciantes ingleses, principales suministradores de esclavos al mercado cubano por entonces, tenían en los embarcaderos ubicados en las regiones central africana –en la feligresía estudiada el 28.8% provenían de la misma – y en la ensenada de Biafra -28.2% respectivamente &amp;lt;ref&amp;gt; «Oscar Grandío Moráguez. The African Origins of Slaves Arriving in Cuba, 1789–1865 en: David Eltis and David Richardson (Edi.). Extending The Frontiers: Essays on the New Transatlantic Slave Trade Database. Yale University Press, New Haven &amp;amp; London, 2008, p. 184.» &amp;lt;/ref&amp;gt; ,desde las cuales provenían los hombres y mujeres identificados, de forma genérica, con dichas denominaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Las relaciones por afinidad: el compadrazgo en el Ingenio Nuestra Señora de la Merced  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
Archivo:FOTO 3 Casa, batey y barracón del ingenio San Gabriel 1.png|Casa Ingenio San Gabriel &lt;br /&gt;
Archivo:FOTO 3 Casa, batey y barracón del ingenio San Gabriel 3.png|Batey del Ingenio San Gabriel&lt;br /&gt;
&amp;lt;/gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Forman parte primordial en este trabajo las relaciones de compadrazgo, que ya han sido abordadas por las citadas historiadoras [[Gloria García]], [[María del Carmen Barcia]], [[Aisnara Perera]] y [[María de los Ángeles Meriño]], en sus estudios sobre familias esclavas en [[Cuba]], vistas como manifestación del parentesco espiritual y del entramado de relaciones que se crearon y fueron tomando significación entre las familias de los padrinos y la persona bautizada. Así lo refiere, en su testamento, la liberta lucumí [[María Bernarda Pozo]], vecina de Guanajay, cuando al declarar sus bienes en 1825, además de enumerar :&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita| “…una casa de paja y embarrados sobre horcones de quiebra hacha situada en un solar de los de este pueblo con cien pesos de gravamen a favor del señor Conde de Jibacoa, tres bestias que son una yegua y dos potros…”, hace mención de “tres cochinos en el Ingenio San Gabriel –ubicado en la feligresía que se estudia– en poder de mi ahijado Antonio, mi pariente” &amp;lt;ref&amp;gt; « ANC. Protocolo Notarial de José Ortega. Año 1825. Folios 893 – 897.» &amp;lt;/ref&amp;gt;}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Observamos aquí que, aunque Bernarda era ya libre y vivía en el pueblo, Antonio no es un ahijado al que bautizó de oficio, sencillamente porque su dueño la escogió para ello, es más que eso, Antonio es su pariente, al que le demuestra toda su confianza dejándole una pequeña parte de la economía que poseía. Aprovechamos para llamar la atención, además, de la relación entre la liberta y el esclavo, entre el mundo aparentemente aislado de un [[ingenio]] y la feligresía más cercana. La familiaridad del compadrazgo une, en este caso, estos dos mundos, pudiendo constatarse, además, que la reconstrucción de familia ha sido especialmente efectiva, en la parte de nuestro estudio realizado hasta el momento, entre las dotaciones de las haciendas más grandes, porque es en ellas donde se agrupan un por ciento significativo de los cautivos de la feligresía. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así, tentativamente es posible afirmar que en muchas de estas familias esclavas las relaciones por afinidad se fundamentaban en los oficios ejercidos por aquellas. Sírvanos para ilustrar lo dicho el caso de la dotación del ingenio Nuestra Señora de la Merced, ubicado a unas 14 leguas (58.8 Km.) al oeste del puerto de La Habana y propiedad de D. [[Joaquín de Orta Bello]]. La hacienda realizó su primera zafra, como sitio ingenio, hacia 1784, llegando a convertirse –luego de establecer una sociedad con su hermano [[Josef Ignacio]] y de comprar en marzo de 1788 a Doña [[Jerónima Marques del Toro]] treinta caballerías de tierra pertenecientes al corral Mosquitos &amp;lt;ref&amp;gt; «Según lo expuesto en la escritura pública que suscribieron el 24 de octubre de 1788 ante el notario D Nicolás de Frías.» &amp;lt;/ref&amp;gt;, así como otras diez colindantes en diciembre de 1796 al Capitán D José Elías Estrada &amp;lt;ref&amp;gt; «ANC. Escribanía de Ortega. Legajo 398. No2.» &amp;lt;/ref&amp;gt;, a la vez que una mayor cantidad de fuerza de trabajo esclava en una de las mayores plantaciones de azúcar de la feligresía guanajayense.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tanto así que los Orta Bello estuvieron entre los hacendados que financiaron la construcción de un muelle de tablas junto al mar para embarcar sus frutos hacia La Habana, dando origen a lo que más tarde se convertiría en el importante puerto del Mariel. No contentos con el servicio que allí recibían, edificaron luego un muelle para su uso exclusivo e hicieron abrir un camino desde el ingenio hasta el embarcadero, rectificando a la vez el camino que comunicaba a Guanajay con Mariel y, abriendo, finalmente, un nuevo sendero para llegar de Mariel a la desembocadura del cercano río Guajaibón que también utilizaron como puerto de embarque y sitio de almacenaje por algunos años &amp;lt;ref&amp;gt; «Luís Manuel Núñez. Guanajay. Apuntes para su historia (1494 – 1902) pág. 54. Colección Original de originales. Editorial Pablo de la Torriente. 2003.» &amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 24 de septiembre de 1806, los hermanos intentando, tras el fallecimiento de su madre, liquidar la sociedad, solicitaron la tasación de las tierras, esclavos, fábricas, frutos, animales y todo lo que componía el fundo &amp;lt;ref&amp;gt; «Los hermanos habían convenido poner fin a la sociedad en el momento que falleciese la madre de ambos Doña Nicolasa Oseguera. A partir de esa fecha, Joaquín se hizo cargo del ingenio por el precio en que fue tasado, y dio como resarcimiento a José Ignacio su parte de la herencia materna. Tal acuerdo fue el origen de un prolongado pleito judicial entre los herederos de ambos en 1828.» &amp;lt;/ref&amp;gt;, comprometiéndose Joaquín a adquirirlo por el precio de su tasación: 284 mil catorce pesos y siete y medio reales. Así, unos quince años después de haber sido fomentada, podemos conocer la composición de la dotación de la hacienda, según sexo y naturalidad:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Tabla 4. Estructura por sexo y procedencia de la dotación del ingenio Nuestra Señora de la Merced''' ..&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{| class=&amp;quot;wikitable&amp;quot;&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
! SEXO!! HOMBRES!! MUJERES&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| AFRICANOS || 79 || 65&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| CRIOLLOS ||29|| 21&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| TOTAL ||108|| 86&lt;br /&gt;
|}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tasador dejó constancia, a su vez y como era usual, de la procedencia étnico-lingüística de los 196 esclavos poseídos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Procedencia de los esclavos del ingenio Nuestra Señora de la Merced 1806: &lt;br /&gt;
*Criollos 29%&lt;br /&gt;
*Congos 13%. &lt;br /&gt;
*Carabalíes 20%&lt;br /&gt;
*Mandingas 16%&lt;br /&gt;
*Lucumíes 6%&lt;br /&gt;
*Macuás 4%&lt;br /&gt;
*Gangás 6%&lt;br /&gt;
*Ingleses 1%&lt;br /&gt;
*Minas 5%&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así también de los oficios desempeñados por los mismos: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Tabla 5. Oficios desempeñados por los esclavos del ingenio Nuestra Señora de la Merced'''.&amp;lt;ref&amp;gt; «Observaciones: No todos los esclavos relacionados en la lista de tasación aparecen con oficios, entre ellos los criollos, procreaos por las familias constituidas en el ingenio.» &amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
{| class=&amp;quot;wikitable&amp;quot;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
! Oficios !! HOMBRES !! MUJERES&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Albañiles ||3 || 0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Boyeros || 5 || 0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Candeleros ||7 || 0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Carpinteros || 3 ||0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Cocineros || 2 || 1&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Cortadores de caña || 10 || 18&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Domésticos ||1 ||0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Enfermeras|| 0 || 2&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Generales de campo || 18|| 6&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Lavador de hormas || 1 || 0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Moledoras || 0 || 21&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Paileros|| 5|| 0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Purgadores || 2 || 0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Tacheros|| 8 || 0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Tejeros || 1 || 0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| '''Totales''' ||'''66''' ||''' 48'''&lt;br /&gt;
|}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si observamos detenidamente nos damos cuenta de la división social del trabajo diseñada por los dueños para su ingenio. Entre los hombres, por ejemplo, los cinco paileros, es decir, los individuos que controlaban el proceso de evaporación y manipulaban los caldos para separar la cachaza, eran mandingas. De tres carpinteros, dos también corresponden a dicha procedencia. Con siete candeleros contaba el ingenio y de ellos cuatro eran carabalíes. Los tacheros, esclavos a cargo de las calderas en que se daba a la moledura el punto de azúcar eran ocho, y tres de ellos eran congos. Aquellos dedicados a las labores generales del campo mostraron mayor diversidad de procedencia étnico-lingüística: cuatro congos, tres macuás, dos minas y tres mandingas se agruparon entre los diecinueve que realizaban disímiles trabajos en el universo agrícola de la [[caña]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre los oficios desempeñados por las mujeres ocurría un agrupamiento étnico similar, pues de las veintiuna moledoras (encargadas de introducir la caña en el trapiche), doce eran carabalíes. Seis esclavas eran empleadas en las faenas generales del campo, cuatro de ellas congas, las dos restantes carabalíes. La procedencia étnico-lingüística más representada entre las cortadoras de caña era la carabalí con un grupo de seis, seguida por las mandingas y las lucumíes que mostraban cuatro cortadoras cada una.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Analicemos, a continuación, la relación entre los oficios desempeñados y las edades de los esclavos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Tabla 6: Relación entre los oficios y la edad de los esclavos'''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{| class=&amp;quot;wikitable&amp;quot;&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
! OFICIOS !! EDADES  |20-29   |   30-39     |  40-49   |   50-59 !! TOTALES&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Boyeros||   0 - 1 - 2 - 0  ||3&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Candeleros ||2 - 2 - 0 - 1 || 5&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Carpinteros|| 2 - 3 - 2 - 0 ||7&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Cocineros || 2 - 1 - 0 - 0 || 3&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Cortadores ||  1 - 1 - 1 0 ||3&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Domésticas|| 15 - 5 - 3 - 5 || 28&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Enfermeras|| 1 - 0 - 0 - 0 || 1&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Generales de campo || 0 - 1 - 0 - 1 || 2&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Lavador de hormas || 7 - 13 - 3 - 1 || 24&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Moledoras || 0 - 0 - 0 - 1 || 1&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Paileros|| 6 - 8 - 6 - 1 || 21&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Ejemplo || 0 - 3 - 2 - 0|| 5&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Purgadores || 1 - 1 - 0 - 0 || 2&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Tacheros||4 - 3 - 1 - 0 || 8&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Tejero || 0 - 1 - 0 - 0|| 1&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| '''TOTALES'''|| '''41''' - '''43''' - '''20''' - '''10''' || '''114'''&lt;br /&gt;
|}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como se infiere, fácilmente, el ingenio poseía una dotación mayoritariamente joven (73.6%) cuya mayor cantidad de brazos, como usualmente ocurría en una plantación azucarera, era asignada a las labores del campo, pero donde, a la vez, se priorizaban las tareas especializadas que determinarían la calidad del azúcar.  Así, si volvemos sobre el inventario y observamos los precios atribuidos a la dotación, nos encontramos que aún cuando el trabajador más valorado resultó ser un carpintero de 22 años tasado en 700 pesos, señal inobjetable de que eran imprescindibles en la construcción y ampliación de nuevas instalaciones, en la reparación del trapiche o en el mantenimiento de las carretas,  fueron los paileros, valorados en 600 pesos cada uno, los que en su conjunto y seguidos por los tacheros, purgadores – los oficios especializados eran valorados altamente por quienes se encargaban de determinar el precio de los esclavos que los desempeñaban &amp;lt;ref&amp;gt; «Para un análisis de esta problemática en los ingenios de la isla hacia finales de la década de 1850 e inicios de 1860 ver: Manuel Moreno Fraginals, Hebert S. Klein y Stanley L. Enferman. “El nivel y estructura de los precios de los esclavos de las plantaciones cubanas a mediados del siglo XIX: algunas perspectivas comparativas.” En: Revista  Santiago, no. 63, septiembre-diciembre de 1986, pp. 97-126. &amp;lt;/ref&amp;gt; recibieron los precios más altos &amp;lt;ref&amp;gt; «Archivo Nacional de Cuba. Escribanía de Ortega. Legajo 398 No 2. Aparece el listado de los esclavos de la dotación con los precios asignados por el tasador.» &amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Colocados entonces y en virtud de su condición de esclavos, en labores que ellos no habían seleccionado por vocación, puede inferirse que sus amos pudieron concebir una división interna del trabajo en el ingenio e irlos agrupando según su origen étnico, en busca de afinidades y cercanías que incluían el idioma, las prácticas religiosas y otras costumbres traídas de sus regiones y que facilitaran el trabajo y la comprensión cotidianas. Menos enfrentamientos violentos y mayor armonía eran sinónimos de productividad y ganancias. Lo que no podían prever, de ninguna forma, los dueños era que a esta relación impuesta a personas con un mismo origen étnico-lingüístico que quizás no se habían visto nunca en sus tierras, le seguiría otra más íntima: la relación por afinidad que traía consigo el compadrazgo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así, en una dotación de casi doscientos esclavos hemos establecido la existencia de treinta y seis familias –cinco de las cuales han sido escogidas como las más representativas hasta este instante– que se constituyeron entre 1791 y 1806. El cruzamiento de la relación detallada de los cautivos inventariados con la trayectoria de las familias mencionadas nos deparó un interesante hallazgo que ya adelantábamos hace un momento: el vínculo entre los oficios de una parte y la existencia de lazos de compadrazgo entre dichas familias, de la otra. &lt;br /&gt;
Tomemos como primer ejemplo la relación de compadrazgo entre las familias de Fermín y Magdalena y José Esteban y Tomasa, todos descritos como brícamos. A los hombres podemos ubicarlos en el lote de 12 bozales que hacia 1786 se unieron a la pequeña dotación del por entonces sitio ingenio fomentado por Joaquín de Orta, mientras que sus esposas ingresarían a la hacienda en los primeros años de la década del noventa cuando esta ya era un ingenio. Al momento de realizarse el inventario ambas familias habían contribuido con nueve hijos al crecimiento de la hacienda, sin embargo, este suceso no fue únicamente una simple ganancia material para los amos sino ocasión bien aprovechada por los africanos para estrechar sus lazos de amistad ya que desde 1793 Magdalena y Fermín apoyaron desde el compadrazgo a sus parientes José Esteban y Tomasa. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero los datos que nos brinda el inventario nos permiten una comprensión más profunda de estos lazos, allí se informa que Fermín es un “buen pailero y general de campo”, y que José Esteban es suplente en el oficio que desempeña su compadre, lo que significaba que el primero tenía más destreza en la manipulación de las pailas donde se cocinaba el jugo de la caña, siendo probable, incluso, que hubiera instruido al segundo en dicha tarea. De cualquier manera, Fermín estaba, por así decirlo, un escalón por encima en la jerarquía de los que trabajan en la fase industrial del proceso azucarero y, seguramente, por ello, nunca requirió a José Esteban ni a su esposa para que apadrinaran a sus hijos. Esto muestra las sutilezas que se esconden tras el aparentemente monótono acto de apadrinar, pues aún en el enrarecido ambiente de la plantación se ponen de manifiesto las pequeñas diferencias que separaban a quienes estaban unidos por la condición servil, de modo tal que aunque fueran parientes, la posesión de un atributo –en este caso un oficio– que podía marcar una diferencia, era valorado a la hora de establecer relaciones.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Veamos entonces a quiénes eligieron Fermín y su esposa para apadrinar a sus hijos. En primer lugar, a una mujer carabalí llamada María Candelaria, la cual debió ganarse la confianza de la pareja por ser de las primeras africanas introducidas en la hacienda, luego, otra carabalí ocupada en la misma faena que Magdalena, moledora, al igual que la tercera de las madrinas María de Regla, cuyo esposo Agustín fue el último de los padrinos de la dilatada familia. Así, entre los trabajos y oficios compartidos y la afinidad étnico-lingüística estaba el fiel de la balanza donde se medían las ventajas o desventajas que podía acarrear la elección de un padrino. Estos elementos se manifiestan así mismo, pero con otro ligero matiz, en la familia que cierra este artículo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La esclava Isabel descrita como viví fue bautizada el martes 7 de diciembre de 1790, como madrina fungió la joven Tomasa bricam, meses más tarde pasaba por igual ceremonia y formando parte de un grupo de adultos mandinga, Bernardo, su futuro esposo. Ya en 1806 Bernardo, con 40 años, edad calculada por el perito tasador del ingenio, aparece como oficial de albañil, pero también se nos dice que estaba apto para trabajar en el campo, entiéndase cortar y acarrear la caña, o desyerbar, sin embargo, es posible que el dominar la albañilería hubiera llevado al tasador a asignarle un valor de 600 pesos, el segundo más alto entre los precios señalados a los hombres adultos de la dotación. Mientras que su esposa, igualmente de 40 años, es trabajadora del campo y cocinera de los criollos, por estar enferma de los pies se le tasa por un valor de 400 pesos. Ambos han formado una familia compuesta en esos momentos por tres de los cuatro hijos, dos varones y dos hembras, que habían procreado entre diciembre de 1797 y septiembre de 1803.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como madrina de las dos hijas, llamadas María de la O y María Elena, fue seleccionada María Belén mandinga, esclava que realizaba trabajos domésticos por estar enferma, y valorada en 250 pesos. En este caso la madrina compartía origen étnico con el padre y destino laboral con la madre de sus ahijados, pero incluso podemos inferir que la relación con Bernardo haya sido más estrecha, pues cabe la posibilidad de que ambos hubieran arribado a la isla en la misma armazón y adquiridos por Josef Ignacio en un mismo lote, habida cuenta que el bautismo de ambos se realizó en el segundo semestre de 1791, conjuntamente con un grupo de hombres y mujeres de igual denominación étnica. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para apadrinar a sus hijos varones la pareja seleccionó a Valentín gangá, de 32 años, valorado en 600 pesos, boyero y trabajador de campo. En esta elección influyó con toda seguridad el hecho de que el gangá, uno de los esclavos con más antigüedad en el ingenio, era desde 1795 esposo de María Belén, por ello cuando en 1797 tuvieron su primer hijo, fue Bernardo el padrino, a partir de ese momento se nos muestra entre ambas parejas una reciprocidad absoluta ya que Valentín y María Belén eligieron como padrinos de sus hijos a sus compadres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin lugar a dudas, compartir la vida como integrantes de una misma dotación, como trabajadores de campo en el duro oficio del cañaveral, convirtió a estas dos familias esclavas en sólidos eslabones de una red de parentesco por afinidad donde el compadrazgo jugó un papel aglutinador.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Conclusiones==&lt;br /&gt;
