Estandarte de Ur ( 2.600 - 2.400 a. n. e.)

Revisión del 03:10 10 mar 2021 de Yoana GT (discusión | contribuciones)
(dif) ← Revisión anterior | Revisión actual (dif) | Revisión siguiente → (dif)
Estandarte de Ur ( 2.600 - 2.400 a. n. e.)
Información sobre la plantilla
Estandarte de Ur.PNG
Caja de madera taraceada con mosaico, encontrada en el cementerio real de Ur, en el sur de Irak 2.600-2.400 a. n. e.

Estandarte de Ur. Es caja de madera taraceada con mosaico, encontrada en el cementerio real de Ur, en el sur de Irak 2.600-2.400 a. n. e. El Estandarte fue uno de los hallazgos más intrigantes del arqueólogo Leonard Woolley en la década 20. La placa era claramente una obra de gran nivel artístico, pero su mayor importancia no es estética, sino que reside en lo que nos cuenta sobre el ejercicio del poder en aquellas primeras ciudades mesopotámicas.

Descripción

En el centro de casi todas las grandes ciudades, en medio de la abundancia y la riqueza, del poder y el ajetreo, es fácil encontrar un monumento a la muerte de una escala enorme. Es lo mismo en París, Washington, Berlín o Londres. En la londinense Whitehall, por ejemplo, a sólo unos metros de Downing Street y los ministerios de Hacienda y de Defensa, el Cenotafio conmemora la muerte de millones de personas en las grandes guerras del siglo pasado. ¿Por qué está la muerte en el corazón de nuestras ciudades?. Quizá una explicación sea que, para conservar la riqueza y el poder que nuestras ciudades representan, hemos de estar dispuestos a defenderlos de quienes los codician.

El Estandarte de Ur

Este objeto, procedente de una de las ciudades más antiguas y ricas de todas, parece decir con bastante claridad que el poder de las ciudades para enriquecerse se halla indisolublemente ligado al poder de librar y ganar guerras.

En Mesopotamia (actual Irak), el territorio comprendido entre los ríos Tigris y Éufrates, el excedente agrario y la población que este era capaz de sustentar dieron lugar a asentamientos de 30.000 a 40.000 personas, un tamaño nunca visto hasta entonces, y a las primeras ciudades. Coordinar grupos humanos de tal envergadura requería, obviamente, nuevos sistemas de poder y control, y los sistemas ideados en Mesopotamia en torno al año 3.000 a. C. han demostrado ser asombrosamente resistentes, constituyendo en gran medida el modelo urbano hasta nuestros días. No es exagerado decir que las ciudades modernas de todo el mundo llevan a Mesopotamia en su ADN.

De todas aquellas primeras ciudades mesopotámicas, la más famosa fue la ciudad sumeria de Ur, de modo que no resulta sorprendente que fuera allí donde el gran arqueólogo Leonard Woolley decidiera realizar sus excavaciones en la década de [[1920]. En Ur, Woolley encontró tumbas reales que por sí solas podrían ser dignas de la mejor novela, había una reina y las sirvientas que murieron con ella, ataviadas con ornamentos de oro,acompañándolas, suntuosos tocados, una lira de oro y lapislázuli, el juego de mesa conocido más antiguo del mundo y un misterioso objeto, que Woolley inicialmente describió como una placa:

En la cámara más lejana estaba el objeto más notable, una placa, originariamente de madera, de unos 60 centímetros de largo por 20 de ancho, cubierta en ambos lados de un mosaico de concha, piedra roja y lapislázuli; la madera estaba podrida, de modo que hasta el momento no tenemos mucha idea de qué representa la escena, pero hay hileras de figuras humanas y de animales, y, cuando se limpie y se restaure la placa, debería revelarse como uno de los mejores objetos encontrados en el cementerio.

El Estandarte fue uno de los hallazgos más intrigantes de Woolley. La placa era claramente una obra de gran nivel artístico, pero su mayor importancia no es estética, sino que reside en lo que nos cuenta sobre el ejercicio del poder en aquellas primeras ciudades mesopotámicas. Tiene aproximadamente el tamaño de un pequeño maletín, pero se va estrechando cada vez más hacia la parte superior de modo que parece casi como una gigantesca barra de Toblerone y toda la superficie está decorada con pequeñas escenas dispuestas en forma de mosaico. Woolley lo denominó el Estandarte de Ur porque pensó que podría haber sido un estandarte de combate que se habría llevado sobre un asta en un desfile o en la propia batalla. Mientras que uno de los lados del estandarte muestra al gobernante controlando una economía floreciente, en el otro se le representa con el ejército que necesita para protegerla.

Ha conservado ese nombre, pero es difícil imaginar que hubiera podido ser un estandarte de ese tipo, ya que resulta evidente que las escenas están destinadas a ser observadas desde una corta distancia. Algunos estudiosos han pensado que podría tratarse de un instrumento musical, o quizá simplemente de una caja para guardar objetos de valor en su interior, pero lo cierto es que no lo sabemos. El doctor Lamia al-Gailani, un importante arqueólogo iraquí que actualmente trabaja en Londres, opinó:

Lamentablemente, no sabemos para qué lo usaron, pero para mí representa la esencia de los sumerios. Trata de la guerra y de la paz, está lleno de colorido y muestra hasta dónde llegaban los sumerios: el lapislázuli provenía de Afganistán, el mármol rojo, de la India, y todas las conchas, del golfo Pérsico.

Este objeto está hecho de varios materiales distintos, bastante exóticos, fruto de un comercio que cubría largas distancias. Sólo el betún que mantenía unidas las diferentes piezas podía hallarse en la zona, de hecho, era un indicio de la que actualmente es la mayor fuente de riqueza de Mesopotamia, el petróleo.

¿Qué tipo de sociedad era aquella capaz de aunar esos materiales de este modo?

Para empezar, debía tener excedentes agrarios. Luego también necesitaba una estructura de poder y control que permitiera a sus dirigentes movilizar dichos excedentes e intercambiarlos por materiales exóticos a lo largo de extensas rutas comerciales. Los excedentes también habrían servido para alimentar y sustentar a personas liberadas de las obligaciones del trabajo agrícola: sacerdotes, soldados, administradores y de manera crucial en nuestro caso, artesanos capaces de especializarse en la fabricación de complejos artículos de lujo como el estandarte de Ur. Esas son las mismas personas que se pueden observar en el propio estandarte.

Las escenas están dispuestas como tres tiras de cómic superpuestas. Un lado muestra lo que debía de ser el sueño de todo gobernante acerca de cómo debería funcionar un sistema fiscal. En los dos registros inferiores, la gente hace cola tranquilamente para ofrecer su tributo de productos agrícolas y pescado, ovejas, cabras y bueyes, mientras que, en el registro superior, el rey y la élite, probablemente los sacerdotes se dan un festín con la recaudación mientras alguien toca la lira.

El pasado de Mesopotamia es una parte clave del futuro de Irak. La arqueología y la política, como las ciudades y la guerra, parecen destinadas a permanecer estrechamente unidas.

Véase También

Fuente