Catalina de Aragón

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Catalina de Aragón
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Reina Consorte de Inglaterra
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Reina consorte de Inglaterra
11 de junio de 1509 - 23 de mayo de 1533
Predecesor Isabel de York
Sucesor Ana Bolena
Coronación 24 de junio de 1509
Nacimiento 16 de diciembre de 1485
Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares, Alcalá de Henares, Bandera de España España
Fallecimiento 7 de enero de 1536
Castillo de Kimbolton, Cambridgeshire, Bandera de Inglaterra Inglaterra
Entierro Catedral de Peterborough
Consorte Arturo de Gales 1501-1502
Enrique VIII 1509-1533
Descendencia Enrique, duque de Cornualles 1511
Enrique, duque de Cornualles1514
María I de Inglaterra 1516
Casa Real Casa de Trastámara
Padre Fernando II de Aragón
Madre Isabel I de Castilla

Catalina de Aragón. Noble española, reina consorte de Inglaterra. Fue la primera esposa del rey Enrique VIII de Inglaterra y la princesa de Gales, ocupó el cargo de embajador de la corte española en Inglaterra convirtiéndose en la primera mujer embajadora de la historia europea.

Primeros años

Catalina de Aragón, hija de Fernando II de Aragón y de Isabel de Castilla, nació el 25 de diciembre de 1485 en el Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares en un suntuoso dormitorio, magníficamente decorado, con sus muros tapizados y adornados con bellas pinturas y suntuosas colgaduras de terciopelo. Fue la hija menor de los Reyes Católicos, y la que más parecido tenia a su madre, era el cabello rojizo, rostro sereno, graciosa, sagaz, inteligente y excelentemente educada, que hablaba y leía en latín. Su nacimiento fue recibido con inmensa alegría por los reyes, sobre todo por Isabel, ya que sus otras hijas se hallaban alejadas por los compromisos dinásticos. Catalina había sido bautizada en la Colegiata de esa ciudad, por el ilustre Cardenal Pedro González de Mendoza.

Sus padres, luego de la toma de Granada, se habían alojado en el palacio árabe de Alcázar, una construcción maravillosa con jardines y fuentes de gran esplendor. En ese lugar vivió la mayor parte de su infancia. Fue educada por su madre, que se caracterizaba por tener una inteligencia notable y fuerte carácter, que pronto se conjugarían con una figura y una prestancia digna de una princesa. Esta niña cada vez mostraba más parecido con su madre, la reina Isabel. Catalina como toda hija de reyes, era una pieza clave en los acuerdos matrimoniales que establecerían sus padres, según la conveniencia política para el reino.

Catalina había sido prometida, siendo niña aún, para casarse con Arturo príncipe de Gales heredero de Enrique VII de Inglaterra, fundador de la Dinastía Tudor. Al cumplir los 15 años, Catalina embarcó hacia Plymouth desde donde emprendió trayecto a caballo hasta Londres. Causó más impresión a su maduro suegro que a su joven y espiritado maridillo, que nunca la pudo conocer a fondo.

Matrimonio

En 1501 tomó por esposo a Arturo príncipe de Gales, tras el bodón fueron enviados a Gales, a vivir separados hasta que sus mayores decidieran unirlos, pero a los seis meses una epidemia bautizada como la fiebre del sudor, los postró en cama. Se salvó Catalina pero no Arturo, que la dejó viuda sin haber cumplido los 16 años.

El monarca inglés se hallaba entonces obligado a enviar la infanta a España y a devolver a Fernando II de Aragón, las 100 mil coronas que formaban la dote de aquella, o a conservar a la princesa en Inglaterra garantizándola una tercera parte de las rentas del país de Gales, del ducado Cornualles y del Condado de Chester patrimonio que había heredado de Arturo, el rey de Aragón propuso a Enrique VII casar a la viuda con Enrique, segundo hijo de éste y ahora príncipe de Gales y aunque al principio no acogió con mucho agrado esta proposición, ya que el español pediría la devolución de su hija junto con la dote, pues este entonces accedió a la condición de que el Papa otorgase la dispensas necesarias y se le entregasen 100 000 escudos parte de la dote de Catalina, aún no estando del todo satisfecho.