Mayor importancia en cuanto a la utilización del bautismo como estrategia familiar de ascenso social, y el análisis del comportamiento del compadrazgo entre personas libres y esclavas, deberá tomar este trabajo en el sendero que aún resta por andar hasta 1845. Una vez aceptado el reto y experimentada la fascinación de dar nueva vida a familias tan antiguas como preteridas por la historia, ya no pueden retroceder el empeño y la fe.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Referencias ==&lt;br /&gt;
{{listaref|2}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Fuentes==&lt;br /&gt;
*Archivo Nacional de Cuba. Escribanía de Hacienda. Legajo 181 No 4067.&lt;br /&gt;
*Aisnara Perera Díaz y María de los Ángeles Meriño Fuentes: Esclavitud, familia y parroquia en Cuba: otra mirada desde la microhistoria. Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2006.&lt;br /&gt;
*Aisnara Perera Díaz y María de los Ángeles Meriño Fuentes: Esclavitud, familia y parroquia en Cuba: otra mirada desde la microhistoria. Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2006.&lt;br /&gt;
*Archivo de Parroquia de San Hilarión de Guanajay. Libros de bautizos de pardos y morenos (1773 – 1806)&lt;br /&gt;
*Delegación Provincial del CITMA. Artemisa. Base de datos. 2011.&lt;br /&gt;
*Francisco Pérez de la Riva. El café. Historia de su cultivo y explotación en Cuba. Jesús Montero Editor, La Habana, 1944.&lt;br /&gt;
*Gloria García: La esclavitud desde la esclavitud: la visión de los siervos, Centro de Investigación Científica Ingeniero Jorge L. Tamayo, A.C, México, D.F, 1996.  &lt;br /&gt;
*María del carmen Barcia Zequeira: La otra familia. Parientes, redes y descendencia de los esclavos en Cuba. Casa de las Américas, 2003.&lt;br /&gt;
*Pablo Tornero: Crecimiento económico y transformaciones sociales. Esclavos, hacendados y comerciantes en la cuba colonial (1760-1840). Madrid: Centro de Publicaciones Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, 1996, p. 118.&lt;br /&gt;
*Robert Slenes. W. Na senzala, Uma flor: esperançãs e recordações na formação da família escrava, Brasil sudeste, século XIX. Cuarta impressão. Editoa Nova Fronteira. Rio de Janeiro. 1999.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Categoría:Esclavitud]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Yoandro Santana</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.ecured.cu/index.php?title=Esclavitud_en_el_ingenio_Nuestra_Se%C3%B1ora_de_la_Merced_(Guanajay)&amp;diff=4103330</id>
		<title>Esclavitud en el ingenio Nuestra Señora de la Merced (Guanajay)</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.ecured.cu/index.php?title=Esclavitud_en_el_ingenio_Nuestra_Se%C3%B1ora_de_la_Merced_(Guanajay)&amp;diff=4103330"/>
		<updated>2022-02-02T22:21:21Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Yoandro Santana: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&lt;br /&gt;
{{Ficha_Hecho_Histórico&lt;br /&gt;
|hecho=Esclavitud en el ingenio Nuestra Señora de la Merced&lt;br /&gt;
|imagen = FOTO 2 Ingenio Angosta, similar a los demás ubicados en la zona.png&lt;br /&gt;
|pie = &lt;br /&gt;
|fecha= &lt;br /&gt;
|resumen= Una forma de Esclavitud en el ingenio Nuestra Señora de la Merced &lt;br /&gt;
|lugar=[[Guanajay]], {{Bandera2|Cuba}}&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Esclavitud en el ingenio Nuestra Señora de la Merced'''. La referencia documental más antigua que se ha encontrado en la que se menciona a [[Guanajay]] corresponde a una merced otorgada por el Cabildo de ciudad de [[La Habana]] el 21 de julio de 1623. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Introducción  ==&lt;br /&gt;
En la década final del siglo XX, la historiografía social y cultural cubana experimentó un indudable avance en cuanto a la diversidad de miradas e interpretaciones que, con respecto a la historia económica, la historia social o la historia ecológica, entre otras, habían quedado a la zaga, tanto de los estudios dentro de la isla como en el plano internacional. En dicho contexto, las investigaciones sobre la familia, precisadas de un estudio de dimensiones históricas y culturales capaz de trascender el discurso meramente literario, político, sociológico, antropológico y periodístico se tornaron un campo fértil.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A través de obras como ''“La esclavitud desde la esclavitud”'', ''“La otra familia. Parientes, redes y descendientes de los esclavos en Cuba”'' y ''“Esclavitud, familia y parroquia en Cuba: otra mirada desde la microhistoria”'', se nos mostró entonces a los esclavos como seres humanos participativos, puestos en función de crear familia, lograr cierto status social y fomentar redes de relaciones que, más allá de las duras condiciones de vida, les permitieran dar sentido a su existencia, y a contrapelo de la intención de los esclavistas, convertirse en agentes actuantes del entorno social de su época. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No obstante, como en la mayoría de las vertientes historiográficas, Cuba accedió con demora, primero, al propio tema de la historia de familia y luego, al método y a lograr una, pequeña aun, diversidad de estudios, pues ya países como [[Estados Unidos]] &amp;lt;ref&amp;gt; «Herbert G. Gutman. The Black Family in Slavery and Freedom. 1750-1925. Basil Blackwell. Oxford. 1976. Este autor indagó la existencia de familias esclavas a partir de los registros de plantaciones, que le dieron la posibilidad de armar estructuras familiares a través de diversas generaciones, y demostrar la legitimidad  de esos lazos de parentesco» &amp;lt;/ref&amp;gt; y [[Brasil]] poseen, hace más de treinta años, enjundiosos estudios y análisis sobre la historia de la familia esclava que cambiaron, en mucho, las perspectivas de las miradas más tradicionales. En tal sentido, resultan bien interesantes las investigaciones brasileñas que abordan, desde la historia de familia, el compadrazgo y su manifestación entre la población esclava tanto en regiones caracterizadas por el sistema de plantaciones, con abundancia de esclavos, como en pequeñas haciendas de producción para la subsistencia y el mercado interno, con dotaciones menores; afirmando, como precisa la historiadora [[Silvia Brugger]]:  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita| “…o casamento e o compadrio eram atos sociais estratégicos…” .&amp;lt;ref&amp;gt; «Silvia María Brugger. Compadrio e Escravidao: uma analise do apadrinhamento de cativos em Sao Joao del Rei, 1730 – 1850. Ponencia presentada en el XIV Encuentro Nacional de Estudios Poblacionales. Caxambu. 2004. » &amp;lt;/ref&amp;gt;}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde esta perspectiva, un grupo interesante de autores –dentro de los cuales resulta ya un clásico [[Robert Slenes]] con su estudio ''Na senzala, Uma flor: esperançãs e recordações na formação da família escrava, Brasil sudeste, século XIX  ''– demuestran cómo el análisis del compadrazgo posibilita observar estrategias sociales y económicas reveladoras de las opciones de los esclavos, que veían en dicha forma de parentesco por afinidad, la posibilidad de ampliar sus redes y cohesionar su grupo, insertando a sus hijos en circuitos de solidaridad y ayuda mutua. Evaluando, a la vez, las relaciones de compadrazgo –entendido en tanto parentesco espiritual/ritual muy importante como una estrategia de resistencia y puntualizando, por tanto, al decir de [[Casilda Machado]], que:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita| “O compadrio foi, sem sombra de dúvidas, um importante elemento de constituição e/ou consolidação de laços de sociabilidade, na sociedade escravista brasileira”.&amp;lt;ref&amp;gt; «Casilda Machado. Casamento &amp;amp; Compadrio: estudo sobre relacoes sociais entre livres, libertos e esclavos na passagem do século XVIII para XIX (Sao José dos Pinhais – PR) Comunicacao apresentada no XIV Encontro Nacional de Estudos Populacionais, ABEP, Caxambú MG, 20 a 24 Setembro 2004). » &amp;lt;/ref&amp;gt;}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Cuba, fueron, precisamente, las historiadoras Perera y Meriño las pioneras en proponer un método que considera el bautismo y no el matrimonio, como punto de partida para el estudio de la familia negra. En tal sentido, las investigadoras, reduciendo la escala de observación a una pequeña parroquia, y utilizando, como punto de partida, los bautizos de pardos y morenos, logran una espléndida base informativa para la reconstrucción de las familias esclavas y libres de la localidad que las ocupa; a la vez que en una breve pero profunda monografía publicada en el 2007, Matrimonio y familia en el ingenio: Una utopia posible, La Habana (1825-1886)&amp;lt;ref&amp;gt; «''Matrimonio y familia en el ingenio: Una utopia posible, La Habana 1825-1886), Editorial Unicornio, San Antonio de los Baños, 2007, pp. 69-80''.» &amp;lt;/ref&amp;gt;, aun cuando el padrinazgo no es el centro de su estudio, adelantan algunas observaciones e hipótesis muy útiles sobre el mismo que nos llevó a interesarnos en cómo las redes de compadrazgo que establecieron los esclavos en la feligresía de Guanajay –verdadero emporio azucarero y cafetalero del occidente cubano desde 1790 hasta los años finales de la década del sesenta del siglo XIX,  en el que también floreció el cultivo del café y donde el sistema de plantación, desarrollado a gran escala, significó la convivencia de miles de esclavos de diversa procedencia étnico-lingüística resultan muestra y evidencia de un tipo de sociabilidad que tiene en la familia su punto de partida, constituyéndose, además, en importantes campos de autonomía donde se mezclaron seres humanos de diferente condición y calidad, pero con estrategias comunes para hacer frente a los desafíos de la dominación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así, el levantamiento de las 6 215 partidas bautismales analizadas hasta el momento, que se ubican entre 1773 y 1806, examinadas, a su vez, desde el cruzamiento con fuentes judiciales, permiten realizar una breve caracterización de la sociedad esclavista del período y mostrar las primeras consideraciones que, en mi opinión, revisten interés sobre las relaciones familiares y de compadrazgo en la feligresía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== La feligresía de San Hilarión de Guanajay ==&lt;br /&gt;
[[Image:Mapa de Guanajay .png|thumb|right|150px|Ubicación de Guanajay]]&lt;br /&gt;
La referencia documental más antigua que se ha encontrado en la que se menciona a Guanajay corresponde a una merced otorgada por el Cabildo de ciudad de La Habana el 21 de julio de 1623. Sin embargo, trata de una referencia más bien indirecta, ya que para ubicar los linderos de los sitios Tahajaguas, Las Virtudes, San Andrés y San Marcos, otorgados a [[Gaspar Pérez Borroto]], se indica que estos se encontraban junto a los corrales Guanajay y Javaco, sin más noticias sobre sus propietarios o destino productivo &amp;lt;ref&amp;gt; «Rodrigo de Bernardo y Estrada. Prontuario de Mercedes, Establecimiento Tipográfico La Cubana. La Habana. 1857 pág. 35» &amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Del pueblo &amp;lt;ref&amp;gt; «Los primeros habitantes de esta región pertenecieron a comunidades indocubanas preagroalfareras y protoagrícolas, ellos la llamaron Guanajay, toponímico cuyo significado se desconoce hasta hoy.» &amp;lt;/ref&amp;gt;, que devino centro administrativo del extenso y rico territorio, no existe acta de fundación, constituyéndose como un acto espontáneo el nacimiento del primer caserío, junto al camino real de Vuelta Abajo, como lugar de parada y descanso para los viajeros que se dirigían a La Habana o iban de ésta hacia las haciendas más occidentales de la isla. Por lo que en 1688, tras una visita pastoral, el Obispo [[Diego Avelino de Compostela]] disponía la construcción en Guanajay de una iglesia bajo la advocación de [[San Hilarión]] pues, según sus palabras, las numerosas familias establecidas en el territorio carecían de auxilio espiritual y los restos de los que morían tenían que ser llevados anualmente a La Habana para enterrarlos en sagrado.&amp;lt;ref&amp;gt; «Archivo Nacional de Cuba. Gobierno General. Legajo 336 No 16209» &amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Image:Parroquia de San Hilarión Abad.png|thumb|right|Parroquia de San Hilarión Abad]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se encontraba la feligresía en un territorio llano, con predominio de suelos ferralíticos rojos y húmico-carbonatados, todos de alta fertilidad, lo que facilitó una exitosa concentración de plantaciones cafetaleras y azucareras y altas densidades de población libre y esclava pocas veces logradas en el llamado país de La Habana &amp;lt;ref&amp;gt; «Esta definición la explica el demógrafo Juan Pérez de la Riva en su ensayo “El país de la Habana en los albores del siglo XIX, según Antonio del Valle Hernández”. Publicado originalmente en la revista Economía y Desarrollo No. 23, mayo-junio de 1974, e incluido en  ''Sucinta noticia de la situación presente de esta colonia. 1800  ''. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1977, pp. 43-68» &amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Tabla 1. Proporción entre habitantes libres y esclavos del partido de Guanajay.'''&amp;lt;ref&amp;gt; «Pablo Tornero: Crecimiento económico y transformaciones sociales. Esclavos, hacendados y comerciantes en la cuba colonial (1760-1840). Madrid: Centro de Publicaciones Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, 1996, p. 118» &amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{| class=&amp;quot;wikitable&amp;quot;&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
! AÑOS!!LIBRES % !! ESCLAVOS %&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| 1778|| 42,6||57,4&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| 1790|| 49,6||50,1&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| 1800|| 39,2 || 0,8&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las fuentes consultadas muestran que fueron poderosas familias habaneras, poseedoras de inmensas fortunas, títulos nobiliarios y grandes influencias, las responsables del fomento plantacionista de la región. La extensa relación va desde el Conde de Jibacoa, quien llegó a ser dueño del corral de Guanajay, el Conde Barreto, el Marqués del Real Socorro, el de la Real Proclamación, José Miguel de Herrera y Zayas, sexto Marqués de Villalta, Juan de Zayas, Pedro Borgier hasta los hermanos Joaquín y José Ignacio Orta, dueños, entre otras propiedades, del próspero e importante ingenio “Nuestra Señora de la Merced”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un análisis del padrón realizado para el cobro de los diezmos a los ingenios, haciendas y pequeñas explotaciones agrícolas y pecuarias del partido correspondientes a los años 1784 y 1792, permite observar el acelerado proceso de desarrollo del sistema plantacionista del [[café]], en detrimento del cultivo del [[tabaco]], que se alejó definitivamente hacia la zona más occidental del país, donde existían terrenos más favorables para su cultivo. Sin embargo, el crecimiento de la industria azucarera no resulta tan evidente; así en el padrón de 1792 se consignan 14 sitios de ingenios, es decir, sólo los más pequeños. No aparecen relacionados el ingenio Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza, ubicado en tierras del demolido corral de Guanajay, propiedad de Juan Nepomuceno Noroña, el [[San Dimas de Pedro Núñez de Villavicencio]], ni el San Gabriel perteneciente al Marqués de Villalta por sólo citar tres de los que se tienen referencias a través de fuentes protocolares &amp;lt;ref&amp;gt; «Según escrituras otorgadas el 1 de junio de 1775 ante Ignacio de Ayala, el 10 de marzo de 1795 y el 27 de agosto de 1799 ante Cayetano Pontón.» &amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Preciso es recordar que ya por entonces comenzaba entre los grandes propietarios de fábricas de azúcar y la iglesia la llamada guerra de los diezmos, cuando aquellos quisieron evadir, por todos los medios posibles, el pago exigido por la iglesia católica &amp;lt;ref&amp;gt; «Para el desarrollo y desenlace de dicho conflicto ver Manuel Moreno Fraginals,  El Ingenio. Complejo económico del azúcar, T I, Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 1978, pp. 122-125.» &amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Tabla 2. Ingenios, potreros y sitios de labor existentes en el curato de Guanajay 1784-1792.'''&amp;lt;ref&amp;gt; «Archivo Nacional de Cuba (ANC). Intendencia de Hacienda. Leg 502. No 9. Observaciones: De los 26 ingenios que aparecen en la relación de 1784, siete corresponden a sitios de ingenios. Por otra parte al relacionar las haciendas de ganado, no se menciona la cantidad de hombres que en ellas laboraban.» &amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{| class=&amp;quot;wikitable&amp;quot;&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
! TIPO DE HACIENDA   !! CANTIDAD  1784 -  1792 !! ESCLAVOS  1784 - 1792 !! LABRADORES  1784 -  1792  &lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Ingenios ||  26 -  14	|| 960	-   266	 || 0  -    0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Sitios de café|| 0    -  245 ||  0  -    630   || 0   -  0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Sitios de Yuca, maíz || 23  -  39 || 0   -  0 || 91   -  174&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Sitios de tabaco y otros comestibles || 183  -  0   || 0  -  0 || 360  -  0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Potreros|| 32 - 33 || 0  -  0 || 103  -  88&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Haciendas de ganado y cerdos|| 16    -  61  || 0 - 0 || 0  -191&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| '''Totales''' || '''280''' - '''392''' || '''960''' -  '''896''' || '''554'''  -  '''453'''&lt;br /&gt;
|}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo más digno de destaque es que se trata de sitios cafetales, que eran fincas instaladas en 2 ½ caballerías con más de dos mil matas pero sin llegar a las cuarenta mil, indicándonos que se estaba en el estadio inicial de la implantación de este cultivo y lo asombroso es que hayan resultado empadronadas cuando sabemos que su producción estaba exenta de impuestos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De cualquier manera, fue la producción de [[azúcar]] el sector más dinámico de la estructura productiva de la feligresía con un crecimiento ostensible del número de fábricas a partir de las últimas dos décadas del siglo XVIII.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Tabla 3 Evolución del número de ingenios en el partido de Guanajay'''.&amp;lt;ref&amp;gt; «Pablo Tornero: Crecimiento económico y transformaciones sociales. Esclavos, hacendados y comerciantes en la cuba colonial (1760-1840) . Madrid: Centro de Publicaciones Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, 1996, p. 174 » &amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{| class=&amp;quot;wikitable&amp;quot;&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
