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Braulio Coroneaux

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Braulio Coroneaux
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Braulio Coroneaux.jpg
NombreBraulio Eustasio Curuneaux Trimiño
Nacimiento29 de marzo de 1929
El Salvador, Guantánamo, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento27 de noviembre de 1958
Guisa, Bandera de Cuba Cuba
Causa de la muerteCaído en combate durante la Batalla de Guisa
NacionalidadCubana
Conocido porTito

Braulio Eustasio Curuneaux Trimiño. Joven cubano que se alistó al Ejército de Fulgencio Batista y por su actitud en el asalto al Cuartel Moncada fue detenido y condenado a prisión. Logra fugarse de ésta y se unió al Movimiento 26 de Julio. Cae combatiendo en la Batalla de Guisa.

Síntesis biográfica

Nació en El Salvador, Guantánamo el 29 de marzo de 1929.

Cómo y cuando su apellido se transformó en Coroneaux, es algo que la historiografía cubana no explica, ni siquiera su biografía No pasarán, Comandante, escrita por Ernesto Pérez Shelton y publicada en 2006.

Era un hombre de gran expresividad, seguro de sí mismo. Muy joven aún se alistó en el ejército en busca de un medio de vida.

Cuando se produce el asalto al Cuartel Moncada ostentaba el grado de Sargento y como miembro de la guarnición militar tenía a su cargo la defensa de esa fortaleza. Sin embargo, se negó a participar en los crímenes cometidos contra los asaltantes y fue detenido y condenado a prisión.

Durante el alzamiento armado a Santiago de Cuba, el 30 de noviembre de 1956, se fuga de la cárcel de Boniato junto a otros revolucionarios y pasa a la clandestinidad fraguándose como revolucionario, plenitud que alcanzó al subir a la Sierra Maestra y combatir en la columna No.1 José Martí, al mando del Comandante en Jefe Fidel Castro.

Fue un experto en el uso de la ametralladora e hizo leyenda con su valentía en los combates de Estrada Palma, Pino del Agua, El Jigüe y en otros que le valieron para obtener el grado de Capitán.

De la Plata, Braulio salió con instrucciones precisas para la Batalla de Guisa, que con su victoria abrió el camino a Santiago y al triunfo de la Revolución.

Participación en la Batalla de Guisa

Fidel considera llegado el momento de desatar la cadena de acciones sobre la que ha venido meditando en las semanas anteriores y ese punto es Guisa, importante y estratégica posición del ejército enemigo a pocos kilómetros de la plaza de Bayamo, ubicando las cuevas de Santa Bárbara para ser utilizadas como almacén de la intendencia.

El Comandante en jefe ordenó al Capitán Coroneaux a ocupar la loma del Martillo o del Heliógrafo, por sus posibilidades de observación y fuego. Contaban con alrededor de 180 hombres armados.

La madrugada del 20 de noviembre 1958 los rebeldes ocupan sus posiciones, en todas las elevaciones, de ese modo comenzaría el sitio al cuartel y el enfrentamiento contra los refuerzos que enviarían desde Bayamo y la Batalla dió inicio a las 8:30 a.m. de ese día. El Capitán Braulio Coroneaux, con 22 hombres y la escuadra de mujeres del pelotón Mariana Grajales.

A la hora señalada la patrulla del cuartel de Guisa toma rumbo a Bayamo a velocidad moderadas, guardando una prudencial distancia entre vehículos, penetra en los sectores de fuego de la emboscada rebelde, a pesar de la sorpresa el enemigo trata de hacer resistencia, pero a los pocos minutos de la ráfaga echa contra le retaguardia enemiga por el capitán Braulio Coroneaux, el fuego se generalizó, los combatientes de estos salen de sus posición, a la carretera e instan a los guardias a rendirse.

Comandante, por aquí ¡no pasarán!

El capitán informa al Comandante Fidel a través de un parte al mediodía. La orden dada por el Comandante en Jefe de impedir a toda costa el paso de la patrulla, fue cumplida cabalmente. Ese mismo día llegó el primer refuerzo enemigo contra el cual se combatió hasta que fue rechazado. En horas de la tarde fue destruido un tanque T-17 de 30 toneladas. El férreo cerco rebelde contra el primer refuerzo enemigo le impide el avance por la carretera y lo pega al piso causándole numerosas bajas. Coroneaux continúa informando a Fidel de todo lo acontecido.

El 24 de noviembre Fidel dirige una proclama a los vecinos de Guisa, en la que les advierte del inicio inevitable de las acciones destinadas a rendir o desalojar la tropa enemiga atrincherada en el cuartel y el pueblo, y solicita la evacuación inmediata del poblado para evitar que ocurran bajas en la población civil.

Monumento a Braulio Coroneaux

Coroneaux, después de muerto ganó la Batalla

En medio del intenso combate, la posición de Coroneaux es detectada por el efectivo fuego de la ametralladora que acciona y que contribuye decisivamente a impedir el avance enemigo por la carretera. Al ser descubierta la posición, el tanque Sherman más cercano a la Loma del Martillo inicia un cañoneo sistemático sobre la parte superior de la ladera, y logra hacer un impacto en la trinchera que ocupa Coroneaux, junto a Guillermo González y otro combatiente. Son las tres primeras bajas mortales de ese día.

Otro cañonazo destruye la trinchera donde se encuentran tres de Las Marianas —Eva Rodríguez, Angelina Antolín y Rita García—, quienes quedan enterradas en su puesto de combate y, aunque no sufren heridas, tienen que ser auxiliadas para salir.

Esa misma noche el Comandante en Jefe, acompañado por Celia y otros combatientes de su Estado Mayor, van hasta la trinchera donde cayó el bravo capitán Braulio Coroneaux y sus dos compañeros para darles sepultura. Hoy, la loma que defendiera al precio de la vida ostenta su nombre.

Braulio Coroneaux no alcanzó a ver la victoria rebelde. Moría el 27 de noviembre 1958 defendiendo su posición.

El día 30 Guisa es territorio libre, donde Fidel expresa en la lectura de su parte final (…) el más destacado oficial rebelde fue el capitán Braulio Coroneaux, veterano de numerosas acciones que cayó gloriosamente defendiendo su posición en la carretera de Guisa, por donde no pudieron pasar los tanques enemigos (…).

Coroneaux fue ascendido a comandante póstumamente.

Poema de Violeta Casal a Braulio Coroneaux

Después de la lectura del parte final de Fidel, la destacada locutora y combatiente Violeta Casal dio a conocer el poema:

En la muerte de Coroneaux, el primer militar que se unió a los rebeldes

' Hacías sonar la 50, (también, naturalmente, la 30)
por ti cantaban las balas: hoy estás muerto, ya no habla
Por tu mano la metralla. Soldado fuiste en un tiempo,
pero enseguida ingresaste en la hueste de los buenos
para luchar por tu Patria. Sonada como tu nombre
era aquí tu justa fama: muchos servicios prestaste
con la 50 en la mano. Estas palabras te evocan,
desde aquí te recordamos, con redoblado entusiasmo.
¡Has caído Curuneaux!, pero como caen los bravos
¡Muerte o libertad! Juraste ¡y la muerte te ha tocado!
¡Muerte o libertad! Decimos de nuevo los que quedamos
¡Hacemos a Cuba libre, O caeremos a tu lado!

Fuentes