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Artur da Silva Bernardes

Artur da Silva Bernardes
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Jurista y político brasileño, presidente de la República entre 1922 y 1926
Presidentede la República de Brasil entre 1922 y 1926
Datos Personales
NombreArtur da Silva Bernardes
Nacimiento18 de agosto de 1875
Viçosa (estado de Minas Gerais)
Fallecimiento23 de marzo de 1955
Río de Janeiro
OcupaciónJurista y político brasileño
Artur da Silva Bernardes . Jurista y político brasileño, presidente de la República entre 1922 y 1926.

Síntesis biográfica

Nace el 18 de agosto de 1875, en la localidad de Viçosa (estado de Minas Gerais).

Trayectoria política

Tras licenciarse en Derecho por la Universidad de Sâo Paulo en 1900, Bernardes inició su carrera política con brillante éxito al ser elegido en 1909 diputado por su estado natal, después de haber sido presidente o alcalde del Concejo municipal de Viçosa. Pasó luego a desempeñar el mismo cargo en la Asamblea Federal, desde donde consiguió ser nombrado, en 1918, gobernador de Minas Gerais. En el transcurso de los cuatro años que se mantuvo como gobernador, Bernardes apoyó con decisión la recuperación del cultivo del café, producto que pasaba por uno de sus peores momentos como consecuencia de la bajada en picado de su precio en los mercados internacionales. Gracias a sus esfuerzos, el Gobierno presidido por Epitácio da Silva Pessoa (1919-1922) puso en marcha la llamada "política de valorización", consistente en garantizar a los plantadores de los cafetales unos precios competitivos para el café. Bernardes supo aprovechar la gran demanda de dicho producto durante la posguerra para situarlo en el primer puesto de los ingresos obtenidos de las exportaciones, con un total del 71% al final de su mandato.

Grupos oligárquicos

La alianza concertada entre los grupos oligárquicos del estado de Sâo Paulo, el de mayor población, y Minas Gerais, que contaba con el sistema económico más diversificado del país (minería, ganado y café) permitió la elección de dos presidentes paulistas y otro minero, Artur da Silva Bernardes, quien sucedió en la presidencia de la República a Epitácio da Silva Pessoa en 1922. La alianza entre ambos estados puso en estado de alarma a un bloque de estados intermedios (Río de Janeiro, Río Grande do Sul y Pernambuco) ante el temor más que justificado de que Bernardes se propusiera, como así lo hizo, revisar la Constitución para así poder limitar, en la medida de lo posible, la amplia autonomía política de que gozaban los estados respecto del poder federal central. El Gobierno de Bernardes, además de tener que hacer frente a la clase dirigente del resto de los estados, que acusaban a los dos estados más poderosos de llevar a cabo una política imperialista y abusiva y al propio Bernardes de utilizar sus medidas únicamente con el café, padeció el aumento de la escalada de tensión por parte de la clase media urbana, a la que se sumó la obrera y la campesina, con especial relevancia de la primera que, bajo una ideología claramente anarquista y comunista, se lanzó a una lucha reivindicativa plagada de huelgas y enfrentamientos con las fuerzas de orden público que envolvieron toda la presidencia de Bernardes en una continuada conflictividad.

Reforma social progresista

La exigencia de un sistema electoral con base democrática y una reforma social progresista permitió unificar a la clase media con los obreros y campesinos en una lucha sin cuartel contra la vieja clase latifundista defendida por Bernardes y su gabinete. Fue así como, en 1926, se creó el Partido Democrático (PD), de ideología rabiosamente liberal-demócrata, fundado por las clases medias urbanas, que contribuyó a la caída de Bernardes y rompió el monopolio político que venía gozando el Partido Republicano Paulista (PRP).

A pesar de que Bernardes, junto con el grupo oligárquico que representaba, logró sortear a duras penas los ataques políticos continuos de la oposición liberal y las revueltas obrero-campesinas, no tuvo igual suerte con la rebelión militar originada en el seno de los oficiales de graduación media, los conocidos como tenentes ('tenientes'), cuyos objetivos, bastante confusos, revelaron la insatisfacción manifiesta de los sectores medios de la oficialidad con el Gobierno oligárquico de Bernardes, quien logró dominar la primera revuelta seria del movimiento producida en Sâo Paulo, liderada por uno de los pocos generales que apoyó el movimiento, Isidoro Días Lopes, que puso en jaque a la ciudad por espacio de dos semanas. Sin embargo, el movimiento tenentista tuvo su hito más importante en las actividades de la "columna Prestes", una fuerza militar que se unió a los revolucionarios de Sâo Paulo y Río Grande do Sul, al mando del Miguel Costa y Luís Carlos Prestes, éste último futuro líder del Partido Comunista Brasileño. La columna emprendió una larga marcha por el interior del país, recorriendo más de 24.000 kilómetros entre abril de 1925 y febrero de 1927, reclamando a su paso libertad política y justicia social y estimulando la reordenación de las fuerzas campesinas hasta su entrada en Bolivia, donde obtuvieron asilo y una buena acogida por parte de las capas más desfavorecidas. El movimiento tenentista, aunque también se logró contener y dispersar, fomentó y aceleró la caída del Gobierno de Bernardes, e incluso la de su sucesor en la presidencia, Washington Luís Pereira do Sousa (1926-1930), motivo por el cual posibilitó el acceso al poder del populista Getùlio Vargas (1930-1945).

Desde la oposición, Bernardes se adhirió a la fracasada "revolución constitucionalista" de 1932, emprendida por la poderosa oligarquía paulista cafetera para recuperar el control político del país. Bernardes, obligado a tomar el camino del exilio, se estableció en Portugal, donde se dedicó a dar clases en la Universidad de Lisboa sobre historia de su país. De vuelta a Brasil, en 1935, Bernardes regresó a la arena política como diputado federal, puesto en el que permaneció hasta 1937, cuando volvió a alejarse de la política activa como consecuencia de la dictadura política que instituyó el populista Getùlio Vargas, con un programa político denominado Estado Novo.

En 1943, Bernardes fue uno de los principales firmantes del Manifiesto de los Mineros, documento en el que se pedía al Gobierno de Getùlio Vargas el regreso paulatino hacia las formas de gobierno constitucionales y la reapertura del proceso democrático, objetivo que se logró a mediados dsiguiente. Con la victoria electoral del general Eurico Gaspar Dutra (1945-1951), Bernardes volvió a ser elegido diputado federal, cargo que repitió con las siguientes presidencias de Getùlio Vargas (1951-1954) y de Joâo Café Filho (1954-1955), hasta que murió en 1955 en Río de Janeiro.

Muerte

Muere el 23 de marzo de 1955 en Río de Janeiro.

Fuentes