! PARTIDO	!! 1757	 !! 1784	 !! 1796      !! 1800	 !! 1817&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Guanajay	|| 1	 || 26	 || 43	 || 55	 || 122&lt;br /&gt;
|}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Características de la población estudiada: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como ya se ha dicho, se presentan aquí los resultados del trabajo con los libros de bautizos de pardos y morenos entre 1773 y 1806. Lo primero, por tanto, que se destaca es que del total de población negra bautizada en la feligresía en dicho período, el 94% era esclava y sólo un 6% era libre. Dicha desproporción, evidentemente, se relaciona con la entrada masiva de africanos a la zona, en concordancia con la expansión del régimen plantacionista ya señalado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al observar el comportamiento en el tiempo de los bautismos, podemos señalar que el crecimiento se produjo, de manera acentuada, en las tres últimas décadas del siglo XVIII y el primer lustro del XIX. En tal sentido, se debe precisar que la jurisdicción de Guanajay abarcaba un territorio considerable y contaba, en sus predios, con los puertos de [[Mariel]], [[Cabañas]] y [[Bahía Honda]], por los que entraban esclavos bozales, desde el puerto habanero, ya que su habilitación no se produciría hasta mucho tiempo después. Sabemos que muchos hacendados solían remitir por mar las partidas de bozales que adquirían en los barracones de la capital.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Veamos ahora la estructura por sexo, edad y condición de los bautizados en Guanajay en el periodo 1777-1806:  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
a) Hombres:&lt;br /&gt;
*Adultos esclavos: 3279&lt;br /&gt;
*Párvulos esclavos: 604&lt;br /&gt;
*Párvulos libres: 163&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
b) Mujeres:  &lt;br /&gt;
*Adultas esclavas: 725&lt;br /&gt;
*Párvulas esclavas: 608&lt;br /&gt;
*Párvulas libres: 147&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los datos expuestos confirman que el perfil de la población estaba fuertemente condicionado por el tipo de actividad económica que se desarrollaba en la región; así los hombres adultos son la mayoría dado que en el trabajo compulsivo es que se basa la producción de los bienes que se exportaban. La agricultura comercial demandaba brazos jóvenes y masculinos, de ahí que la preferencia de los hacendados llevara a la conformación de dotaciones con pocas mujeres, cuestión que ya ha sido analizada con detalle en estudios precedentes. &amp;lt;ref&amp;gt; «Pablo Tornero: Crecimiento económico y transformaciones sociales. Esclavos, hacendados y comerciantes en la cuba colonial (1760-1840). Madrid: Centro de Publicaciones Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, 1996, p. 120-124 » &amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos pues en presencia de una población mayoritariamente adulta, apta para el trabajo y que en estos momentos se nutre como ya se ha dicho del tráfico atlántico que vive, por estos años, un período de alza tras la liberalización decretada en 1789. ¿Pero qué procedencia étnico-lingüística tenían dichos africanos?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Procedencia étnico-lingüística de los esclavos africanos bautizados en Guanajay 1777-1806:&lt;br /&gt;
*Congos 34%. &lt;br /&gt;
*Carabalíes 25%&lt;br /&gt;
*Mandingas 16%&lt;br /&gt;
*Lucumíes 7%&lt;br /&gt;
*Gangás 6%&lt;br /&gt;
*Minas 6%&lt;br /&gt;
*Otras denominaciones 4%&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando trabajaba en el procesamiento de estos datos se hizo evidente la significativa presencia de los denominados [[congos]] y [[carabalíes]], en correspondencia con el dominio que los comerciantes ingleses, principales suministradores de esclavos al mercado cubano por entonces, tenían en los embarcaderos ubicados en las regiones central africana –en la feligresía estudiada el 28.8% provenían de la misma – y en la ensenada de Biafra -28.2% respectivamente &amp;lt;ref&amp;gt; «Oscar Grandío Moráguez. The African Origins of Slaves Arriving in Cuba, 1789–1865 en: David Eltis and David Richardson (Edi.). Extending The Frontiers: Essays on the New Transatlantic Slave Trade Database. Yale University Press, New Haven &amp;amp; London, 2008, p. 184.» &amp;lt;/ref&amp;gt; ,desde las cuales provenían los hombres y mujeres identificados, de forma genérica, con dichas denominaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Las relaciones por afinidad: el compadrazgo en el Ingenio Nuestra Señora de la Merced  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
Archivo:FOTO 3 Casa, batey y barracón del ingenio San Gabriel 1.png|Casa Ingenio San Gabriel &lt;br /&gt;
Archivo:FOTO 3 Casa, batey y barracón del ingenio San Gabriel 3.png|Batey del Ingenio San Gabriel&lt;br /&gt;
&amp;lt;/gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Forman parte primordial en este trabajo las relaciones de compadrazgo, que ya han sido abordadas por las citadas historiadoras [[Gloria García]], [[María del Carmen Barcia]], [[Aisnara Perera]] y [[María de los Ángeles Meriño]], en sus estudios sobre familias esclavas en [[Cuba]], vistas como manifestación del parentesco espiritual y del entramado de relaciones que se crearon y fueron tomando significación entre las familias de los padrinos y la persona bautizada. Así lo refiere, en su testamento, la liberta lucumí [[María Bernarda Pozo]], vecina de Guanajay, cuando al declarar sus bienes en 1825, además de enumerar :&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita| “…una casa de paja y embarrados sobre horcones de quiebra hacha situada en un solar de los de este pueblo con cien pesos de gravamen a favor del señor Conde de Jibacoa, tres bestias que son una yegua y dos potros…”, hace mención de “tres cochinos en el Ingenio San Gabriel –ubicado en la feligresía que se estudia– en poder de mi ahijado Antonio, mi pariente” &amp;lt;ref&amp;gt; « ANC. Protocolo Notarial de José Ortega. Año 1825. Folios 893 – 897.» &amp;lt;/ref&amp;gt;}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Observamos aquí que, aunque Bernarda era ya libre y vivía en el pueblo, Antonio no es un ahijado al que bautizó de oficio, sencillamente porque su dueño la escogió para ello, es más que eso, Antonio es su pariente, al que le demuestra toda su confianza dejándole una pequeña parte de la economía que poseía. Aprovechamos para llamar la atención, además, de la relación entre la liberta y el esclavo, entre el mundo aparentemente aislado de un [[ingenio]] y la feligresía más cercana. La familiaridad del compadrazgo une, en este caso, estos dos mundos, pudiendo constatarse, además, que la reconstrucción de familia ha sido especialmente efectiva, en la parte de nuestro estudio realizado hasta el momento, entre las dotaciones de las haciendas más grandes, porque es en ellas donde se agrupan un por ciento significativo de los cautivos de la feligresía. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así, tentativamente es posible afirmar que en muchas de estas familias esclavas las relaciones por afinidad se fundamentaban en los oficios ejercidos por aquellas. Sírvanos para ilustrar lo dicho el caso de la dotación del ingenio Nuestra Señora de la Merced, ubicado a unas 14 leguas (58.8 Km.) al oeste del puerto de La Habana y propiedad de D. [[Joaquín de Orta Bello]]. La hacienda realizó su primera zafra, como sitio ingenio, hacia 1784, llegando a convertirse –luego de establecer una sociedad con su hermano [[Josef Ignacio]] y de comprar en marzo de 1788 a Doña [[Jerónima Marques del Toro]] treinta caballerías de tierra pertenecientes al corral Mosquitos &amp;lt;ref&amp;gt; «Según lo expuesto en la escritura pública que suscribieron el 24 de octubre de 1788 ante el notario D Nicolás de Frías.» &amp;lt;/ref&amp;gt;, así como otras diez colindantes en diciembre de 1796 al Capitán D José Elías Estrada &amp;lt;ref&amp;gt; «ANC. Escribanía de Ortega. Legajo 398. No2.» &amp;lt;/ref&amp;gt;, a la vez que una mayor cantidad de fuerza de trabajo esclava en una de las mayores plantaciones de azúcar de la feligresía guanajayense.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tanto así que los Orta Bello estuvieron entre los hacendados que financiaron la construcción de un muelle de tablas junto al mar para embarcar sus frutos hacia La Habana, dando origen a lo que más tarde se convertiría en el importante puerto del Mariel. No contentos con el servicio que allí recibían, edificaron luego un muelle para su uso exclusivo e hicieron abrir un camino desde el ingenio hasta el embarcadero, rectificando a la vez el camino que comunicaba a Guanajay con Mariel y, abriendo, finalmente, un nuevo sendero para llegar de Mariel a la desembocadura del cercano río Guajaibón que también utilizaron como puerto de embarque y sitio de almacenaje por algunos años &amp;lt;ref&amp;gt; «Luís Manuel Núñez. Guanajay. Apuntes para su historia (1494 – 1902) pág. 54. Colección Original de originales. Editorial Pablo de la Torriente. 2003.» &amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 24 de septiembre de 1806, los hermanos intentando, tras el fallecimiento de su madre, liquidar la sociedad, solicitaron la tasación de las tierras, esclavos, fábricas, frutos, animales y todo lo que componía el fundo &amp;lt;ref&amp;gt; «Los hermanos habían convenido poner fin a la sociedad en el momento que falleciese la madre de ambos Doña Nicolasa Oseguera. A partir de esa fecha, Joaquín se hizo cargo del ingenio por el precio en que fue tasado, y dio como resarcimiento a José Ignacio su parte de la herencia materna. Tal acuerdo fue el origen de un prolongado pleito judicial entre los herederos de ambos en 1828.» &amp;lt;/ref&amp;gt;, comprometiéndose Joaquín a adquirirlo por el precio de su tasación: 284 mil catorce pesos y siete y medio reales. Así, unos quince años después de haber sido fomentada, podemos conocer la composición de la dotación de la hacienda, según sexo y naturalidad:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Tabla 4. Estructura por sexo y procedencia de la dotación del ingenio Nuestra Señora de la Merced''' ..&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{| class=&amp;quot;wikitable&amp;quot;&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
! SEXO!! HOMBRES!! MUJERES&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| AFRICANOS || 79 || 65&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| CRIOLLOS ||29|| 21&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| TOTAL ||108|| 86&lt;br /&gt;
|}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tasador dejó constancia, a su vez y como era usual, de la procedencia étnico-lingüística de los 196 esclavos poseídos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Procedencia de los esclavos del ingenio Nuestra Señora de la Merced 1806: &lt;br /&gt;
*Criollos 29%&lt;br /&gt;
*Congos 13%. &lt;br /&gt;
*Carabalíes 20%&lt;br /&gt;
*Mandingas 16%&lt;br /&gt;
*Lucumíes 6%&lt;br /&gt;
*Macuás 4%&lt;br /&gt;
*Gangás 6%&lt;br /&gt;
*Ingleses 1%&lt;br /&gt;
*Minas 5%&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así también de los oficios desempeñados por los mismos: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Tabla 5. Oficios desempeñados por los esclavos del ingenio Nuestra Señora de la Merced'''.&amp;lt;ref&amp;gt; «Observaciones: No todos los esclavos relacionados en la lista de tasación aparecen con oficios, entre ellos los criollos, procreaos por las familias constituidas en el ingenio.» &amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
{| class=&amp;quot;wikitable&amp;quot;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
! Oficios !! HOMBRES !! MUJERES&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Albañiles ||3 || 0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Boyeros || 5 || 0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Candeleros ||7 || 0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Carpinteros || 3 ||0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Cocineros || 2 || 1&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Cortadores de caña || 10 || 18&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Domésticos ||1 ||0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Enfermeras|| 0 || 2&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Generales de campo || 18|| 6&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Lavador de hormas || 1 || 0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Moledoras || 0 || 21&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Paileros|| 5|| 0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Purgadores || 2 || 0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Tacheros|| 8 || 0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Tejeros || 1 || 0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| '''Totales''' ||'''66''' ||''' 48'''&lt;br /&gt;
|}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si observamos detenidamente nos damos cuenta de la división social del trabajo diseñada por los dueños para su ingenio. Entre los hombres, por ejemplo, los cinco paileros, es decir, los individuos que controlaban el proceso de evaporación y manipulaban los caldos para separar la cachaza, eran mandingas. De tres carpinteros, dos también corresponden a dicha procedencia. Con siete candeleros contaba el ingenio y de ellos cuatro eran carabalíes. Los tacheros, esclavos a cargo de las calderas en que se daba a la moledura el punto de azúcar eran ocho, y tres de ellos eran congos. Aquellos dedicados a las labores generales del campo mostraron mayor diversidad de procedencia étnico-lingüística: cuatro congos, tres macuás, dos minas y tres mandingas se agruparon entre los diecinueve que realizaban disímiles trabajos en el universo agrícola de la [[caña]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre los oficios desempeñados por las mujeres ocurría un agrupamiento étnico similar, pues de las veintiuna moledoras (encargadas de introducir la caña en el trapiche), doce eran carabalíes. Seis esclavas eran empleadas en las faenas generales del campo, cuatro de ellas congas, las dos restantes carabalíes. La procedencia étnico-lingüística más representada entre las cortadoras de caña era la carabalí con un grupo de seis, seguida por las mandingas y las lucumíes que mostraban cuatro cortadoras cada una.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Analicemos, a continuación, la relación entre los oficios desempeñados y las edades de los esclavos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Tabla 6: Relación entre los oficios y la edad de los esclavos'''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{| class=&amp;quot;wikitable&amp;quot;&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
! OFICIOS !! EDADES  |20-29   |   30-39     |  40-49   |   50-59 !! TOTALES&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Boyeros||   0 - 1 - 2 - 0  ||3&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Candeleros ||2 - 2 - 0 - 1 || 5&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Carpinteros|| 2 - 3 - 2 - 0 ||7&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Cocineros || 2 - 1 - 0 - 0 || 3&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Cortadores ||  1 - 1 - 1 0 ||3&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Domésticas|| 15 - 5 - 3 - 5 || 28&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Enfermeras|| 1 - 0 - 0 - 0 || 1&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Generales de campo || 0 - 1 - 0 - 1 || 2&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Lavador de hormas || 7 - 13 - 3 - 1 || 24&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Moledoras || 0 - 0 - 0 - 1 || 1&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Paileros|| 6 - 8 - 6 - 1 || 21&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Ejemplo || 0 - 3 - 2 - 0|| 5&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Purgadores || 1 - 1 - 0 - 0 || 2&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Tacheros||4 - 3 - 1 - 0 || 8&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Tejero || 0 - 1 - 0 - 0|| 1&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| '''TOTALES'''|| '''41''' - '''43''' - '''20''' - '''10''' || '''114'''&lt;br /&gt;
|}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como se infiere, fácilmente, el ingenio poseía una dotación mayoritariamente joven (73.6%) cuya mayor cantidad de brazos, como usualmente ocurría en una plantación azucarera, era asignada a las labores del campo, pero donde, a la vez, se priorizaban las tareas especializadas que determinarían la calidad del azúcar.  Así, si volvemos sobre el inventario y observamos los precios atribuidos a la dotación, nos encontramos que aún cuando el trabajador más valorado resultó ser un carpintero de 22 años tasado en 700 pesos, señal inobjetable de que eran imprescindibles en la construcción y ampliación de nuevas instalaciones, en la reparación del trapiche o en el mantenimiento de las carretas,  fueron los paileros, valorados en 600 pesos cada uno, los que en su conjunto y seguidos por los tacheros, purgadores – los oficios especializados eran valorados altamente por quienes se encargaban de determinar el precio de los esclavos que los desempeñaban &amp;lt;ref&amp;gt; «Para un análisis de esta problemática en los ingenios de la isla hacia finales de la década de 1850 e inicios de 1860 ver: Manuel Moreno Fraginals, Hebert S. Klein y Stanley L. Enferman. “El nivel y estructura de los precios de los esclavos de las plantaciones cubanas a mediados del siglo XIX: algunas perspectivas comparativas.” En: Revista  Santiago, no. 63, septiembre-diciembre de 1986, pp. 97-126. &amp;lt;/ref&amp;gt; recibieron los precios más altos &amp;lt;ref&amp;gt; «Archivo Nacional de Cuba. Escribanía de Ortega. Legajo 398 No 2. Aparece el listado de los esclavos de la dotación con los precios asignados por el tasador.» &amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Colocados entonces y en virtud de su condición de esclavos, en labores que ellos no habían seleccionado por vocación, puede inferirse que sus amos pudieron concebir una división interna del trabajo en el ingenio e irlos agrupando según su origen étnico, en busca de afinidades y cercanías que incluían el idioma, las prácticas religiosas y otras costumbres traídas de sus regiones y que facilitaran el trabajo y la comprensión cotidianas. Menos enfrentamientos violentos y mayor armonía eran sinónimos de productividad y ganancias. Lo que no podían prever, de ninguna forma, los dueños era que a esta relación impuesta a personas con un mismo origen étnico-lingüístico que quizás no se habían visto nunca en sus tierras, le seguiría otra más íntima: la relación por afinidad que traía consigo el compadrazgo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así, en una dotación de casi doscientos esclavos hemos establecido la existencia de treinta y seis familias –cinco de las cuales han sido escogidas como las más representativas hasta este instante– que se constituyeron entre 1791 y 1806. El cruzamiento de la relación detallada de los cautivos inventariados con la trayectoria de las familias mencionadas nos deparó un interesante hallazgo que ya adelantábamos hace un momento: el vínculo entre los oficios de una parte y la existencia de lazos de compadrazgo entre dichas familias, de la otra. &lt;br /&gt;
