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Carta de París

Carta de Paris
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Concepto:Reunión de los Jefes de Estado o de Gobierno de los Estados participantes en la Conferencia sobre la Seguridad y la Cooperación en Europa (CSCE)

Carta de París o Plan de París. Tratado firmado en la cumbre celebrada en París del 19 al 21 de noviembre de 1990, por los treinta y cuatro jefes de Estado y de gobierno signatarios de la CSCE (Conferencia sobre la Seguridad y Cooperación en Europa) en la que se establecieron los fundamentos ideológicos, el programa de acción y las instituciones de la organización que agrupa a todos los Estados de Europa, Estados Unidos y Canadá.

Historia

Las organizaciones con las que la OSCE mantiene relaciones de cooperación son, principalmente, la Organización de las Naciones Unidas y sus organismos vinculados, la Unión Europea, la Organización del Tratado del Atlántico Norte, la Comunidad de Estados Independientes, y el Consejo de Europa.

La Carta fue adoptada por una reunión en la cumbre de la mayor parte de los gobiernos de Europa, junto con Canadá, los Estados Unidos y las repúblicas asiáticas pertenecientes a la antigua Unión Soviética. La carta se fundamentaba en los Acuerdos de Helsinki, y fue posteriormente enmendada por la Carta para la Seguridad Europea de 1999. Juntos, estos documentos forman la base de acuerdos para la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa.

La Carta se considera uno de los muchos intentos para aprovechar la oportunidad de la caída del comunismo, invitando activamente a los anteriores países del bloque del este a incorporarse al marco ideológico del mundo libre. Se la compara con el Congreso de Viena de 1815, los Tratados de Versalles de 1919 o la Conferencia de Yalta y Conferencia de Potsdam al final de la Segunda Guerra Mundial, por su ambición de rediseñar el mapa político europeo.

De hecho puede considerarse a la Cumbre de París como la conferencia de paz de la Guerra Fría: la perestroika había puesto fin a la división política e ideológica del Telón de Acero. La democracia pluralista y la economía de mercado salían triunfantes; se suponía que un espacio continuo de Vancúver a Vladivostok compartiría esos valores comunes, junto con el derecho internacional y el multilateralismo como práctica de las naciones. Era el momento en que parecía tener sentido hablar, como Francis Fukuyama, de El fin de la Historia. El choque de civilizaciones de comienzos de siglo XXI demostrará los puntos débiles de esa visión.

La Carta fundó una Oficina para las Instituciones Democráticas y los Derechos Humanos en Varsovia, un Centro de Prevención de Conflictos en Viena y un secretariado. Más tarde, en 1992, se creó un Secretariado General. Se convino que los ministros de Asuntos Exteriores se reunirían para consultas regularmente.

Algunos de los Tópicos tratados

Una nueva era de Democracia, Paz y Unidad

Nosotros, los Jefes de Estado o de Gobierno de los Estados participantes en la Conferencia sobre la Seguridad y la Cooperación en Europa, nos hemos reunido en París en un momento de profundos cambios y de históricas esperanzas. La era de la confrontación y de la división de Europa ha terminado. Declaramos que de ahora en adelante nuestras relaciones se basarán en el respeto y la cooperación. Europa está liberándose de la herencia del pasado. El valor de hombres y mujeres, la fuerza de voluntad de los pueblos y el vigor de las ideas del Acta Final de Helsinki han abierto una nueva era de democracia, paz y unidad en Europa. El nuestro es un tiempo para colmar las esperanzas e ilusiones que nuestros pueblos han abrigado durante decenios: un resuelto compromiso con la democracia basada en los derechos humanos y las libertades fundamentales; prosperidad mediante la libertad económica y la justicia social; e igual seguridad para todos nuestros países. Los diez Principios del Acta Final nos guiarán hacia ese ambicioso futuro, del mismo modo que han alumbrado nuestro camino hacia el establecimiento de mejores relaciones durante los quince años últimos. La plena aplicación de todos los compromisos de la CSCE debe formar la base de las iniciativas que ahora tomamos para permitir a nuestras naciones vivir de conformidad con sus aspiraciones.

Derechos Humanos, Democracia y Estado de Derecho

Nos comprometemos a edificar, consolidar y reforzar la democracia como único sistema de gobierno de nuestras naciones. En este esfuerzo, obraremos de acuerdo con lo siguiente: Los derechos humanos y las libertades fundamentales son patrimonio de todos los seres humanos, son inalienables y están garantizados por la ley. Su protección y fomento es la primera responsabilidad de los gobiernos. Su respeto es una salvaguardia esencial contra un excesivo poder del Estado. Su observancia y pleno ejercicio son la base de la libertad, la justicia y la paz.

El gobierno democrático se basa en la voluntad popular, manifestada periódicamente mediante elecciones libres y justas. La democracia tiene como base el respeto de la persona humana y el Estado de derecho. La democracia es la mejor salvaguardia de la libertad de expresión, de la tolerancia para con todos los grupos de la sociedad y de la igualdad de oportunidades para cada persona.

La democracia, con su carácter representativo y pluralista, entraña la responsabilidad ante el electorado, la obligación de las autoridades públicas de ajustarse a la ley, y la administración imparcial de la justicia . Nadie estará por encima de la ley.

Afirmamos que, sin discriminación,toda persona tiene derecho a:

  • La libertad de pensamiento, de conciencia y de religión o creencia,
  • La libertad de expresión,
  • La libertad de asociación y de reunión pacíficas,la libertad de circulación; nadie estará sujeto a:

Detención o prisión arbitrarias, torturas y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes; Asimismo, toda persona tiene derecho a: Conocer sus derechos y actuar con arreglo a los mismos, participar en elecciones libres y justas, un juicio justo y público en el caso de verse acusada de un delito, poseer propiedad, sola o en asociación, y ejercer actividades empresariales privadas, disfrutar de sus derechos económicos, sociales y culturales. Afirmamos que la identidad étnica, cultural, lingüística y religiosa de las minorías nacionales será protegida y que las personas pertenecientes a minorías nacionales tienen el derecho de expresar, preservar y desarrollar libremente esa identidad sin discriminación alguna y en plena igualdad ante la ley. Garantizaremos que todo el mundo pueda interponer recursos efectivos, tanto nacionales como internacionales, contra cualquier violación de sus derechos. El pleno respeto de esos preceptos es la base sólida sobre la que trataremos de edificar la nueva Europa. Nuestros Estados cooperarán y se ayudarán entre sí con el fin de hacer irreversibles las conquistas de la democracia.

Fuentes