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Acetazolamina

Acetazolamina
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Presentación farmacéuticaTabletas
Vía de administraciónvía oral

Acetazolamida. Es un potente inhibidor de la anhidrasa carbónica, efectivo en el control de la secreción de fluídos (por ejemplo, en algunos tipos de glaucoma), en el tratamiento de algunos desórdenes convulsivos y en la provocación de diuresis en casos de retención anormal de fluídos (por ejemplo en el edema cardíaco). Es una sulfonamida no bacteriostática que posee una estructura química y unas propiedades farmacológicas muy diferentes de las sulfonamidas antibacterianas.

Características

La acetazolamida es un potente inhibidor de la anhidrasa carbónica, efectivo en el control de la secreción de fluídos (por ejemplo, en algunos tipos de glaucoma), en el tratamiento de algunos desórdenes convulsivos (p.ej. epilepsia) y en la provocación de diuresis en casos de retención anormal de fluídos (por ejemplo en el edema cardíaco). La acetazolamida es una sulfonamida no bacteriostática que posee una estructura química y unas propiedades farmacológicas muy diferentes de las sulfonamidas antibacterianas.

La acetazolamida es un inhibidor enzimático que actúa sobre la anhidrasa carbónica, la enzima que cataliza la reacción reversible de hidratación en ácido carbónico. En el ojo, esta acción inhibitoria de la azetazolamida dismnuye la secreción de humor acuoso y ocasiona una reducción de la presión intraocular, una propiedad interesante en casos de glaucoma y de otras condiciones del ojo.

Existe evidencia de que la acetazolamida puede tener utilidad como adyuvante en algunas disfunciones del sistema nervioso central (como por ejemplo la epilepsia). La inhibición de la anhidrasa carbónica en esta condición parece retardar una descarga paroxísmica anormal de algunas neuronas del sistema nervioso central.

Los efectos diuréticos de la acetazolamida se deben a su acción sobre la reacción de deshidatación del ácido carbónico en el riñón, lo que reuslta en un pérdida del anión bicarbonato que arrastra consigo, agua, sodio y potasio. De esta forma, se produce una alcalinizaciòn de la orina y un aumento d ela diuresis. Como resultado de la alcalinización de la orina, se produce un incremento de la reabsorción del inón amonio NH4+ en los túbulos renales

Indicaciones

Diurético: para reducción de edemas asociados a insuficiencia cardiaca congestiva, edemas de origen medicamentoso y cuadros de retención hidrosalina. Glaucoma crónico simple. Glaucoma secundario. Tratamiento preoperatorio de glaucoma agudo de ángulo estrecho para reducir la presión intraocular. Epilepsia tipo pequeño mal.

La acetazolamida también está indicada para le prevención o el alivio de los sintomas asociados con la altitud (mal de las montañas)

Glaucoma: La acetazolamida debe ser empleada como adyuvante del tratamiento normal. Las dosis empleadas en el tratamiento del glaucoma simple oscilan entre 250 mg a 1 g de acetazolamida en 24 horas, usualmente divididas en dosis de 250 mg. Dosis superiores a 1 g no mejoran el efecto farmacológico. En todos los casos, las dosis deben ser ajustadas individualmente según los síntomas y la presión intraocular.

En el caso de glaucoma secundario y en el tratamiento preoperatico de algunos casos de glaucoma congestivo, las dosis preferidas son de 250 mg cada 4 horas, aunque algunos casos responden a 250 mg dos veces al día. En algunos casos agudos, parece más conveniente iniciar el tratamiento con una dosis de 500 mg seguidos de 125 mg o 250 mg cada 4 horas.