Tomemos como primer ejemplo la relación de compadrazgo entre las familias de Fermín y Magdalena y José Esteban y Tomasa, todos descritos como brícamos. A los hombres podemos ubicarlos en el lote de 12 bozales que hacia 1786 se unieron a la pequeña dotación del por entonces sitio ingenio fomentado por Joaquín de Orta, mientras que sus esposas ingresarían a la hacienda en los primeros años de la década del noventa cuando esta ya era un ingenio. Al momento de realizarse el inventario ambas familias habían contribuido con nueve hijos al crecimiento de la hacienda, sin embargo, este suceso no fue únicamente una simple ganancia material para los amos sino ocasión bien aprovechada por los africanos para estrechar sus lazos de amistad ya que desde 1793 Magdalena y Fermín apoyaron desde el compadrazgo a sus parientes José Esteban y Tomasa. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero los datos que nos brinda el inventario nos permiten una comprensión más profunda de estos lazos, allí se informa que Fermín es un “buen pailero y general de campo”, y que José Esteban es suplente en el oficio que desempeña su compadre, lo que significaba que el primero tenía más destreza en la manipulación de las pailas donde se cocinaba el jugo de la caña, siendo probable, incluso, que hubiera instruido al segundo en dicha tarea. De cualquier manera, Fermín estaba, por así decirlo, un escalón por encima en la jerarquía de los que trabajan en la fase industrial del proceso azucarero y, seguramente, por ello, nunca requirió a José Esteban ni a su esposa para que apadrinaran a sus hijos. Esto muestra las sutilezas que se esconden tras el aparentemente monótono acto de apadrinar, pues aún en el enrarecido ambiente de la plantación se ponen de manifiesto las pequeñas diferencias que separaban a quienes estaban unidos por la condición servil, de modo tal que aunque fueran parientes, la posesión de un atributo –en este caso un oficio– que podía marcar una diferencia, era valorado a la hora de establecer relaciones.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Veamos entonces a quiénes eligieron Fermín y su esposa para apadrinar a sus hijos. En primer lugar, a una mujer carabalí llamada María Candelaria, la cual debió ganarse la confianza de la pareja por ser de las primeras africanas introducidas en la hacienda, luego, otra carabalí ocupada en la misma faena que Magdalena, moledora, al igual que la tercera de las madrinas María de Regla, cuyo esposo Agustín fue el último de los padrinos de la dilatada familia. Así, entre los trabajos y oficios compartidos y la afinidad étnico-lingüística estaba el fiel de la balanza donde se medían las ventajas o desventajas que podía acarrear la elección de un padrino. Estos elementos se manifiestan así mismo, pero con otro ligero matiz, en la familia que cierra este artículo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La esclava Isabel descrita como viví fue bautizada el martes 7 de diciembre de 1790, como madrina fungió la joven Tomasa bricam, meses más tarde pasaba por igual ceremonia y formando parte de un grupo de adultos mandinga, Bernardo, su futuro esposo. Ya en 1806 Bernardo, con 40 años, edad calculada por el perito tasador del ingenio, aparece como oficial de albañil, pero también se nos dice que estaba apto para trabajar en el campo, entiéndase cortar y acarrear la caña, o desyerbar, sin embargo, es posible que el dominar la albañilería hubiera llevado al tasador a asignarle un valor de 600 pesos, el segundo más alto entre los precios señalados a los hombres adultos de la dotación. Mientras que su esposa, igualmente de 40 años, es trabajadora del campo y cocinera de los criollos, por estar enferma de los pies se le tasa por un valor de 400 pesos. Ambos han formado una familia compuesta en esos momentos por tres de los cuatro hijos, dos varones y dos hembras, que habían procreado entre diciembre de 1797 y septiembre de 1803.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como madrina de las dos hijas, llamadas María de la O y María Elena, fue seleccionada María Belén mandinga, esclava que realizaba trabajos domésticos por estar enferma, y valorada en 250 pesos. En este caso la madrina compartía origen étnico con el padre y destino laboral con la madre de sus ahijados, pero incluso podemos inferir que la relación con Bernardo haya sido más estrecha, pues cabe la posibilidad de que ambos hubieran arribado a la isla en la misma armazón y adquiridos por Josef Ignacio en un mismo lote, habida cuenta que el bautismo de ambos se realizó en el segundo semestre de 1791, conjuntamente con un grupo de hombres y mujeres de igual denominación étnica. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para apadrinar a sus hijos varones la pareja seleccionó a Valentín gangá, de 32 años, valorado en 600 pesos, boyero y trabajador de campo. En esta elección influyó con toda seguridad el hecho de que el gangá, uno de los esclavos con más antigüedad en el ingenio, era desde 1795 esposo de María Belén, por ello cuando en 1797 tuvieron su primer hijo, fue Bernardo el padrino, a partir de ese momento se nos muestra entre ambas parejas una reciprocidad absoluta ya que Valentín y María Belén eligieron como padrinos de sus hijos a sus compadres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin lugar a dudas, compartir la vida como integrantes de una misma dotación, como trabajadores de campo en el duro oficio del cañaveral, convirtió a estas dos familias esclavas en sólidos eslabones de una red de parentesco por afinidad donde el compadrazgo jugó un papel aglutinador.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Conclusiones==&lt;br /&gt;
Mayor importancia en cuanto a la utilización del bautismo como estrategia familiar de ascenso social, y el análisis del comportamiento del compadrazgo entre personas libres y esclavas, deberá tomar este trabajo en el sendero que aún resta por andar hasta 1845. Una vez aceptado el reto y experimentada la fascinación de dar nueva vida a familias tan antiguas como preteridas por la historia, ya no pueden retroceder el empeño y la fe.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Referencias ==&lt;br /&gt;
{{listaref|2}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Fuentes==&lt;br /&gt;
*Archivo Nacional de Cuba. Escribanía de Hacienda. Legajo 181 No 4067.&lt;br /&gt;
*Aisnara Perera Díaz y María de los Ángeles Meriño Fuentes: Esclavitud, familia y parroquia en Cuba: otra mirada desde la microhistoria. Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2006.&lt;br /&gt;
*Aisnara Perera Díaz y María de los Ángeles Meriño Fuentes: Esclavitud, familia y parroquia en Cuba: otra mirada desde la microhistoria. Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2006.&lt;br /&gt;
*Archivo de Parroquia de San Hilarión de Guanajay. Libros de bautizos de pardos y morenos (1773 – 1806)&lt;br /&gt;
*Delegación Provincial del CITMA. Artemisa. Base de datos. 2011.&lt;br /&gt;
*Francisco Pérez de la Riva. El café. Historia de su cultivo y explotación en Cuba. Jesús Montero Editor, La Habana, 1944.&lt;br /&gt;
*Gloria García: La esclavitud desde la esclavitud: la visión de los siervos, Centro de Investigación Científica Ingeniero Jorge L. Tamayo, A.C, México, D.F, 1996.  &lt;br /&gt;
*María del carmen Barcia Zequeira: La otra familia. Parientes, redes y descendencia de los esclavos en Cuba. Casa de las Américas, 2003.&lt;br /&gt;
*Pablo Tornero: Crecimiento económico y transformaciones sociales. Esclavos, hacendados y comerciantes en la cuba colonial (1760-1840). Madrid: Centro de Publicaciones Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, 1996, p. 118.&lt;br /&gt;
*Robert Slenes. W. Na senzala, Uma flor: esperançãs e recordações na formação da família escrava, Brasil sudeste, século XIX. Cuarta impressão. Editoa Nova Fronteira. Rio de Janeiro. 1999.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Categoría:Esclavitud]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Yoandro Santana</name></author>
		
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		<id>https://www.ecured.cu/index.php?title=Esclavitud_en_el_ingenio_Nuestra_Se%C3%B1ora_de_la_Merced_(Guanajay)&amp;diff=4103329</id>
		<title>Esclavitud en el ingenio Nuestra Señora de la Merced (Guanajay)</title>
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		<updated>2022-02-02T22:20:37Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Yoandro Santana: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&lt;br /&gt;
{{Ficha_Hecho_Histórico&lt;br /&gt;
|hecho=Esclavitud en el ingenio Nuestra Señora de la Merced&lt;br /&gt;
|imagen = FOTO 2 Ingenio Angosta, similar a los demás ubicados en la zona.png&lt;br /&gt;
|pie = &lt;br /&gt;
|fecha= &lt;br /&gt;
|resumen= Una forma de Esclavitud en el ingenio Nuestra Señora de la Merced &lt;br /&gt;
|lugar=[[Guanajay]], {{Bandera2|Cuba}}&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Esclavitud en el ingenio Nuestra Señora de la Merced'''. La referencia documental más antigua que se ha encontrado en la que se menciona a [[Guanajay]] corresponde a una merced otorgada por el Cabildo de ciudad de [[La Habana]] el 21 de julio de 1623. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las fuentes consultadas muestran que fueron poderosas familias habaneras, poseedoras de inmensas fortunas, títulos nobiliarios y grandes influencias, las responsables del fomento plantacionista de la región. La extensa relación va desde el Conde de Jibacoa, quien llegó a ser dueño del corral de Guanajay, el Conde Barreto, el Marqués del Real Socorro, el de la Real Proclamación, [[José Miguel de Herrera y Zayas]], sexto Marqués de Villalta, [[Juan de Zayas]], [[Pedro Borgier]] hasta los hermanos Joaquín y [[José Ignacio Orta]], dueños, entre otras propiedades, del próspero e importante ingenio “Nuestra Señora de la Merced”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Introducción  ==&lt;br /&gt;
En la década final del siglo XX, la historiografía social y cultural cubana experimentó un indudable avance en cuanto a la diversidad de miradas e interpretaciones que, con respecto a la historia económica, la historia social o la historia ecológica, entre otras, habían quedado a la zaga, tanto de los estudios dentro de la isla como en el plano internacional. En dicho contexto, las investigaciones sobre la familia, precisadas de un estudio de dimensiones históricas y culturales capaz de trascender el discurso meramente literario, político, sociológico, antropológico y periodístico se tornaron un campo fértil.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A través de obras como ''“La esclavitud desde la esclavitud”'', ''“La otra familia. Parientes, redes y descendientes de los esclavos en Cuba”'' y ''“Esclavitud, familia y parroquia en Cuba: otra mirada desde la microhistoria”'', se nos mostró entonces a los esclavos como seres humanos participativos, puestos en función de crear familia, lograr cierto status social y fomentar redes de relaciones que, más allá de las duras condiciones de vida, les permitieran dar sentido a su existencia, y a contrapelo de la intención de los esclavistas, convertirse en agentes actuantes del entorno social de su época. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No obstante, como en la mayoría de las vertientes historiográficas, Cuba accedió con demora, primero, al propio tema de la historia de familia y luego, al método y a lograr una, pequeña aun, diversidad de estudios, pues ya países como [[Estados Unidos]] &amp;lt;ref&amp;gt; «Herbert G. Gutman. The Black Family in Slavery and Freedom. 1750-1925. Basil Blackwell. Oxford. 1976. Este autor indagó la existencia de familias esclavas a partir de los registros de plantaciones, que le dieron la posibilidad de armar estructuras familiares a través de diversas generaciones, y demostrar la legitimidad  de esos lazos de parentesco» &amp;lt;/ref&amp;gt; y [[Brasil]] poseen, hace más de treinta años, enjundiosos estudios y análisis sobre la historia de la familia esclava que cambiaron, en mucho, las perspectivas de las miradas más tradicionales. En tal sentido, resultan bien interesantes las investigaciones brasileñas que abordan, desde la historia de familia, el compadrazgo y su manifestación entre la población esclava tanto en regiones caracterizadas por el sistema de plantaciones, con abundancia de esclavos, como en pequeñas haciendas de producción para la subsistencia y el mercado interno, con dotaciones menores; afirmando, como precisa la historiadora [[Silvia Brugger]]:  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita| “…o casamento e o compadrio eram atos sociais estratégicos…” .&amp;lt;ref&amp;gt; «Silvia María Brugger. Compadrio e Escravidao: uma analise do apadrinhamento de cativos em Sao Joao del Rei, 1730 – 1850. Ponencia presentada en el XIV Encuentro Nacional de Estudios Poblacionales. Caxambu. 2004. » &amp;lt;/ref&amp;gt;}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde esta perspectiva, un grupo interesante de autores –dentro de los cuales resulta ya un clásico [[Robert Slenes]] con su estudio ''Na senzala, Uma flor: esperançãs e recordações na formação da família escrava, Brasil sudeste, século XIX  ''– demuestran cómo el análisis del compadrazgo posibilita observar estrategias sociales y económicas reveladoras de las opciones de los esclavos, que veían en dicha forma de parentesco por afinidad, la posibilidad de ampliar sus redes y cohesionar su grupo, insertando a sus hijos en circuitos de solidaridad y ayuda mutua. Evaluando, a la vez, las relaciones de compadrazgo –entendido en tanto parentesco espiritual/ritual muy importante como una estrategia de resistencia y puntualizando, por tanto, al decir de [[Casilda Machado]], que:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita| “O compadrio foi, sem sombra de dúvidas, um importante elemento de constituição e/ou consolidação de laços de sociabilidade, na sociedade escravista brasileira”.&amp;lt;ref&amp;gt; «Casilda Machado. Casamento &amp;amp; Compadrio: estudo sobre relacoes sociais entre livres, libertos e esclavos na passagem do século XVIII para XIX (Sao José dos Pinhais – PR) Comunicacao apresentada no XIV Encontro Nacional de Estudos Populacionais, ABEP, Caxambú MG, 20 a 24 Setembro 2004). » &amp;lt;/ref&amp;gt;}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Cuba, fueron, precisamente, las historiadoras Perera y Meriño las pioneras en proponer un método que considera el bautismo y no el matrimonio, como punto de partida para el estudio de la familia negra. En tal sentido, las investigadoras, reduciendo la escala de observación a una pequeña parroquia, y utilizando, como punto de partida, los bautizos de pardos y morenos, logran una espléndida base informativa para la reconstrucción de las familias esclavas y libres de la localidad que las ocupa; a la vez que en una breve pero profunda monografía publicada en el 2007, Matrimonio y familia en el ingenio: Una utopia posible, La Habana (1825-1886)&amp;lt;ref&amp;gt; «''Matrimonio y familia en el ingenio: Una utopia posible, La Habana 1825-1886), Editorial Unicornio, San Antonio de los Baños, 2007, pp. 69-80''.» &amp;lt;/ref&amp;gt;, aun cuando el padrinazgo no es el centro de su estudio, adelantan algunas observaciones e hipótesis muy útiles sobre el mismo que nos llevó a interesarnos en cómo las redes de compadrazgo que establecieron los esclavos en la feligresía de Guanajay –verdadero emporio azucarero y cafetalero del occidente cubano desde 1790 hasta los años finales de la década del sesenta del siglo XIX,  en el que también floreció el cultivo del café y donde el sistema de plantación, desarrollado a gran escala, significó la convivencia de miles de esclavos de diversa procedencia étnico-lingüística resultan muestra y evidencia de un tipo de sociabilidad que tiene en la familia su punto de partida, constituyéndose, además, en importantes campos de autonomía donde se mezclaron seres humanos de diferente condición y calidad, pero con estrategias comunes para hacer frente a los desafíos de la dominación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así, el levantamiento de las 6 215 partidas bautismales analizadas hasta el momento, que se ubican entre 1773 y 1806, examinadas, a su vez, desde el cruzamiento con fuentes judiciales, permiten realizar una breve caracterización de la sociedad esclavista del período y mostrar las primeras consideraciones que, en mi opinión, revisten interés sobre las relaciones familiares y de compadrazgo en la feligresía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== La feligresía de San Hilarión de Guanajay ==&lt;br /&gt;
[[Image:Mapa de Guanajay .png|thumb|right|150px|Ubicación de Guanajay]]&lt;br /&gt;
La referencia documental más antigua que se ha encontrado en la que se menciona a Guanajay corresponde a una merced otorgada por el Cabildo de ciudad de La Habana el 21 de julio de 1623. Sin embargo, trata de una referencia más bien indirecta, ya que para ubicar los linderos de los sitios Tahajaguas, Las Virtudes, San Andrés y San Marcos, otorgados a [[Gaspar Pérez Borroto]], se indica que estos se encontraban junto a los corrales Guanajay y Javaco, sin más noticias sobre sus propietarios o destino productivo &amp;lt;ref&amp;gt; «Rodrigo de Bernardo y Estrada. Prontuario de Mercedes, Establecimiento Tipográfico La Cubana. La Habana. 1857 pág. 35» &amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Del pueblo &amp;lt;ref&amp;gt; «Los primeros habitantes de esta región pertenecieron a comunidades indocubanas preagroalfareras y protoagrícolas, ellos la llamaron Guanajay, toponímico cuyo significado se desconoce hasta hoy.» &amp;lt;/ref&amp;gt;, que devino centro administrativo del extenso y rico territorio, no existe acta de fundación, constituyéndose como un acto espontáneo el nacimiento del primer caserío, junto al camino real de Vuelta Abajo, como lugar de parada y descanso para los viajeros que se dirigían a La Habana o iban de ésta hacia las haciendas más occidentales de la isla. Por lo que en 1688, tras una visita pastoral, el Obispo [[Diego Avelino de Compostela]] disponía la construcción en Guanajay de una iglesia bajo la advocación de [[San Hilarión]] pues, según sus palabras, las numerosas familias establecidas en el territorio carecían de auxilio espiritual y los restos de los que morían tenían que ser llevados anualmente a La Habana para enterrarlos en sagrado.&amp;lt;ref&amp;gt; «Archivo Nacional de Cuba. Gobierno General. Legajo 336 No 16209» &amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Image:Parroquia de San Hilarión Abad.png|thumb|right|Parroquia de San Hilarión Abad]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se encontraba la feligresía en un territorio llano, con predominio de suelos ferralíticos rojos y húmico-carbonatados, todos de alta fertilidad, lo que facilitó una exitosa concentración de plantaciones cafetaleras y azucareras y altas densidades de población libre y esclava pocas veces logradas en el llamado país de La Habana &amp;lt;ref&amp;gt; «Esta definición la explica el demógrafo Juan Pérez de la Riva en su ensayo “El país de la Habana en los albores del siglo XIX, según Antonio del Valle Hernández”. Publicado originalmente en la revista Economía y Desarrollo No. 23, mayo-junio de 1974, e incluido en  ''Sucinta noticia de la situación presente de esta colonia. 1800  ''. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1977, pp. 43-68» &amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Tabla 1. Proporción entre habitantes libres y esclavos del partido de Guanajay.'''&amp;lt;ref&amp;gt; «Pablo Tornero: Crecimiento económico y transformaciones sociales. Esclavos, hacendados y comerciantes en la cuba colonial (1760-1840). Madrid: Centro de Publicaciones Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, 1996, p. 118» &amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{| class=&amp;quot;wikitable&amp;quot;&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