Era Catalina, acabado modelo de virtudes ascéticas se levantaba a media noche para asistir al oficio divino, y llevaba bajo su traje el silicio de la Orden III de San Francisco, se confesaba dos veces a la semana y comulgaba todos los domingos por la mañana rezaba el oficio de la virgen, después de comer una de sus damas le leía la vida de los santos, y volvía la iglesia donde permanecía hasta la hora de cenar, era esta demasiada virtud para un hombre tal como Enrique VIII que no tardo en preferir a otras mujeres.

El pontífice Julio II dio la dispensa, y los esponsales se celebraron de la forma más discreta con el nuevo príncipe de Gales, a pocos días de la coronación del futuro Enrique VIII de Inglaterra. El lugar escogido para la ceremonia fue la capilla de Grey Friars el 25 de junio de 1503. Aunque dicen que en los primeros años de su matrimonio, fue una unión feliz, lo cierto es que Enrique no sabía ser fiel a Catalina, algo que crispaba a la nueva reina de Inglaterra, pero su carácter bondadoso, acomodado y discreto hizo que la reina se comportara como si aquellos deslices no tuvieran importancia, al menos, hasta que llegó Ana Bolena. Se cree que una de sus primeras favoritas de Enrique fue María Bolena, hermana mayor de Ana.

Seis años después murió Enrique VII y Catalina fue Reina de Inglaterra. Cinco hijos dio a Enrique VIII tres de ellos varones pero todos murieron menos María que años más tarde sería reina de Inglaterra, y esposa de Felipe II de España. El 18 de febrero de 1516 nace la futura María I de Inglaterra, la última reina católica que tuvo Inglaterra. Enrique harto de la falta de un heredero varón para el trono inglés, dejaba cada vez más sola a Catalina y buscaba en otras mujeres, aquello que por decisión divina o física se le había prohibido tener. Vivían prácticamente separados, encontrando este consuelo en sus quehaceres diarios, en la caza y en las fiestas cortesanas con muchas damas, mientras que Catalina cada vez se acogía más al consuelo de la religión.

Ya enamorado de Ana Bolena concibió o hizo ver que concebía dudas acerca de la validez de su matrimonio con Catalina a pesar de que había sido autorizado por el Papa y solemnemente celebrado por el arzobispo de Canterbury. Catalina escribía constantemente al emperador Carlos V en 1520, su sobrino, alertando de los deseos de su esposo de divorciarse de ella, e interpeló al joven rey de Castilla que intermediara para su bien y en su nombre al Papa Clemente VII.

Divorcio

En 1527 Enrique VIII hizo patente su disgusto por su esposa, y los problemas matrimoniales eran cada vez más constantes, e hizo la solicitud a Roma, al Papa Clemente VII, de su anulación matrimonial. Entonces ya había aparecido en la vida del rey, Ana Bolena. Cortesana de noble linaje que era muy joven. El rey inglés interpuso a Roma su demanda de divorcio apelando que era un matrimonio entre cuñados, había falta de descendencia sana y sobre todo la falta de un heredero legal al trono, la reina sufría de depresión y por sobre todo, la necesidad de volverse a casar para engendrar un hijo varón sano.

Así empezaron las conspiraciones entre Ana Bolena y el monarca en contra de Catalina. Ana había decidido dejar al rey por otro cortesano que fuera capaz de casarse con ella a lo que Enrique VIII no quiso permitir. Entonces harto de aquella situación, escribió nuevamente al Papa para que deshiciera aquel matrimonio, Roma al principio estaba de acuerdo, pero ante las protestas del emperador Carlos V y de Catalina de Aragón, Roma acabó negándole cualquier disolución matrimonial. El abogado inglés y arzobispo de York, Thomas Worsley (1471-1530) fue el encargado de llevar el divorcio que con tanta ansia quería conseguir para sí, el rey, pero todo intento de divorcio por parte de Worsley decayó, por lo que su simpatía empezó a menguar y se ganó el odio de Ana Bolena, la cual, ya se sentía reina de Inglaterra.