Puede utilizarse un tratamiento intravenoso para el alivio rápido de la presión ocular en casos agudos. Se ha observado un efecto complementario cuando la acetazolamida se utiliza en conjunción con mióticos o midriáticos

Epilepsia: No se conoce con exactitud si los efectos beneficiosos de la acetazolamida observados en el sistema nervioso central son debidos directamente a una inhibición de la anhidrasa carbónica del sistema nervioso central o si se debe al ligero grado de acidosis que produce su administración. Los mejores resultados se han observado en el "petit mal" de los niños. Sin embargo, también se han comprobado efctos beneficiosos, tanto en niños como en adultos en casos de otro tipo de convulsiones, como son el gran mal, convulsiones de tipo mexto, espasmos miocolónicos, etc. La dosis total diaria sugerida es de 8 a 30 mg/kg en dosis divididas.

Aunque algunos pacientes responden a dosis más pequeñas, el rango óptimo parece estar entre los 375 y 1000 mg/día. La mayoría de los investigadores piensan que dosis mayores de 1 g no producen beneficios adicionales en relación con la dosis de 1 g. Cuando la acetazolamida se utiliza conjuntamente con otro fármaco, las dosis iniciales deben ser de 250 mg una vez al día, dosis que pueden aumentarse hasta las señaladas antes en funciòn de la respuesta

Insuficiencia cardíaca congestiva: Para la diuresis en el fallo cardíaco, la dosis inicial es usualmente de 250 a 375 mg una vez al día, dosis que se administra por la mañana. Si después de una respuesta inicial, el paciente deja de perder fluídos, la dosis no se debe aumentar, sinomque se debe dejar que el riñón se estabiliza, saltándose la medicación durante un día. Los mejores resultados con la acetazolamida como diurético se obtienen con administraciones del fármaco en días alternos. Los fracasos terapeúticos se deben casi siempre a sobredosis o a administraciones demasiado frecuentes

Edema inducido por fármacos: Las dosis recomendadas son de 250 a 375 mg de acetazolamida una vez al día durante uno o dos días, alternado el tratamiento con un día de descanso.

Mal de las montañas: en casos agudos, la dosis es de 500 a 1000 mg al día, en dosis divididas. En casos de ascensos muy rápidos, como pueden ser operaciones de rescate o maniobras militares, se recomienda la dosis más alta. Es preferible iniciar el tratamiento 24 a 48 horas antes de la ascensiòn y continuarlo durante 48 horas hasta controlar los síntomas

Las dosis recomendadas para el tratamiento del glaucoma y de la epilepsia difieren notablemente de las necesarias para el tratamiento de la insuficiencia cardíaca ya que las dos primeras condiciones no se dependientes de la inhibición de la anhidrasa carbónica en el riñón que requiere una intermitencia para que el riñón se pueda recuperar de los efectos inhibitorios del fármaco.

Contraindicaciones y advertencias

Hipersensibilidad a la acetazolamida, insuficiencia hepática y renal grave, hipercloremia e hipocaliemia, embarazo (primer trimestre). Estados avanzados de hiponatremia. Fallo de las glándulas suprarrenales y acidos hiperclorémica.

No se recomienda en tratamiento a largo plazo del glaucoma crónico de ángulo estrecho, toda vez que el descenso de presión intraocular podría enmascarar un posible empeoramiento del glaucoma por estrechamiento del ángulo. El tratamiento a largo plazo puede originar un cuadro de acidosis: se empleará por ello con precaución en pacientes con obstrucción pulmonar o enfisema. La acidosis puede ser corregida, si es preciso, mediante administración de bicarbonato. Si se emplea como diurético, se mantendrán las precauciones usuales para evitar la hipocaliemia, especialmente en pacientes con insuficiencia cardiaca congestiva, cirrosis u otros cuadros de disfunción hepática. La acetazolamida, en tratamientos largos, podría originar los efectos secundarios característicos de las sulfamidas. Por ello, deberían realizarse en dichos casos exámenes hematológicos periódicos. Si durante el tratamiento ocurriese un descenso brusco de elementos formes en sangre, erupciones cutáneas sin causa conocida o pérdida transitoria de la audición, se suspenderá el medicamento y se instaurará terapia alternativa.

