Betsaida (Siria-Israel)

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Betsaida
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Betsaida . Betsaida o Betseda (del hebreo/arameo: בית צידה, casa de pesca). Betsaida es una de las poblaciones más mencionadas en los evangelios. Sin embargo, todavía hoy los expertos discuten sobre su correcto emplazamiento. Se barajan hipótesis sorprendentes, como que en realidad no hubo una única población llamada Betsaida, sino dos. Herodes Filipos, el tetrarca la reedificó y le dio el nombre de Julias, en honor de Julia, la hija de Augusto. Plinio y Jerónimo nos dicen que se encontraba al este del Jordán, y hay dos sitios posibles: al-Tell o Masadiya. (Ambos lugares se encuentran muy cerca uno de otro, pero el segundo está más cerca de la ribera.)

Evidencias literarias

En primer lugar, Betsaida es mencionada 7 veces en los evangelios:

Mt 11 21 – ¡Ay de tí, Corozaín! ¡Ay de tí, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros realizados en vosotras, hace tiempo que, vestidas de saco y sentadas sobre ceniza, se habrían convertido. Los pasajes anteriores y posteriores aluden a que Betsaida, junto a Cafarnaúm y Corozaín, fueron los lugares de mayor actividad de Jesús. Eso nos hace suponer que estos lugares debieron estar muy próximos entre sí.

Mc 6 45 Luego mandó a sus discípulos que subieran a la barca y fueran delante de él a la otra orilla, en dirección a Betsaida, mientras él despedía a la gente. Los pasajes anteriores y posteriores aluden a que Jesús y sus discípulos navegaron desde un “lugar despoblado” (aquí no se nos menciona su nombre) y que aunque iban en dirección a Betsaida, los vientos contrarios les hicieron atracar en Genesaret.

Mc 8 22 Llegaron a Betsaida y le presentaron un ciego, pidiéndole que lo tocara. Los pasajes anteriores aluden a que Jesús y sus discípulos navegaron de “la región de Dalmanuta” hacia la otra orilla, donde estaba Betsaida.

Lc 9 10 De regreso, los apóstoles refirieron a Jesús todo lo que habían hecho. Él los tomó consigo y se retiró a un lugar solitario, hacia una ciudad llamada Betsaida. La mención no aclara su localización.

Lc 10 13 ¡Ay de tí, Corozaín! ¡Ay de tí, Betsaida! Porque si en Tiro y En Sidón se hubieran hecho los milagros realizados en vosotras, hace tiempo que, vestidas de saco y sentadas sobre ceniza, se habrían convertido. Idéntico a Mt 11 21.

Jn 1 44 Felipe era de Betsaida, el pueblo de Andrés y de Pedro. No dice nada sobre su localización.

Jn 12 21 Estos se acercaron a Felipe, que era natural de Betsaida de Galilea, y le dijeron: Señor, quisiéramos ver a Jesús. Aquí se identifica claramente a Betsaida con una población del reino de Galilea, es decir, en territorio de Herodes Antipas.

La literatura rabínica también la menciona. Se suele hablar de ella como “Saydan”, pero en muchas ocasiones estas menciones no quedan claras. En aquella época la ciudad de Sidón tenía la misma raíz semítica (saidan o saidon significa pescador). Pero un par de menciones sí parecen dejar traslucir un emplazamiento: Midrash Eclesiastés Rabbah 2:8 El Rabí Yehoshua trajo al emperador Adriano “faisanes de Saydan” como una de las tres pruebas de que la tierra de Israel no estaba exenta de ningún lujo. Introducidos de Asia, los faisanes se convirtieron en parte de la agricultura local.

Talmud de Jerusalén, escrito en Tiberias, Shekalim 50a, cap. 6, halakah 2

El patriarca Shimón Ben Gamaliel recuerda cómo un día en Saydan, le dieron un cesto conteniendo trescientos tipos de peces. También se menciona a Betsaida, como tal o como Julias, en fuentes no judías. En el siglo I el historiador romano Plinio el Viejo se refiere a Julias e Hippos como “ciudades encantadoras en la costa este del lago“. El geógrafo del siglo II Tolomeo ubica Betsaida entre las ciudades de Galilea, aunque no concreta dónde.

Evidencias geológicas

Los estudios geológicos del mar de Galilea realizados por los expertos difieren de forma tan notable en sus conclusiones, que resulta evidente que algo falla en alguno de los planteamientos.