! AÑOS!!LIBRES % !! ESCLAVOS %&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| 1778|| 42,6||57,4&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| 1790|| 49,6||50,1&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| 1800|| 39,2 || 0,8&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las fuentes consultadas muestran que fueron poderosas familias habaneras, poseedoras de inmensas fortunas, títulos nobiliarios y grandes influencias, las responsables del fomento plantacionista de la región. La extensa relación va desde el Conde de Jibacoa, quien llegó a ser dueño del corral de Guanajay, el Conde Barreto, el Marqués del Real Socorro, el de la Real Proclamación, José Miguel de Herrera y Zayas, sexto Marqués de Villalta, Juan de Zayas, Pedro Borgier hasta los hermanos Joaquín y José Ignacio Orta, dueños, entre otras propiedades, del próspero e importante ingenio “Nuestra Señora de la Merced”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un análisis del padrón realizado para el cobro de los diezmos a los ingenios, haciendas y pequeñas explotaciones agrícolas y pecuarias del partido correspondientes a los años 1784 y 1792, permite observar el acelerado proceso de desarrollo del sistema plantacionista del [[café]], en detrimento del cultivo del [[tabaco]], que se alejó definitivamente hacia la zona más occidental del país, donde existían terrenos más favorables para su cultivo. Sin embargo, el crecimiento de la industria azucarera no resulta tan evidente; así en el padrón de 1792 se consignan 14 sitios de ingenios, es decir, sólo los más pequeños. No aparecen relacionados el ingenio Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza, ubicado en tierras del demolido corral de Guanajay, propiedad de Juan Nepomuceno Noroña, el [[San Dimas de Pedro Núñez de Villavicencio]], ni el San Gabriel perteneciente al Marqués de Villalta por sólo citar tres de los que se tienen referencias a través de fuentes protocolares &amp;lt;ref&amp;gt; «Según escrituras otorgadas el 1 de junio de 1775 ante Ignacio de Ayala, el 10 de marzo de 1795 y el 27 de agosto de 1799 ante Cayetano Pontón.» &amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Preciso es recordar que ya por entonces comenzaba entre los grandes propietarios de fábricas de azúcar y la iglesia la llamada guerra de los diezmos, cuando aquellos quisieron evadir, por todos los medios posibles, el pago exigido por la iglesia católica &amp;lt;ref&amp;gt; «Para el desarrollo y desenlace de dicho conflicto ver Manuel Moreno Fraginals,  El Ingenio. Complejo económico del azúcar, T I, Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 1978, pp. 122-125.» &amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Tabla 2. Ingenios, potreros y sitios de labor existentes en el curato de Guanajay 1784-1792.'''&amp;lt;ref&amp;gt; «Archivo Nacional de Cuba (ANC). Intendencia de Hacienda. Leg 502. No 9. Observaciones: De los 26 ingenios que aparecen en la relación de 1784, siete corresponden a sitios de ingenios. Por otra parte al relacionar las haciendas de ganado, no se menciona la cantidad de hombres que en ellas laboraban.» &amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{| class=&amp;quot;wikitable&amp;quot;&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
! TIPO DE HACIENDA   !! CANTIDAD  1784 -  1792 !! ESCLAVOS  1784 - 1792 !! LABRADORES  1784 -  1792  &lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Ingenios ||  26 -  14	|| 960	-   266	 || 0  -    0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Sitios de café|| 0    -  245 ||  0  -    630   || 0   -  0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Sitios de Yuca, maíz || 23  -  39 || 0   -  0 || 91   -  174&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Sitios de tabaco y otros comestibles || 183  -  0   || 0  -  0 || 360  -  0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Potreros|| 32 - 33 || 0  -  0 || 103  -  88&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Haciendas de ganado y cerdos|| 16    -  61  || 0 - 0 || 0  -191&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| '''Totales''' || '''280''' - '''392''' || '''960''' -  '''896''' || '''554'''  -  '''453'''&lt;br /&gt;
|}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo más digno de destaque es que se trata de sitios cafetales, que eran fincas instaladas en 2 ½ caballerías con más de dos mil matas pero sin llegar a las cuarenta mil, indicándonos que se estaba en el estadio inicial de la implantación de este cultivo y lo asombroso es que hayan resultado empadronadas cuando sabemos que su producción estaba exenta de impuestos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De cualquier manera, fue la producción de [[azúcar]] el sector más dinámico de la estructura productiva de la feligresía con un crecimiento ostensible del número de fábricas a partir de las últimas dos décadas del siglo XVIII.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Tabla 3 Evolución del número de ingenios en el partido de Guanajay'''.&amp;lt;ref&amp;gt; «Pablo Tornero: Crecimiento económico y transformaciones sociales. Esclavos, hacendados y comerciantes en la cuba colonial (1760-1840) . Madrid: Centro de Publicaciones Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, 1996, p. 174 » &amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{| class=&amp;quot;wikitable&amp;quot;&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
! PARTIDO	!! 1757	 !! 1784	 !! 1796      !! 1800	 !! 1817&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Guanajay	|| 1	 || 26	 || 43	 || 55	 || 122&lt;br /&gt;
|}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Características de la población estudiada: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como ya se ha dicho, se presentan aquí los resultados del trabajo con los libros de bautizos de pardos y morenos entre 1773 y 1806. Lo primero, por tanto, que se destaca es que del total de población negra bautizada en la feligresía en dicho período, el 94% era esclava y sólo un 6% era libre. Dicha desproporción, evidentemente, se relaciona con la entrada masiva de africanos a la zona, en concordancia con la expansión del régimen plantacionista ya señalado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al observar el comportamiento en el tiempo de los bautismos, podemos señalar que el crecimiento se produjo, de manera acentuada, en las tres últimas décadas del siglo XVIII y el primer lustro del XIX. En tal sentido, se debe precisar que la jurisdicción de Guanajay abarcaba un territorio considerable y contaba, en sus predios, con los puertos de [[Mariel]], [[Cabañas]] y [[Bahía Honda]], por los que entraban esclavos bozales, desde el puerto habanero, ya que su habilitación no se produciría hasta mucho tiempo después. Sabemos que muchos hacendados solían remitir por mar las partidas de bozales que adquirían en los barracones de la capital.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Veamos ahora la estructura por sexo, edad y condición de los bautizados en Guanajay en el periodo 1777-1806:  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
a) Hombres:&lt;br /&gt;
*Adultos esclavos: 3279&lt;br /&gt;
*Párvulos esclavos: 604&lt;br /&gt;
*Párvulos libres: 163&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
b) Mujeres:  &lt;br /&gt;
*Adultas esclavas: 725&lt;br /&gt;
*Párvulas esclavas: 608&lt;br /&gt;
*Párvulas libres: 147&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los datos expuestos confirman que el perfil de la población estaba fuertemente condicionado por el tipo de actividad económica que se desarrollaba en la región; así los hombres adultos son la mayoría dado que en el trabajo compulsivo es que se basa la producción de los bienes que se exportaban. La agricultura comercial demandaba brazos jóvenes y masculinos, de ahí que la preferencia de los hacendados llevara a la conformación de dotaciones con pocas mujeres, cuestión que ya ha sido analizada con detalle en estudios precedentes. &amp;lt;ref&amp;gt; «Pablo Tornero: Crecimiento económico y transformaciones sociales. Esclavos, hacendados y comerciantes en la cuba colonial (1760-1840). Madrid: Centro de Publicaciones Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, 1996, p. 120-124 » &amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos pues en presencia de una población mayoritariamente adulta, apta para el trabajo y que en estos momentos se nutre como ya se ha dicho del tráfico atlántico que vive, por estos años, un período de alza tras la liberalización decretada en 1789. ¿Pero qué procedencia étnico-lingüística tenían dichos africanos?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Procedencia étnico-lingüística de los esclavos africanos bautizados en Guanajay 1777-1806:&lt;br /&gt;
*Congos 34%. &lt;br /&gt;
*Carabalíes 25%&lt;br /&gt;
*Mandingas 16%&lt;br /&gt;
*Lucumíes 7%&lt;br /&gt;
*Gangás 6%&lt;br /&gt;
*Minas 6%&lt;br /&gt;
*Otras denominaciones 4%&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando trabajaba en el procesamiento de estos datos se hizo evidente la significativa presencia de los denominados [[congos]] y [[carabalíes]], en correspondencia con el dominio que los comerciantes ingleses, principales suministradores de esclavos al mercado cubano por entonces, tenían en los embarcaderos ubicados en las regiones central africana –en la feligresía estudiada el 28.8% provenían de la misma – y en la ensenada de Biafra -28.2% respectivamente &amp;lt;ref&amp;gt; «Oscar Grandío Moráguez. The African Origins of Slaves Arriving in Cuba, 1789–1865 en: David Eltis and David Richardson (Edi.). Extending The Frontiers: Essays on the New Transatlantic Slave Trade Database. Yale University Press, New Haven &amp;amp; London, 2008, p. 184.» &amp;lt;/ref&amp;gt; ,desde las cuales provenían los hombres y mujeres identificados, de forma genérica, con dichas denominaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Las relaciones por afinidad: el compadrazgo en el Ingenio Nuestra Señora de la Merced  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
Archivo:FOTO 3 Casa, batey y barracón del ingenio San Gabriel 1.png|Casa Ingenio San Gabriel &lt;br /&gt;
Archivo:FOTO 3 Casa, batey y barracón del ingenio San Gabriel 3.png|Batey del Ingenio San Gabriel&lt;br /&gt;
&amp;lt;/gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Forman parte primordial en este trabajo las relaciones de compadrazgo, que ya han sido abordadas por las citadas historiadoras [[Gloria García]], [[María del Carmen Barcia]], [[Aisnara Perera]] y [[María de los Ángeles Meriño]], en sus estudios sobre familias esclavas en [[Cuba]], vistas como manifestación del parentesco espiritual y del entramado de relaciones que se crearon y fueron tomando significación entre las familias de los padrinos y la persona bautizada. Así lo refiere, en su testamento, la liberta lucumí [[María Bernarda Pozo]], vecina de Guanajay, cuando al declarar sus bienes en 1825, además de enumerar :&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita| “…una casa de paja y embarrados sobre horcones de quiebra hacha situada en un solar de los de este pueblo con cien pesos de gravamen a favor del señor Conde de Jibacoa, tres bestias que son una yegua y dos potros…”, hace mención de “tres cochinos en el Ingenio San Gabriel –ubicado en la feligresía que se estudia– en poder de mi ahijado Antonio, mi pariente” &amp;lt;ref&amp;gt; « ANC. Protocolo Notarial de José Ortega. Año 1825. Folios 893 – 897.» &amp;lt;/ref&amp;gt;}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Observamos aquí que, aunque Bernarda era ya libre y vivía en el pueblo, Antonio no es un ahijado al que bautizó de oficio, sencillamente porque su dueño la escogió para ello, es más que eso, Antonio es su pariente, al que le demuestra toda su confianza dejándole una pequeña parte de la economía que poseía. Aprovechamos para llamar la atención, además, de la relación entre la liberta y el esclavo, entre el mundo aparentemente aislado de un [[ingenio]] y la feligresía más cercana. La familiaridad del compadrazgo une, en este caso, estos dos mundos, pudiendo constatarse, además, que la reconstrucción de familia ha sido especialmente efectiva, en la parte de nuestro estudio realizado hasta el momento, entre las dotaciones de las haciendas más grandes, porque es en ellas donde se agrupan un por ciento significativo de los cautivos de la feligresía. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así, tentativamente es posible afirmar que en muchas de estas familias esclavas las relaciones por afinidad se fundamentaban en los oficios ejercidos por aquellas. Sírvanos para ilustrar lo dicho el caso de la dotación del ingenio Nuestra Señora de la Merced, ubicado a unas 14 leguas (58.8 Km.) al oeste del puerto de La Habana y propiedad de D. [[Joaquín de Orta Bello]]. La hacienda realizó su primera zafra, como sitio ingenio, hacia 1784, llegando a convertirse –luego de establecer una sociedad con su hermano [[Josef Ignacio]] y de comprar en marzo de 1788 a Doña [[Jerónima Marques del Toro]] treinta caballerías de tierra pertenecientes al corral Mosquitos &amp;lt;ref&amp;gt; «Según lo expuesto en la escritura pública que suscribieron el 24 de octubre de 1788 ante el notario D Nicolás de Frías.» &amp;lt;/ref&amp;gt;, así como otras diez colindantes en diciembre de 1796 al Capitán D José Elías Estrada &amp;lt;ref&amp;gt; «ANC. Escribanía de Ortega. Legajo 398. No2.» &amp;lt;/ref&amp;gt;, a la vez que una mayor cantidad de fuerza de trabajo esclava en una de las mayores plantaciones de azúcar de la feligresía guanajayense.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tanto así que los Orta Bello estuvieron entre los hacendados que financiaron la construcción de un muelle de tablas junto al mar para embarcar sus frutos hacia La Habana, dando origen a lo que más tarde se convertiría en el importante puerto del Mariel. No contentos con el servicio que allí recibían, edificaron luego un muelle para su uso exclusivo e hicieron abrir un camino desde el ingenio hasta el embarcadero, rectificando a la vez el camino que comunicaba a Guanajay con Mariel y, abriendo, finalmente, un nuevo sendero para llegar de Mariel a la desembocadura del cercano río Guajaibón que también utilizaron como puerto de embarque y sitio de almacenaje por algunos años &amp;lt;ref&amp;gt; «Luís Manuel Núñez. Guanajay. Apuntes para su historia (1494 – 1902) pág. 54. Colección Original de originales. Editorial Pablo de la Torriente. 2003.» &amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 24 de septiembre de 1806, los hermanos intentando, tras el fallecimiento de su madre, liquidar la sociedad, solicitaron la tasación de las tierras, esclavos, fábricas, frutos, animales y todo lo que componía el fundo &amp;lt;ref&amp;gt; «Los hermanos habían convenido poner fin a la sociedad en el momento que falleciese la madre de ambos Doña Nicolasa Oseguera. A partir de esa fecha, Joaquín se hizo cargo del ingenio por el precio en que fue tasado, y dio como resarcimiento a José Ignacio su parte de la herencia materna. Tal acuerdo fue el origen de un prolongado pleito judicial entre los herederos de ambos en 1828.» &amp;lt;/ref&amp;gt;, comprometiéndose Joaquín a adquirirlo por el precio de su tasación: 284 mil catorce pesos y siete y medio reales. Así, unos quince años después de haber sido fomentada, podemos conocer la composición de la dotación de la hacienda, según sexo y naturalidad:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Tabla 4. Estructura por sexo y procedencia de la dotación del ingenio Nuestra Señora de la Merced''' ..&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{| class=&amp;quot;wikitable&amp;quot;&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
! SEXO!! HOMBRES!! MUJERES&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| AFRICANOS || 79 || 65&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| CRIOLLOS ||29|| 21&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| TOTAL ||108|| 86&lt;br /&gt;
|}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tasador dejó constancia, a su vez y como era usual, de la procedencia étnico-lingüística de los 196 esclavos poseídos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Procedencia de los esclavos del ingenio Nuestra Señora de la Merced 1806: &lt;br /&gt;
*Criollos 29%&lt;br /&gt;
*Congos 13%. &lt;br /&gt;
*Carabalíes 20%&lt;br /&gt;
*Mandingas 16%&lt;br /&gt;
*Lucumíes 6%&lt;br /&gt;
*Macuás 4%&lt;br /&gt;
*Gangás 6%&lt;br /&gt;
*Ingleses 1%&lt;br /&gt;
*Minas 5%&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así también de los oficios desempeñados por los mismos: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Tabla 5. Oficios desempeñados por los esclavos del ingenio Nuestra Señora de la Merced'''.&amp;lt;ref&amp;gt; «Observaciones: No todos los esclavos relacionados en la lista de tasación aparecen con oficios, entre ellos los criollos, procreaos por las familias constituidas en el ingenio.» &amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
{| class=&amp;quot;wikitable&amp;quot;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
! Oficios !! HOMBRES !! MUJERES&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Albañiles ||3 || 0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Boyeros || 5 || 0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Candeleros ||7 || 0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Carpinteros || 3 ||0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Cocineros || 2 || 1&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Cortadores de caña || 10 || 18&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Domésticos ||1 ||0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Enfermeras|| 0 || 2&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Generales de campo || 18|| 6&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Lavador de hormas || 1 || 0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Moledoras || 0 || 21&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Paileros|| 5|| 0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Purgadores || 2 || 0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Tacheros|| 8 || 0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Tejeros || 1 || 0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| '''Totales''' ||'''66''' ||''' 48'''&lt;br /&gt;
|}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si observamos detenidamente nos damos cuenta de la división social del trabajo diseñada por los dueños para su ingenio. Entre los hombres, por ejemplo, los cinco paileros, es decir, los individuos que controlaban el proceso de evaporación y manipulaban los caldos para separar la cachaza, eran mandingas. De tres carpinteros, dos también corresponden a dicha procedencia. Con siete candeleros contaba el ingenio y de ellos cuatro eran carabalíes. Los tacheros, esclavos a cargo de las calderas en que se daba a la moledura el punto de azúcar eran ocho, y tres de ellos eran congos. Aquellos dedicados a las labores generales del campo mostraron mayor diversidad de procedencia étnico-lingüística: cuatro congos, tres macuás, dos minas y tres mandingas se agruparon entre los diecinueve que realizaban disímiles trabajos en el universo agrícola de la [[caña]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre los oficios desempeñados por las mujeres ocurría un agrupamiento étnico similar, pues de las veintiuna moledoras (encargadas de introducir la caña en el trapiche), doce eran carabalíes. Seis esclavas eran empleadas en las faenas generales del campo, cuatro de ellas congas, las dos restantes carabalíes. La procedencia étnico-lingüística más representada entre las cortadoras de caña era la carabalí con un grupo de seis, seguida por las mandingas y las lucumíes que mostraban cuatro cortadoras cada una.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Analicemos, a continuación, la relación entre los oficios desempeñados y las edades de los esclavos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Tabla 6: Relación entre los oficios y la edad de los esclavos'''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{| class=&amp;quot;wikitable&amp;quot;&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