En 1531 Enrique VIII se casaría con Ana Bolena. Su divorcio con Catalina sería automático al casarse el rey con su nueva esposa. El arzobispo de Canterbury, Thomas Cranmer, bendijo aquella unión, pero tardó dos años en disolver por la nueva iglesia, la Anglicana, el primer matrimonio y convalidar el segundo del rey. Roma, ante aquella falta de lealtad a la iglesia romana, le desvinculó excomulgándole. Enrique VIII se reconoció así mismo, en 1534, como el Jefe Supremo de la Fe Anglicana, la nueva religión de Inglaterra, éste aceptó que Catalina siguiera siendo la reina de Inglaterra, aún estando divorciados. La dejó vivir hasta el fin de sus días, por lo mucho que llegó a quererla. Catalina por su parte, fue enviada por orden real, al castillo de Kimbolton, en abril de 1534, abandonando así Londres.

Con el divorcio como obsesión real, Ana Bolena accedió a tener una relación mas seria con Enrique y quedó embarazada. Hizo entonces decapitar a Wolsey y animó al rey a erigirse en cabeza de una iglesia nacional que le facilitase el divorcio. Pero necesitaban que Catalina se doblegara y ella lo que no logró nunca, la obligaron a vivir en casas cada vez más lóbregas, la presionaron con no ver mas a su hija María, la amenazaron con el juicio por alta traición y con la muerte, se le prohibió comunicarse por escrito, pero los simpatizantes discretamente transportaban cartas permitiéndole la comunicación. Thomas Cranmer ofreció a la madre y la hija mejores cuartos y permiso para ver a los demás si ellas reconocían a Ana Bolena como su nueva reina. A lo que por supuesto ambas se negaron.

Muerte

Sus últimos años, fueron los del envilecimiento del Parlamento inglés, la miseria de su Iglesia y la imposición del terror a manos de Thomas Cranmer.

Poco sobrevivió Catalina a su desgracia muriendo, el 7 de enero de 1536, a los 50 años de edad, en el castillo de Kimbolton, Huntingdonshire, Inglaterra. Catalina murió de dolor o, más probablemente, envenenada por Ana Bolena con la supervisión de Cranmer.

Antes de morir Catalina, dictó una carta para el rey a quien llamaba su querido rey, señor y esposo terminado con las siguientes palabras

“os protesto que en el momento en que mis ojos van a cerrarse para siempre mi único deseo seria fijarlos en los vuestros.” [1]

Se dice que Enrique se enterneció al leerlas lo cierto es que mando a celebrar en Greenwish solemnes funerales y dio orden a la corte de que asistiera en traje de luto solo Ana Bolena se negó a asistir vistió traje amarillo deslumbrante de pedrería y exclamó dirigiéndose a sus damas “Ya soy reina”.

Pero su esposa legítima murió amándole. Catalina fue enterrada en la Catedral de Peterborough con la ceremonia debido a una princesa viuda de Gales, no una reina. Enrique VIII al no asistir al funeral, se negó a permitir que María asistiera. Su tumba en la catedral de Peterborough se puede ver y siempre está adornada con flores o con granadas, su símbolo heráldico. Lleva el título de Catalina reina de Inglaterra.

Filmografía

Película The Other Boleyn Girl

The Other Boleyn Girl (en español, Las hermanas Bolena, La otra reina o La otra Bolena) es una película histórica. El filme es una adaptación cinematográfica de la novela del mismo nombre de Philippa Gregory.

  • Título: The other Boley Girl
  • Año de producción: 2008
  • País: Reino UnidoEstados Unidos
  • Dirección: Justin Chadwick.
  • Intérpretes: Natalie Portman, Scarlett Johansson, Eric Bana, Jim Sturgess,Mark Rylance, Kristin Scott Thomas, David Morrissey, Eddie Redmayne Benedict Cumberbatch ,Ana Torrent, Bill Wallis, Juno Temple, Oliver Coleman.
  • Guión: Peter Morgan
  • Música: Paul Cantelon
  • Fotografía: Kieran McGuigan
  • Duración: 115 min.
  • Género: Histórica, Biográfica

Véase también

Referencias

  1. Catalina de Aragón - Diccionario Enciclopédico Hispano Americano

Enlaces externos

Fuentes