Según el arqueólogo Mendel Nun, antiguo pescador en el lago, y una de las personas más expertas en las costumbres de pesca ancestrales del mar de Galilea, en tiempos de Jesús el nivel del mar de Galilea era menor que el actual, por lo que la línea de la costa, en la zona norte, estaba más alejada de lo que está hoy. La justificación que ofrece es la formación, hace mil años, de una segunda desembocadura en el sur.

Esta nueva desembocadura, situada un kilómetro y medio más al sur, compitió por canalizar las aguas durante varios cientos de años. Durante este tiempo, el cauce antiguo se fue colmatando, mientras que el nuevo cauce, que era más estrecho, fue incapaz de vaciar las crecidas anuales del lago, por lo que el nivel del mar fue creciendo poco a poco, hasta llevarlo un metro por encima del nivel máximo anterior.

El agua en ascenso empezó a inundar las aldeas de pescadores menos resguardecidas, como fue el caso del puerto de Hippos, actual Kefar Akavya, o el puerto de Gadara. En la zona de el-Araj, donde Mendel Nun propone su localización para Betsaida, la erosión y destrucción fue la mayor, puesto que la llanura de Beteiha, donde se sitúa el-Araj, era la zona más desprotegida del lago.

Evidencias arqueológicas

Por ahora, el único lugar excavado a conciencia es la colina de et-Tell, un montículo situado a unos dos km al noreste de la desembocadura del Jordán en el mar de Galilea. Aquí un equipo dirigido por el arqueólogo Rami Arav ha desenterrado restos del período de bronce antiguo, de la edad de hierro, y de la época grecorromana. Los restos arqueológicos encontrados de éste último período son incontestables: existió una población en esa colina durante la época de Jesús. La cerámica y monedas encontradas así lo confirman. También se han encontrado restos de utensilios de pesca, pero como muy bien critica Mendel Nun, no llegan ni de lejos a resultar significativos. Lo habitual en una ciudad costera debería haber sido que aparecieran cientos de plomos para redes y muchos más objetos.

En cuanto a construcciones, debe decirse que las dimensiones de et-Tell son ridículas para la gran ciudad en que nos dice Josefo que se convirtió Betsaida al renombrarse como Julias. Josefo menciona que fue ampliada la ciudad, y que se reforzaron sus muros defensivos. Sin embargo, según los mapas que acompañan en un CD al segundo volumen de Rami Arav sobre los descubrimientos en et-Tell, las dimensiones de la ciudad no pudieron ser de más de 210 m por 90 m. ¡Hasta las dimensiones de las ruinas de la pequeña aldea de Cafarnaúm son mayores! Además, de las murallas defensivas, ni rastro.

Teorías de los expertos

Los emplazamientos de et-Tell y de el-Araj son de sobras conocidos desde los años de auje de la arqueología bíblica, a principios del siglo XIX. ¿Qué dijeron los más célebres arqueólogos sobre este dudoso asunto de Betsaida?

Edward Robinson, considerado uno de los padres de la arqueología bíblica, en 1838, identificó et-Tell como Betsaida Julias, pero también mantuvo firmemente la existencia de una segunda Betsaida galilea en ¡Tabgha! ¿De dónde le pudo venir la idea de Tabgha? Muy probablemente, Robinson daba por buenos los cuatro relatos evangélicos, y por eso apoyó la teoría de las dos Betsaidas.

Identificación

Hay varios problemas con la identificación de et-Tell como Betsaida y estos incluyen: Distancia desde el Mar de Galilea Elevación del lugar, cerca de 7m (20ft) sobre el nivel del mar en la antigüedad Ausencia de ruinas antiguas del siglo I d.C., incluyendo cerámica importante y monedas Falta de edificaciones del periodo del nuevo testamento. Después de casi 20 años de excavaciones, solo se ha identificado una casa del periodo romano y otro edificio los excavadores reconocen como un templo romano, lo cual es dudoso En resumen, hay poco que resaltar en este lugar que lo haga la Betsaida mencionada por Josefo y la Biblia. Para ver más acerca de la perspectiva de los excavadores refiérase a los enlaces al final de la página. Para ver más evidencia en contra de esta identificación de Betsaida vea Rainey y Notley, The Sacred Bridge, pág. 356-59.

Fuentes