Los aumentos en la dosis no aumentan la diuresis y pueden incrementar la incidencia de parestesias o mareos. Incluso, puede producirse un descenso de la diuresis. Sin embargo, en algunas circunstancias pueden administrarse grandes dosis en conjunción con otros diuréticos para asegurar una diuresis en casos refractarios

Pueden producirse los efectos adversos comunes a las sulfonamidas como son reacciones anafilácticas, fiebre, rash (incluyendo eritema multiforme, reacción de Stevens-Johnson, y necrolisis epidérmica tóxica), cristaluria, cálculo renal, depresión de la médula ósea, púrpura trombocitopénica, anemia hemolítica, leucopenia, pancitopenia y agranulocitosis. En el caso de descubrirse alguno de estos efectos el tratamiento debe ser discontinuado instaurándose una terapia apropiada.

Deben observarse precauciones en pacientes en enfisema u obstrucción pulmonar en los que puede estar alterada la ventilación alveolar, dado que la acetazolamida puede agravar o precipitar una acidosis.

Deben tomarse precauciones especiales en los pacientes tratados concomitantemente con aspirina y acetazolamida ya que se han observado casos de anorexia, taquiapnea, letargo, coma y muerte.

Embarazo: La acetazolamida administrada por vía oral ha mostrado ser teratogénica en el ratón, el hamster y el conejo. Por lo tanto, el fármaco sólo se debe administrar durante el embarazo en caso de que los beneficios esperados superen claramente el riesgo potencial. No existen estudios adecuados y bien controlados de los efectos de la acetazolamida durante el embarazo

Lactancia: debido a los efectos adversos potenciales debidos a la acetazolida, debe considerarse bien la interrupciòn de la lactancia, bien la discontinuación del tratamiiento

Interacciones

La acetazolamida puede disminuir la eliminación de la dextroamfetamina, mecamilamina, efedrina, mexiletina, o quinidina debido a que los inhibidores de la anhidrasa carbónica aumentan la alcalinidad de la orina, aumentando la cantidad de fármaco no ionizado que se reabsorbe por los túbulos renales. Los efectos de estos fármacos pueden ser, por tanto aumentados o prolongados.

El aumento de la alcalinidad de orina puede inhibir la conversion de la metenamina a formaldehido que es la forma bacteriostica activa. No se recomienda, por tanto el uso concomitante de la metanima y la acetazolamida

Por la misma razón la acetazolamida aumenta la excreción de los fármacos débilmente ácidos como los barbitúricos y los salicilatos. La acetazolamida puede potenciar la toxicidad de los salicilatos originando acidosis metabólica y aumentando la penetración tisular de los salicilatos. Además, estos últimos reducen la eliminación de la acetazolamida lo que se traduce en un aumento de la toxidad de esta sobre el SNC

La acetazolamida puede inducir osteomalacia en pacientes tratados concomitantemente con carbamazepina, primidona o fenitoína.

La acetazolamida puede aumentar los efectos de otros diuréticos como las tiazidas si se administra concomitantemente. Los efectos hipokalemicos e hiperuricémicos pueden quedar potenciados

La acetazolamida puede potenciar la hipokalemia causada por corticoides, la amfotericina B o la corticotropina o ACTH. Además, los pacientes tratados con digoxina y acetazolamida tienen un riesgo de toxicidad digálica si se produce hipokalemia durante el tratamiento.

Una gran proporción de la ciprofloxacina se excreta por vía urinaria sin metabolizar. Si se utiliza acetazolamida concomitantemente, puede disminuir la solubilidad de la ciprofloxacina debido a la alcalinización de la orina pudiéndose producir cálculos renales y nefrotoxicidad.

El topiramato es un inhibidor débil de la anhidrasa carbónica. El uso de topiramato y acetazolamida simultáneamente puede crear un medio fisiologico que aumente el riesgo de formación de cálculos renales asociados al empleo del topiramato. Por lo tanto debe evitarse el uso conjunto de ambos inhibidores.

Fuentes

Enlaces Externos