! OFICIOS !! EDADES  |20-29   |   30-39     |  40-49   |   50-59 !! TOTALES&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Boyeros||   0 - 1 - 2 - 0  ||3&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Candeleros ||2 - 2 - 0 - 1 || 5&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Carpinteros|| 2 - 3 - 2 - 0 ||7&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Cocineros || 2 - 1 - 0 - 0 || 3&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Cortadores ||  1 - 1 - 1 0 ||3&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Domésticas|| 15 - 5 - 3 - 5 || 28&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Enfermeras|| 1 - 0 - 0 - 0 || 1&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Generales de campo || 0 - 1 - 0 - 1 || 2&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Lavador de hormas || 7 - 13 - 3 - 1 || 24&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Moledoras || 0 - 0 - 0 - 1 || 1&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Paileros|| 6 - 8 - 6 - 1 || 21&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Ejemplo || 0 - 3 - 2 - 0|| 5&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Purgadores || 1 - 1 - 0 - 0 || 2&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Tacheros||4 - 3 - 1 - 0 || 8&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Tejero || 0 - 1 - 0 - 0|| 1&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| '''TOTALES'''|| '''41''' - '''43''' - '''20''' - '''10''' || '''114'''&lt;br /&gt;
|}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como se infiere, fácilmente, el ingenio poseía una dotación mayoritariamente joven (73.6%) cuya mayor cantidad de brazos, como usualmente ocurría en una plantación azucarera, era asignada a las labores del campo, pero donde, a la vez, se priorizaban las tareas especializadas que determinarían la calidad del azúcar.  Así, si volvemos sobre el inventario y observamos los precios atribuidos a la dotación, nos encontramos que aún cuando el trabajador más valorado resultó ser un carpintero de 22 años tasado en 700 pesos, señal inobjetable de que eran imprescindibles en la construcción y ampliación de nuevas instalaciones, en la reparación del trapiche o en el mantenimiento de las carretas,  fueron los paileros, valorados en 600 pesos cada uno, los que en su conjunto y seguidos por los tacheros, purgadores – los oficios especializados eran valorados altamente por quienes se encargaban de determinar el precio de los esclavos que los desempeñaban &amp;lt;ref&amp;gt; «Para un análisis de esta problemática en los ingenios de la isla hacia finales de la década de 1850 e inicios de 1860 ver: Manuel Moreno Fraginals, Hebert S. Klein y Stanley L. Enferman. “El nivel y estructura de los precios de los esclavos de las plantaciones cubanas a mediados del siglo XIX: algunas perspectivas comparativas.” En: Revista  Santiago, no. 63, septiembre-diciembre de 1986, pp. 97-126. &amp;lt;/ref&amp;gt; recibieron los precios más altos &amp;lt;ref&amp;gt; «Archivo Nacional de Cuba. Escribanía de Ortega. Legajo 398 No 2. Aparece el listado de los esclavos de la dotación con los precios asignados por el tasador.» &amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Colocados entonces y en virtud de su condición de esclavos, en labores que ellos no habían seleccionado por vocación, puede inferirse que sus amos pudieron concebir una división interna del trabajo en el ingenio e irlos agrupando según su origen étnico, en busca de afinidades y cercanías que incluían el idioma, las prácticas religiosas y otras costumbres traídas de sus regiones y que facilitaran el trabajo y la comprensión cotidianas. Menos enfrentamientos violentos y mayor armonía eran sinónimos de productividad y ganancias. Lo que no podían prever, de ninguna forma, los dueños era que a esta relación impuesta a personas con un mismo origen étnico-lingüístico que quizás no se habían visto nunca en sus tierras, le seguiría otra más íntima: la relación por afinidad que traía consigo el compadrazgo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así, en una dotación de casi doscientos esclavos hemos establecido la existencia de treinta y seis familias –cinco de las cuales han sido escogidas como las más representativas hasta este instante– que se constituyeron entre 1791 y 1806. El cruzamiento de la relación detallada de los cautivos inventariados con la trayectoria de las familias mencionadas nos deparó un interesante hallazgo que ya adelantábamos hace un momento: el vínculo entre los oficios de una parte y la existencia de lazos de compadrazgo entre dichas familias, de la otra. &lt;br /&gt;
Tomemos como primer ejemplo la relación de compadrazgo entre las familias de Fermín y Magdalena y José Esteban y Tomasa, todos descritos como brícamos. A los hombres podemos ubicarlos en el lote de 12 bozales que hacia 1786 se unieron a la pequeña dotación del por entonces sitio ingenio fomentado por Joaquín de Orta, mientras que sus esposas ingresarían a la hacienda en los primeros años de la década del noventa cuando esta ya era un ingenio. Al momento de realizarse el inventario ambas familias habían contribuido con nueve hijos al crecimiento de la hacienda, sin embargo, este suceso no fue únicamente una simple ganancia material para los amos sino ocasión bien aprovechada por los africanos para estrechar sus lazos de amistad ya que desde 1793 Magdalena y Fermín apoyaron desde el compadrazgo a sus parientes José Esteban y Tomasa. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero los datos que nos brinda el inventario nos permiten una comprensión más profunda de estos lazos, allí se informa que Fermín es un “buen pailero y general de campo”, y que José Esteban es suplente en el oficio que desempeña su compadre, lo que significaba que el primero tenía más destreza en la manipulación de las pailas donde se cocinaba el jugo de la caña, siendo probable, incluso, que hubiera instruido al segundo en dicha tarea. De cualquier manera, Fermín estaba, por así decirlo, un escalón por encima en la jerarquía de los que trabajan en la fase industrial del proceso azucarero y, seguramente, por ello, nunca requirió a José Esteban ni a su esposa para que apadrinaran a sus hijos. Esto muestra las sutilezas que se esconden tras el aparentemente monótono acto de apadrinar, pues aún en el enrarecido ambiente de la plantación se ponen de manifiesto las pequeñas diferencias que separaban a quienes estaban unidos por la condición servil, de modo tal que aunque fueran parientes, la posesión de un atributo –en este caso un oficio– que podía marcar una diferencia, era valorado a la hora de establecer relaciones.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Veamos entonces a quiénes eligieron Fermín y su esposa para apadrinar a sus hijos. En primer lugar, a una mujer carabalí llamada María Candelaria, la cual debió ganarse la confianza de la pareja por ser de las primeras africanas introducidas en la hacienda, luego, otra carabalí ocupada en la misma faena que Magdalena, moledora, al igual que la tercera de las madrinas María de Regla, cuyo esposo Agustín fue el último de los padrinos de la dilatada familia. Así, entre los trabajos y oficios compartidos y la afinidad étnico-lingüística estaba el fiel de la balanza donde se medían las ventajas o desventajas que podía acarrear la elección de un padrino. Estos elementos se manifiestan así mismo, pero con otro ligero matiz, en la familia que cierra este artículo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La esclava Isabel descrita como viví fue bautizada el martes 7 de diciembre de 1790, como madrina fungió la joven Tomasa bricam, meses más tarde pasaba por igual ceremonia y formando parte de un grupo de adultos mandinga, Bernardo, su futuro esposo. Ya en 1806 Bernardo, con 40 años, edad calculada por el perito tasador del ingenio, aparece como oficial de albañil, pero también se nos dice que estaba apto para trabajar en el campo, entiéndase cortar y acarrear la caña, o desyerbar, sin embargo, es posible que el dominar la albañilería hubiera llevado al tasador a asignarle un valor de 600 pesos, el segundo más alto entre los precios señalados a los hombres adultos de la dotación. Mientras que su esposa, igualmente de 40 años, es trabajadora del campo y cocinera de los criollos, por estar enferma de los pies se le tasa por un valor de 400 pesos. Ambos han formado una familia compuesta en esos momentos por tres de los cuatro hijos, dos varones y dos hembras, que habían procreado entre diciembre de 1797 y septiembre de 1803.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como madrina de las dos hijas, llamadas María de la O y María Elena, fue seleccionada María Belén mandinga, esclava que realizaba trabajos domésticos por estar enferma, y valorada en 250 pesos. En este caso la madrina compartía origen étnico con el padre y destino laboral con la madre de sus ahijados, pero incluso podemos inferir que la relación con Bernardo haya sido más estrecha, pues cabe la posibilidad de que ambos hubieran arribado a la isla en la misma armazón y adquiridos por Josef Ignacio en un mismo lote, habida cuenta que el bautismo de ambos se realizó en el segundo semestre de 1791, conjuntamente con un grupo de hombres y mujeres de igual denominación étnica. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para apadrinar a sus hijos varones la pareja seleccionó a Valentín gangá, de 32 años, valorado en 600 pesos, boyero y trabajador de campo. En esta elección influyó con toda seguridad el hecho de que el gangá, uno de los esclavos con más antigüedad en el ingenio, era desde 1795 esposo de María Belén, por ello cuando en 1797 tuvieron su primer hijo, fue Bernardo el padrino, a partir de ese momento se nos muestra entre ambas parejas una reciprocidad absoluta ya que Valentín y María Belén eligieron como padrinos de sus hijos a sus compadres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin lugar a dudas, compartir la vida como integrantes de una misma dotación, como trabajadores de campo en el duro oficio del cañaveral, convirtió a estas dos familias esclavas en sólidos eslabones de una red de parentesco por afinidad donde el compadrazgo jugó un papel aglutinador.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Conclusiones==&lt;br /&gt;
Mayor importancia en cuanto a la utilización del bautismo como estrategia familiar de ascenso social, y el análisis del comportamiento del compadrazgo entre personas libres y esclavas, deberá tomar este trabajo en el sendero que aún resta por andar hasta 1845. Una vez aceptado el reto y experimentada la fascinación de dar nueva vida a familias tan antiguas como preteridas por la historia, ya no pueden retroceder el empeño y la fe.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Referencias ==&lt;br /&gt;
{{listaref|2}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Fuentes==&lt;br /&gt;
*Archivo Nacional de Cuba. Escribanía de Hacienda. Legajo 181 No 4067.&lt;br /&gt;
*Aisnara Perera Díaz y María de los Ángeles Meriño Fuentes: Esclavitud, familia y parroquia en Cuba: otra mirada desde la microhistoria. Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2006.&lt;br /&gt;
*Aisnara Perera Díaz y María de los Ángeles Meriño Fuentes: Esclavitud, familia y parroquia en Cuba: otra mirada desde la microhistoria. Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2006.&lt;br /&gt;
*Archivo de Parroquia de San Hilarión de Guanajay. Libros de bautizos de pardos y morenos (1773 – 1806)&lt;br /&gt;
*Delegación Provincial del CITMA. Artemisa. Base de datos. 2011.&lt;br /&gt;
*Francisco Pérez de la Riva. El café. Historia de su cultivo y explotación en Cuba. Jesús Montero Editor, La Habana, 1944.&lt;br /&gt;
*Gloria García: La esclavitud desde la esclavitud: la visión de los siervos, Centro de Investigación Científica Ingeniero Jorge L. Tamayo, A.C, México, D.F, 1996.  &lt;br /&gt;
*María del carmen Barcia Zequeira: La otra familia. Parientes, redes y descendencia de los esclavos en Cuba. Casa de las Américas, 2003.&lt;br /&gt;
*Pablo Tornero: Crecimiento económico y transformaciones sociales. Esclavos, hacendados y comerciantes en la cuba colonial (1760-1840). Madrid: Centro de Publicaciones Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, 1996, p. 118.&lt;br /&gt;
*Robert Slenes. W. Na senzala, Uma flor: esperançãs e recordações na formação da família escrava, Brasil sudeste, século XIX. Cuarta impressão. Editoa Nova Fronteira. Rio de Janeiro. 1999.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Categoría:Esclavitud]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Yoandro Santana</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
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		<title>Esclavitud en el ingenio Nuestra Señora de la Merced (Guanajay)</title>
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		<updated>2022-02-02T22:19:53Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Yoandro Santana: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Normalizar|motivo=Colocar los campos eliminados en la Plantilla, mejorar resumen introductorio y redacción del texto, insertar citas, nombrar correctamente los encabezados}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Ficha_Hecho_Histórico&lt;br /&gt;
|hecho=Esclavitud en el ingenio Nuestra Señora de la Merced&lt;br /&gt;
|imagen = FOTO 2 Ingenio Angosta, similar a los demás ubicados en la zona.png&lt;br /&gt;
|pie = &lt;br /&gt;
|fecha= &lt;br /&gt;
|resumen= Una forma de Esclavitud en el ingenio Nuestra Señora de la Merced &lt;br /&gt;
|lugar=[[Guanajay]], {{Bandera2|Cuba}}&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Esclavitud en el ingenio Nuestra Señora de la Merced'''. La referencia documental más antigua que se ha encontrado en la que se menciona a [[Guanajay]] corresponde a una merced otorgada por el Cabildo de ciudad de [[La Habana]] el 21 de julio de 1623. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las fuentes consultadas muestran que fueron poderosas familias habaneras, poseedoras de inmensas fortunas, títulos nobiliarios y grandes influencias, las responsables del fomento plantacionista de la región. La extensa relación va desde el Conde de Jibacoa, quien llegó a ser dueño del corral de Guanajay, el Conde Barreto, el Marqués del Real Socorro, el de la Real Proclamación, [[José Miguel de Herrera y Zayas]], sexto Marqués de Villalta, [[Juan de Zayas]], [[Pedro Borgier]] hasta los hermanos Joaquín y [[José Ignacio Orta]], dueños, entre otras propiedades, del próspero e importante ingenio “Nuestra Señora de la Merced”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Introducción  ==&lt;br /&gt;
En la década final del siglo XX, la historiografía social y cultural cubana experimentó un indudable avance en cuanto a la diversidad de miradas e interpretaciones que, con respecto a la historia económica, la historia social o la historia ecológica, entre otras, habían quedado a la zaga, tanto de los estudios dentro de la isla como en el plano internacional. En dicho contexto, las investigaciones sobre la familia, precisadas de un estudio de dimensiones históricas y culturales capaz de trascender el discurso meramente literario, político, sociológico, antropológico y periodístico se tornaron un campo fértil.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A través de obras como ''“La esclavitud desde la esclavitud”'', ''“La otra familia. Parientes, redes y descendientes de los esclavos en Cuba”'' y ''“Esclavitud, familia y parroquia en Cuba: otra mirada desde la microhistoria”'', se nos mostró entonces a los esclavos como seres humanos participativos, puestos en función de crear familia, lograr cierto status social y fomentar redes de relaciones que, más allá de las duras condiciones de vida, les permitieran dar sentido a su existencia, y a contrapelo de la intención de los esclavistas, convertirse en agentes actuantes del entorno social de su época. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No obstante, como en la mayoría de las vertientes historiográficas, Cuba accedió con demora, primero, al propio tema de la historia de familia y luego, al método y a lograr una, pequeña aun, diversidad de estudios, pues ya países como [[Estados Unidos]] &amp;lt;ref&amp;gt; «Herbert G. Gutman. The Black Family in Slavery and Freedom. 1750-1925. Basil Blackwell. Oxford. 1976. Este autor indagó la existencia de familias esclavas a partir de los registros de plantaciones, que le dieron la posibilidad de armar estructuras familiares a través de diversas generaciones, y demostrar la legitimidad  de esos lazos de parentesco» &amp;lt;/ref&amp;gt; y [[Brasil]] poseen, hace más de treinta años, enjundiosos estudios y análisis sobre la historia de la familia esclava que cambiaron, en mucho, las perspectivas de las miradas más tradicionales. En tal sentido, resultan bien interesantes las investigaciones brasileñas que abordan, desde la historia de familia, el compadrazgo y su manifestación entre la población esclava tanto en regiones caracterizadas por el sistema de plantaciones, con abundancia de esclavos, como en pequeñas haciendas de producción para la subsistencia y el mercado interno, con dotaciones menores; afirmando, como precisa la historiadora [[Silvia Brugger]]:  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita| “…o casamento e o compadrio eram atos sociais estratégicos…” .&amp;lt;ref&amp;gt; «Silvia María Brugger. Compadrio e Escravidao: uma analise do apadrinhamento de cativos em Sao Joao del Rei, 1730 – 1850. Ponencia presentada en el XIV Encuentro Nacional de Estudios Poblacionales. Caxambu. 2004. » &amp;lt;/ref&amp;gt;}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde esta perspectiva, un grupo interesante de autores –dentro de los cuales resulta ya un clásico [[Robert Slenes]] con su estudio ''Na senzala, Uma flor: esperançãs e recordações na formação da família escrava, Brasil sudeste, século XIX  ''– demuestran cómo el análisis del compadrazgo posibilita observar estrategias sociales y económicas reveladoras de las opciones de los esclavos, que veían en dicha forma de parentesco por afinidad, la posibilidad de ampliar sus redes y cohesionar su grupo, insertando a sus hijos en circuitos de solidaridad y ayuda mutua. Evaluando, a la vez, las relaciones de compadrazgo –entendido en tanto parentesco espiritual/ritual muy importante como una estrategia de resistencia y puntualizando, por tanto, al decir de [[Casilda Machado]], que:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita| “O compadrio foi, sem sombra de dúvidas, um importante elemento de constituição e/ou consolidação de laços de sociabilidade, na sociedade escravista brasileira”.&amp;lt;ref&amp;gt; «Casilda Machado. Casamento &amp;amp; Compadrio: estudo sobre relacoes sociais entre livres, libertos e esclavos na passagem do século XVIII para XIX (Sao José dos Pinhais – PR) Comunicacao apresentada no XIV Encontro Nacional de Estudos Populacionais, ABEP, Caxambú MG, 20 a 24 Setembro 2004). » &amp;lt;/ref&amp;gt;}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Cuba, fueron, precisamente, las historiadoras Perera y Meriño las pioneras en proponer un método que considera el bautismo y no el matrimonio, como punto de partida para el estudio de la familia negra. En tal sentido, las investigadoras, reduciendo la escala de observación a una pequeña parroquia, y utilizando, como punto de partida, los bautizos de pardos y morenos, logran una espléndida base informativa para la reconstrucción de las familias esclavas y libres de la localidad que las ocupa; a la vez que en una breve pero profunda monografía publicada en el 2007, Matrimonio y familia en el ingenio: Una utopia posible, La Habana (1825-1886)&amp;lt;ref&amp;gt; «''Matrimonio y familia en el ingenio: Una utopia posible, La Habana 1825-1886), Editorial Unicornio, San Antonio de los Baños, 2007, pp. 69-80''.» &amp;lt;/ref&amp;gt;, aun cuando el padrinazgo no es el centro de su estudio, adelantan algunas observaciones e hipótesis muy útiles sobre el mismo que nos llevó a interesarnos en cómo las redes de compadrazgo que establecieron los esclavos en la feligresía de Guanajay –verdadero emporio azucarero y cafetalero del occidente cubano desde 1790 hasta los años finales de la década del sesenta del siglo XIX,  en el que también floreció el cultivo del café y donde el sistema de plantación, desarrollado a gran escala, significó la convivencia de miles de esclavos de diversa procedencia étnico-lingüística resultan muestra y evidencia de un tipo de sociabilidad que tiene en la familia su punto de partida, constituyéndose, además, en importantes campos de autonomía donde se mezclaron seres humanos de diferente condición y calidad, pero con estrategias comunes para hacer frente a los desafíos de la dominación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así, el levantamiento de las 6 215 partidas bautismales analizadas hasta el momento, que se ubican entre 1773 y 1806, examinadas, a su vez, desde el cruzamiento con fuentes judiciales, permiten realizar una breve caracterización de la sociedad esclavista del período y mostrar las primeras consideraciones que, en mi opinión, revisten interés sobre las relaciones familiares y de compadrazgo en la feligresía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== La feligresía de San Hilarión de Guanajay ==&lt;br /&gt;
