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Cárcel Pública de Trinidad

Cárcel Pública de Trinidad
Información sobre la plantilla
Obra Arquitectónica  |  (Militar)
Cárcel Pública de Trinidad.JPG
Descripción
Tipo:Militar
Localización:Trinidad, Sancti Spíritus, Bandera de Cuba Cuba
Uso inicial:cárcel
Uso actual:Centro cultural, comercial y gastronómico
Datos de su construcción
Inicio:1842
Inauguración:18 de febrero de 1844
Demolición:1915
Otros datos
Arquitecto(s):Antonio Vilaomar


Cárcel Pública de Trinidad. Edificio severo, como corresponde a los de su clase, que ocupa una manzana. Al centro posee un gran patio interior, rodeado de galerías. Los techos de azoteas tienen pretiles de remate y los vanos realzan con plataformas. A lo largo de su historia sufrió modificaciones en cuanto a su uso pero se mantuvo como un firme exponente de la arquitectura militar de la época colonial en la ciudad.

Historia

El estado ruinoso del viejo edificio de la cárcel y carnicería obliga a buscar una solución para estas tres importantes funciones. Se considera, por vez primera, la construcción de edificios propiamente destinados para cada una de las mismas. Aparece una nueva arquitectura, la civil, a cargo de ingenieros militares que introducen conceptos, formas y soluciones cultas, a conciliarse con las tradiciones centenarias del artesano local.

La vieja cárcel

Primeramente se considera la reconstrucción del viejo edificio del Cabildo, lo que pronto fue desechado. La vieja cárcel era en extremo estrecha e insuficiente. Tenía sólo dos salones, dos pequeñas piezas, un patio cercado con tablas y un pasadizo muy estrecho para el alojamiento del presidio. Estaban unidos delincuentes con los que habían cometido faltas leves. También se encontraban juntos blancos y negros. Era preciso construir un edificio mejor. Mientras tanto, el gobierno, el cuartel y la cárcel se ubicaron en casas alquiladas. Para cárcel se tomó la casa de Juan manual Morriña, situada en la calle de Jesús María, cuya reparación fue realizada por los maestros Gregorio Cedeño y Domingo Ávila. En 1844, la cárcel estuvo en la casa del comerciante Margín Romeu, Jesús María esquina a Santo Domingo, conocida por el nombre de la Ferrolana.

Venta del edificio

En la reunión del cabildo de 29 de marzo de 1838, se consideró mantener juntos en un edificio el cuartel de milicias, la real cárcel y la galera de presidio. Se hizo el correspondiente proyecto. Sin embargo, en esa misma fecha, el gobernador de Trinidad Pedro Carrillo de Albornoz eleva una petición para construir la cárcel fuera de la ciudad, separada de la casa Capitular y de gobierno. El teniente de ingenieros voluntarios Juan Pérez presenta, entonces otro proyecto considerado como una propuesta bien meditada pero que excedía el presupuesto disponible. Se decide vender el viejo edifico del Cabildo y se le encarga al alarife Gregorio Cedeño su tasación para tener idea del monto de la venta. Al mismo tiempo, se le pide al comandante de Artillería Manuel Herrera que haga un nuevo proyecto y presupuesto para el edificio de la cárcel. La tasación del viejo cabildo ascendió a 8 259 pesos, cifra muy inferior a la realmente gastada en el nuevo edificio.

Para el emplazamiento e este último, Carrillo de Albornoz seleccionó los terrenos de Domingo Garmendia, de 30 varas de frente 100 de fondo entre las barracas antiguas que conducen al río Táyaba. Pero su sucesor, Antonio de Buitrago, consideró que dicho terreno no era apropiado por encontrase en las afueras de la ciudad y prefirió los de Joaquín Álvarez de Sotomayor que tenían a un costado la plaza de Santa Ana, que ya estaban emparedada, en la cercanía del cuartel de infantería, situado en la calle de las Chanzoneta, camino hacia anti Spíritus. El terreno tenía 60 varas de frente y 42 de fondo, tasados a tres reales cada vara, por lo que ascendió a 945 pesos.

Nueva cárcel

La nueva cárcel se construyó bajo el gobierno del Brigadier Pedro de la Peña (1842|1847), el mismo que persiguió al poeta Pláciso. La obra estuvo a cargo del maestro trinitario Antonio Vilaomar. Era un edificio impresionante, de cincuenta y tres varas de longitud, seis de puntal, respirando aseo y limpieza, cuyo consto sobrepasó los 64 000 pesos.

Hacia 1845 se realiza una descripción completa de las acciones realizadas en el edificio por partes de los diferentes artesanos. Sobre la pintura, el maestro José Payro expresa haber pintado con un valor de 421 pesos los siguientes elementos: 29 ventanas de gis aplomado por dentro y por fuera con sus rejas en negro; 17 puertas pintadas del mismo color; 14 ventanas de las galerías también pintadas de gris; 10 puertas del mirador pintadas de azul; dos garitas pintadas de color perla por dentro y por fuera con fajas azules; la pintura del patio con su arquería con cantería y cenefa; una cenefa pintada en la galería con guirnaldas y las fachadas del edificio pintadas de color rosa subido con las cornisas blancas. Vale destacar la combinación de colores diferentes para la carpintería y el uso del rosado subido el color ladrillo rojizo para los exteriores de un edificio civil.

En cuanto a la herrería, el maestro Luis Lloy cobró la alta cifra de 4 474,60 pesos por todas las rejas, los pescantes de los faroles, los hierros de las canales, las horcas de los aljibes con sus carranchos, los balcones, los barandales de las escaleras y la gran cancela de hierro de la puerta de entrada.

Los presos fueron trasladados al nuevo edificio el 18 de febrero de 1844, con grandes festejos. Pero éste se hallaba inconcluso y los trabajos continuaron hasta 1845, fecha en que el Correo de Trinidad publica la noticia de que estaba casi terminado los corredores interiores.

Fundadores del Cuerpo de Bomberos de Trinidad

Vilaomar fue uno de los fundadores del Cuerpo de Bomberos de Trinidad, en el que trabajó por más de 20 años. En 1858 fue nombrado capitán de dicha entidad. Fue miembro también del Cuerpo de Voluntarios Realistas, de 1829 a 1833. A partir de 1844 hasta 1849 ocupó el cago de alarife mayor de la ciudad. En enero de 1859 solicita su licenciamiento del los Bomberos, por razones de salud y por su intención de mudarse a la villa de Santi Spíritus. Sin embargo, en marso de ese mismo año forma parte de la comisión integrada paras realizar las zanjas de las calles, con vista a la instalación del alumbrado de gas.

Destino de la cárcel

La cárcel funcionó como tal hasta el año 1915, en que fue suprimida. Con posterioridad, sufrió algunas modificaciones. Por muchos años estuvo abandonado, sirviendo de almacén. Su restauración estuvo a cargo de la arquitecta Nancy Benítez, de la Oficina del Conservador de Trinidad. La antigua cárcel ha sido destinada a un centro cultural, comercial y gastronómico.

Fuente

  • García Santa, Alicia. Trinidad de Cuba, ciudad, plazas, casas y valle. Ciudad de La Habana, Cuba: Consejo Nacional de Patrimonio Cultural; 2004.