Melchor Bravo de Saravia y Sotomayor

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Bravo de Saravia y Sotomayor, Melchor
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Descubrimiento011.jpg
Nacimiento1511 – 1577
Soria
Fallecimiento1577
NacionalidadEspañola
OcupaciónGobernador de Chile
Títulodoctorado en Leyes
PadresJuan de Saravia y María Sotomayor de Vera Morales

Bravo de Saravia, Melchor. Soria, 1511 – 8.XII.1577. Letrado, regente, oidor, presidente de Audiencia, gobernador. Hijo de Juan de Saravia, señor de la Torre de la Pica, y de Mayor de Vera y Morales.

Colegial del Real Colegio de España o de San Clemente de los Españoles en Bolonia (Italia) desde el 15 de enero de 1531, se doctoró en Leyes por la Universidad de Bolonia el 17 de septiembre de 1538. Corregidor de Ciudad Rodrigo. También fue regente de la Vicaría de Nápoles. En 1547, oidor de la Audiencia de Nueva Granada. Fue provisto para pasar a la Audiencia de Lima y tomó el cargo en abril de 1549.

Melchor Bravo de Saravia fue presidente de la Real Audiencia de Chile, erigida en Concepción, por Real Cédula de 1567, tomó posesión el 16 de agosto de 1568, y luego sumó el cargo de gobernador.

Durante su gobierno, los mapuches protagonizaron hechos de armas en que salieron victoriosos, por lo que tuvo que nombrar un maestre de campo general que se pusiese a la cabeza del ejército para los asuntos de la guerra, quedando él a cargo de los asuntos administrativos. El Rey suspendió la Audiencia de Chile por Real Cédula de 1573.

En 1575, Bravo de Saravia volvió a España y fundó un mayorazgo sobre sus casas de Soria y otros bienes. Casado en Soria, en 1537, con Jerónima de Sotomayor, hija de Jerónimo de Sotomayor y de Ana de Herrera, nacida en Soria, donde falleció en 1603. Del matrimonio nacieron ocho hijos.

Biografía

En 1567 asume el gobierno político y militar con el título de Gobernador de Chile, cargo que desempeño hasta 1575. Muchas fueron las voces que criticaron el trabajo que realizó, tanto en lo relativo a sus acciones militares como en lo relacionado con su labor de gobierno ya que fracaso en las distintas campañas que emprendió en la Guerra de Arauco. Nació en Soria, Castilla la Vieja, España, en 1517. Sus padres fueron Juan de Saravia y María Sotomayor de Vera Morales. En 1538 terminó sus estudios en el colegio de Bolonia y luego sirvió como oidor en Nápoles.

En 1549 viajó a América para fundar la Real Audiencia en Nueva Granada y luego fue oidor en la Real Audiencia de Lima. Por Real Cédula de 1565, el Rey Felipe II decidió crear una Real Audiencia que tendría su sede en Concepción, considerada como el instrumento más adecuado para terminar con la Guerra de Arauco. Por ello, esta institución, además de los asuntos de carácter judicial, debía encargarse del gobierno.

El tribunal se instaló en agosto de 1567, y al mes siguiente el monarca decidió encargar el gobierno político y militar a Bravo de Saravia con el título de Gobernador de Chile. Tras arribar desde Lima en 1568, asumió de inmediato y desempeñó ese cargo hasta 1575, cuando fue reemplazado por Rodrigo de Quiroga.

En 1577 estableció un mayorazgo en su tierra natal, Soria, que heredaría su nieto, el primer Marqués de la Pica. Melchor Bravo de Saravia murió ese mismo año en esa ciudad.

Conflicto con los indígenas

En cuanto a la Guerra de Arauco, el nuevo Gobernador no tuvo éxito en sus campañas contra los mapuche. Las tropas españolas fueron derrotadas en Mareguano en enero de 1569 y si bien la derrota causó desaliento, Bravo mantuvo la iniciativa. Se dirigió entonces a Angol y luego a Concepción, para organizar el abastecimiento de los distintos fuertes asediados por los indígenas. Finalmente, decidió despoblar los de Arauco y Cañete, ante la imposibilidad de socorrerlos. Ese mismo año, solicitó auxilios militares a España y su relevo del cargo.

Las críticas

Muchas voces se levantaron contra Bravo de Saravia tanto en lo relativo a sus acciones militares como en lo relacionado con su labor de gobierno. En octubre de 1569, Fray Antonio de Carvajal decía al Rey Felipe II que el Gobernador no escuchaba a los experimentados conquistadores y conducía a las tropas a constantes fracasos. Carvajal agregaba otro factor que contribuía a estas equivocaciones: la avanzada edad del Gobernador; ante ello, sugería que el mando fuese asumido por García Hurtado de Mendoza.

Por otro lado, Fray Antonio de San Miguel decía en 1573 al mismo soberano que “está esta tierra muy perdida”, y acusaba al Gobernador de entregar a su hijo la encomienda que había pertenecido a Francisco de Villagra, en lugar de haberla traspasado a la viuda de este, hecho con el que, a su juicio, se desconocían los méritos del difunto y los servicios que había realizado en bien de la Corona.

Más crítico y directo aún fue Juan López de Porres, para quien Bravo “ha echado a perder este reino porque tiene una propiedad que es adquirir para su provecho y ser amigo de gente ruin y enemigo de conquistadores y hombres nobles que han servido mucho a vuestra majestad”. También, los oidores de la Audiencia se sumaron a estas críticas.

Nuevamente la guerra

A mediados de 1570, llegaron desde Lima los refuerzos militares solicitados por Bravo de Saravia y en la primavera se reiniciaron las hostilidades con los indígenas. También, volvieron las derrotas: el capitán Gregorio de Oña fue sorprendido por los mapuche en las cercanías del fuerte de Purén. El Gobernador despachó más hombres hacia el Sur, incluyendo a su hijo Ramiro. Alrededor de 160 españoles fueron sorprendidos, nuevamente, cerca de Purén y tras esta derrota Bravo decidió entregar el mando militar a Lorenzo Bernal del Mercado, concentrándose él en los aspectos civiles del gobierno.

Deja el cargo

Ante las opiniones contrarias a su gestión, el Gobernador Bravo de Saravia lógicamente hizo sus descargos e incluso acusó a los integrantes de la Real Audiencia de intrigar en su contra. Sin embargo, agobiado por ellas, y también por los magros resultados que se obtenían en la Guerra de Arauco, reiteró su deseo de dejar el cargo, petición que finalmente fue aceptada por Felipe II en 1573. Bravo regresó a España dos años más tarde y murió en su ciudad natal a fines de 1577.


Fuentes

Biografias