[[Image:Mapa de Guanajay .png|thumb|right|150px|Ubicación de Guanajay]]&lt;br /&gt;
La referencia documental más antigua que se ha encontrado en la que se menciona a Guanajay corresponde a una merced otorgada por el Cabildo de ciudad de La Habana el 21 de julio de 1623. Sin embargo, trata de una referencia más bien indirecta, ya que para ubicar los linderos de los sitios Tahajaguas, Las Virtudes, San Andrés y San Marcos, otorgados a [[Gaspar Pérez Borroto]], se indica que estos se encontraban junto a los corrales Guanajay y Javaco, sin más noticias sobre sus propietarios o destino productivo &amp;lt;ref&amp;gt; «Rodrigo de Bernardo y Estrada. Prontuario de Mercedes, Establecimiento Tipográfico La Cubana. La Habana. 1857 pág. 35» &amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Del pueblo &amp;lt;ref&amp;gt; «Los primeros habitantes de esta región pertenecieron a comunidades indocubanas preagroalfareras y protoagrícolas, ellos la llamaron Guanajay, toponímico cuyo significado se desconoce hasta hoy.» &amp;lt;/ref&amp;gt;, que devino centro administrativo del extenso y rico territorio, no existe acta de fundación, constituyéndose como un acto espontáneo el nacimiento del primer caserío, junto al camino real de Vuelta Abajo, como lugar de parada y descanso para los viajeros que se dirigían a La Habana o iban de ésta hacia las haciendas más occidentales de la isla. Por lo que en 1688, tras una visita pastoral, el Obispo [[Diego Avelino de Compostela]] disponía la construcción en Guanajay de una iglesia bajo la advocación de [[San Hilarión]] pues, según sus palabras, las numerosas familias establecidas en el territorio carecían de auxilio espiritual y los restos de los que morían tenían que ser llevados anualmente a La Habana para enterrarlos en sagrado.&amp;lt;ref&amp;gt; «Archivo Nacional de Cuba. Gobierno General. Legajo 336 No 16209» &amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Image:Parroquia de San Hilarión Abad.png|thumb|right|Parroquia de San Hilarión Abad]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se encontraba la feligresía en un territorio llano, con predominio de suelos ferralíticos rojos y húmico-carbonatados, todos de alta fertilidad, lo que facilitó una exitosa concentración de plantaciones cafetaleras y azucareras y altas densidades de población libre y esclava pocas veces logradas en el llamado país de La Habana &amp;lt;ref&amp;gt; «Esta definición la explica el demógrafo Juan Pérez de la Riva en su ensayo “El país de la Habana en los albores del siglo XIX, según Antonio del Valle Hernández”. Publicado originalmente en la revista Economía y Desarrollo No. 23, mayo-junio de 1974, e incluido en  ''Sucinta noticia de la situación presente de esta colonia. 1800  ''. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1977, pp. 43-68» &amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Tabla 1. Proporción entre habitantes libres y esclavos del partido de Guanajay.'''&amp;lt;ref&amp;gt; «Pablo Tornero: Crecimiento económico y transformaciones sociales. Esclavos, hacendados y comerciantes en la cuba colonial (1760-1840). Madrid: Centro de Publicaciones Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, 1996, p. 118» &amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{| class=&amp;quot;wikitable&amp;quot;&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
! AÑOS!!LIBRES % !! ESCLAVOS %&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| 1778|| 42,6||57,4&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| 1790|| 49,6||50,1&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| 1800|| 39,2 || 0,8&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las fuentes consultadas muestran que fueron poderosas familias habaneras, poseedoras de inmensas fortunas, títulos nobiliarios y grandes influencias, las responsables del fomento plantacionista de la región. La extensa relación va desde el Conde de Jibacoa, quien llegó a ser dueño del corral de Guanajay, el Conde Barreto, el Marqués del Real Socorro, el de la Real Proclamación, José Miguel de Herrera y Zayas, sexto Marqués de Villalta, Juan de Zayas, Pedro Borgier hasta los hermanos Joaquín y José Ignacio Orta, dueños, entre otras propiedades, del próspero e importante ingenio “Nuestra Señora de la Merced”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un análisis del padrón realizado para el cobro de los diezmos a los ingenios, haciendas y pequeñas explotaciones agrícolas y pecuarias del partido correspondientes a los años 1784 y 1792, permite observar el acelerado proceso de desarrollo del sistema plantacionista del [[café]], en detrimento del cultivo del [[tabaco]], que se alejó definitivamente hacia la zona más occidental del país, donde existían terrenos más favorables para su cultivo. Sin embargo, el crecimiento de la industria azucarera no resulta tan evidente; así en el padrón de 1792 se consignan 14 sitios de ingenios, es decir, sólo los más pequeños. No aparecen relacionados el ingenio Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza, ubicado en tierras del demolido corral de Guanajay, propiedad de Juan Nepomuceno Noroña, el [[San Dimas de Pedro Núñez de Villavicencio]], ni el San Gabriel perteneciente al Marqués de Villalta por sólo citar tres de los que se tienen referencias a través de fuentes protocolares &amp;lt;ref&amp;gt; «Según escrituras otorgadas el 1 de junio de 1775 ante Ignacio de Ayala, el 10 de marzo de 1795 y el 27 de agosto de 1799 ante Cayetano Pontón.» &amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Preciso es recordar que ya por entonces comenzaba entre los grandes propietarios de fábricas de azúcar y la iglesia la llamada guerra de los diezmos, cuando aquellos quisieron evadir, por todos los medios posibles, el pago exigido por la iglesia católica &amp;lt;ref&amp;gt; «Para el desarrollo y desenlace de dicho conflicto ver Manuel Moreno Fraginals,  El Ingenio. Complejo económico del azúcar, T I, Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 1978, pp. 122-125.» &amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Tabla 2. Ingenios, potreros y sitios de labor existentes en el curato de Guanajay 1784-1792.'''&amp;lt;ref&amp;gt; «Archivo Nacional de Cuba (ANC). Intendencia de Hacienda. Leg 502. No 9. Observaciones: De los 26 ingenios que aparecen en la relación de 1784, siete corresponden a sitios de ingenios. Por otra parte al relacionar las haciendas de ganado, no se menciona la cantidad de hombres que en ellas laboraban.» &amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{| class=&amp;quot;wikitable&amp;quot;&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
! TIPO DE HACIENDA   !! CANTIDAD  1784 -  1792 !! ESCLAVOS  1784 - 1792 !! LABRADORES  1784 -  1792  &lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Ingenios ||  26 -  14	|| 960	-   266	 || 0  -    0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Sitios de café|| 0    -  245 ||  0  -    630   || 0   -  0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Sitios de Yuca, maíz || 23  -  39 || 0   -  0 || 91   -  174&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Sitios de tabaco y otros comestibles || 183  -  0   || 0  -  0 || 360  -  0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Potreros|| 32 - 33 || 0  -  0 || 103  -  88&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Haciendas de ganado y cerdos|| 16    -  61  || 0 - 0 || 0  -191&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| '''Totales''' || '''280''' - '''392''' || '''960''' -  '''896''' || '''554'''  -  '''453'''&lt;br /&gt;
|}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo más digno de destaque es que se trata de sitios cafetales, que eran fincas instaladas en 2 ½ caballerías con más de dos mil matas pero sin llegar a las cuarenta mil, indicándonos que se estaba en el estadio inicial de la implantación de este cultivo y lo asombroso es que hayan resultado empadronadas cuando sabemos que su producción estaba exenta de impuestos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De cualquier manera, fue la producción de [[azúcar]] el sector más dinámico de la estructura productiva de la feligresía con un crecimiento ostensible del número de fábricas a partir de las últimas dos décadas del siglo XVIII.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Tabla 3 Evolución del número de ingenios en el partido de Guanajay'''.&amp;lt;ref&amp;gt; «Pablo Tornero: Crecimiento económico y transformaciones sociales. Esclavos, hacendados y comerciantes en la cuba colonial (1760-1840) . Madrid: Centro de Publicaciones Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, 1996, p. 174 » &amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{| class=&amp;quot;wikitable&amp;quot;&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
! PARTIDO	!! 1757	 !! 1784	 !! 1796      !! 1800	 !! 1817&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Guanajay	|| 1	 || 26	 || 43	 || 55	 || 122&lt;br /&gt;
|}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Características de la población estudiada: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como ya se ha dicho, se presentan aquí los resultados del trabajo con los libros de bautizos de pardos y morenos entre 1773 y 1806. Lo primero, por tanto, que se destaca es que del total de población negra bautizada en la feligresía en dicho período, el 94% era esclava y sólo un 6% era libre. Dicha desproporción, evidentemente, se relaciona con la entrada masiva de africanos a la zona, en concordancia con la expansión del régimen plantacionista ya señalado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al observar el comportamiento en el tiempo de los bautismos, podemos señalar que el crecimiento se produjo, de manera acentuada, en las tres últimas décadas del siglo XVIII y el primer lustro del XIX. En tal sentido, se debe precisar que la jurisdicción de Guanajay abarcaba un territorio considerable y contaba, en sus predios, con los puertos de [[Mariel]], [[Cabañas]] y [[Bahía Honda]], por los que entraban esclavos bozales, desde el puerto habanero, ya que su habilitación no se produciría hasta mucho tiempo después. Sabemos que muchos hacendados solían remitir por mar las partidas de bozales que adquirían en los barracones de la capital.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Veamos ahora la estructura por sexo, edad y condición de los bautizados en Guanajay en el periodo 1777-1806:  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
a) Hombres:&lt;br /&gt;
*Adultos esclavos: 3279&lt;br /&gt;
*Párvulos esclavos: 604&lt;br /&gt;
*Párvulos libres: 163&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
b) Mujeres:  &lt;br /&gt;
*Adultas esclavas: 725&lt;br /&gt;
*Párvulas esclavas: 608&lt;br /&gt;
*Párvulas libres: 147&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los datos expuestos confirman que el perfil de la población estaba fuertemente condicionado por el tipo de actividad económica que se desarrollaba en la región; así los hombres adultos son la mayoría dado que en el trabajo compulsivo es que se basa la producción de los bienes que se exportaban. La agricultura comercial demandaba brazos jóvenes y masculinos, de ahí que la preferencia de los hacendados llevara a la conformación de dotaciones con pocas mujeres, cuestión que ya ha sido analizada con detalle en estudios precedentes. &amp;lt;ref&amp;gt; «Pablo Tornero: Crecimiento económico y transformaciones sociales. Esclavos, hacendados y comerciantes en la cuba colonial (1760-1840). Madrid: Centro de Publicaciones Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, 1996, p. 120-124 » &amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos pues en presencia de una población mayoritariamente adulta, apta para el trabajo y que en estos momentos se nutre como ya se ha dicho del tráfico atlántico que vive, por estos años, un período de alza tras la liberalización decretada en 1789. ¿Pero qué procedencia étnico-lingüística tenían dichos africanos?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Procedencia étnico-lingüística de los esclavos africanos bautizados en Guanajay 1777-1806:&lt;br /&gt;
*Congos 34%. &lt;br /&gt;
*Carabalíes 25%&lt;br /&gt;
*Mandingas 16%&lt;br /&gt;
*Lucumíes 7%&lt;br /&gt;
*Gangás 6%&lt;br /&gt;
*Minas 6%&lt;br /&gt;
*Otras denominaciones 4%&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando trabajaba en el procesamiento de estos datos se hizo evidente la significativa presencia de los denominados [[congos]] y [[carabalíes]], en correspondencia con el dominio que los comerciantes ingleses, principales suministradores de esclavos al mercado cubano por entonces, tenían en los embarcaderos ubicados en las regiones central africana –en la feligresía estudiada el 28.8% provenían de la misma – y en la ensenada de Biafra -28.2% respectivamente &amp;lt;ref&amp;gt; «Oscar Grandío Moráguez. The African Origins of Slaves Arriving in Cuba, 1789–1865 en: David Eltis and David Richardson (Edi.). Extending The Frontiers: Essays on the New Transatlantic Slave Trade Database. Yale University Press, New Haven &amp;amp; London, 2008, p. 184.» &amp;lt;/ref&amp;gt; ,desde las cuales provenían los hombres y mujeres identificados, de forma genérica, con dichas denominaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Las relaciones por afinidad: el compadrazgo en el Ingenio Nuestra Señora de la Merced  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
Archivo:FOTO 3 Casa, batey y barracón del ingenio San Gabriel 1.png|Casa Ingenio San Gabriel &lt;br /&gt;
Archivo:FOTO 3 Casa, batey y barracón del ingenio San Gabriel 3.png|Batey del Ingenio San Gabriel&lt;br /&gt;
&amp;lt;/gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Forman parte primordial en este trabajo las relaciones de compadrazgo, que ya han sido abordadas por las citadas historiadoras [[Gloria García]], [[María del Carmen Barcia]], [[Aisnara Perera]] y [[María de los Ángeles Meriño]], en sus estudios sobre familias esclavas en [[Cuba]], vistas como manifestación del parentesco espiritual y del entramado de relaciones que se crearon y fueron tomando significación entre las familias de los padrinos y la persona bautizada. Así lo refiere, en su testamento, la liberta lucumí [[María Bernarda Pozo]], vecina de Guanajay, cuando al declarar sus bienes en 1825, además de enumerar :&lt;br /&gt;
{{Sistema:Cita| “…una casa de paja y embarrados sobre horcones de quiebra hacha situada en un solar de los de este pueblo con cien pesos de gravamen a favor del señor Conde de Jibacoa, tres bestias que son una yegua y dos potros…”, hace mención de “tres cochinos en el Ingenio San Gabriel –ubicado en la feligresía que se estudia– en poder de mi ahijado Antonio, mi pariente” &amp;lt;ref&amp;gt; « ANC. Protocolo Notarial de José Ortega. Año 1825. Folios 893 – 897.» &amp;lt;/ref&amp;gt;}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Observamos aquí que, aunque Bernarda era ya libre y vivía en el pueblo, Antonio no es un ahijado al que bautizó de oficio, sencillamente porque su dueño la escogió para ello, es más que eso, Antonio es su pariente, al que le demuestra toda su confianza dejándole una pequeña parte de la economía que poseía. Aprovechamos para llamar la atención, además, de la relación entre la liberta y el esclavo, entre el mundo aparentemente aislado de un [[ingenio]] y la feligresía más cercana. La familiaridad del compadrazgo une, en este caso, estos dos mundos, pudiendo constatarse, además, que la reconstrucción de familia ha sido especialmente efectiva, en la parte de nuestro estudio realizado hasta el momento, entre las dotaciones de las haciendas más grandes, porque es en ellas donde se agrupan un por ciento significativo de los cautivos de la feligresía. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así, tentativamente es posible afirmar que en muchas de estas familias esclavas las relaciones por afinidad se fundamentaban en los oficios ejercidos por aquellas. Sírvanos para ilustrar lo dicho el caso de la dotación del ingenio Nuestra Señora de la Merced, ubicado a unas 14 leguas (58.8 Km.) al oeste del puerto de La Habana y propiedad de D. [[Joaquín de Orta Bello]]. La hacienda realizó su primera zafra, como sitio ingenio, hacia 1784, llegando a convertirse –luego de establecer una sociedad con su hermano [[Josef Ignacio]] y de comprar en marzo de 1788 a Doña [[Jerónima Marques del Toro]] treinta caballerías de tierra pertenecientes al corral Mosquitos &amp;lt;ref&amp;gt; «Según lo expuesto en la escritura pública que suscribieron el 24 de octubre de 1788 ante el notario D Nicolás de Frías.» &amp;lt;/ref&amp;gt;, así como otras diez colindantes en diciembre de 1796 al Capitán D José Elías Estrada &amp;lt;ref&amp;gt; «ANC. Escribanía de Ortega. Legajo 398. No2.» &amp;lt;/ref&amp;gt;, a la vez que una mayor cantidad de fuerza de trabajo esclava en una de las mayores plantaciones de azúcar de la feligresía guanajayense.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tanto así que los Orta Bello estuvieron entre los hacendados que financiaron la construcción de un muelle de tablas junto al mar para embarcar sus frutos hacia La Habana, dando origen a lo que más tarde se convertiría en el importante puerto del Mariel. No contentos con el servicio que allí recibían, edificaron luego un muelle para su uso exclusivo e hicieron abrir un camino desde el ingenio hasta el embarcadero, rectificando a la vez el camino que comunicaba a Guanajay con Mariel y, abriendo, finalmente, un nuevo sendero para llegar de Mariel a la desembocadura del cercano río Guajaibón que también utilizaron como puerto de embarque y sitio de almacenaje por algunos años &amp;lt;ref&amp;gt; «Luís Manuel Núñez. Guanajay. Apuntes para su historia (1494 – 1902) pág. 54. Colección Original de originales. Editorial Pablo de la Torriente. 2003.» &amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 24 de septiembre de 1806, los hermanos intentando, tras el fallecimiento de su madre, liquidar la sociedad, solicitaron la tasación de las tierras, esclavos, fábricas, frutos, animales y todo lo que componía el fundo &amp;lt;ref&amp;gt; «Los hermanos habían convenido poner fin a la sociedad en el momento que falleciese la madre de ambos Doña Nicolasa Oseguera. A partir de esa fecha, Joaquín se hizo cargo del ingenio por el precio en que fue tasado, y dio como resarcimiento a José Ignacio su parte de la herencia materna. Tal acuerdo fue el origen de un prolongado pleito judicial entre los herederos de ambos en 1828.» &amp;lt;/ref&amp;gt;, comprometiéndose Joaquín a adquirirlo por el precio de su tasación: 284 mil catorce pesos y siete y medio reales. Así, unos quince años después de haber sido fomentada, podemos conocer la composición de la dotación de la hacienda, según sexo y naturalidad:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Tabla 4. Estructura por sexo y procedencia de la dotación del ingenio Nuestra Señora de la Merced''' ..&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{| class=&amp;quot;wikitable&amp;quot;&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
! SEXO!! HOMBRES!! MUJERES&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| AFRICANOS || 79 || 65&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| CRIOLLOS ||29|| 21&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| TOTAL ||108|| 86&lt;br /&gt;
