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Caridad Hilda Camejo González

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Carucha Camejo
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El legado escénico de Carucha Camejo estará en el movimiento teatral cubano como digno ejemplo de entrega profesional y amor por los títeres.
NombreCaridad Hilda Camejo González
Nacimiento18 de noviembre de 1927
Ciudad de la Habana, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento10 de noviembre de 2012
Nueva York, Bandera de los Estados Unidos de América Estados Unidos
ResidenciaEstados Unidos
OcupaciónActriz, titiritera y directora teatral.
PremiosMiembro de Honor de UNIMA Internacional.
Carucha Camejo. Destacada actriz titiritera, locutora, animadora, profesora, dramaturga, investigadora y directora teatral cubana. Fundadora en el año 1956 del Guiñol Nacional de Cuba y en el año 1963, tras el triunfo de la Revolución, del Teatro Nacional de Guiñol. Desde el año 1980 residió en Nueva York, Estados Unidos.

Síntesis biográfica

Nació en la Ciudad de la Habana el 18 de noviembre de 1927. Era la mayor de cuatro hijos, los demás Pepe, Bertica y Perucho, también estuvieron vinculados al universo mágico del retablo. A Carucha la nombran Caridad por sus dos abuelas, herederas del nombre de la patrona de la isla, tal vez ahí radique la elegancia, feminidad y hermosura que todos le reconocieron. Junto a sus hermanos vio un día en el parque Emilia de Córdoba, de la populosa barriada La Víbora, una función de titiriteros ambulantes. Fue ese el punto de partida, el despertar de los sueños que luego fueron labrados con funciones en plazas, jardines, escuelas y teatros, protegidos por el calor de las candilejas.

Cuando la niña Carucha escribe su cuento El pequeño mambí, inspirado en su abuelo José Camejo Payents, coronel del Ejército Libertador, inaugura un puente de comunicación con el arte de la escritura. Luego, al estudiar en la Academia Municipal de Arte Dramático, junto a su hermano Pepe, se inicia en los juegos rituales del teatro.

Trayectoria profesional

A partir de 1947, actuó en obras de Lorca, Benavente, Tirso de Molina, Martí, Sartre y Wilder entre otros autores. En 1950, viajó por todo el país junto a Pepe Camejo, integrando las Misiones Culturales. Ese mismo año, funda con sus hermanos el arte de las figuras en la naciente televisión. Como miembro de la tropa titiritera surgida en 1949, dentro de su núcleo familiar, continúa la labor trashumante por toda la capital, trabajan donde quiera que se les facilite un espacio. Gana un trofeo como animadora de televisión en 1954, actúa, modela, más nunca abandona el retablo.

El afán de crear en la isla un teatro de títeres nacional, comienza a tomar cuerpo en la fusión de los Camejo con Pepe Carril, juntos crean el Guiñol Nacional de Cuba en 1956. Al triunfar la Revolución, en 1959, Carucha se une junto a su grupo al esfuerzo del departamento de teatro, de la Dirección de Cultura, para fundar teatros de guiñol en todo el territorio.

Su obra

Actúa en Las aventuras de Pelusín del Monte, en CMQ Televisión entre 1961 y 1963. Es una de las fundadoras este último año, del Teatro Nacional de Guiñol. Comienza para ella y el equipo artístico del elenco nacional, un período fecundo de trabajo. Se desarrolla profesionalmente como actriz-titiritera, directora artística, adaptadora teatral e investigadora.

Brilla en la Belisa de Don Perlimplín con Belisa en su jardín, en la niña Sadah, de El cartero, de Tagore. Interpreta magistralmente la Aurelia, de La loca de Chaillot, de Giradoux, la alcahueta Celestina, de Rojas y la castiza Reina, de Valle Inclán. Dirige El pequeño príncipe, de Exupéry, El patito feo, de Prokofief, La caja de los juguetes, de Debussy.

Su puesta en escena Don Juan, inspirada en el texto de Zorrilla, es galardonada fuera de concurso, en el VI Festival de la Casa de las Américas, en 1966, con una mención de honor. Su trabajo directriz es elogiado en ese festival por el maestro ruso Liubimov, el español Marsillach, el italiano Dario Fo y el venezolano Roman Chalbaud, entre otras personalidades de visita en La Habana.

La corte del Faraón, dirigida por ella, clasifica como uno de los mejores espectáculos del año 1967, según la crítica especializada. Lleva a la escena del guiñol al poeta ruso Mayacovski, con un celebrado montaje experimental. Viaja a Checoslovaquia, Rumania y Polonia. Allí su Don Juan vuelve a ser aclamado por renombrados especialistas del teatro de títeres como los maestros Jan Malik, Margareta Nicolescu y Henrik Jurkovsky, entre otros.

Trabaja en El reino de este mundo, de Alejo Carpentier, en la Cecilia Valdés, de Cirilo Villaverde, en el poema Venus y Adonis de Shakespeare. A principios de los años 80 pasa a residir en Nueva York, donde va a cuidar a su hermano Pepe gravemente enfermo.

Desde los años 90 mantiene vínculo con algunos titiriteros de Cuba a los que aconseja y regala su valiosa experiencia. Viaja a Cuba en los años 1994 y 2001, Este último año recibe en Matanzas, el 17 de noviembre, vísperas de su 74 cumpleaños, el homenaje del movimiento titiritero nacional en el Teatro Sauto, la Galería El Retablo y la UNEAC Provincial. En mayo de 2012, durante el 21 Congreso Internacional de UNIMA, celebrado en Chengdú, China, se le concede la categoría de Miembro de Honor de UNIMA Internacional.

Fuentes