Alma Reville

Alma Lucy Reville
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NombreAlma Lucy Reville Owen
Nacimiento14 de agosto de 1899
Nottingham, Reino Unido Bandera del Reino Unido Reino Unido
Fallecimiento6 de julio de 1982
Bel-Air, Estados Unidos
Causa de la muerteCausas naturales
ResidenciaEstados Unidos de Norteamérica.
Nacionalidadbritánica
Otros nombresLady Hitchcock
OcupaciónAsistente de dirección, actriz
CónyugeAlfred Hitchcock
HijosPatricia Hitchcock
PadresLucy Owen, Matthew Edward Reville

Alma Reville. Una heroína invisible a la sombra de Hitchcock.

Biografía

Alma Lucy Reville, conocida como Lady Hitchcock nace el 14 de agosto de 1899 en Reino Unido. Fue una actriz y asistente de dirección. Tenía tan sólo dieciséis años cuando Alma Reville se convirtió en una de las primeras montadoras de la historia del cine. Seguía los pasos de su padre, que desempeñaba tareas dentro del departamento de vestuario en los estudios Twickenham.

Alma tenía forjada una sólida carrera en el mundo del cine desde mucho antes que el director de Vértigo, que entró a trabajar en su mismo estudio varios años después. De hecho, en sus inicios, su pasión por el séptimo arte le llevó a ascender puestos en la industria rápidamente. Una dinámica que en cierto modo se frenó cuando se casaron en diciembre de 1926, pues él empezó a tener más éxito como director y ella quedó relegada a un segundo plano.

No es que la nueva situación fuera del agrado de Reville, su padre, pero la acabó aceptando, pues era lo que la mentalidad machista de la época esperaba de ella. Eso no quería decir que no siguiera ejerciendo su trabajo desde la sombra. De hecho, era su propio marido el que no seguía adelante con un proyecto si no tenía la aprobación de su compañera.

El matrimonio Hitchcock tuvo una hija, Patricia Hitchcock, quien hizo algunas películas y capítulos de TV. Ésta se casó con Joseph O'Connell en 1952, con quien tuvo tres hijos.

Trayectoria

Alma y Hitchcock se conocieron mientras ambos trabajaban para la empresa Famous Players-Lasky Studio de la compañía Paramount en Londres. A partir de entonces, Alma Reville se convirtió en la mano derecha del director británico colaborando con él en la escritura de guiones, editando, haciendo doblaje de voces y comprobando la continuidad de la historia y los decorados.

Alma se dedicó a trabajar como editora en películas de otros directores como Berthold Viertel y Maurice Elvey, si bien la gran mayoría de sus trabajos fueron junto a su esposo. Se especializó en revisar los diálogos y descubrir ciertas incongruencias de los guiones y argumentos que fastidiaban a Hitchcock. La esposa del cineasta es en gran parte responsable de su éxito, nada se producía sin su visto bueno, después de cada toma, miraba a mi prometida y le preguntaba: ‘¿Va bien, funciona? Ella no estaba en primera fila, pero seguía ejerciendo un papel indiscutible en la obra de su compañero sentimental.

Pese a su implicación, no se tuvo el detalle de poner su nombre en los créditos. Y hubiera estado bien, pues ella fue la responsable de escenas imprescindibles de la obra del director, como la mítica secuencia de la ducha de Psicosis. Fue Alma la que insistió en añadir la chirriante música de violines, pues la escena estaba montada de otra forma y sin música. Un sonido que aportó una imborrable huella en nuestra memoria.

Así pues Alma era una pieza clave del engranaje del director de La ventana indiscreta. Una ayuda indispensable que, pese a no ser reconocida en los créditos, sí mencionó su marido en 1979, un año antes de fallecer, durante el homenaje del American Film Institute por toda su carrera.

“Pido permiso para mencionar por su nombre únicamente a cuatro personas que me han dado todo su cariño, su reconocimiento, sus ánimos y su constante colaboración. La primera de las cuatro es una montadora cinematográfica, la segunda es una guionista, la tercera es la madre de mi hija Pat, y la cuarta es la cocinera más excelente que haya obrado milagros en una cocina doméstica, y el nombre de las cuatro es Alma Reville. Si la hermosa señorita Reville no hubiera aceptado hace 53 años un contrato vitalicio sin opciones para convertirse en la señora de Alfred Hitchcock, es posible que el señor Alfred Hitchcock se encontrara en esta sala esta noche. Sin embargo, no estaría en esta mesa, sino que sería uno de los camareros más lentos de la sala. Quiero compartir este premio, como he compartido mi vida, con ella”.

Dice una famosa frase: “Al lado de un gran hombre, hay una grande e indispensable mujer” y el ejemplo perfecto fue Alfred Hitchcock y su esposa Alma Reville

Alma contrajo cáncer antes del estreno de Vértigo, esto hizo que Hitchcock se perturbara, tanto así que en una ocasión aseguró que se suicidaría tirándose de una ventana. Pero el tratamiento sirvió, y el matrimonio duró por otras dos décadas.

Finalmente Alma Reville falleció el 6 de julio de 1982 en Bel-Air, Los Ángeles, California, de causas naturales a los 82 años, murió con dos años de diferencia de su esposo. Sus cuerpos se incineraron y las cenizas se esparcieron en el océano Pacífico

Fuentes