|}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tasador dejó constancia, a su vez y como era usual, de la procedencia étnico-lingüística de los 196 esclavos poseídos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Procedencia de los esclavos del ingenio Nuestra Señora de la Merced 1806: &lt;br /&gt;
*Criollos 29%&lt;br /&gt;
*Congos 13%. &lt;br /&gt;
*Carabalíes 20%&lt;br /&gt;
*Mandingas 16%&lt;br /&gt;
*Lucumíes 6%&lt;br /&gt;
*Macuás 4%&lt;br /&gt;
*Gangás 6%&lt;br /&gt;
*Ingleses 1%&lt;br /&gt;
*Minas 5%&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así también de los oficios desempeñados por los mismos: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Tabla 5. Oficios desempeñados por los esclavos del ingenio Nuestra Señora de la Merced'''.&amp;lt;ref&amp;gt; «Observaciones: No todos los esclavos relacionados en la lista de tasación aparecen con oficios, entre ellos los criollos, procreaos por las familias constituidas en el ingenio.» &amp;lt;/ref&amp;gt;  &lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
{| class=&amp;quot;wikitable&amp;quot;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
! Oficios !! HOMBRES !! MUJERES&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Albañiles ||3 || 0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Boyeros || 5 || 0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Candeleros ||7 || 0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Carpinteros || 3 ||0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Cocineros || 2 || 1&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Cortadores de caña || 10 || 18&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Domésticos ||1 ||0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Enfermeras|| 0 || 2&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Generales de campo || 18|| 6&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Lavador de hormas || 1 || 0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Moledoras || 0 || 21&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Paileros|| 5|| 0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Purgadores || 2 || 0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Tacheros|| 8 || 0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Tejeros || 1 || 0&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| '''Totales''' ||'''66''' ||''' 48'''&lt;br /&gt;
|}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si observamos detenidamente nos damos cuenta de la división social del trabajo diseñada por los dueños para su ingenio. Entre los hombres, por ejemplo, los cinco paileros, es decir, los individuos que controlaban el proceso de evaporación y manipulaban los caldos para separar la cachaza, eran mandingas. De tres carpinteros, dos también corresponden a dicha procedencia. Con siete candeleros contaba el ingenio y de ellos cuatro eran carabalíes. Los tacheros, esclavos a cargo de las calderas en que se daba a la moledura el punto de azúcar eran ocho, y tres de ellos eran congos. Aquellos dedicados a las labores generales del campo mostraron mayor diversidad de procedencia étnico-lingüística: cuatro congos, tres macuás, dos minas y tres mandingas se agruparon entre los diecinueve que realizaban disímiles trabajos en el universo agrícola de la [[caña]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre los oficios desempeñados por las mujeres ocurría un agrupamiento étnico similar, pues de las veintiuna moledoras (encargadas de introducir la caña en el trapiche), doce eran carabalíes. Seis esclavas eran empleadas en las faenas generales del campo, cuatro de ellas congas, las dos restantes carabalíes. La procedencia étnico-lingüística más representada entre las cortadoras de caña era la carabalí con un grupo de seis, seguida por las mandingas y las lucumíes que mostraban cuatro cortadoras cada una.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Analicemos, a continuación, la relación entre los oficios desempeñados y las edades de los esclavos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Tabla 6: Relación entre los oficios y la edad de los esclavos'''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{| class=&amp;quot;wikitable&amp;quot;&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
! OFICIOS !! EDADES  |20-29   |   30-39     |  40-49   |   50-59 !! TOTALES&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Boyeros||   0 - 1 - 2 - 0  ||3&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Candeleros ||2 - 2 - 0 - 1 || 5&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Carpinteros|| 2 - 3 - 2 - 0 ||7&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Cocineros || 2 - 1 - 0 - 0 || 3&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Cortadores ||  1 - 1 - 1 0 ||3&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Domésticas|| 15 - 5 - 3 - 5 || 28&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Enfermeras|| 1 - 0 - 0 - 0 || 1&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Generales de campo || 0 - 1 - 0 - 1 || 2&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Lavador de hormas || 7 - 13 - 3 - 1 || 24&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Moledoras || 0 - 0 - 0 - 1 || 1&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Paileros|| 6 - 8 - 6 - 1 || 21&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Ejemplo || 0 - 3 - 2 - 0|| 5&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Purgadores || 1 - 1 - 0 - 0 || 2&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Tacheros||4 - 3 - 1 - 0 || 8&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| Tejero || 0 - 1 - 0 - 0|| 1&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| '''TOTALES'''|| '''41''' - '''43''' - '''20''' - '''10''' || '''114'''&lt;br /&gt;
|}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como se infiere, fácilmente, el ingenio poseía una dotación mayoritariamente joven (73.6%) cuya mayor cantidad de brazos, como usualmente ocurría en una plantación azucarera, era asignada a las labores del campo, pero donde, a la vez, se priorizaban las tareas especializadas que determinarían la calidad del azúcar.  Así, si volvemos sobre el inventario y observamos los precios atribuidos a la dotación, nos encontramos que aún cuando el trabajador más valorado resultó ser un carpintero de 22 años tasado en 700 pesos, señal inobjetable de que eran imprescindibles en la construcción y ampliación de nuevas instalaciones, en la reparación del trapiche o en el mantenimiento de las carretas,  fueron los paileros, valorados en 600 pesos cada uno, los que en su conjunto y seguidos por los tacheros, purgadores – los oficios especializados eran valorados altamente por quienes se encargaban de determinar el precio de los esclavos que los desempeñaban &amp;lt;ref&amp;gt; «Para un análisis de esta problemática en los ingenios de la isla hacia finales de la década de 1850 e inicios de 1860 ver: Manuel Moreno Fraginals, Hebert S. Klein y Stanley L. Enferman. “El nivel y estructura de los precios de los esclavos de las plantaciones cubanas a mediados del siglo XIX: algunas perspectivas comparativas.” En: Revista  Santiago, no. 63, septiembre-diciembre de 1986, pp. 97-126. &amp;lt;/ref&amp;gt; recibieron los precios más altos &amp;lt;ref&amp;gt; «Archivo Nacional de Cuba. Escribanía de Ortega. Legajo 398 No 2. Aparece el listado de los esclavos de la dotación con los precios asignados por el tasador.» &amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Colocados entonces y en virtud de su condición de esclavos, en labores que ellos no habían seleccionado por vocación, puede inferirse que sus amos pudieron concebir una división interna del trabajo en el ingenio e irlos agrupando según su origen étnico, en busca de afinidades y cercanías que incluían el idioma, las prácticas religiosas y otras costumbres traídas de sus regiones y que facilitaran el trabajo y la comprensión cotidianas. Menos enfrentamientos violentos y mayor armonía eran sinónimos de productividad y ganancias. Lo que no podían prever, de ninguna forma, los dueños era que a esta relación impuesta a personas con un mismo origen étnico-lingüístico que quizás no se habían visto nunca en sus tierras, le seguiría otra más íntima: la relación por afinidad que traía consigo el compadrazgo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así, en una dotación de casi doscientos esclavos hemos establecido la existencia de treinta y seis familias –cinco de las cuales han sido escogidas como las más representativas hasta este instante– que se constituyeron entre 1791 y 1806. El cruzamiento de la relación detallada de los cautivos inventariados con la trayectoria de las familias mencionadas nos deparó un interesante hallazgo que ya adelantábamos hace un momento: el vínculo entre los oficios de una parte y la existencia de lazos de compadrazgo entre dichas familias, de la otra. &lt;br /&gt;
Tomemos como primer ejemplo la relación de compadrazgo entre las familias de Fermín y Magdalena y José Esteban y Tomasa, todos descritos como brícamos. A los hombres podemos ubicarlos en el lote de 12 bozales que hacia 1786 se unieron a la pequeña dotación del por entonces sitio ingenio fomentado por Joaquín de Orta, mientras que sus esposas ingresarían a la hacienda en los primeros años de la década del noventa cuando esta ya era un ingenio. Al momento de realizarse el inventario ambas familias habían contribuido con nueve hijos al crecimiento de la hacienda, sin embargo, este suceso no fue únicamente una simple ganancia material para los amos sino ocasión bien aprovechada por los africanos para estrechar sus lazos de amistad ya que desde 1793 Magdalena y Fermín apoyaron desde el compadrazgo a sus parientes José Esteban y Tomasa. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero los datos que nos brinda el inventario nos permiten una comprensión más profunda de estos lazos, allí se informa que Fermín es un “buen pailero y general de campo”, y que José Esteban es suplente en el oficio que desempeña su compadre, lo que significaba que el primero tenía más destreza en la manipulación de las pailas donde se cocinaba el jugo de la caña, siendo probable, incluso, que hubiera instruido al segundo en dicha tarea. De cualquier manera, Fermín estaba, por así decirlo, un escalón por encima en la jerarquía de los que trabajan en la fase industrial del proceso azucarero y, seguramente, por ello, nunca requirió a José Esteban ni a su esposa para que apadrinaran a sus hijos. Esto muestra las sutilezas que se esconden tras el aparentemente monótono acto de apadrinar, pues aún en el enrarecido ambiente de la plantación se ponen de manifiesto las pequeñas diferencias que separaban a quienes estaban unidos por la condición servil, de modo tal que aunque fueran parientes, la posesión de un atributo –en este caso un oficio– que podía marcar una diferencia, era valorado a la hora de establecer relaciones.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Veamos entonces a quiénes eligieron Fermín y su esposa para apadrinar a sus hijos. En primer lugar, a una mujer carabalí llamada María Candelaria, la cual debió ganarse la confianza de la pareja por ser de las primeras africanas introducidas en la hacienda, luego, otra carabalí ocupada en la misma faena que Magdalena, moledora, al igual que la tercera de las madrinas María de Regla, cuyo esposo Agustín fue el último de los padrinos de la dilatada familia. Así, entre los trabajos y oficios compartidos y la afinidad étnico-lingüística estaba el fiel de la balanza donde se medían las ventajas o desventajas que podía acarrear la elección de un padrino. Estos elementos se manifiestan así mismo, pero con otro ligero matiz, en la familia que cierra este artículo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La esclava Isabel descrita como viví fue bautizada el martes 7 de diciembre de 1790, como madrina fungió la joven Tomasa bricam, meses más tarde pasaba por igual ceremonia y formando parte de un grupo de adultos mandinga, Bernardo, su futuro esposo. Ya en 1806 Bernardo, con 40 años, edad calculada por el perito tasador del ingenio, aparece como oficial de albañil, pero también se nos dice que estaba apto para trabajar en el campo, entiéndase cortar y acarrear la caña, o desyerbar, sin embargo, es posible que el dominar la albañilería hubiera llevado al tasador a asignarle un valor de 600 pesos, el segundo más alto entre los precios señalados a los hombres adultos de la dotación. Mientras que su esposa, igualmente de 40 años, es trabajadora del campo y cocinera de los criollos, por estar enferma de los pies se le tasa por un valor de 400 pesos. Ambos han formado una familia compuesta en esos momentos por tres de los cuatro hijos, dos varones y dos hembras, que habían procreado entre diciembre de 1797 y septiembre de 1803.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como madrina de las dos hijas, llamadas María de la O y María Elena, fue seleccionada María Belén mandinga, esclava que realizaba trabajos domésticos por estar enferma, y valorada en 250 pesos. En este caso la madrina compartía origen étnico con el padre y destino laboral con la madre de sus ahijados, pero incluso podemos inferir que la relación con Bernardo haya sido más estrecha, pues cabe la posibilidad de que ambos hubieran arribado a la isla en la misma armazón y adquiridos por Josef Ignacio en un mismo lote, habida cuenta que el bautismo de ambos se realizó en el segundo semestre de 1791, conjuntamente con un grupo de hombres y mujeres de igual denominación étnica. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para apadrinar a sus hijos varones la pareja seleccionó a Valentín gangá, de 32 años, valorado en 600 pesos, boyero y trabajador de campo. En esta elección influyó con toda seguridad el hecho de que el gangá, uno de los esclavos con más antigüedad en el ingenio, era desde 1795 esposo de María Belén, por ello cuando en 1797 tuvieron su primer hijo, fue Bernardo el padrino, a partir de ese momento se nos muestra entre ambas parejas una reciprocidad absoluta ya que Valentín y María Belén eligieron como padrinos de sus hijos a sus compadres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin lugar a dudas, compartir la vida como integrantes de una misma dotación, como trabajadores de campo en el duro oficio del cañaveral, convirtió a estas dos familias esclavas en sólidos eslabones de una red de parentesco por afinidad donde el compadrazgo jugó un papel aglutinador.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Conclusiones==&lt;br /&gt;
Mayor importancia en cuanto a la utilización del bautismo como estrategia familiar de ascenso social, y el análisis del comportamiento del compadrazgo entre personas libres y esclavas, deberá tomar este trabajo en el sendero que aún resta por andar hasta 1845. Una vez aceptado el reto y experimentada la fascinación de dar nueva vida a familias tan antiguas como preteridas por la historia, ya no pueden retroceder el empeño y la fe.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Referencias ==&lt;br /&gt;
{{listaref|2}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Fuentes==&lt;br /&gt;
*Archivo Nacional de Cuba. Escribanía de Hacienda. Legajo 181 No 4067.&lt;br /&gt;
*Aisnara Perera Díaz y María de los Ángeles Meriño Fuentes: Esclavitud, familia y parroquia en Cuba: otra mirada desde la microhistoria. Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2006.&lt;br /&gt;
*Aisnara Perera Díaz y María de los Ángeles Meriño Fuentes: Esclavitud, familia y parroquia en Cuba: otra mirada desde la microhistoria. Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2006.&lt;br /&gt;
*Archivo de Parroquia de San Hilarión de Guanajay. Libros de bautizos de pardos y morenos (1773 – 1806)&lt;br /&gt;
*Delegación Provincial del CITMA. Artemisa. Base de datos. 2011.&lt;br /&gt;
*Francisco Pérez de la Riva. El café. Historia de su cultivo y explotación en Cuba. Jesús Montero Editor, La Habana, 1944.&lt;br /&gt;
*Gloria García: La esclavitud desde la esclavitud: la visión de los siervos, Centro de Investigación Científica Ingeniero Jorge L. Tamayo, A.C, México, D.F, 1996.  &lt;br /&gt;
*María del carmen Barcia Zequeira: La otra familia. Parientes, redes y descendencia de los esclavos en Cuba. Casa de las Américas, 2003.&lt;br /&gt;
*Pablo Tornero: Crecimiento económico y transformaciones sociales. Esclavos, hacendados y comerciantes en la cuba colonial (1760-1840). Madrid: Centro de Publicaciones Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, 1996, p. 118.&lt;br /&gt;
*Robert Slenes. W. Na senzala, Uma flor: esperançãs e recordações na formação da família escrava, Brasil sudeste, século XIX. Cuarta impressão. Editoa Nova Fronteira. Rio de Janeiro. 1999.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Categoría:Esclavitud]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Yoandro Santana</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://www.ecured.cu/index.php?title=Despierta_la_luz_curativa_del_tao_(libro)&amp;diff=4103320</id>
		<title>Despierta la luz curativa del tao (libro)</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://www.ecured.cu/index.php?title=Despierta_la_luz_curativa_del_tao_(libro)&amp;diff=4103320"/>
		<updated>2022-02-02T22:09:43Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Yoandro Santana: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Normalizar|motivo=Incluir sección con una síntesis biográfica del autor}}&lt;br /&gt;
{{Ficha Libro&lt;br /&gt;
|nombre= Despierta la luz creativa del tao &lt;br /&gt;
|nombre= &lt;br /&gt;
|Imágen= DESPIERTA_LA_LUZ_CURATIVA_DEL_TAO.jpg&lt;br /&gt;
|tamaño= 410 páginas &lt;br /&gt;
|descripción= &lt;br /&gt;
|autor(es)= MANTAK CHIA , MANEEWAN CHIA&lt;br /&gt;
|colaboración= &lt;br /&gt;
 |editorial= LTC.; 2nd edición (1 Enero 2006)&lt;br /&gt;
|coleccion= &lt;br /&gt;
|genero= &lt;br /&gt;
|imprenta=&lt;br /&gt;
|edicion= &lt;br /&gt;
|diseño= &lt;br /&gt;
|diseño_interior=&lt;br /&gt;
|ilustraciones = Juan Li&lt;br /&gt;
|corrección=&lt;br /&gt;
|emplane=&lt;br /&gt;
|primera edicion= &lt;br /&gt;
|ejemplares=&lt;br /&gt;
 |isbn= 978-8487476426&lt;br /&gt;
|pais= &lt;br /&gt;
|distribuidor(es)=&lt;br /&gt;
|premios=  &lt;br /&gt;
|web=&lt;br /&gt;
|notas= &lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Despierta la luz creativa del tao'''. Este libro, esperado durante mucho tiempo, describe la meditacion taoista de la orbita microcosmica, primera meditación y considerada primer secreto en las escuelas de artes marciales, contiene además procesos depurados durante más de diez años de enseñanza y de experiencias de millares de estudiantes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Sinopsis==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Presenta con toda claridad una serie de instrucciones básicas y avanzadas muy fáciles de comprender, para captar y desarrollar el potencial energético que llevamos dentro de nosotros. Explica en términos muy sencillos el modo de utilizar la fuerza de la mente para depurar, transformar y canalizar la energía por los dos canales principales del cuerpo que forman la Órbita Microcósmica. Se incluyen métodos prácticos para fortalecer el sistema inmunológico, reciclar las energías estresantes y recuperar la salud. Está ilustrado por Juan Li.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==Fuentes==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*https://es.scribd.com/doc/312815557/Despierta-La-Luz-Curativa-Del-Tao&lt;br /&gt;
*https://www.amazon.com/-/es/MANTAK-CHIA-MANEEWAN/dp/B00I3LE6FS&lt;br /&gt;
*https://www.casadellibro.com/libro-despierta-la-luz-curativa-del-tao-2-ed/9788487476426/1107358&lt;br /&gt;
file:///D:/MOCHILA%20PARA%20CLIENTES%20DE%20ADAMAYANTI%20NO%20BORRAR%20NADA%20SIN%20ANTES%20PREGUNTARME/Libros/Esotéricos/Despierta%20la%20luz%20curativa%20del%20Tao%20-%20Mantak%20Chia.pdf&lt;br /&gt;
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[[Category: Literatura]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Yoandro Santana</name></author>
		
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